Desconsolados

Need for Speed The Run

Electronic Arts nos presenta una nueva entrega de la saga Need for Speed bajo el título The Run. Un juego de conducción arcade que nos llevará de costa a costa americana en una carrera por la supervivencia y que derrapa nada más salir a la carretera. La anterior entrega de la saga, Hot Pursuit, dejó el listón muy alto, y la idea del estudio Black Box era dar un golpe de efecto y presentarnos una campaña realmente espectacular y cargada de acción gracias al fenomenal motor gráfico Frostbite 2, que ha maravillado a propios y extraños con Battlefield 3, y lo consigue a medias.

Need for Speed The Run es un juego de carreras un poco extraño, cuyo modo principal se asemeja salvando los paralelismos a la campaña de un shooter y en el que el resto de modos de juego son realmente los gratificantes. Pero entremos en detalle.

En el modo campaña o Carrera, como se denomina en el juego, nos encontramos con una competición que nos lleva desde San Francisco hasta la meta en Nueva York a través de una carrera que enfrenta a 200 participantes. Tenemos que saldar una deuda que hemos contraído así que no nos costará aceptar y enfrentarnos a otros participantes, a la policía e incluso a la mafia. Iremos progresando por distintas fases que podrán ser de distintos tipos como adelantar a un cierto número de participantes o pasar entre varios puntos de control en un tiempo determinado.

Estas son las típicas de un juego de carreras, aunque además encontramos las propias de la saga y de mayor acción en la que seremos perseguidos por la policía, o incluso tiroteados por la mafia o que nos enfrentará a otro competidor y en las cuales podremos conseguir su coche al ser derrotado. Y aquí empieza lo extraño del juego, la historia no acaba de engancharnos y ni siquiera los personajes que aparecen en pantalla. Los coches de policía tampoco es que nos pongan las cosas difíciles, y de la misma manera la mafia, son molestos como las moscas, pero podremos despistarlos sin demasiado esfuerzo.

Superar el modo historia si somos conductores habituales nos llevará poco más de dos horas, algo escaso, pero lo bueno del juego es que nos lleva por escenarios muy variados y que nos muestran la diversidad de paisajes del territorio americano. En cada fase tendremos varios puntos de control y si nuestro accidente acaba en desastre o nos salimos de la carretera seremos devueltos a ese punto de control gracias a los rebobinados que tendremos a nuestra disposición y que variarán según la dificultad a la que nos enfrentamos.

Tenemos a nuestra disposición varios coches y de varios tipos (muscles, exóticos y sport) así que antes de correr deberemos seleccionar bien. Los coches se manejan perfectamente y la única dificultad es activar el nitro que se irá cargando justo cuando estamos saliendo derrapando de una curva. Será bastante fácil adelantar a los oponentes aprovechando el rebujo o la recarga del turbo y si por algo no conseguimos el objetivo de la fase deberemos volver a iniciarla. Otro punto oscuro del juego son los puntos en los que podremos cambiar de coche y es que no podremos hacerlo antes de iniciar la fase sino al parar en gasolineras. Algo que resulta de lo más lógico en la realidad, pero que rompe el ritmo de carrera en la virtual y que no sirve para mucho. Pues con el mismo coche seleccionado podremos acabar todas las etapas hasta que el modo campaña nos obliga a cambiar de coche.

Esto sucede tras alguna parada de nuestro personaje en la que seremos perseguido por la policía y nos veremos obligados a utilizar los QTE y apretar rápidamente botones para escapar o realizar alguna acción. Estos pequeños momentos no pegan demasiado con un juego de carreras y la novedad resulta más bien molesta y realmente el único aporte es que nos ofrezcan nuevos coches con más potencia. Por tanto el modo campaña se reduce a esquivar el tráfico que encontramos, adelantar adversarios, buscar los atajos en la carretera, escapar de la policía y mafia, y apretar en varios momentos ciertos botones mientras vemos escenas de acción del protagonista.

Pero en Need for Speed The Run tenemos más horas de juego gracias al modo Serie de Desafíos y Multijugador. En el primero deberemos completar una serie de desafíos que iremos desbloqueando a medida que vayamos avanzando etapas en el modo Carrera. Serán de varios tipos y deberemos superar un tiempo determinado para poder desbloquear nuevos desafíos, obtener medallas y puntos de experiencia que nos harán subir de nivel como piloto. Algo que ya pudimos ver en Need for Speed Hot Pursuit y que realmente hace que nos esforcemos para intentar progresar. Eso sí, esta entrega no iguala a Hot Pursuit en cuanto a momentos de tensión cuando nos perseguía la policía e intentaba deternos a toda costa, o cuando podíamos hacer de poli, cosa que ahora no ocurre y echo de menos.

Los puntos de experiencia los obtendremos en cualquier modo de juego y sobretodo en el multijugador será cuando ganemos buena parte de ellos. Realmente este es el modo de juego por el que merece la pena comprar el juego (seguimos con los paralelismos de Battlefield 3) y en él nos enfrentaremos hasta un máximo de ocho jugadores en seis modos de carrera distintos. Aquí lo bueno son las recompensas y estas irán en función de la carrera y de una ruleta que determinará el premio que se llevarán los tres primeros.

Cabe destacar de nuevo el buen sistema denominado Autolog que se estrenó con muy buen acierto en la anterior entrega y que nos irá informando de los tiempos realizados por nuestros amigos en las diferentes etapas y la posibilidad de batirnos con ellos en los diferentes desafíos. De nuevo una excelente oportunidad de picarnos con el tiempo que hacen los colegas y que nos hará preguntarnos como rayos lo han hecho para obtener ese tiempazo.

La IA del juego es otro de los puntos débiles del juego. En el momento más inoportuno veremos como aparece un coche en sentido contrario o tras un salto para darnos al traste con la carrera. El objetivo de los coches de policía por ejemplo es únicamente ponerse delante para frenarnos y algunos competidores virtuales no serán rivales dignos. Es más, retomar la carrera en un punto de control tampoco nos penalizará demasiado y cuando estemos llegando al final de la fase incluso veremos como los coches que van primeros empiezan a frenar su ritmo para que podamos darles alcance.

Gráficamente el juego tiene un gran aspecto gracias al motor gráfico Frostbite 2 con efectos metereológicos realmente de altura como tormentas de rayos o de arena. Los efectos de luces destacan también por su calidad, así como el modelado de los distintos coches y los escenarios. Sobretodo destacan las fases de acción como las que ocurren hacia el final del modo campaña, así como las ya vistas en la demo del juego en la que unas explosiones en una montaña provocan desprendimientos de rocas y nieve en una carretera cerrada al tráfico.

El apartado gráfico también tiene su lado oscuro y es que el popping hace presencia en las carreras y el efecto de las sombras sigue teniendo sus defectos. Cuando nuestro coche acaba en un siniestro total tras pegarnos una buena veremos como este se deforma casi siempre de la misma forma, sin perder partes del vehículo y quedará casi intacto en cuanto a su estructura. Vale, algunos cristales se rompen, pero la única parte que realmente sufre daños es la delantera, capó y guardabarros incluido.

El apartado sonoro como cualquier otra producción de Electronic Arts está cuidado al máximo. Con diálogos doblados perfectamente a nuestro idioma, aunque realmente hay pocos, y una buena música que nos acompañará en el juego. Sobretodo en etapas emocionantes nos acompañará una canción que se adapta perfectamente a ese momento y nos transmite esa tensión del momento. Tampoco destaca el juego en este apartado aunque cumple lo esperado. El sonido de los motores dependerá del vehículo escogido y por tanto oiremos una buena variedad, aunque en el caso de los accidentes o colisiones escucharemos el mismo estruendo.

Conclusiones


Electronic Arts y Black Box con Need for Speed The Run nos proponen una nueva experiencia de conducción en la saga aunque no consiguen su objetivo al intentar introducir un modo historia en un juego de carreras. No estamos ante el mejor juego de la saga y este seguirá recayendo Need for Speed Hot Pursuit por su jugabilidad y filosofía. El juego se queda a medias en cuanto a la historia y a las horas que nos ofrece en el modo campaña, y sólo destaca por su cuidado multijugador en el que realmente pasaremos horas y horas.

Lo mejor

Lo peor

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