
2025 ha sido un año de altibajos para todos los que adoramos y queremos con locura la saga Super Mario. Con la llegada de Nintendo Switch 2 al mercado, pensábamos que no habría mejor carta de presentación de la consola que un nuevo juego del bigotudo fontanero; no fue así. El equipo encargado de Super Mario Odyssey nos proponía una nueva iteración tridimensional para Donkey Kong con el magnífico Donkey Kong BANANZA; pero no era Super Mario. Aún teníamos esperanzas, pues en septiembre se celebraba el 40 aniversario del personaje más icónico de los videojuegos; era el escaparate perfecto para mostrar un nuevo título tras siete largos años de espera. Tampoco ocurrió.
Super Mario Galaxy + Super Mario Galaxy 2 son presentados para Nintendo Switch, en pack si lo quieres en formato físico o por separado si los prefieres en formato digital. ¿El problema? Como siempre, el precio. Es caro, claro, pero existen multitud de factores que pueden llegar a justificarlo: entrada de dos juegos a mogollón de nuevos jugadores; la propiedad intelectual de Super Mario goza de tal popularidad que se puede permitir hacerse de oro a nuestra costa; además de ser un gancho importante para hacerte con una Nintendo Switch 2, ya que el juego tiene una actualización gratuita que ofrece mejoras exclusivas para la nueva híbrida.
Puedo entender que haya mucha gente enfadada, que no comparta el movimiento, que le moleste volver a pagar por Super Mario Galaxy cuando ya lo tenía en el recopilatorio de Super Mario 3D All Stars, pero tampoco hace falta vivir en la inopia. Quizás no es un producto para todo el mundo, quizás se debería entender que existe mercado para absolutamente todo y que, como consumidor, a veces, hay que resignarse y comprender que no somos el ombligo del mundo. Con todo dicho, y como diría nuestro querido Charles Martinet: “Here we go!”
De 128 Marios a experimentos esféricos: el nacimiento de Super Mario Galaxy
Era el año 2000, en la feria comercial Nintendo Space World, donde la empresa nipona enseñaba varias demostraciones técnicas de la que sería su quinta consola de sobremesa: Nintendo GameCube. En ese catálogo de demostraciones podíamos ver a Link y Ganondorf repartiéndose estopa; a unos simpáticos Pikmins realizando distintas maniobras, o la más llamativa: cómo 128 Marios se empujaban entre ellos y lanzaban cajas al vacío sobre una especie de plato gigante. Este último llamó mucho la atención a la gente y Shigeru Miyamoto confirmó que Mario 128 era algo más que una demostración técnica, era un proyecto real, con recorrido sólido; bueno, en verdad eran dos proyectos en uno.
El primer proyecto murió solo, y se trataba, nada más y nada menos, que de una especie de secuela de Super Mario 64 para el catastrófico Nintendo 64DD. El segundo proyecto tuvo más recorrido y terminó en manos de otro peso pesado de Nintendo: Yoshiaki Koizumi, que venía de dirigir Donkey Kong Jungle Beat! Durante el avance de Mario 128, Koizumi reconoce que entender los mensajes crípticos de Miyamoto le costó horrores, pero supo mimetizarse con las ideas del padre de Super Mario y empezar a experimentar con elementos más propios de las aventuras que se vivirían en Super Mario Galaxy. De hecho, el lanzamiento de Super Mario Sunshine no interfirió en el avance de Mario 128, que poco a poco se fue retrasando hasta trasladarlo a la siguiente consola: Nintendo Wii, donde finalmente se empezó a experimentar con esferas y lo que en su día iban a ser 128 Marios en pantalla, terminó siendo el mismo protagonista de siempre haciendo cosas que nunca antes se habían hecho en un videojuego. Quizás el único resquicio que nos queda de esa demo técnica es cuando aparecen todas esas copias oscuras de Mario persiguiéndonos en las fases de tipo cometa, con esa música tan desesperante.
Buscando a mamá en el infinito universo (Super Mario Galaxy)
Super Mario Galaxy es una obra maestra, divertida e ingeniosa, pero con un trasfondo bastante melancólico. Nada más comenzar el prólogo, Mario se enfrenta a Bowser y su nuevo poder cósmico, que no dudará en utilizar para tomar ventaja sobre el fontanero, secuestrando nuevamente a la Princesa Peach y viajando al espacio exterior, allá donde nunca nadie puede llegar. Durante este enfrentamiento, Mario conoce a un nuevo compañero de viaje, un destello que le creará un portal hacia el observatorio de Rosalina, la nueva gran incorporación al ya entrañable elenco de personajes de la saga Super Mario (vosotros no, Wario y WaLuigi, sobre todo tú, WaLuigi, tú no).
Una vez llegados al observatorio, conocerás a esta pedazo de mujer. El secuestro de Peach la motiva para ayudar a Mario, pero hay un problema: el observatorio no tiene energía. La misión de Mario es clara: conseguir el poder de las hiperestrellas para que poco a poco el observatorio vislumbre más galaxias y obtener así su potencia máxima. Cuando esto ocurra, los protagonistas podrán viajar al centro del universo para pararle los pies a Bowser. Y quién sabe, quizás, en ese viaje Rosalina encuentra aquello que tanto anhela, que tanto busca: el amor de su madre desaparecida.
Ya lo decía al principio: Super Mario Galaxy tiene un trasfondo terriblemente lacrimógeno y, a medida que vayas consiguiendo más y más hiperestrellas, se desbloquearán nuevos capítulos de un cuento que Rosalina explica a los destellos habitantes del observatorio. En ese relato, Rosalina explica su propia historia, su llegada al espacio y su incansable búsqueda de aquello que fue arrancado de sus brazos sin razón aparente. A medida que el cuento avanza, duele más, y de alguna manera, nos involucramos con la misión, porque tenemos el deber moral de ayudar a Rosalina. Quizás por esto, se ha convertido en un personaje tan querido.
Vamos a hablar de mecánicas, pues Super Mario Galaxy ofrece un desarrollo muy innovador, con esas esferas que tanto agotaron mentalmente a Koizumi y su equipo de desarrollo; y que ponía el culo torcido a los jugadores cuando saltan de una plataforma a otra gravitando en el espacio. Gracias a los controles por movimiento de Wii, todo fluía a la perfección, todo era perfecto; y bueno, a los teclados teníamos a otra leyenda como Koji Kondo, que supo crear una serie de composiciones musicales que deberían ser patrimonio de la humanidad. La genialidad y la originalidad de Nintendo quedó patente en Super Mario Galaxy, un juego que combina mecánicas muy frescas, diseño de niveles con un nivel excelso y un componente de coleccionismo brutal, paupérrimo; la sensación constante de “una estrella más y me voy a dormir” es lo que más caracterizó a un juego que tenía mucho que ofrecer, que un solo título se les quedó corto.
El cajón de sastre que se convirtió en juego: Super Mario Galaxy 2
Lo que inicialmente iba a ser un contenido extra de Super Mario Galaxy se transformó en un verdadero monstruo. Nintendo tenía tantas ideas en el cajón, tantas nuevas mecánicas que querían implementar, que pasó de ser un año de trabajo continuista y lleno de reciclaje a dos años de pura creatividad y pruebas en las oficinas de Nintendo EAD; y ya sabes lo bien que se lo pasan estos de Nintendo cuando se trata de experimentar nuevas mecánicas, que hasta el personal de limpieza tiene alguna idea que aportar. ¡Cómo te echamos de menos, Satoru Iwata!
La historia igual no es tan sólida, ¡y a quién le importa!, pero después de jugarlo en Nintendo Switch 2, me alucina cuánto de Super Mario Odyssey tiene este maldito juego. En Super Mario Galaxy 2 navegamos por las distintas galaxias en una nave espacial con la forma de Mario; en Odyssey viajamos por el mundo en una nave con forma de sombrero, ¿y cómo llegamos más y más lejos en ambos juegos? Efectivamente, obteniendo hiperestrellas en Galaxy 2 y energilunas en Odyssey. La premisa es exactamente la misma; la melodía que suena cuando conseguimos arrancar la Odyssey es la misma que cuando Mario obtiene un potenciador en los Mario Galaxy; y encima, para mi sorpresa y refresco de memoria, Captain Toad hace su primera aparición aquí y no en Super Mario 3D World, como mi lamentable memoria de cuarentón senil recordaba.
En definitiva, es un juego más directo, más estructurado que Super Mario Galaxy, y sobre todo, y por encima de cualquier cosa, es un juego más exigente (dicho por el propio Miyamoto) y mucho más creativo en el diseño de niveles; con más niveles para Luigi y, de nuevo, otra banda sonora para el recuerdo. Que mucha gente pueda descubrir este juego en sus Nintendo Switch y Nintendo Switch 2 es la necesidad más random que podías esperar para este 2025.
Mejoras sobre los juegos originales, evidentemente
Hay muchas novedades respecto a esta versión. Incluso Super Mario Galaxy obtiene mejoras inéditas de su versión de Super Mario 3D All-Stars. En primer lugar, la resolución es lo que más llama la atención, con unos generosos 720p y 1080p para Nintendo Switch en modo portátil y modo dock, respectivamente. Para Nintendo Switch 2, las resoluciones aumentan significativamente, pasando a los 1080p para portátil y 4K nativos para su versión dock; y ya os aseguro que es espectacular. Tanto para Switch como Switch 2, los dos juegos funcionan a gloriosos y estables 60 fotogramas por segundo.
Ambos títulos también han recibido mejoras a nivel de texturas. No es un port o una simple emulación, hay un trabajo real en modelos tridimensionales y texturas en prácticamente todos los elementos de los dos juegos y eso se nota un montón; todo es coherente y nada resalta negativamente en los juegos. El único momento en el que podrás ver cierta dejadez son las escenas de video prerenderizadas, donde la resolución se reescala de las versiones originales de Wii (recordad que Wii solo sacaba señal de 480p por RCA y 576i en video por componentes o SCART) y, la verdad, el efecto queda lejos de lo esperable, pero bueno, son 3 o 4 escenas en total.
Finalmente, se ha de destacar todo el trabajo de rediseño de las fuentes y el HUD del juego, que pasa a tener la misma resolución que el juego para que no quede pegote. El único cambio destacable en cuanto a contenido son el cambio de nombres de maxiestrellas a hiperestrellas y, bueno, como añadido extra, se han incorporado dos nuevas páginas al cuento de Rosalina en Super Mario Galaxy. ¿Qué será lo que nos tiene que contar?
Conclusión
Jugar a Super Mario Galaxy y Super Mario Galaxy 2 es una de esas cosas que tienes que hacer, como mínimo, una vez en la vida. Yo ya lo he hecho cuatro o cinco veces y nunca me canso: son dos títulos que desprenden las mejores vibras y la más alta calidad nintendera, además de tratarse de una oportunidad única de jugar a los dos mejores plataformas que se hayan creado jamás en el mejor sistema posible, gracias al parche gratuito para Nintendo Switch 2. No puedo decir nada más, son dos juegos perfectos, son dos obras de arte; son dos VIDEOJUEGOS con mayúsculas.
Nos consolamos con:
- Poder volver a disfrutar de dos de los mejores plataformas de la historia en Switch y Switch 2, es un lujo.
- Los controles por movimiento se ajustan a la perfección, incluso si juegas en modo portátil con el giroscopio.
- Contenido hasta aburrir, sobre todo con Super Mario Galaxy 2.
- Koji Kondo, junto a otros compositores, se la sacan en las dos bandas sonoras más icónicas.
- Tener un parche gratuíto para Nintendo Switch 2 y jugarlo a 4K es de otro planeta.
Nos desconsolamos con:
- Algunos errores en el control que provocan que Mario se ponga a dar vueltas en círculo, me ha ocurrido mucho.
- No tener el modo ratón de Nintendo Switch 2 compatible para un jugador (solo funciona en cooperativo).
- Difícil justificar su precio de lanzamiento sin un contexto comercial.
Análisis realizado gracias a una copia digital para Nintendo Switch proporcionada por Nintendo.
Ficha
- Desarrollo: Nintendo EPD Tokyo
- Distribución: Nintendo
- Lanzamiento: 2/10/2025
- Idioma: Textos en Castellano
- Precio: 69,99 €