Desconsolados

Disgaea Mayhem

El género musou ha evolucionado notablemente en los últimos años. No sólo las sagas enfocadas en el mismo han dado un paso adelante para añadir una apreciada profundidad y que el gameplay se viera altamente mejorado, sino también a la hora de plantear las colaboraciones con otras sagas. Ya sea Hyrule Warriors o incluso animes como Attack on Titan, siempre podías notar el ADN de la franquicia base para aportar algo fresco e interesante dentro del género. Por eso estaba emocionado ante las posibilidades que iba a brindar Disgaea Mayhem al dar el salto al musou… Y no podía haber acabado más decepcionado.

La saga de NIS America se caracteriza por un humor loco, un grindeo absurdo y una cantidad absurda tanto de personajes como de clase de enemigos. Eso por no mencionar posibilidades tácticas muy amplias. Vamos, todos los ingredientes para hacer un musou estaban ahí. ¡Incluso esta es la primera entrega traducida al castellano! Pero por desgracia, el juego se ha quedado a medio cocer, fallando en lo que debería ser el núcleo principal: el combate. Y cuando los cimientos tienen la consistencia de un flan, está claro que el resto del conjunto no tarda en desmoronarse.

Me encanta que los flanes salgan bien

Voy a empezar por lo que creo es de lo mejor de Disgaea Mayhem, y donde la esencia de la saga todavía está más que presente: la historia. Nosotros tomamos el papel del mercenario Enea, que ha sido contratado por la nueva Suprema del mundo de Megamejor, Tisiel. ¿Nuestro objetivo? ¡Recuperar el flan prístino que han robado de la nevera! Sí, es una premisa tan estúpida y absurda como suena, pero ese es también el encanto de Disgaea. Nos plantean demonios en situaciones que no tienen sentido, pero logran darle carisma y que hasta nos preocupemos por ellos.

La relación que se va forjando entre este dúo es lo mejor, con Enea bajando sus barreras de tipo duro frente a lo loco de esta situación o la importancia que se le da al flan a este mundo, y con Tisiel intentando estar a la altura del anterior Supremo, su propio padre. Ver el motivo por el que los diferentes «generales» se han sublevado contra Tisiel, o cómo les gana con flanes especiales, me tenía por momentos a carcajada limpia, y hasta tenía ganas de ver qué estupidez iban a presentar a continuación.

¿Uno de los motivos? La excelente localización al castellano. El humor al final es algo muy propio de cada país, con que ver cómo han adaptado tantos chistes y bromas, con juegos de palabras increíblemente bien tirados, me ha encantado. Se nota que el equipo se lo ha pasado en grande, y ojalá este sea el primer Disgaea de muchos en llegarnos en nuestro idioma.

Ese agujero también representa la parte jugable del juego. En efecto, no está

Disgaea parece…

Voy a seguir con el resto de elementos positivos, ya que todos los aspectos que se han heredado de Disgaea siguen funcionando tan bien como en la saga principal. La base es como un menú interactivo, donde nos encontramos los diferentes menús y modos que nos van a ser de sobra conocidos: una tienda en la que aumentar nuestro nivel de cliente según vamos comprando, el lugar donde reclutar monstruos para que nos acompañen o un menú donde poder modificar aspectos como la experiencia ganada o la fuerza de los enemigos.

Luego está lo más particular de la saga, como por ejemplo la Asamblea Azucarada. Este sistema de politiqueo es de mis aspectos favoritos de Disgaea Mayhem, ya que nos permite desbloquear nuevas funcionalidades si la asamblea vota a favor. Esto incluye recompensas adicionales, poder correr/saltar por la base y mucho más. ¿Cómo llevar la votación a nuestro favor? Sobornando a los artesanos que forman parte de esta «democracia», ya sea con dinero (mucho, mucho, mucho dinero), o algo mejor, dando objetos para que les caigamos mejor. Cada raza tiene unas preferencias, con que podemos prepararnos con otras votaciones previas para favorecer la presencia de ciertos tipos de criaturas, y así en lo complicado de aprobar, tener más «aliados».

Es un sistema de lo más divertido y sorprendentemente profundo, pudiendo centrarnos bastante en nuestra carrera como político. Luego están los sistemas para mejorar nuestras estadísticas y las de los objetos. En el Mundo Objeto podremos superar oleadas de enemigos para subir tanto al personaje como el propio objeto, mientras que en otro modo podremos participar en una especie de Mario Party llevando a nuestros monstruos para auto-batallas, y así mejorar las estadísticas de nuestro protagonista.

Los primeros pasos para el Disgaea Party estaban aquí

… Divertido al combatir no es

Todos los sistemas de Disgaea Mayhem me gustan mucho, porque son tal cual los encontramos en el resto de la saga. ¿Problema? Son un complemento para la base del juego, que es donde falla por completo. A la hora de plantear un musou, se nota que es el primer intento de NIS, porque han cogido ideas de hace demasiados años, y encima no están bien implementadas. En vez de poder controlar a algunos de las decenas de personajes de la franquicia, sólo controlamos a Enea. Éste puede usar diferentes tipos de armas, cada uno con sus moveset… Pero no llega a ser realmente satisfactorio del todo.

El núcleo de las misiones consisten en matar a un número determinado de enemigos del grupo que aparecerá en el mapa, desaparece ese grupo, aparece otro, y así hasta que lleguemos al jefe. Ya está. Este bucle jugable es constante. ¿El componente táctico de Disgaea? Inexistente. Y es absurdo, porque incluso en los musous más básicos hay un mínimo componente táctico para controlar el mapa, crear batallas dinámicas con las diferentes facciones controlando el campo de batalla… Pero no hay nada. El diseño de estas misiones es soporífero, y la única variedad que existe es un poco de plataformeo en los últimos mapas. Algo que tampoco funciona.

Ver los numeritos subir a billones de puntos de daño da mucho gustirrinín

Luego está el equilibrio en general del juego. Disgaea siempre se ha basado en farmear niveles y subir los numeritos de nuestras estadísticas, pero aquí se han pasado de frenada. No tardaremos en superar ampliamente el nivel recomendado para las misiones de la historia, por lo que es normal entrar a las fases y prácticamente one-shotear a todos los enemigos. Jefes incluidos. No es que sean tampoco muy divertidos, ya que o son esponjas de daño que nos pueden matar a nosotros de un golpe, o lo hacemos nosotros.

¿Los enemigos normales? Hay muy poca variedad y apenas aportan nada divertido. Con que todo consiste en machacar botones sin ton ni son, lanzar las habilidades para cuando están disponibles para que acabe todo antes, y ya. Incluso la mecánica de «Contraataque» es muy olvidable y casi anecdótica. Así que ni el combate es gran cosa, y las misiones tienen un diseño prácticamente inexistente. ¿Resultado? El núcleo del juego sencillamente no funciona ni engancha.

De hecho, Disgaea Mayhem no dura mucho, ya que en unas 8-10 horas podemos acabar fácilmente la historia. Luego queda un amplio post-game, donde sí se obliga más a farmear, repetir contenido, y participar en los otros sistemas de la saga que sí funcionan… Para luego volver a un combate que no lo hace. Con que es un bucle jugable que se rompe, y por mucha satisfacción que dé ver cómo los números de nuestras stats continúan subiendo hasta límites absurdos, eso lo puedo hacer en juegos que realmente enganchen, por lo que no tenía ninguna motivación para seguir jugando.

En modo Rendimiento, cuando hay muchos enemigos y efectos, se activa el efecto del enemigo supremo: ¡borrosidad máxima!

Igual de bonito que la nevera donde se guarda el flan

En cuanto a los aspectos técnicos, también hay problemas con Disgaea Mayhem. La parte artística me gusta mucho, con unos diseños de personajes que me gustan y mantienen la estética de la saga a la perfección. Ahora bien, su salto al 3D… Bueno, son menos llamativos que en los últimos capítulos. Tampoco ayuda que en general, todo se ve súper plano, y la parte artística no es tan potente como para que el juego entre por los ojos.

¿Lo peor? En Switch 2, en el Modo Rendimiento, hay como un filtro que hace todo se vea horrible. En Calidad se ve algo mejor, pero obviamente, el rendimiento se resiente algo, pero manteniendo siempre unos dientes de sierra de mucho cuidado. A partir del segundo mapa, deja de hacer tanto daño a la vista, pero curiosamente, el campo del primer capítulo es el nivel más feo. Y no, tener un alto número de enemigos en pantalla no ayuda, ya que no hay tanto brilli-brilli como para al menos ser llamativo.

Al menos, la música y el doblaje en inglés funcionan. No son nada del otro mundo, pero las voces por ejemplo siguen casando con a veces el tono cómico y de Serie B típico de la saga. Con la música lo mismo. Ayuda a dar contexto, pero no es que llegue a ser memorable. Los efectos igual, siendo genéricos, pero sin apenas dar sensación de impacto.

Tantas horas viendo Una Rubia Muy Legal y The Good Wife al fin han servido para aplicar los conocimientos en política en un… ¡¿Disgaea?!

Conclusión

Disgaea Mayhem es un spin-off que sobre el papel podría haber sido increíble. ¿Combinar la parte táctica y absurda de la saga con el género musou? Todos los ingredientes estaban ahí, pero NIS no ha sabido aprovecharlos en absoluto, resultando en un juego que me es imposible recomendar. Todos los elementos propios de Disgaea, como hacer subir los numeritos al infinito, su humor y toda la parte de gestión es tan adictiva como siempre… Pero el núcleo del juego, el combate, es un auténtico desastre.

Ya no sólo por las peleas en sí, sino por el diseño de las misiones. La parte de historia no está nada equilibrada, y si el bucle jugable se rompe al tener que precisamente jugar, es imposible que nos quedemos para el post-game. Me fastidia que este haya sido el resultado, sobre todo cuando estamos ante el primer título de la franquicia localizado al castellano. Espero que NIS aprenda de los fallos de esta entrega, porque el potencial para un musou de Disgaea sigue estando ahí, pero claramente, aquí no han sabido cocinar un flan con el que convencernos.

4

Análisis realizado gracias a un código para Nintendo Switch 2 ofrecido por Bandai Namco.

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