Hace dos días que tenemos en la redacción el tan esperado título de Rockstar, L.A. Noire. Un juego inspirado en la ciudad de Los Ángeles de los años 40 donde encarnamos a un agente de policía, Phelps, en su lucha contra el crimen, desde sus inicios como agente de policía, su ascenso a inspector, hasta que finalmente se convierte en detective.
Un juego donde, a diferencia de un GTA, prima por encima de todo la investigación y el interrogatorio. Sí que tiene toques de este buque insignia de Rockstar como es GTA, incluso tiene pinceladas de Mafia II, aunque combinados con otros aspectos más de una aventura gráfica moderna. De esta forma, tendemos a nuestra disposición una extensa ciudad de Los Ángeles (muy bien recreada y ambientada, dicho sea de paso), pero de la misma forma que ya sucedió con Mafia II, esta no está tan aprovechada como en un GTA, así que no os esperéis poder hacer el cafre (sois un agente de la ley) o hacer trompos o saltos con los coches, y ni mucho menos sacar vuestra arma y liaros a tiros en medio de la calle, porque esto no va así.
Cada caso comienza con la escena de un crimen, donde el jugador debe buscar e interactuar con posibles pistas (como si de una aventura gráfica se tratase, olvidándonos de objetos inservibles) que podrían abrir la siguiente línea de investigación (en cuyo caso una música de piano sonará hasta que encontremos todas las pistas), así como comprobar el cadáver (pues este también puede contener pistas) al más puro estilo Grissom en CSI; y como sucede en las más típicas películas de abogados, una pista decisiva podría cambiar el resultado del caso de una forma drástica. Y es que, como dice siempre Grissom, “las personas mienten, pero las pruebas no”.
De la misma forma que sucede en CSI, nos encontraremos interrogando a testigos o sospechosos que no paran de mentir, en cuyo caso será nuestra labor comprobar si es cierto formulándole las preguntas correctas (importantísimo saber cómo seguir la línea de preguntas para que nos proporcionen más respuestas correctas y poder resolver más fácilmente el caso) o comprobando, mediante sus gesticulaciones y reacciones, si nos está mintiendo. En este momento es cuando todo el peso del juego recae en la soberbia técnica MotionScan, empleada para la captura de movimientos, para intuir si está diciendo la verdad. También deberemos contrastar sus respuestas con testigos o pruebas recogidas (os sorprenderá la de gente que miente).
Debemos elegir si creer a los sospechosos, dudar de lo que nos dicen (para invitarles a confesar) o acusarlos de mentir (si no tenemos pruebas serán ellos quienes nos toreen). En este aspecto, una acusación infundada o una pregunta mal formulada puede cerrar en banda al sospechoso y dejar nueva información sin descubrir; y una pregunta correcta nos abrirá una nueva línea de investigación y facilitar la resolución del caso. Según las decisiones que tomemos cada caso se desarrollará de una forma bien distinta.
Cuantas más preguntas y respuestas correctas consigamos en cada caso (al final del interrogatorio nos aparece un mensaje informándonos de ello) obtendremos experiencia que nos servirá para desarrollar la carrera del personaje y nos otorgan puntos de intuición que podremos canjear para mostrar las pistas en el escenario o eliminando preguntas incorrectas.
Los primeros 20 minutos nos presentan unas primeras misiones a modo de introducción, donde se nos explican los principales pilares en los que se basa toda la aventura (aunque imposible fallar). Misiones de investigar una escena del crimen buscando pistas (que nos llevan a nuevas pistas, sospechoso, ubicaciones o nuevos objetivos), persecuciones, peleas, tiroteos y el centro en el que se basa todo el juego, los interrogatorios. Estos momentos donde interrogamos a algún sospechoso/a se nutren de las pistas que previamente hemos encontrado e investigado (corroborando o indagando en distintas localizaciones) y deberemos hacer uso de nuestro instinto para saber si el sospechoso dice la verdad o miente (aunque también podemos ponerlo en duda para invitarle a “cantar”).
La verdad es que en las 4 horas que llevo jugando, el juego me está encantando. Es un título que se aleja de lo “típico” y nos propone un nuevo sistema de juego que mezcla con maestría distintos aspectos como el cine (La ciudad desnuda, por ejemplo) como los videojuegos (GTA, Mafia II o The Getaway, donde se nota la mano del Team Bondi) o incluso del juego de mesa Cluedo (sí, también me ha recordado cuando interrogaba a mis amigos para descubrir que fue la Srta Amapola quien propinó el asesinato en la biblioteca con el candelabro).
De momento os dejo este aperitivo mientras disfrutamos del que sin duda será un digno candidato a GOTY 2011 y preparamos su correspondiente análisis. Ya sé que todos tenéis ganas de meterle mano al juego, pero tranquilos porque la espera valdrá la pena (sale mañana), estoy seguro que no os defraudará.