Desconsolados

Battlefield 3

La saga Battlefield siempre se ha caracterizado por ser “la gran alternativa”. Ya hace cerca de 10 años que apareció Battlefield 1942, ambientado en la II Guerra Mundial, con el fin de plantar cara al, por aquel entonces, todopoderoso Medal of Honor y su grandioso Allied Assault. El éxito fue tal que catapultó al éxito a una desarrolladora sueca que, hasta esa fecha, solo era conocida por sus juegos de Pinball, Digital Illusions Creative Entertainment (DICE), empresa que en 2004 fue comprada por EA. Battlefield 2 tuvo que lidiar con un peso pesado todavía peor, Call of Duty, una batalla que mantienen hasta la actualidad.

Cada Battlefield nuevo ha ido ganando más terreno en el género bélico hasta conseguir con el pasado Bad Company 2 uno de sus mayores éxitos. Debido a ello esta tercera entrega ha venido bien cargada de hype y unas expectativas por las nubes, en parte a causa de las ganas de destronar a la, hasta ahora, intocable franquicia de Activision. ¿Lo habrá conseguido?

La historia nos pone en la piel del soldado Henry Blackburn, que está siendo interrogado por miembros de la CIA y acusado de ser cómplice de un ataque inminente a gran escala. Los acontecimientos se van narrando a modo de flashbacks, una técnica que quien haya jugado a la campaña de Black Ops le sonará (pues ahí éramos interrogados atados a una silla). Durante la mayor parte de la aventura controlaremos a este personaje, excepto en un par de niveles.

Bien es cierto que esta trama está llena de tópicos y clichés que parecen sacados de un manual, todo lo que nos cuentan y cómo lo cuentan parece sacado de las películas americanas (especialmente de la genial Green Zone): variedad de situaciones, lugares, ambientaciones, y como no, secuencias escriptadas (aunque sin abusar tanto como la competencia). Lo que sí se aprecia es la importancia que le han dado a este apartado, denota que se han tomado muy en serio el guión, buscando ese realismo y alejándose de las palomitas a lo Michael Bay de los Call of Duty o del tono sarcástico y humorístico de los Bad Company. Pese a que no pasará a la historia como el mejor argumento, consigue captar nuestra atención y engancharnos desde los primeros compases, sumado a la espectacularidad que nos proporciona el abrumador portento gráfico de su motor.

Las localizaciones son muy variadas, desde países de Oriente Medio como Irán o Iraq, hasta ciudades europeas como París, pasando, como no, por el centro del universo, Nueva York. En cada una encontramos algo distinto, núcleos urbanos, espacios boscosos, desiertos soleados, nocturnidad e incluso lluvia. Y la variedad de situaciones nos lleva a hacer de todo y a conducir toda clase de vehículos, aquí no nos limitamos a secuencias on-rails sino que conducimos tanques o surcamos los cielos con un caza. Los escenarios son aparentemente grandes, pero a la que quieres salirte un poco del camino prefijado aparece un mensaje de advertencia bastante amenazador para que vuelvas a la zona de combate. No me malinterpretéis, no estamos ante pasillos al más puro estilo Call of Duty, pues aquí tenemos cierta libertad, pero tampoco estamos ante un Crysis o Far Cry y esa libertad total que nos ofrecen.

Esta campaña nos lleva a lo largo de 12 misiones y puede durarnos alrededor de 6-7 horas, dependiendo del grado de dificultad, y ya os digo que en los niveles altos cuesta bastante. Por suerte, los puntos de guardado están muy bien repartidos a lo largo de los niveles. La IA presenta claros y oscuros; por un lado tenemos unos enemigos que nos pondrán en algún aprieto, buscando siempre la cobertura, de cubrirse cuando deben hacerlo y de esconderse en edificios cuando las cosas pintan mal, capaces de flanquearte o con esa puntería que ni Robin Hood, pero sobretodo aparcando un poco el concepto erróneo de las “oleadas de enemigos hasta que no avances” que usa Call of Duty (terrible, apocalíptico, ver cientos de enemigos salir de un sitio y luego darte cuenta que se trata de una habitación de 3m2). Por otro lado, vemos esos típicos fallos ocasionados por querer ir más rápido de lo que los programadores han pensado (el ejemplo más claro de ello lo encontramos cuando tenemos que poner a salvo a un herido, si vamos más deprisa de la cuenta no podemos abrir la puerta por la que debemos ir o, unos instantes después, no podremos subir a nuestro transporte aéreo hasta que no matemos a un par de enemigos de los alrededores), un aspecto poco pulido.

Una vez finalizada la historia podemos optar por el interesante modo cooperativo, que nos propone superar una serie de misiones (concretamente seis) extraídas de distintos momentos de la campaña en compañía de nuestro pelotón (3-4 horas adicionales), donde el trabajo en equipo es fundamental. Escoltar desde los aires a nuestros compañeros, sobrevivir unas oleadas de enemigos atrincherados, etc., todo ello con la posibilidad de reanimar a nuestros compañeros caídos. Siendo francos, vemos cierta similitud con las Operaciones Especiales de los Modern Warfare.

Potencia tecnológica al servicio del jugón
Quisiera aclarar que el juego ha sido analizado en PS3 y Xbox 360, aunque también he tenido ocasión de disfrutarlo en PC, plataforma donde realmente se sale (como era lógico, está dos pasos por delante). En Xbox 360 te aconseja (no obliga) instalar el pack de texturas que ocupa 1,5GB, mientras que en PS3 te obliga a instalarlo (ocupa 2GB), después de descargarte una actualización de algo más de 200MB; algo indispensable si queréis gozar de una más que notable adaptación a consolas, pues hay que alabar el esfuerzo y el trabajo realizado en este aspecto. Obviamente no llega al poder técnico del PC, pero ciertamente el juego luce espectacular en consolas, muy por encima de cualquier otro shooter. Hoy por hoy están a otro nivel, tan solo Crytek con su CryEngine son capaces de plantarles cara.

Battlefield 3 es una bestia gráfica, un auténtico espectáculo audiovisual, de esos títulos que se recrean y nos alegran la vista. El motor Frostbite 2 vive su momento de gloria con ciertas mejoras respecto su último trabajo, Medal of Honor, y despliega todo su potencial, con una tasa de imágenes por segundo estable en todo momento (en 360 he notado alguna caída muy puntual) y un nivel de iluminación y partículas sorprendente. El modelado de los personajes es brillante, tanto facialmente como a nivel de detalle. Es una verdadera gozada disfrutar de esas frenéticas partidas multijugador pudiendo destrozarlo prácticamente todo. Lástima de ese clipping (más visible en la modalidad online) y la lenta carga de objetos (totalmente apreciable al cargar el nivel).

El apartado sonoro destaca por un doblaje sublime, de los mejores que hemos visto en un shooter, aunque en alguna ocasión se aprecia una disminución en el volumen. La banda sonora, a cargo de Johan Skugge y Jukka Rintamäki (disponible a través de Spotify), es también digna de mención. Los sonidos FX se salen, destacando por encima de todo los sonidos reales y característicos de cada arma (IMpresionante) o las gotas de lluvia al caer al suelo (los pelos de punta). Quienes dispongan de un equipo 5.1 que se preparen a disfrutar de verdad, pues este apartado está en perfecto DTS para gozar de una maravillosa experiencia.

El multijugador más completo de los últimos tiempos
La franquicia Battlefield siempre se ha caracterizado por épicas batallas masivas con absoluta libertad para hacer lo que realmente te de la gana. Esta tercera entrega no está exenta de ello y nos presenta escenarios enormes y parcialmente destruibles, manejo de toda clase de vehículos, ya sean terrestres (tanques, jeeps, buggies, etc.) o aéreos (cazas o helicópteros), que juegan un papel fundamental y convierte las partidas en algo completamente distinto y con una jugabilidad exigente pero exquisita.

El modo multijugador bebe directamente del Spin-Off Bad Company 2 con esas cuatro clases bien diferenciadas: Asalto, Ingeniero, Apoyo y Reconocimiento; y nos trae nueve fantásticos mapas extraídos directamente de la campaña e inteligentemente diseñados para los distintos modos que nos encontramos.

Los nuevos jugadores o aquellos que vengan de la competencia encontrarán en los clásicos Duelo por Equipos (12 integrantes en cada bando) y Todos contra todos para patrullas (16 jugadores) su pasarela a la franquicia Battlefield. Combates más directos, rápidos y cercanos, con unos escenarios más pequeños y sin vehículos, en la línea de lo que vimos con el último Medal of Honor.

A continuación tenemos el modo clásico de la casa, Asalto (o Rush), donde dos equipos de 12 integrantes (16 en PC) se enfrentan para destruir o defender las dos estaciones móviles de comunicaciones (EMC). Este modo tiene una vertiente llamada Patrullas, donde se enfrentan dos patrullas de cuatro hombres.

El modo Conquista es uno de los abanderados de la franquicia, donde debemos tomar unas posiciones (representadas por banderas) repartidas por el extenso mapeado (vendría a ser el típico modo Dominio). Auténticas batallas campales de 32 jugadores (el doble en PC) con enormes escenarios (oídme bien, he dicho ENORMES), donde el uso de vehículos se antoja como indispensable y donde también será habitual patearse todo el mapeado para acabar recibiendo un balazo en la cabeza de algún campero (algo que puede desmotivar e incluso desesperar).

En estas dos modalidades, los defensores tienen Respawns (el momento de reaparición después de morir) infinitos, mientras que los atacantes consumen un número de tickets de regeneración basado en un número concreto de bajas. Ya que hablamos de este aspecto, sin duda de los más importantes en cualquier shooter online, me gustaría destacar el excelente trabajo realizado en este título, donde podemos reaparecer en nuestra base, cercano a un compañero de patrulla o en las posiciones conquistadas (en el modo Conquista), para no estar muy alejados de la acción. Una buena manera de que no suceda como en los Call of Dutys, donde tenemos los puntos de reaparición fijos y los típicos listillos esperando en los alrededores con su rifle (una práctica bastante rastrera, dicho sea de paso, que nadie es capaz de poner fin).

Es importante aprender a trabajar en equipo e ir siempre en grupo (aquí no hay sitio para lobos solitarios), de ahí el concepto patrulla (equipos de 4 soldados) que fomenta la colaboración con tus compañeros. Este concepto toma mayor protagonismo en esta edición con unos mapeados perfectamente pensados para ello. Formar tu propia patrulla con tus colegas es lo ideal, a la vez que es particularmente divertido. El hecho de poder hacer respawn en su posición, como he comentado en el anterior párrafo, es de lo más útil, proporcionándonos esa inmediatez para el combate y ahorrándonos esos nervios y ese ansia por llegar para ayudar a nuestros compañeros.

El sistema de progresión requiere cierta paciencia, ya que en los primeros compases es necesario mucha práctica (para ser competitivos es preeminente obtener equipamiento nuevo, ya que con el inicial nos meten por todos lados) y la recompensa no llega hasta que alcanzamos un cierto rango. El equipamiento, las armas y sus accesorios, debemos liberarlos a través del sistema de rangos, y escalar no es tarea fácil, aunque ya os digo que la experiencia que se obtiene es realmente satisfactoria y el sistema de especialización es de lo más gratificante.

Toda esta parte online pasa a través de una especie de red social que se han inventado llamada Battlelog (de un concepto similar el Autolog visto en los juegos de conducción de la compañía) gestionada a través de la plataforma Origin. Este sistema ofrece una completa gestión de estadísticas con un completo registro de combate (partidas, medallas, armas usadas, mapas, precisión, etc.) a la vez que sirve para buscar partidas y servidores de una forma ágil y rápida. La idea es francamente buena (vendría a ser una especie de Call of Duty Elite, para ser sinceros) y, pese a que en consolas funciona magistralmente bien, no podemos decir lo mismo en PC, donde esta herramienta es gestionada a través de una web externa al juego, lo que obliga en ocasiones a entrar y salir del mismo (un aspecto que esperemos tomen buena nota y lo solucionen en breve).

Conclusión


Que nadie tenga la menor duda que estamos ante el shooter bélico más completo de los últimos tiempos. Técnicamente muy solvente e impecable, muy por encima de la competencia. Un título que, si bien es cierto se ha puesto cierto interés y esfuerzos en traernos una campaña de lo más cinematográfica, es en la modalidad multijugador donde se recrea, y de qué manera. Este modo vuelve a ser el protagonista principal, con un alto grado de realismo, una jugabilidad exigente y un mayor componente táctico y de compañerismo. Sus modos y su satisfactoria progresión nos aseguran un buen puñado de horas y diversión.

Lo mejor

Lo peor

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