Uno de los juegos por los que más se peleaba la gente por jugar en el stand de Sony de la Gamefest es sin duda Killzone 3, que se encuentra en una zona cerrada junto a otro buen montón de novedades que saldrán durante los próximos meses. Tras esperar pacientemente nuestro turno por fin pudimos entrar en esta sala, y ver que el esperado FPS podía ser disfrutado en 2D o en 3D. Ya que nos poníamos me puse en la del 3D, teniendo ya como primer impedimente las gafas. Las de televisión son más cerradas que las de los cines, por lo que puede resultar algo incómodo para los que ya llevamos gafas para ver. Sin embargo, tras acostumbrarnos nos dispusimos a matar Hellghast en la tercera dimensión.
La demo estaba en un estado pre-alpha, y aunque tenía tres fases disponibles por motivos de tiempo solo pude probar la del jetpack que se mostró en el E3. Nada más empezar estamos en una serie de glaciares en mitad de una ventisca de nieve, teniendo que saltar de bloque en bloque hasta tierra firme, donde nos esperaban nuestros «amigos» Helghast. Ya simplemente esta escena en 3D resulta espectacular, con una nitidez apabullante a pesar del 3D, y una profundidad impresionante. Y es que los copos de la nieve son espectaculares.
Sin embargo eso no era nada comparado con cuando las balas empezaban a silbar y las explosionas hacían acto de aparición, ya que los efectos son de lo más realistas y brutales posibles. Si ya lo son en 2D imagináos en 3D. Los impactos también se ven beneficiados por las 3D, ya que parece que impresionan todavía más.
Nuestro único arma durante el nivel es el cañón del jetpack, que tiene munición infinta, pero nos obliga a tener cuidado para no sobrecalentar su cañón. Si bien es verdad que el juego a simple vista parece igual que el segundo, lo que se puede ver en esta fase es que el ritmo es mucho más dinámico. Ya no se trata de ir siempre con cuidado, sino que podemos ir más a lo bestia y de una forma mucho más rápida. Esto se nota muy bien en el control del jetpack, que es rápido y muy intuitivo.
Resumiendo, Killzone 3 me ha dejado con un muy buen sabor de boca, ya que tiene unas pequeñas diferencias respecto al 2 que lo pueden hacer mejorar muchísimo. Si a esto le sumamos su soberbio apartado gráfico y el apabullante uso de las 3D y tenemos un juego que seguro se convertirá en uno de los grandes de la consola.