Desconsolados

Prince of Persia: Las Arenas Olvidadas

Cuando Prince of Persia: Las Arenas Olvidadas se anunció en los VGA por diciembre, y que saldría en apenas cinco meses para acompañar a la película la reacción general de todos fue la de llevarnos las manos a la cabeza. Y es que, ¿había alguien que pensaba que el juego iba a ser algo más que un título para aprovecharse del tirón del film o darle publicidad a éste?  Seguramente no, y esto lo digo como fan de la saga. Luego salió Ubisoft diciendo que querían recuperar el estilo de la trilogía de Las Arenas del Tiempo, y así satisfacer a los jugadores decepcionados por la edición de 2008 (cosa que aún sigo sin entender, porque aparte de una baja dificultad fue fantástico y hasta pasé eso por alto). Con el juego ya en nuestras manos, ¿será este título todo un homenaje a la saga o estaría mejor olvidado como estas arenas?

Hermanos, ejércitos de arena y clichés

La historia del juego se sitúa entre Las Arenas del Tiempo y El Alma del Guerrero, y nos muestra cómo el Príncipe es enviado por su padre al reino de su hermano Malik para que éste le enseñe a ser un buen rey. Sin embargo, al llegar vemos cómo el reino está siendo invadido por un ejército enemigo, y tras reunirnos con Malik en la sala del tesoro del palacio, éste resucita en un intento desesperado por la victoria al ejército del rey Salomón.

Como os podréis imaginar, las cosas se tuercen, y es que en realidad este ejército está hecho de arena, y en realidad fue al que derrotó Salomón. Así que, con la ayuda de la djinn (un grupo mágico muy poderoso que, con la ayuda de Salomón, encerró una primera vez a este ejército) Razia tendremos que iniciar una carrera contrarreloj para detener al ejército antes de que se expanda por todo el mundo.

La historia en sí es bastante típica, llena de clichés dentro de la saga y que realmente no explica nada de lo acontecido entre las dos primeras partes de la trilogía. Como mucho se puede explicar la aparición del medallón mágico del Príncipe y su tono más maduro, pero en lo que es la aparición del Dahaka o cosas por el estilo nada de nada. Además, únicamente vemos que el juego se encuentra entre ambos juegos por un par de menciones al palacio de la primera parte y a Farah, pero nada más. Así que, con lo predecible que es y lo poco que logra enganchar el guion desmerece bastante respecto al resto de los otros juegos de la saga… Ya podían haber continuado mejor el fantástico argumento del juego de 2008….

Pero cuánto hemos echado de menos estas trampas

Si argumentalmente el juego decepciona, en la jugabilidad, y para ser más precisos, en las plataformas, el título es una maravilla. Y es que Las Arenas Olvidadas vuelve a ser una mezcla de plataformas, puzzles y acción, pero con el estilo de la trilogía de Las Arenas del Tiempo. Esto quiere decir que todo lo que tuvo éxito en estas tres entregas se ha visto potenciado en esta entrega, si bien algunos de los añadidos no son los mejores…

Pero vayamos por partes. En las secciones plataformeras ya os podéis ir olvidando del sistema casi automático de la edición del 2008, por lo que si lo que buscabais era el mismo desafío de la trilogía estad tranquilos que ha vuelto, y por la puerta grande. Así que de nuevo hay un botón para el salto, otro para correr por la pared y unas zonas más enrevesadas en las que tendremos que poner a prueba nuestro control con el mando.

También han vuelto las trampas, que de nuevo será cuchillas giratorias, enormes palos con pinchos, suelos que se llenan de pinchos al pasar por encima y, en resumen, todo lo que nos encantaba de la trilogía. Así que en esencia, estas secciones plataformeras siguen funcionando igual de bien, aunque nos encontramos con las mejoras de poder saltar de una columna a otra aunque nuestra espalda no esté en la dirección del salto y poder correr por la pared tras saltar a una.

Sin embargo, si las cosas se hubieran quedado así nos habríamos llevado una pequeña decepción al ser exactamente lo mismo, y por suerte aquí entran los poderes del Príncipe. El más conocido es el de poder retroceder el tiempo por si fallamos en algún salto, y así evitar una muerte segura. Este sistema funciona igual de bien que antes, aunque ahora será menos probable que retrocedamos hasta el momento justo en el que salta haciéndonos gastar dos depósitos de poder, ya que terminará el rebobinado antes de cada acción, lo cual es de agradecer.

Los otros dos poderes son el de congelar el agua y recordar zonas del escenario que ya no están. La pega de ambas es que, en el primer caso solo lo podemos hacer durante un tiempo determinado, mientras que en el recordatorio solo podemos tener una zona accesible al mismo tiempo. Combinando las trampas con todo esto nos encontramos algunas secciones de salto endiabladamente complicadas en las que pensaremos «ni por asomo lo voy a conseguir», y es que imaginaos tener que congelar el agua para usar una cascada como una pared, saltar en ella, descongelarla para atravesar otra cascada para después volver a congelarla, y así en zonas bastante largas en las que, hacia el final del juego, lo tendremos que combinar con el recordatorio. Vamos, que la dificultad ha vuelto a lo grande y estas secciones son inmejorables, aunque a algunos les podrá dar algún problema la cámara, aunque a mí no me supuso ningún problema.

En cuanto a los puzzles, muchas veces se tratarán de usar mecanismos para mover diferentes objetos, siendo algunos bastante buenos al tener que combinar además algunos de los poderes del Príncipe para que logren funcionar. Algún ejemplo es mover unos engranajes de forma que no se queden atascados, y poder liberar los que están bloqueados. Este es en pequeño, pero otros serán enormes y nos harán combinar los mecanismos con las plataformas de una forma bastante inteligente, como en el impresionante astrolabio.

Si bien en las plataformas y los puzzles la trilogía nunca decepcionó, es en el combate donde siempre se han encontrado las críticas, y si bien en las dos últimas partes mejoró mucho con un sistema más sangriento y brutal, en esta entrega han decidido crear un sistema completamente nuevo, y lo mejor habría sido seguir evolucionando el que ya tenían.

Este nuevo sistema se asemeja bastante al visto en Batman: Arkham Asylum, porque no hay ningún botón de bloqueo, y solo hay uno para el ataque con la espada y otro para dar una patada. Si queremos esquivar los ataques de los enemigos tendremos que rodar, y será bastante sencillo ver cuándo nos van a dar algún espadazo porque su arma brilla, por lo que la dificultad no es que sea muy alta. Luego podemos algún salto para hacer un movimiento acrobático o rematar a los enemigos cuando estén en el suelo, pero por desgracia se han eliminado los espectaculares ataques al ir corriendo por la pared.

Además, los combos se han simplificado demasiado, porque bastará con pulsar el botón de la espada todo el rato, y en algún momento puntual dar una patada para quitar el escudo durante unos segundos a los enemigos que lo tengan. Con esto el combate se hace bastante aburrido y simple, lo cual decepciona.

En el aspecto positivo nos encontramos que en las peleas nos podremos encontrar hasta 50 enemigos a la vez en pantalla, lo cual hace que mejoren. También harán acto de aparición unos cuantos «mini jefes finales» de un tamaño muy superior, como un titán o una especie de toro gigante tremendamente fuerte, aunque la forma de derrotarles es de nuevo dar espadazos, por lo que su espectacularidad desciende bastante. Para rematar, los combates contra el jefe final del juego son exactamente iguales que el resto salvo el último, pero como es tan simple cae en los mismos fallos del resto.

Poniéndolo así, parece que los combates son un desastre total, pero por suerte se salvan por dos aspectos: los poderes de los cuatro elementos y el sistema de mejora. Los poderes serán cuatro (dejar un rastro de fuego, tener una armadura de piedra que nos hace indestructibles, unas ráfagas de hielo que soltaremos con cada espadazo y un remolino de aire) y los iremos obteniendo y mejorando con los puntos de experiencia que irán soltando los enemigos en forma de orbes o en los sarcófagos ocultos desperdigados por el juego. Así, poco a poco iremos obteniendo más poder y más salud, motivándonos a pelear, y al mismo tiempo los combates se harán más interesantes gracias a estos geniales poderes. Aunque para ser sinceros, hubiera preferido que estas mejoras se hubieran hecho sobre el sistema de la trilogía, y en especial ampliar el sigilo de Las Dos Coronas y sus increíbles carreras de cuádrigas.

Con todo esto, la jugabilidad del título es fantástica en las secciones plataformeras y en los puzzles, mientras que los combates serían horribles si no fuera por los fantásticos poderes. Sin embargo, no puedo dejar de quejarme por un aspecto muy importante que se han cargado de la trilogía: las fuentes. En la trilogía eran los puntos de guardado (ahora es automático) y en ellas recuperábamos la vida, mientras que aquí todo lo que obtengamos será por medio de orbes (la saga God of War ha influenciado mucho, al igual que en algunos momentos de las plataformas al tener que usar pájaros para saltar).

Con todos estos tipos de jugabilidad, que se irán alternando de forma eficiente a lo largo de la aventura, tendremos para unas 6-8 horas de historia, además de un modo desafío centrado en el combate que nos podrá durar una media hora más.

Unos gráficos con luces y sombras

Al volver en el aspecto jugable a la trilogía, también lo hace el aspecto gráfico, por lo que de nuevo nos encontramos ante un aspecto realista en el que se intenta plasma toda la magia de «Las Mil y Una Noches». Para ello, los chicos de Ubisoft han usado el motor gráfico que tan buenos resultados ha dado en Assassins Creed II, y por desgracia el resultado no ha sido tan bueno.

Para empezar, el modelo del Príncipe es bastante bueno, junto al del resto de personajes secundarios y enemigos. Sin embargo, las caras siguen presentando problemas con este motor, incluyendo la del Príncipe, que encima es demasiado juvenil respeco a la vista en Las Arenas del Tiempo. Además, en el campo de los enemigos, antes hemos dicho que podía haber 50 en pantalla, pero si la mayoría son clones pues no es tan espectacular. Eso sí, el personaje de Ezio en el juego (que es un skin que podemos desbloquear mediante el sistema «Uplay» junto a otros elementos) luce genial, y como no muestra demasiado la cara mejora aún más.

En los escenarios nos encontramos una de cal y otra de arena, porque hay algunos momentos fantásticos (el principio con la batalla masiva como telón de fondo, el mundo de Razia o el final con la espectacular tormenta de arena) mientras que hay otros más pobres, como algunas mazmorras demasiado repetitivas y poco inspiradas. Por suerte, la representación de los poderes es muy buena y hace las secciones plataformeras y de acción más espectaculares, aunque siempre quedará la puntilla de que si se congela el agua cómo es posible que la del suelo no lo haga… Con todo esto, los gráficos son bastante buenos, pero ni de lejos llegan a desprender la magia de la trilogía ni del inmejorable aspecto de cuento de la edición de 2008.

¡¿Pero qué le ha pasado a la voz del Príncipe?!

En el aspecto sonoro la cosa mejora, aunque hay un aspecto que me ha decepcionado de una forma impresionante: el doblaje. Y no porque sea malo, ya que los juegos de  Ubisoft suelen brillar en este aspecto, sino porque han cambiado la voz del Príncipe, lo cual rompe ese sensación que quieren transmitir de que se ha vuelto a la trilogía (lo cual tampoco es que se logre con la historia, pero bueno). Esto es sencillamente imperdonable, y aunque la nueva voz es también bastante buena, es, al igual que el rostro, más juvenial que incluso en la primera entrega, lo cual choca bastante. En el resto de las voces (las de Malik y Razia, porque no hay más personajes) nos encontramos con un trabajo muy bueno.

Las melodías vuelven a ser fantásticas, con ese toque épico junto a la magia de «Las Mil y Una Noches» que tan bien funciona en la saga y que sigue demostrando su calidad. Y lo mismo con los efectos de los poderes.

Conclusión

Prince of Persia: Las Arenas Olvidadas es un muy buen juego, y que no defraudará a los seguidores de la saga, y en especial de la trilogía de Las Arenas del Tiempo gracias a sus fantásticas secciones de plataformas. Sin embargo, tanto en la historia como en las peleas el juego decepciona, y los gráficos tampoco son nada del otro mundo. Así que es imposible no tener la sensación de que el juego se ha hecho pensando principalmente en la película basada en el juego, y aunque el resultado final no es malo, tampoco tiene la calidad característica de la franquicia.

Así que si echáis de menos las desafiantes plataformas de la saga os lo pasaréis en grande, pero para los próximos Prince of Persia esperamos que continúen la historia de la edición de 2008, ya que con unos pocos cambios en la dificultad contentarían a todos. Y es que, si una trilogía está acabada es mejor dejarla como tal.

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