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Void Racer: Extreme

Void Racer: Extreme

Un género del que no hay muchos exponentes en Oculus Quest es el de la velocidad, por lo que cada vez que llega una nueva propuesta del género, me apetece probarla. Este es el caso de Void Racer: Extreme, una versión mejorada de Void Racer para las Oculus Go, que el estudio Coplanar Games ha vuelto a desarrollar desde cero para aprovechar la potencia extra de las Quest.

Aquí tenemos un producto muy interesante, ya que juegos de carreras no hay muchos, pero que encima sean futuristas al más puro estilo F-ZeroWipeout, todavía es menos frecuente. La otra alternativa en este género es Radial-G: Proteus, pero no llega a ser gran cosa. ¿Estaremos ante el arcade de velocidad futurista que tanto echamos en falta en las Quest, o nos tocará seguir esperando durante más tiempo?

Lo primero a destacar es que la estética de Void Racer: Extreme me encanta, ya que bebe muchísimo de la de TRON. De hecho, el vehículo que pilotamos es una moto que deja cierto reguero de luz, que no es sólida como para hacer chocar a los rivales, pero vaya si no da ese efecto. Para jugar, no usaremos los sticks de los Oculus Touch, sino que con una mano, regularemos la velocidad y el giro. Sí, es un título que controlaremos con una única mano, lo cual es extraño, pero una vez te acostumbras, funciona muy bien.

Void Racer: Extreme

La mano con la que controlemos todo servirá como manillar virtual de la moto, girándola para hacer lo propio dentro del juego. Es cierto que no veremos una representación física de nuestros movimientos (se nota por estos detalles que el juego viene de Go), pero es una manera muy intuitiva e inmersiva de controlar el vehículo. Luego, con los gatillos o el grip podremos acelerar, frenar o lanzar los objetos que hayamos recogido en el mapa.

Void Racer: Extreme no busca realismo a la hora de manejar una motocicleta ni nada por el estilo, sino que todo es totalmente arcade. Por tanto, más que frenar, dejaremos de acelerar al llegar a una curva cerrada, además de pegar un giro brusco para no salirnos de la pista. Una peculiaridad de las mecánicas es que los circuitos no tienen barreras con las que chocarnos, además de presentar más agujeros que la M-30 en obras. La gracia es que al meternos en uno no nos caeremos, sino que seguiremos corriendo al crear un camino artificial sobre nuestra moto. A cambio, iremos consumiendo batería, de modo que si nos quedamos sin pilas, estaremos el resto del camino sobre el aire yendo muy, muy despacio.

Para recargar la batería tendremos que pasar por los anillos repartidos por los circuitos, lo que crea posibles estrategias: ¿voy por esta zona segura sin agujeros, o me arriesgo yendo por esa zona que parece un queso Gruyere para intentar arañar unos cuantos segundos al crono? Es una mecánica que funciona realmente bien al combinarla con los diferentes power-ups (como turbos, batería extra o varias armas) o los muros de energía que nos ralentizan.

Void Racer: Extreme

El diseño de las 12 pistas del juego es bastante bueno para tener en cuenta todas estas mecánicas, que se van superponiendo para ofrecer una jugabilidad realmente sólida. Cuando ves una pista que se enrevesa sobre sí misma mientras sube o baja, o haces casi loopings, es sencillamente genial. Además, al girar, parece que giramos todo el cuerpo y la moto también, por lo que el movimiento tiene cierta sensación de peso, aumentando así la inmersión.

Obviamente, todos estos giros locos hace que Void Racer: Extreme sea un título bastante intenso. Podemos ponernos un casco para limitad el campo de visión y ayudar a evitar mareos, pero lo dicho, es un juego para ya experimentados en la VR. De hecho, el propio juego nos indica qué circuitos son más intensos, ya que algunos tienen muchos más desniveles y giros cerrados que otros, lo cual puede ayudar a evitar más de un susto por el tema de la cinetosis.

Así que, todas estas mecánicas funcionan de maravilla, y es uno de los arcades de velocidad más satisfactorios que hay para la VR por esa sensación de presencia tan conseguida. Sin embargo, el juego falla a la hora de presentar un contenido atractivo que nos motive a seguir jugando. El modo campaña básicamente consiste en ir por los circuitos en carreras de 4 pilotos (bastante desafiantes, todo sea dicho), contrarrelojes o desafíos para pasar por el mayor número de anillos posible. La interfaz para ir progresando entre misiones no es la más clara del mundo, y lo que es peor, no nos animan a ir haciéndolo.

Void Racer: Extreme

Al final, pasaremos por todos los circuitos con estas tres pruebas y usando las diferentes motos, cuyos cambios en aceleración o control no son los suficientes como para justificar volver a repetir pasar por todo el mismo proceso. Es casi mejor ir a hacer una prueba única en la pista que más nos guste, y listo. La alternativa sería el multijugador para ver qué tal es competir contra otros usuarios, pero por mucho que lo he intentado, no he podido disputar ni una partida. Es una pena, pero los servidores están totalmente muertos, lo cual es una pena.

Si nos fijamos en el aspecto visual, Void Racer: Extreme cumple sobradamente con lo que se espera de él. Sí, el juego no tiene las texturas de la mayor calidad del mundo, los pilotos que podemos ver en otras motos son muy justitos, y las propias motos futuristas no son muy allá. Sin embargo, la estética a lo TRON es increíble, ofreciendo unos escenarios coloridos a más no poder, para meternos de lleno en esta estética futurista llena de luces de neón. También me ha gustado cómo se ve todo realmente nítido, o los tiempos de carga son muy breves.

El sonido no está nada mal, gracias a unos temas electrónicos que no son nada del otro mundo, pero pegan mucho con la estética del juego. La voz robótica para cuando cogemos algún potenciador o entramos en la última vuelta también es muy efectiva, al igual que los efectos sonoros al ir cogiendo turbo, los anillos de energía, etc. No es nada que nos vaya a sorprender por su calidad, ni para bien ni para mal.

Void Racer: Extreme

Conclusión

Las mecánicas de Void Racer: Extreme son excelentes, al ofrecer un arcade de velocidad que ofrece mucha inmersión al hacernos pilotar una moto futurista al estilo TRON con un esquema jugable muy sencillo, pero que gracias a la representación visual, ofrece mucha sensación de presencia en este mundo lleno de luces de neón. Cuando vamos a toda pastilla esquivando muros tras superar una sección de agujeros en mitad de una serie de curvas muy ajustadas a diferentes altura, es imposible no pasarlo en grande.

Es ahí donde la obra de Coplanar Games brilla con luz propia. Es una pena que, si bien hay 12 circuitos (algunos son excesivamente parecidos), no haya mucho motivo para completar el modo Campaña por una estructura muy simple, o que el multijugador ya esté muerto. Cuando estas a los mandos de la moto, todo funciona muy bien, pero lo que envuelve a estas mecánicas podría estar algo mejor.

Lo bueno es que el título es bastante económico (cuesta unos 10 euros), por lo que a ese precio y por lo bien que funciona, a poco que os gusten los arcades de carrera a lo WipeoutF-Zero, entonces Void Racer: Extreme os va a ofrecer bastante diversión. Viendo lo bien que han logrado clavar estas mecánicas, espero que Coplanar Games continúa expandiendo este estilo de juego, para ofrecernos el arcade futurista definitivo en Oculus Quest.

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Nos consolamos con:

  • Mecánicas muy conseguidas para dirigir la moto
  • La idea de la energía para superar los huecos funciona muy bien
  • Gran sensación de presencia en estas intensas carreras
  • La estética futurista es genial

Nos desconsolamos con:

  • Modo carrera muy poco interesante
  • Pese a haber 12 circuitos, muchos se parecen demasiado entre sí
  • El multijugador está completamente muerto
  • No ver una representación física de nuestros movimientos en las manos virtuales del juego

Ficha

  • Desarrollo: Coplanar Games
  • Distribución: Coplanar Games
  • Lanzamiento: 17/09/2020
  • Idioma: Textos y Voces en Inglés
  • Precio: 9,99 €

Análisis realizado con una copia descargada del Oculus Store.

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