En Alemania la federación de desarrolladores de videojuegos (curiosamente denominada GAME) ha conseguido algo que ha costado mucho esfuerzo, tanto político como cultural. Nada más y nada menos que incluir a los videojuegos dentro del Consejo de Cultura del país alemán .
La justificación principal de la decisión es que el sector emplea artistas de diversas disciplinas, desde diseñadores y guionistas hasta compositores, aunque también tuvo mucho peso en ella el dinámico crecimiento de la facturación del mercado, que aumentó un 21% en 2007. A ver si los políticos y la sociedad española copian a sus colegas germanos y por fin tienen en cuenta a la industria de los videojuegos como un bien cultural. Esperemos que sea pronto.