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Wraith: The Oblivion – Afterlife

Wraith The Oblivion Afterlife

La franquicia World of Darkness está volviendo al mundo de los videojuegos con una gran cantidad de juegos. Tenemos varias novelas visuales de Vampire: The Masquerade, hace unos meses pudimos disfrutar del divertido Werewolf: Apocalypse, y ahora nos toca adentrarnos en el mundo de los fantasmas con Wraith: The Oblivion – Afterlife. Todo esto sin tener en cuenta el esperado Vampire: The Masquerade – Bloodlines 2 que está en desarrollo, por lo que este universo de juegos de mesa ha venido para quedarse.

Esta vez nos olvidamos del RPG o la acción, ya que es el momento de pasar miedo en Realidad Virtual. De la mano de Fast Travel Games (uno de los estudios de más talento del medio) nos llega esta nueva propuesta, dentro de un género más que manido dentro de la Realidad Virtual. Hace varias semanas el juego logró dejarme unas primeras impresiones muy positivas, pero ahora con la versión final, es el momento de comprobar si estamos ante un juego a tener en cuenta, o si caerá en el Más Allá junto a otros tantos títulos de terror.

Bienvenidos a la historia de mi muerte

Mientras que en muchos otros juegos de terror nuestro objetivo es sobrevivir a lo que nos aceche en la oscuridad, en Wraith: The Oblivion – Afterlife, empezamos el juego ya muertos. Somos Ed Miller, un fotógrafo al que contrató un ricachón de Hollywood para fotografiar una sesión de espiritismo en la Mansión Barclay. Como os podréis imaginar, no salió muy bien, pero por algún motivo, nuestro espíritu sigue atrapado en la mansión en un modo semi-corpóreo. Así que, nos tocará descubrir qué narices pasó en esta sesión, y cómo poder escapar del lugar.

Wraith The Oblivion Afterlife

La trama es uno de los puntos fuertes del juego, al ir dándonos poco a poco más pistas sobre qué ocurrió, la historia de la Mansión Barclay y los diferentes personajes que participaron en la sesión de espiritismo. De hecho, no somos un mero cascarón, sino que tenemos una importancia a nivel narrativo importante, hay unas relaciones establecidas con los demás personajes, y esto hace todo más personal y «realista».

En especial me ha gustado la relación que tenemos con nuestro compañero, al que podremos llamar Shadow o Sombra. Nos hablará toda la aventura, hará comentarios jocosos sobre las revelaciones que descubramos, y claramente disfruta con nuestro sufrimiento. Al mismo tiempo, nos da información útil para avanzar, con que se crea una dinámica interesante, por la cual nos fiamos pero desconfiamos al mismo tiempo, al sentir que nos la puede jugar en cualquier momento.

Todos estos detalles hacen que el mundo de Wraith: The Oblivion – Afterlife parezca «real», por muchos espíritus vengativos que existan. Por ejemplo, cada fantasma que nos encontremos tiene su historia que se relaciona con los Barclay, justificando tanto su manera de actuar como su aspecto, por lo que nada parece hecho al azar o por el simple hecho de querer asustarnos… Lo que a su vez nos mete más en la historia y nos hace pasar más miedo. Que encima contemos con textos en español (subtítulos incluidos) ayuda a que no nos perdamos nada de la historia, lo cual siempre se agradece.

Wraith The Oblivion Afterlife

Las ventajas de estar muerto

En la parte jugable, Wraith: The Oblivion – Afterlife estaría a mitad de camino entre una aventura narrativa y los juegos de terror de sigilo donde no podemos defendernos de nuestros atacantes. Durante la mayor parte del tiempo, exploraremos la Mansión Barclay «tranquilos», para ir progresando en la trama, encontrar coleccionables que profundizan en la narrativa. Pero claro, de vez en cuando nos toparemos con espectros cabreados, que no dudarán un momento en acabar con todo lo que se cruce en su camino.

Sí, estamos muertos, pero todavía nos pueden enviar a una especie de purgatorio si «morimos», por lo que seguimos en peligro. Esto se traduce en partes de sigilo donde distraer al espectro, pasar desapercibidos, completar el objetivo que tengamos por la zona, o sencillamente escapar. Nada que no hayamos visto en juegos como Outlast o Amnesia, pero no por ello menos intenso.

Cada uno de los espíritus tendrá un aspecto muy diferente, potenciando su terror gracias al propio escenario. Por poner un ejemplo, hay un fantasma gigantesco que impone al ver cómo se tiene que agachar para pasar por las puertas (como Mr. X o Lady Dimitrescu en los últimos Resident Evil), habiendo una exposición de arte con las típicas paredes bajas, por lo que podemos ver su cabeza vigilando toda la zona, acechando desde todas las direcciones. Es así cómo Wraith: The Oblivion – Afterlife consigue que cada encuentro sea único, aunque en realidad, en todos tenemos que hacer más o menos lo mismo.

Wraith The Oblivion Afterlife

El sigilo será nuestra principal herramienta, pudiendo coger objetos para lanzarlos, y así crear distracciones que nos darán una ventana de tiempo para poder avanzar sin problemas. Agarrar objetos desde lejos (con mecánicas como las de Half-Life Alyx) funciona de maravilla, además de tener tensión por si atraemos un objeto, no lo agarramos y atraemos al espectro a nuestra posición. Poco a poco iremos consiguiendo nuevas habilidades, como poder atravesar ciertas paredes (a costa de sacrificar un poco de vida), por lo que iremos teniendo más posibilidades a medida que avanzamos en el juego. No son partes especialmente complicadas ni largas, pero añaden una buena variedad a nivel de mecánicas para que sintamos que estamos en peligro.

Ahora bien, quizá es también la parte que menos me ha gustado, porque lo de la «vida» es un poco falso, al morir con que nos pillen estos grandes espectros. Esto hacen que se pueda caer un poco en el ensayo y error, perdiendo cada vez más ese terror, al saber que «simplemente» vamos a retroceder unos minutos y ya está. Al final, querremos superar la sección una vez la conocemos, pasar rápido de los espectros, y llegar a la siguiente zona con un nuevo fantasma o que haga avanzar la trama.

También hay elementos que parecen algo injustos. Por seguir con el ejemplo del espectro gigante, nada más aparecer, nos dicen que nos escondamos y hay varios armarios en la habitación. El enemigo abrirá uno, lo cual mete mucha tensión en el cuerpo, pero cuando justamente abre en el que estás, sin que puedas hacer nada, te sientes algo estafado. Outlast hacía eso nada más empezar el juego, pero evitando siempre que el loco de turno abriera el armario en el que estamos. Aquí es aleatorio, y cuando nos matan nada más empezar esa sección porque sí, hay algo de frustración que se arrastra a esa parte.

Wraith The Oblivion Afterlife

La Mansión Encantada

Por mucho que sintamos peligro real cuando hay un espectro merodeando, también nos sentiremos muy incómodos al explorar la Mansión Barclay. Aquí Fast Travel Games ha tomado lecciones de The Exorcist VR o Cosmodread y otros títulos de terror, donde dejan que sea la atmósfera la que nos meta el miedo en el cuerpo desde el primer momento.

Esto se traduce en muy pocos jumpscares, y los pocos que hay, están más que ganados por toda la preparación que ha habido anteriormente. El sonido ambiente es una auténtica maravilla, ya que escucharemos ruidos constantemente que nos hacen saber que estaremos muertos, pero no estamos solos. Esto, junto al estilo artístico, al ver que en la mansión se ha ido todo a la porra a lo grande, nos deja inquietos desde que ponemos un pie en el porche de la mansión hasta los créditos finales.

Otro detalle de Wraith: The Oblivion – Afterlife que me gusta mucho es cómo, gracias a las nuevas habilidades u objetos que conseguimos, ganamos acceso a más áreas de la mansión. Esto nos anima a volver a secciones ya visitadas para encontrar nuevos coleccionables que profundizan en la trama, además de hacer sentir que esta mansión es un lugar real en vez de uno creado simplemente para un videojuego.

Wraith The Oblivion Afterlife

Para movernos por la mansión, contaremos con las típicas opciones de confort de la VR: giro por grados o suave, blinders al movernos, etc. La velocidad a la que andamos y corremos es generalmente baja (vamos demasiado lento, en general), por lo que no es un juego que requiera de unas buenas piernas virtuales. Si aun así requerimos una ayuda extra, podemos usar un esquema de movimiento similar al de VR Chat, por el que no volvemos a estar en primera persona hasta que hemos movido a nuestro avatar casi desde una perspectiva en tercera persona. No es lo más cómodo o preciso del mundo, pero ahí está la opción.

Sea como sea, Wraith: The Oblivion – Afterlife nos da bastantes opciones, incluyendo la de jugar sentados o de pie, que se vean los brazos o solo las manos, etc. Son detalles que se agradecen, ya que cuanta más inclusión haya para la VR, mejor.

Lo que importa es que, al final, tardaremos unas 6 horas (o eso he calculado más o menos) en pasarnos el juego. Pero claro, será raro que juguemos todo de seguido, ya que tanta intensidad hará que nos quitemos el casco de cuando en cuando, o saltemos a algo más relajado. Yo mismo iba intercalando sesiones de Wraith con Audica para desconectar cuando veía que mi corazón no iba a dar más de sí, lo cual es una muestra de lo bien que hace su trabajo.

Wraith The Oblivion Afterlife

Explotando el potencial de Oculus Quest 2 al máximo

Entrando en el terreno técnico, Wraith: The Oblivion – Afterlife nos ofrece dos perspectivas muy diferentes. Por un lado, los usuarios de Oculus Quest (como mínimo, de su segunda versión) estarán muy contentos, ya que el juego se ve de lujo. La resolución es muy alta, los escenarios tienen un buen nivel de detalle, y la iluminación, aunque no sea dinámica, está muy conseguida. Algo común es el arte, que por lo general, es excelente, para ayudar tanto a la inmersión como a la tensión.

Que no haya pantallas de carga una vez hemos empezado la partida es genial, ya que eso significa que no hay cortes ni nada por el estilo. Sí, hay niebla, pero añade a la atmósfera, además de ser una manera inteligente de ocultar las limitaciones técnicas del visor. Así que, por lo general, el juego se ve de miedo en Oculus Quest 2.

Los usuarios de Oculus Rift o que prefieran jugar en el PC se sentirán algo más decepcionados. Sí, hay más iluminación dinámica y las texturas tienen algo más de resolución, pero el juego se ve muy, muy similar entre ambas plataformas. No se trata de un salto tan notable como en Phantom: Covert Ops ni nada por el estilo, por lo que al final, decidí jugar casi todo el tiempo en Quest 2.

El sonido de Wraith: The Oblivion – Afterlife sale mucho mejor parado, ya que es fantástico. El sonido 3D es casi tan bueno como en el reciente Cosmodread, y sobre todo, me encanta cómo las voces fantasmagóricas muchas veces nos hablan desde todas las direcciones a la vez, aumentando nuestra sensación de paranoia de que hay alguien (o algo) vigilándonos. El trabajo de los actores también es genial, y la banda sonora acompaña a la perfección para aumentar la tensión, atenuándose cuando son los efectos los que tienen que brillar por sí mismos.

Wraith The Oblivion Afterlife

Conclusión

Los chicos de Fast Travel Games vuelven a demostrar su talento con Wraith: The Oblivion – Afterlife, ya que nos encontramos ante una de las nuevas joyas de terror de la VR. La historia de fantasmas está muy bien conseguida para que nos atrape y anime a continuar, pese a que el cerebro nos diga que salgamos del juego y quememos el visor de Realidad Virtual por el miedo que estamos pasando.

Conseguir meternos ese miedo en el cuerpo por la atmósfera y la narrativa, en vez de por simples jumpscares, es lo que me ha hecho disfrutar (y temer) tanto el juego. Cuando un título de terror te pide a gritos tomarte descansos, pero al mismo tiempo quieres volver, es que se han hecho muy bien las cosas.

Es cierto que hay un par de aspectos que no me han convencido del todo, como los encuentros con los espectros que pueden caer un poco en el ensayo y error o muertes algo tramposas, pero es algo pequeño cuando todo lo demás es tan redondo.

Así que, si erais fans de World of Darkness (con tanto juego están haciendo que me enganche mucho al universo), buscabais un nuevo juego de terror con un fuerte componente narrativo con el que querer salir por patas, o simplemente queríais otro juego de calidad para la VR, Wraith: The Oblivion – Afterlife no os decepcionará. Eso sí, vigilad vuestras espaldas, que nunca se sabe cuándo un espectro puede salir para mandaros al Más Allá.

9

Nos consolamos con:

  • Historia que logra enganchar llena de misterio y que contextualiza muy bien todos los encuentros
  • El sonido 3D ayuda muchísimo a la inmersión y al terror
  • Miedo logrado gracias a la atmósfera
  • En Oculus Quest 2 es visualmente bastante espectacular

Nos desconsolamos con:

  • Pero en PC no sorprende lo más mínimo a nivel gráfico
  • Los momentos de ensayo y error con algunos de los espectros
  • Ciertas muertes que parecen ser claramente tramposas
  • Nos movemos demasiado lentos

Análisis realizado gracias al acceso anticipado ofrecido por Triple Point PR.

Ficha

  • Desarrollo: Fast Travel Games
  • Distribución: Fast Travel Games
  • Lanzamiento: Oculus: 22/04/2021 - Steam: 25/05/2021 - Más adelante en PSVR
  • Idioma: Textos en Castellano y voces en inglés
  • Precio: 24,99 €

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