Desconsolados

Dark Souls

Se ha hecho esperar, pero un título de tales dimensiones como Dark Souls merecía una ardua exploración y no es para menos, ya que la larga ristra de horas de dedicación que deberemos echarle, no tendrá parangón: Seguramente hayáis escuchado de la dificultad de Demon’s Souls, si es que no lo habéis sufrido en vuestras carnes y en este título la dificultad sigue latente.

Si después de pensar en esas horas invertidas y, una buena parte pérdidas repitiendo los mismo una y otra vez, estáis dispuestos a seguir leyendo, podréis ver cómo ha mejorado la nueva entrega de rol de From Software.

Esta vez se nos presenta una historia más interesante y atractiva. El primer título no dejaba claro sus intenciones hasta entradas varias horas de juego (más que nada, porque los primeros niveles ya te podían conllevar estas horas…). Dark Souls explica desde bien entrados los primeros pasos la situación en que estamos: Somos un no-muerto elegido entre muchos para recorrer el mundo de los dioses y completar una misión, casi a modo de peregrinación. No nos dan muchos detalles, para mantener el suspense y no seré yo quien os lo fastidie, pero no será complicado saber por donde tenemos que ir, otra cosa es explorar otros escenarios, que también será posible gracias al mundo abierto que nos planta Dark Souls ante nuestras consolas. Lástima, que el número de NPCs es bastante reducido, y casi nunca estaremos acompañados por nadie: encontrar alguien/algo que no nos ataque será escaso.

A parte de la historia, no muchas cosas han cambiado en la secuela espiritual de Demon’s Souls. Si lo pudisteis probar (solamente en PS3), veréis que aunque ha cambiado su interfaz gráfica, a mejor, la esencia tanto en la mejora del personaje, como en el combate, sigue siendo exactamente igual, a excepción de pequeños matices redundantes, pero igual. Subiremos de nivel consumiendo las almas que hayamos conseguido durante los combates (o con consumibles especiales), necesitando más almas por cada nivel que superemos. Con esto conseguiremos mejorar el status de nuestro personaje, con mejoras en la vitalidad, la resistencia, el aguante, la fuerza, la fe, la inteligencia y otras características típicas de juego de rol, teniendo repercusión en la vida de nuestro personaje, ataque, defensa, magia, resistencia a estados alterados y demás.

Los escenarios, aparte de mucho más cuidados y con vistas absolutamente tremendas, tienen algo especial que los diferencia de Demon’s Souls: no nos moveremos por “zonas” tipo mundo 1 nivel 2, sino que tenemos una zona que con el adjetivo extensa nos quedamos cortos y además altamente conectados entre ellos; después de pasarnos horas explorando, encontraremos una puerta que nos conectará a una zona por la que ya habremos pasado miles de veces, y así poder seguir avanzando por las angostas zonas que veremos: valles, bosques espesos, ruinas, cloacas todo a un nivel de detalles más que agradable.

Avanzando por ahí, como ya hemos comentado, encontraremos centenares de raras especies de monstruos que como sabréis, no nos pondrán las cosas nada fáciles. Para eso podemos usar la experiencia propia conseguida jugando a Demon’s, ya que el control y jugabilidad es exactamente idéntico. Tendremos nuestra barra de vitalidad y la barra “de acción” que consumiremos en mayor o menor medida, al realizar los ataques, esquives, o defensas respectivos y tras ser consumida, ¡¡Ya podemos correr, porque no podremos atacar ni defender (de hecho, tampoco correr…)!!

Esta vez, tanto las pociones, como los hechizos y magias varias, serán consumibles: tendremos una cantidad limitada, que tras ser gastada, nos dejará vendidos hasta encontrar una hoguera (el típico checkpoint, para aclararnos) donde aparte de guardar partida, y rellenar los frascos de vida y las magias, podremos reparar armas, armaduras, guardarlas en nuestro inventario, aprender magia y muchas más cosas que iremos añadiendo según consigamos ciertos objetos (no podremos acceder a nuestro inventario privada hasta tener el objeto “caja sin fondo”, o no podremos reparar armas si no contamos con las herramientas correspondientes, etc).

Como siempre, un altísimo nivel de equipamiento y consumibles, que podremos mejorar usando las recién conseguidas almas, en combate, y algunos objetos que encontremos/compremos por el camino, y esto será obligatorio, ya que una de las claves para avanzar, aparte de paciencia, es estar equipado correctamente: estar a un buen nivel, tener las armas mejoradas, los hechizos aumentados… Y es algo que se agradece, muchas veces nos encontramos con juegos donde tenemos la posibilidad, pero no es necesario, o no te paras a hacerlo porque podemos pasar sobrados sin ello. Aquí no, si no nos dedicamos en cuerpo y alma (nunca mejor dicho) a mejorar nuestros status y equipamiento, no duraremos ni un ataque, no solo de los impresionantes y gigantes jefes finales, sino de una simple rata maloliente.

El multijugador conserva el mismo sistema que ya vimos en su predecesor también: mediante invocaciones, podremos llamar a otros jugadores para que nos acompañen durante un breve tiempo, o hasta que ellos quieran; pero no podremos disfrutar de largas partidas con amigos jugando cooperativamente, lo que sería un puntazo dado la alta dificultad que conlleva; pero tenemos que destacar que no es limitado por que sí, sino por que From Software, QUIERE que sea así. De todas formas, no veremos muchos símbolos de invocación (solo he visto 2 a lo largo de toda mi partida…), y por lo tanto lo que no jugaremos demasiadas veces cooperativamente, pero veremos sombras de otros jugadores que pasen cerca de nosotros, viendo lo que hacen, o como han muerto si tocamos sus manchas de sangre. Estas cosas al igual que dejar mensajes para que lo lean el resto de jugadores, ya las pudimos ver anteriormente. Estos mensajes, a veces algo confusos por haber sido traducidos con “traductor de Google” logrando cosas como “Cuidado catarata más adelante” (fall: catarata y caer) o “Intenta saltar”, pero suelen ser una buena ayuda cuando se está algo perdido.

Esta vez, también tendremos la contrapartida a este “cooperativo temporal” y es que podremos invadir otros mundos (la sesión de otro jugador) en forma de fantasma, para derrotarle y tocarle un poco las narices… No es muy agradable que esto ocurra, pero siempre podemos intentar vengarnos.

Conclusión


Sinceramente, puedo decir que jugué a Demon’s Souls… poco más de 3 horas. No me atrapó: la dificultad de los escenarios, y el hecho de tener que repetir las cosas tantas veces para acabar muriendo en el mismo sitio o antes. Esta vez ha sido totalmente diferente, Dark Souls, aun siendo, tan desesperante como su predecesor, consigue atraparte y que no te canses de repetir algunos combates, ya que siempre hay un lugar por el que avanzar o algún enemigo que derrotar. Gracias a un argumento más profundo, algo peor narrado, pero sí más interesante y atractivo, se hace todo un recomendable para los amantes de los RPGs, sobre todo si no os gustan las cosas fáciles: cuando penséis que domináis cierta zona, os encontraréis algún enemigo capaz de dejaros por los suelo con solo miraros.

A excepción de la rabia y impotencia que podremos sentir ciertas veces, no puedo encontrar grandes rasgos a destacar contra Dark Souls. Aunque os hayáis estirado de los pelos con Demon’s, os recomiendo darle una oportunidad, porque muy posiblemente no os decepcione. Impacientes y casuals, debisteis dejar de leer tras las primeras líneas, no es vuestro juego.

Lo mejor

Lo peor

Ficha

Salir de la versión móvil