Desconsolados

Splatoon Raiders

Cuando Nintendo decidió meterse en el género de los shooters competitivos, estaba claro que lo iba a hacer a su manera, y no con las típicas armas o mecánicas. Así surgió Splatoon en Wii U, y pese a que la consola igual no triunfó, la saga vaya si lo hizo. Así hemos tenido dos secuelas en Switch, donde además de seguir apostando por una campaña individual bastante interesante y el competitivo, iban añadiendo un ligero toque cooperativo para echar tinta junto a nuestros amigos y no contra ellos. ¿Siguiente paso? Llevar un paso más allá este concepto en un juego enfocado por completo en este aspecto, y así tenemos Splatoon Raiders.

Pero de nuevo, Nintendo no se iba a quedar ahí en simplemente unas misiones cooperativas y ya. En el estreno de la saga para Switch 2, la compañía ha decidido ir a por todas, llevando un paso más allá la fórmula PvE de la saga, y creando en el proceso un looter shooter equiparable a Warframe o Destiny, lo cual no me esperaba para nada, pero es una muestra de que no está todo el calamar vendido para la saga. Así que preparad vuestras armas de tinta más rudimentarias, que tenemos muchos tesoros que encontrar y salmones a los que liquidar.

Cazatesoros con mucho glamour

La premisa de Splatoon Raiders es bastante sencilla: el Clan Surimi ha ido a las Islas Espiralita en busca de tesoros, y una niebla misteriosa hace que acaben atrapados en el archipiélago. ¿La forma de volver a casa? ¡Buscar más tesoros! Con ayuda de nuestro personaje, el «Maquinista», tendremos que ir descubriendo los secretos de estas islas, que tienen que ver con el pasado de Megan, Angie y Rayan, y cómo no, se acabará liando parda antes de poder escapar con unos cuantos tesoros bien brillantes y valiosos.

La trama ciertamente no es el punto fuerte del título, o al menos, no me ha importado tanto al no conocer apenas el mundo de la saga. ¿Lo bueno? Incluso sin eso le cogeremos mucho cariño al trío protagonista, ya que sus constantes interacciones demuestra su enorme carisma y no tardaremos en tener a algún miembro favorito. La elección correcta es Megan, por si os lo preguntabais.

Algo a destacar es que, pese a no contar con voces como tal (más allá de ruidos para simular el habla de estos calamares), la localización al castellano no podía ser mejor. Primero, que la manta se llame «Rayan» ya me tenía con una sonrisa de oreja a oreja, pero las bromas y expresiones con tinta o animales marinos son una constante. De nuevo, pese a no contar con una trama que enganche, sólo por ver qué nuevos diálogos tendremos nos anima a seguir jugando… Y ayuda mucho que el bucle jugable sea tan adictivo, por supuesto.

¿Atrapados en unas islas? ¡Una oportunidad de oro para buscar tesoros!

Que corran ríos de tinta

Para ir avanzando en nuestro viaje, iremos afrontando misiones relativamente cortas, con varios tipos de objetivos, que determinarán el tipo de evento al que nos enfrentaremos. Algunas de estas fases sí nos desbloquearán nuevas misiones y harán progresar la trama, mientras que otras tienen como finalidad darnos una serie de recompensas o enseñarnos cómo funcionan los artilugios que iremos desbloqueando.

Por defecto, tendremos niveles en el exterior centrados algo más en «explorar». Algunos niveles serán más lineales, con otros más abiertos, teniendo el objetivo de recopilar energía para romper un cristal central. ¿Las fases más emocionantes? Las que van por tiempo, teniendo que superar arenas de combate y recoger una cantidad de huevos de salmón o acabar con el jefe de turno antes de que el crono llegue a cero.

Como tal, Splatoon Raiders se puede completar totalmente en solitario, pero como más se disfruta es obviamente en cooperativo con hasta tres amigos adicionales. Cuantos más usuarios, más poderosos y numerosos serán los enemigos, equilibrando a su vez la experiencia al nivel de los jugadores. ¿Vamos por libre? Podremos pedir ayuda a desconocidos una vez cada 30 minutos, que se nos unirán para hacer la fase que nos está dando quebraderos de cabeza. O a su vez, nosotros nos podemos ofrecer a ayudar a desconocidos, consiguiendo recompensas adicionales si la misión es un éxito.

La amistad es el mayor de los tesoros… Pero si va acompañado de un tesoro físico, ¡mejor aún!

Es una manera muy inteligente de que todo el mundo vaya jugando a su ritmo, e incluso si nos atascamos o nuestros amigos no estén justo en ese momento para jugar, podamos tener a otros pulpos dispuestos a llenar estas islas de tinta. A su vez, siempre tendremos alternativas para seguir farmeando, obtener nuevo loot y subiendo de nivel, para que hagamos lo que hagamos, notemos que nos vamos haciendo cada vez más poderosos.

Si bien siempre tendremos algo para hacer, el diseño de estos niveles como tal es un punto donde Splatoon Raiders quizá podría haber hecho algo más. Casi todas las fases se acabarán mezclando en nuestras cabezas, ya que quitando alguna que apuesta un poco por una sección de raíles o añade algo de plataformeo, son casi todas arenas de combate con tampoco demasiada variedad visual más allá de los clásicos escenarios nevados, volcánicos o playeros. La excepción, junto a las fases-tutorial de los artilugios, son los jefes finales principales. Son una auténtica locura, y en especial el combate final de la campaña, me tenía lamentando que no hubiera más encuentros «únicos» de esta escala a lo largo de la aventura.

Pese a esto, vaya si el juego no engancha al máximo durante las 10-15 horas que nos puede durar la campaña principal. Y cómo no, luego hay un generoso post-game con más misiones y objetivos adicionales, dificultades extra en todas las fases y más motivos para seguir haciendo aumentar nuestro poder. Es aquí donde jugar con amigos se convierte en una necesidad, y si tenemos un buen equipo, cuesta parar gracias a este diseño de misiones rápidas, con el «una misión más y lo dejamos» siempre presente.

Más fases con eventos únicos como esta sección de raíles habría sido todo un puntazo

Armas y artilugios por doquier… ¿pero dónde está mi ropa?

He mencionado bastante el tema del loot y la progresión, ¿pero cómo funciona? En esencia, Splatoon Raiders funciona como un RPG. A medida que subimos de nivel, nuestras stats aumentarán, y también podremos encontrar armas más poderosas en los niveles. Como en Destiny o similares, estas armas tendrán niveles de rareza, con diferentes perks que las harán más o menos poderosas. Aquí los arquetipos de la anterior entrega se mantienen, teniendo las pistolas duales, el clásico fusil de asalto, el cubo a modo de escopeta o el brochazo para siempre tener opciones de llenarlo todo de tinta.

Cuanto más avanzado sea el nivel, más poderosos serán los salmones a los que nos enfrentemos. De nuevo, son tipos que ya conoceremos del modo Salmon Run de las dos entregas anteriores, pero simplificando los métodos de derrotarlos y añadiendo algún variante especial. Por ejemplo, a los salmones que tienen un jetpack ya no hace falta lanzar una granada en sus motores, sino que disparar a su cuerpo es más que suficiente. Esto garantiza que los encuentros sean más rápidos y directos, pero que podamos seguir aprovechando varios puntos débiles conocidos si queremos maximizar el daño que hacemos, algo muy importante cuando los salmones se convierten en «esponjas de tinta» y toca usar las habilidades y armas con cabeza.

Cada compañero nos da acceso a una ultimate distinta… Y Megan invoca a un megalodón. Claramente no hay otra opción válida

Hablando de habilidades, éstas vienen en forma de artilugios. Podremos llevar tres tipos de tanque de tinta, que funcionan como las «clases» del juego. Sus artilugios tienen roles diferentes, ya sea controlar a los salmones, usar dispositivos como torretas, o lanzarnos de lleno a la acción y aumentando nuestra movilidad. No hace falta encontrar sinergias reales para ser efectivos, y de hecho, Splatoon Raiders nos anima a probar todos los tanques al darnos recompensas diferentes en algunas misiones según la «clase» con la que lo completemos.

Según vayamos avanzando en la historia, también desbloquearemos mejoras para nuestra base, que a su vez nos permitirá aumentar nuestro poder gastando los recursos que vayamos obteniendo. Todo forma parte del bucle jugable de jugar, hacernos más poderosos y así poder enfrentarnos a retos cada vez mayores. Todo esto está muy bien, pero echaba en falta algo muy importante en esta clase de juegos: la personalización visual.

De lo poco que he jugado a Splatoon 3, la personalización de nuestro personaje era de lo que más me gustaba. La cantidad de ropa y el estilazo que tenía me tenía dando palmas con las aletas. ¿En Splatoon Raiders? Todo lo contrario. Hay unos pocos trajes que iremos desbloqueando, y que tienen patrones de colores adicionales, pero son muy pocas opciones. Entiendo que el toque de náufragos que tienen que valerse con lo que se encuentra tiene su toque, y en las armas queda de lujo, pero me faltaban opciones para tener a mi inlking más mono todavía. Poder combinar las diferentes partes de los outfits o más tipos de peinados habría estado genial. O incluso poder visitar las bases de nuestros amigos cuando hemos formado una party, para hacer el calamar junto a nuestros compañeros de entintado.

No pueden hablarnos del estilo que hay en la ciudad para luego dejarnos con unos pocos petos y ya. ¡Vivan los outfits de los inklings y octolings!

Conclusión

Si bien estaba algo cansado de los looter-shooters porque suelen ser demasiado gigantescos y rellenos de contenido por el hecho de tener contenido, Splatoon Raiders ha sido un soplo de aire fresco tanto para la franquicia como para este tipo de propuestas. Algo más contenido, pero con un bucle jugable tan sumamente adictivo gracias a una progresión tan bien medida, es sinónimo de no querer dejar de llenarlo todo de tinta tanto en solitario, como en especial como amigos.

La fórmula de Splatoon claramente funciona en un juego enfocado al PvE, y quizá sólo se le puede achacar una mayor variedad en la propuesta de niveles. Porque sí, los jefes finales son para enmarcar, pero luego muchas otras fases nos parecerán una amalgama que cuesta diferenciar si son del principio o del final de la aventura. Eso, y cómo no, potenciar las opciones de personalización, que además de lootear como si no hubiera un mañana, ¡tenemos que ir monísimos! Son detallitos que bien se pueden potenciar en una secuela, mediante actualizaciones, o para cuando llegue Splatoon 4 y nos traiga más modos PvE de este calibre junto a la parte competitiva.

8

Análisis realizado gracias a un código para Nintendo Switch 2 ofrecido por Nintendo España.

Ficha

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