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Xbox Series X

Xbox Series X

El inicio de cada generación es siempre de lo más emocionante, ya que cuando abres la caja del «juguetito» nuevo que nos va a acompañar durante varios años es imposible no sentir la ilusión de cuando jugamos por primera vez. ¿Qué sorpresas nos ofrecerá la nueva consola? ¿Cómo de diferente será respecto a la anterior? Esta ilusión ha sido incluso mayor en un año tan «especial» como este 2020, por lo que vaya si no había ganas de la nueva generación de videoconsolas.

Los primeros en estrenarla han sido los chicos de Microsoft por partida doble, con Xbox Series XXbox Series S, apostando por una versión más accesible para el gran público, y otra más para el público hardcore. En mi caso, he decidido lanzarme por el modelo premium, pasando así de Xbox One X al siguiente modelo «X» de Microsoft, que ya se ha quedado como el modelo «eXtremo», podríamos decirlo. Lo importante es que, tras varios días exprimiendo al máximo esta nueva «caja», llega la hora de dar el veredicto sobre si esa ilusión que comentaba antes se ha visto recompensada en una gran máquina que nos dará grandes alegrías, o si esta táctica de dividir el mercado igual va a acabar pasando factura a Microsoft.

La consola física - Una nevera de lo más atractiva y silenciosa

Quiero empezar el análisis hablando sobre la propia caja, ya que es algo importante en toda consola, al verla junto al televisor o en nuestro mueble durante mucho tiempo. El diseño de Xbox Series X no me pareció ni feo ni bonito cuando se anunció, pero al tenerla ya colocada, la verdad es que me ha terminado ganando. Sí, se pueden hacer bromas sobre que parece una nevera, un altavoz o lo que queráis, pero la verdad es que es un diseño de lo más práctico, además de dar una gran robustez a toda la consola.

Xbox Series X

Como tengo que ir cambiando de cables cada vez que quiero pasar de Xbox a PS4 o a Switch, tengo que estar moviendo algo las consolas hasta dar con el puerto HDMI, y en Xbox Series X está todo muy bien colocado para que no tenga que ir con mil ojos por si toco algo de más que haría que la consola se cayese sobre su propio peso. Además, todos los puertos están muy bien colocados, para que no tengamos una gran maraña de cables ni nada por el estilo. También es genial que la fuente de alimentación sea interna, para no tener un ladrillo pegado al enchufe, que es algo que todavía me daba pesadillas de la Xbox One original.

En cuanto a las dimensiones, creo que tiene un tamaño de lo más acorde a los estándares, pero su forma de prisma hace que parezca bastante compacta, lo cual me gusta. Eso sí, tener el lector de discos tan en un extremo, aunque tenga sentido, rompe un poco la simetría, pero eso ya es algo muy, muy personal. Lo que más importa, diría, es que una vez conectada la consola (increíblemente fácil de instalar al poder usar incluso la App de Xbox del móvil), Xbox Series X es totalmente silenciosa. Al igual que ocurría con One X, no oíremos prácticamente nada al jugar ni a los títulos más exigentes del catálogo de lanzamiento (luego iremos a este apartado), lo que no nos fuerza a subir el volumen al máximo ni llevar cascos ni nada por el estilo. Quizá suene algo la consola al instalar inicialmente juegos físicos (me ocurrió solo con Watch Dogs Legion), pero quitando estos momentos puntuales, silencio absoluto.

Lo mismo se puede decir del calor que da la consola, ya que notaremos que desprende algo de aire por las rendijas situadas en su parte superior, pero nada que provoque que la temperatura de la sala se dispare ni nada por el estilo. Todo esto ayuda a que la experiencia de juego sea fantástica, para que nada nos distraiga del juego o aplicación que estemos usando en ese momento.

Xbox Series X

Mejorando un mando que ya era casi perfecto

Lo siguiente de lo que quiero hablar es del mando, que es de lo primero que podremos «toquetear» nada más abrir la caja de la consola. En esencia, se trata de un diseño ligeramente actualizado del de Xbox One, pero que al poco que empieces a usarlo, te das cuenta que ha ganado en calidad. Esto me parece sorprendente, ya que los mandos de One me parecían ya fantásticos, pero el de Xbox Series X es todavía mejor.

Para empezar, el controlador es un poco más pequeño y ergonómico, adaptándose mejor a la mano. En la parte posterior hay ciertas rugosidades para que se pegue mejor a nuestra mano, haciendo más cómodo su uso a la larga. También se han añadido partes rugosas en los gatillos y los «bumpers» (LB y RB), permitiéndonos tener todavía mejor localizados estos botones, y que no se nos resbalen los dedos al pulsarlos. Puede sonar a tontería, pero pasar de este mando con estas rugosidades que ayudan a la ergonomía, a luego el de One, se nota bastante, por lo que es una mejora sutil, pero muy útil.

En los botones de los menús se ha añadido uno nuevo, que nos permite tomar capturas o guardar videoclips sin tener que abrir el Dashboard de la consola, como ocurría en One. Es básicamente el botón «Share» del mando de Playstation, lo que hace mucho más fácil crear contenido con la consola o capturar ese momento único o espectacular de nuestras partidas. Es sin duda un cambio pequeño, pero el mayor está en la cruceta, que ahora es la misma que en los Elite Controller. Sí, esos mandos de 150 € que todo el mundo decía que eran una maravilla, y de los cuales ahora tenemos una parte muy importante en todos los mandos de las nuevas consolas.

Xbox Series X

La cruceta hace bastante ruido, sí, pero eso también nos permite tener un control absoluto sobre todas las direcciones que estamos pulsando. Es como un teclado mecánico, y vaya si se nota la diferencia. En los menús si nos movemos con la cruceta notaremos algo de mejoría, pero en los juegos de lucha, es una auténtica maravilla. He echado varios combates a Tekken 7, y ya no puedo volver a una cruceta que no sea la de este mando.

Por último, el mando de Xbox Series X se enchufa al PC o a la consola mediante un cable USB-C. Es una pena que se sigan usando pilas en vez de baterías, pero al menos, si ya tenemos un pack de batería oficial para el mando de One, nos servirá perfectamente en este nuevo mando, lo que demuestra el compromiso con la retrocompatibilidad de juegos y accesorios de Microsoft. Así que, el mando es una maravilla, y aunque no os vayáis a hacer con la consola, os recomiendo que lo compréis aunque sea para jugar en PC, porque vais a notar todas estas sutiles mejoras más pronto que tarde, y os costará mucho volver atrás.

Interfaz - ¿Dónde está la nueva generación?

Hasta ahora, todo ha sido muy positivo, pero al encender la consola, me llevé un pequeño chasco: la interfaz de Xbox Series X es exactamente igual que en Xbox One X. Entiendo que la política de Microsoft está siendo la de mantener todo igual para ayudar a crear una sensación de continuidad, sin liar a los usuarios ni nada por el estilo. Aun así, esto rompe un poco con la ilusión que comentaba antes, ya que no hay novedades a destacar en toda la interfaz, menús ni nada.

Xbox Series X

La parte positiva es que toda la configuración que tuviéramos en nuestras anteriores consolas, se puede restablecer en esta fácilmente. Aquí se incluyen nuestros juegos fijados para acceso rápido, configuraciones de resolución, etc. Está claro que hay varias opciones nuevas, como las relacionadas con el tema del frame rate al poder activar el modo de 120 Hz si nuestro televisor lo reconoce, pero por lo general, todos los menús, sub-menús y demás son iguales que si estuviéramos usando una One.

La principal diferencia a título personal es la desaparición de todas las opciones de Kinect, ya que ahora mismo, Xbox Series X no es compatible con la cámara/sensor de movimiento, ni aunque usemos el adaptador USB con el que sí funcionaba en One X/S. Es el único aspecto de retrocompatibilidad que se cae en esta nueva generación, y si bien entiendo que a la gran mayoría de usuarios esto les importará bien poco, a los locos que seguíamos usando Kinect es un duro golpe.

Catálogo de lanzamiento - Salvados por Game Pass y Quick Resume

Así que, si en la interfaz no tenemos novedades, ¿qué hay de los juegos? Pue por desgracia, más o menos lo mismo. No hay ningún juego pesado de Microsoft para acompañar a Xbox Series X, ya que el esperado Halo Infinite se retrasó, y hasta el 2021 no tendremos ningún título por parte de los numerosos estudios internos de la compañía. Lo bueno es que, exceptuando los juegos para Kinect (que no nos deja ni descargarlos), funcionan absolutamente todos los juegos que ya lo hacían en One. Esto nos da acceso a un catálogo de miles de juegos, entre los que son retrocompatibles de la primera Xbox, los cientos de Xbox 360, y la práctica totalidad del catálogo de One. Todo en una misma consola, lo cual me sigue pareciendo fantástico para los que queremos tenerlo todo en una misma máquina.

Xbox Series X

Sí que hay varios juegos que se han estrenado junto a la consola, como es el caso de The Falconeer (que también sale en One), Assassin’s Creed Valhalla (también inter-generacional) o Bright Memory, uno de los pocos (por no decir el único) exclusivos totalmente de la nueva generación de Microsoft que no funciona en las anteriores consolas. Lo bueno es que sí hay bastantes juegos que han recibido algún tipo de parche para aprovechar la potencia extra de la consola, y podremos filtrarlos fácilmente desde nuestra biblioteca.

Aquí los juegos de Microsoft sí que han sabido dar el do de pecho, con títulos como Gears 5, Gears Tactics, Forza Horizon 4, Sea of ThievesGrounded recibiendo varias mejoras específicas de Series X, ya sea mejora de gráficos, soporte para 120 FPS en varios modos, etc. La «pega» que se le podría poner a todo esto es que casi equivale a un cambio de gráfica en un PC, por lo que de nuevo, se echa en falta algún juego de lanzamiento que nos haga decir «Esto es la nueva generación», como ocurría fácilmente con Ryse: Son of Rome en Xbox One.

Lo bueno es que, los que se adentren por primera vez en el ecosistema Xbox, van a tener ante ellos miles de juegos desde el primer momento, lo cual es fantástico se mire por donde se mire. Además, aunque no estemos ante juegos completamente nuevos o que hayan recibido un parche para mejorar ciertos aspectos, los retrocompatibles pueden aprovechar la potencia extra de la consola para funcionar mejor que antes, ya sea por tiempos de carga algo menores, por arreglar el frame-rate cuando antes había caídas, etc. Uno de los casos donde más lo he notado ha sido Sonic Unleashed (sí, me compro una consola de nueva generación para jugar a un Sonic en 3D), que por fin va como la seda sin ningún tipo de tirón, algo que no había ocurrido en ninguna plataforma hasta la fecha. Otro aspecto genial es que las partidas guardadas se mantienen si ya habíamos jugado en Xbox, gracias al guardado en la nube, lo cual nos permite seguir nuestra partida incluso de títulos de otras generaciones, justo donde lo habíamos dejado la última vez.

En este sentido, Xbox Game Pass cobra mucha importancia, ya que al comprar la consola y pagar la suscripción, tienes acceso a alrededor de 200 juegos de muchísima calidad de varias generaciones para jugar de manera instantánea, haciendo que sea un pack inmejorable para todo el que quiera adentrarse en el mundo de las consolas. El haber sumado justo el día de lanzamiento de Xbox Series X todo el catálogo de EA Play es una jugada maestra, ya que así se pueden disfrutar las mejores versiones posibles de Star Wars: Jedi Fallen Order, Need for Speed Heat o incluso FIFA 20 para los aficionados al «deporte rey». Es, sin lugar a dudas, lo que ayuda a paliar esa falta de novedades reales, ya que hay tantísimo a lo que jugar, que no nos importará demasiado si es nuevo o antiguo, ya que nos lo podremos pasar en grande jugando a algo.

Como querremos probar tantos juegos, hay que tener en cuenta la nueva característica que sí me parece bastante de nueva generación, aunque al mismo tiempo, me parece que la usaré más bien poco. Hablo de Quick Resume, por el cual podemos dejar varios juegos abiertos en «stand by» de fondo, para poder volver a ellos de manera instantánea justo en el punto donde los habíamos dejado. Esto he logrado que sólo funcione en los títulos digitales, y algunos juegos han desactivado esta función, sin saber muy bien en cuáles funciona y en cuáles no. Aun así, es bastante mágico poder pasar del Ori and the Will of the Wisps a Sonic Unleashed, de ahí a Doom Eternal y luego a Forza Horizon 4. Todo de manera casi instantánea, funcionando entre juegos de diferentes generaciones, y accesible desde el menú que sale en el lateral al pulsar el botón «Xbox» del mando.

De nuevo, es una función que me parece casi de magia al verla por primera vez, pero que tiene que mejorar. No saber si un juego soporta este reinicio rápido es un error que puede hacernos costar horas de progreso si no hemos guardado la partida correctamente. Además, al tener los juegos en segundo plano, las descargas irán mucho más lentas, siendo otro aspecto a tener en cuenta en una época en la que los juegos pueden llegar a ocupar más de 100 GB sin ningún problema. A título personal, no creo que use mucho esta función, porque soy de los que cuando salen de un juego, dejan todo guardado al máximo y lo cierro absolutamente todo, pero para los que sean de ir saltando de juego en juego (algo que también fomenta Game Pass), servirá para ahorrar bastante tiempo a la larga, algo que siempre se agradece.

Conclusión

En líneas generales, estoy muy, pero que muy contento con Xbox Series X. La consola funciona de maravilla, todo carga muy rápido, visualmente me parece un dispositivo atractivo y que da una gran sensación de ser «premium», y lo más importante, tener en una misma consola juegos de 4 generaciones me parece sencillamente fantástico. Encima, podemos jugar sin ningún tipo de ruido externo, el mando es una auténtica maravilla, y la potencia nos permite jugar a básicamente la mejor versión posible de los juegos de todas estas generaciones.

Ahí radica la magia de Xbox Series X, ya que como tal, estamos ante una actualización de la estrategia en consolas de Microsoft: tenerlo todo unificado y dando opciones al usuario a nivel de potencia. Por eso tenemos también Xbox Series S como alternativa menos potente y sólo digital, y por qué no hay juegos de lanzamiento. Es esto último la principal pega que le veo al lanzamiento de la consola, ya que no tener bombazos con los que estrenar la consola que sólo se puedan disfrutar en Xbox Series X/S (y en PC, ya que nos ponemos) es una verdadera lástima, y le resta impacto a un lanzamiento como este.

Por este motivo, la consola ahora mismo es una actualización de lo que ya tenemos, funcionando todo mejor, pero sin resultar un salto que nos pueda dejar locos como otros cambios de generación. Lo bueno es que la máquina es una maravilla, los juegos acabarán llegando, e incluso ahora, «solo» con el Game Pass, la retrocompatibilidad y los parches pensados para la nueva consola, nos podemos llevar ya grandes alegrías.

Si esto no os importa, el salto a Xbox Series X me parece genial, ya que realmente hay mejoras en todos los puntos de la experiencia de usuario gracias a la potencia extra y hasta el mando, lo que hace que jugar sea una auténtica maravilla. Esto es claramente una maratón, y Microsoft ha creado una consola capaz de darlo todo a largo plazo. Ha fallado algo en el corto plazo para sorprendernos, pero Xbox Series X me sigue pareciendo una máquina más que recomendable que nos dará horas, horas y más horas de diversión durante los próximos años.

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Nos consolamos con:

  • La arquitectura de la consola y lo compacta que resulta
  • Tener 4 generaciones de consolas en una sola
  • Las sutiles mejoras en el mando marcan una gran diferencia
  • Es tan potente, que incluso los juegos retrocompatibles no parcheados sufren mejoras notables en la gran mayoría de los casos

Nos desconsolamos con:

  • La falta de sorpresa al tener una interfaz idéntica a la ya vista
  • Se echan en falta juegos exclusivos de nueva generación que nos hagan decir «Esto es la next-gen»
  • No poder usar Kinect, ni con el adaptador USB que ya funcionaba en One X/S

Análisis realizado gracias a una Xbox Series X comprada en XtraLife.

Ficha

  • Desarrollo: Microsoft
  • Distribución: Microsoft
  • Lanzamiento: 10/11/2020
  • Idioma: Textos en Castellano
  • Precio: 499,99€ - Xbox Series S por 299,99 €

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