Desconsolados

Orbitals

Orbitals Si bien siempre ha habido juegos enfocados en el cooperativo, desde el exitazo de las obras de Hazelight como A Way Out o sobre todo It Takes Two, esta clase de propuestas ha ido ganando popularidad. La pregunta del millón siempre es: ¿cómo plantear la cooperación y destacar para atraer a nuevos dúos dispuestos a vivir grandes aventuras? En el caso de Orbitals, la respuesta estaba más que clara: ¡un estilo anime noventero para nostalgia máxima! Desde su anuncio, el juego siempre ha entrado por los ojos, y por este motivo, me moría de ganas de jugarlo, pese a no haber entrado en esta fiebre de juegos cooperativos hasta ahora. Porque sí, tener que quedar con un amigo para jugar cuando apenas hay tiempo libre en la actualidad cuesta, pero cada sesión a Orbitals era una alegría constante.

Una sonrisa de oreja a oreja constante viendo la cantidad de detalles que Shapefarm ha podido introducir en cada nivel, las nuevas mecánicas que se introducían en cada nuevo nivel y lo más importante, disfrutando con mi colega haciendo el tonto entre puzzle y salto. Porque igual el título tiene varios problemas, pero por esa experiencia vaya si merece la pena sumarse a esta órbita de anime, nostalgia, puzzles y plataformas.

Aquí vuestros dos aventureros espaciales listos para un viaje inolvidable

Dos exploradores y una gran aventura

Como decía antes, Orbitals es un juego exclusivamente cooperativo, siempre con la pantalla partida, ya estemos jugando en local u online (teniendo ambos usuarios el título o con el Pase de Amigo), siguiendo la estela de It Takes Two y similares. A pesar de ver siempre al otro jugador, obviamente, estar en llamada si jugamos online es esencial, ya que la comunicación debe ser una constante en el juego por cómo plantea sus diferentes mecánicas. En el título controlaremos a los aventureros Maki y Omura, notándose desde el principio su buena relación. La dinámica entre ellos es la típica de hermanos, con piques sanos, bromas, pero en definitiva, hay muy buen rollo entre ambos, lo que también anima a que haya ese tono juguetón entre los usuarios.

Esto se aprecia no sólo en las secuencias de la historia, sino también en las interacciones con el mundo. Hacer los emotes de bailecitos o similares tras cada éxito, o sólo porque nos apetece, es divertidísimo. Explorar la nave del dúo protagonista para ver sus habitaciones e interactuar con los objetos propios de cada uno, o los comunes con animaciones diferentes, es una auténtica delicia. Eso o participar en varios minijuegos que se van desbloqueando, ver cómo simplemente se sientan delante de la NES y la tele de tubo, para disfrutar al máximo con estos personajes. La simpatía es contagiosa, y sólo me ha faltado un emote para chocar los cinco, en vez de hacer estas interacciones por separado. Aun así, para eso están las interacciones dentro de los propios niveles.

La aventura como tal nos hará movernos por la región espacial en busca de unas baterías con las que proteger nuestra base de una inminente tormenta espacial que se avecina. Para ello nos moveremos con nuestra nave hacia los diferentes niveles, con un jugador de piloto y otro de artillero. Eso ya obliga cierta cooperación, lo que se explota a la perfección en varios jefes finales y encuentros especiales, que bien podrían pertenecer a NieR Automata. 

¿Se consigue cualquier cosa? ¡A celebrarlo con un bailecito!

Entre dos los puzzles se resuelven mejor

¿Entramos ya a una fase? Nos esperan desafíos de plataformas y puzzles, aprovechando diferentes artilugios como una pistola de agua, un gancho o un láser. Normalmente, un jugador tendrá que crear un camino para el compañero con su artilugio, y éste a su vez tendrá que hacer lo propio para así progresar entre los dos. Suena repetitivo, pero la manera de plantear cada reto varía mucho. Igual con el gancho hay que coordinarse para bajar temporalmente una plataforma, o con el láser darle energía a un mecanismo en el momento adecuado. Normalmente cada reto va in crescendo, planteándolo de forma sencilla, para luego darle un giro y aprovechar esa mecánica al máximo.

Uno de mis momentos favoritos consistía en estar en una zona de lava, teniendo que crear un camino seguro con el agua. ¿Problema? No siempre se veía el camino o por dónde se dispara el agua, teniendo que comunicarse para poder ir avanzando entre los dos, y encontrar la manera de que el agua refresque las zonas adecuadas del suelo para no achicharrarnos entre saltos. Orbitals sabe manejar muy bien estas situaciones, planteando nuevos usos para estos artilugios que llevamos un tiempo usando, o directamente presentando otros nuevos. No exagero al decir que hay mecánicas nuevas hasta prácticamente el final de la aventura, con un último tramo que recoge todo lo planteado, y le da un giro de tuerca final para ponerle la guinda perfecta a nuestro viaje.

Pero no todo se trata de pegar saltos y resolver puzzles, ya que de vez en cuando, hay secciones que plantean minijuegos rítmicos o de coordinación con nuestro compañero. No todos igual de buenos, pero así se consigue que la variedad sea constante, y no sepamos qué nuevo reto nos vamos a encontrar a continuación durante las 6-8 horas que dura la aventura. ¿Lo mejor? En casi todo el rato podemos «picarnos» con nuestro amigo, ya sea matándonos con el rayo láser, empapándonos con la pistola de agua, o tirando al suelo a nuestro compi con el gancho. ¿Que eso lleva a una muerte? Pues más divertido aún. Incluso se mantiene dentro del «canon», ya que nuestro dúo tiene una máquina que les permite revivir, pudiendo hasta llevar el conteo de muertes en la nave. ¡Más motivos de picarnos! Así que, Orbitals a los mandos es una auténtica maravilla.

Estos habitantes son muy son muy sus… Mejor vigilar los conductos de ventilación de nuestra nave

Ah, que había una historia… ¡mete una OVA para explicarla!

Algo que igual habéis notado es que he pasado muy por encima de la historia, y es que no sólo es lo peor que tiene Orbitals, sino que al propio juego parece que se le olvida que exista. Porque sí, empieza muy potente, con una secuencia que tiene unos valores de producción, y nos hace pensar que estamos ante un anime de los 80-90. El doblaje al castellano también es excelente, y ayuda a que todo tenga una personalidad arrolladora, lo que nos hace pensar que vamos a estar ante una historia como la de los animes de esta época.

¿Realidad? No ocurre prácticamente nada durante buena parte del juego, con nuestra meta genérica de obtener las baterías… Y poco más. Hay algún giro de guion que se ve venir a la legua para cualquiera que haya visto un anime o cualquier historia en su vida, y la justificación de todo el lore llega prácticamente al final. Todo muy apresurado, y de hecho, al final casi tenemos una OVA de 20 minutos para plantear toda esta trama de golpe y porrazo. ¿Lo hace bien? En absoluto, eso que la idea que plantean es interesante a más no poder. Pero hay infinidad de títulos que tratan esta temática e infinitamente mejor. Con que casi te ríes de cómo plantean todo, y es una pena, porque se podría haber aprovechado mucho mejor nuestro viaje para ir presentando poco a poco esta historia.

Quizá esperaba más justo porque en lo audiovisual, Orbitals es una gozada. Si bien no he visto muchos animes de la época en la que claramente se inspiran (más allá de Cowboy Bebop), el estilo está muy logrado, el efecto como si estuviéramos ante una tele de tubo da nostalgia por un tubo, valga la redundancia. Absolutamente todo, a nivel de diseños, la música y las actuaciones están perfectamente diseñadas para que ese look de anime encaje. Incluso al jugar, con los modelos en 3D, mantienen ese look que hay en las secuencias animadas. Hasta el tema principal, con el opening y la música que escucharemos de forma constante, nos hará cantar «Orbitaaaaaals!».

Donde un jugador pone el ojo, el otro pone el volantazo para evitar que demuestre su puntería el primero

Conclusión

Orbitals ha sabido coger toda la nostalgia que se puede tener por los animes de los 80-90, darle un enfoque cooperativo disfrutón al máximo, y ofrecer una aventura que aprovecha al máximo la idea de coordinarnos con nuestro compi explorador espacial para no parar de sorprendernos con cada nueva fase. Shaperfarm ha dado en el clavo tanto con la estética como con la propuesta jugable, y sólo les ha faltado un buen guion para terminar de ofrecer una experiencia redonda en todos sus apartados.

Entiendo que en un juego cooperativo es difícil plantear un argumento que interese a ambos jugadores a la vez, pero ciertamente, hay formas infinitamente mejor de plantear una historia que lo aquí presentado. Aun así, ya juegos como It Takes Two o Split Fiction nos han entrenado para tener juegos cooperativos muy divertidos pero con malos guiones, así que otro aspecto que el estudio ha sabido replicar. ¿Queréis una propuesta muy anime para disfrutar con un amigo? Entonces Orbitals os va a encantar, así que preparad vuestra nave, que nos esperan muchos descubrimientos por el espacio.

8
 

Nos consolamos con:

Nos desconsolamos con:

Análisis realizado gracias a un código para Nintendo Switch 2 ofrecido por Nintendo.

Ficha

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