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Resist

Resist VR

Algo que llevamos muchos esperando en Realidad Virtual es ese juego de mundo abierto que nos haga ser Spider-Man. Porque sí, hay muchos títulos en los que balancearnos por los entornos, pero suele ser en niveles más bien lineales o cerrados, como en los geniales Yupitergrad o Windlands. Por suerte, ahí ha tomado el testigo The Binary Mill, otro de esos estudios a los que les gusta cambiar de género con cada uno de sus juegos. Ya nos dieron grandes alegrías con Rush VR, los tiroteos de Gun Club o la velocidad de Mini Motor Racing X, pero ahora toca sentirnos como superhéroes en Resist.

El estudio sigue siendo modesto, pero esta vez han querido ser muy ambiciosos: introducir un mundo abierto con mecánicas de RPG de forma nativa en Oculus/Meta Quest. Tras balancearnos sin parar, acabar con montones de robots y liderar a una resistencia, toca hacer el veredicto final de Resist.

Aquí comienza la lucha por el alma de la ciudad

La primera sorpresa agradable del juego es que la historia de Resist está bastante bien. En la piel de Sam Finch, ayudaremos a la Resistencia en una misión para espiar al Presidente de la malvada organización que controla la ciudad. Por desgracia, todo era una trampa, y nos inculpan de un asesinato que claramente no hemos cometido, con que nos tocará luchar por la Resistencia ya no sólo para apoyar su causa, sino para sobrevivir.

En todo este embrollo hay ciertos elementos de ciencia ficción, como una misteriosa IA, un mundo cibernético bastante importante y robots. Muchos, muchos robots que no dudarán en aniquilarnos. El argumento no es algo revolucionario, pero funciona gracias a algo esencial: los personajes. Tanto Sam como el resto del elenco son bastante carismáticos, lo que se refleja en unos diálogos que son una auténtica delicia.

Es una pena que Resist esté completamente en inglés, pero si esto no os supone un problema, vais a disfrutar de una historia típica de ciencia ficción, pero que cumple a las mil maravillas su propósito. Quizá, su principal pega está en que todos los personajes no pasan de ser una mera voz en nuestro oído y una pequeña imagen en el intercomunicador, ya que no veremos a ningún NPC importante en persona. Es algo que nos habría ayudado a involucrarnos más en la lucha, pero es una limitación que viene del tamaño del equipo, y decidieron invertir sus recursos en lo que más importaba: la jugabilidad.

De balanceo por la ciudad

Donde Resist nos va a atrapar desde el primer momento es en su faceta jugable, y más concretamente, en todo lo relacionado con el balanceo. Tendremos a nuestra disposición toda la ciudad de Concord para explorarla libremente usando un sistema de anclajes, que básicamente nos permitirá balancearnos como si fuéramos Spider-Man lanzando telarañas por los diversos rascacielos. Para controlar el movimiento podemos usar un estilo más realista (la trayectoria del movimiento es más real, por lo que se necesita una mayor precisión y fuerza para seguir un camino fijo) o uno más arcade (menos realista, pero ayuda a mantener con mayor facilidad la ilusión de ser un superhéroe), teniendo en ambos casos la trayectoria marcada para que podamos ajustar de forma adecuada nuestra dirección y/o velocidad.

Resist Oculus Quest

Al sumar los ganchos con los súper saltos que podemos pegar, el jetpack para ajustar la dirección rápidamente entre balanceos y la alta maniobrabilidad con la que contamos en el aire, no tardaremos en movernos a toda pastilla por la ciudad como si lo lleváramos haciendo toda la vida. La sensación de velocidad y hasta de vértigo está increíblemente bien conseguida. Además, Resist nos ofrece una ciudad con más o menos vida, pudiendo llegar a balancearnos a ras de suelo junto a varios coches que van tranquilamente con su día a día. Los transeúntes de las calles llevan un patrón fijo que nunca cambiarán, lo cual ayuda a dar esa sensación de que Concord no es sólo un escenario, sino una ciudad real del futuro. Eso sí, una ciudad sin apenas elementos reconocibles, más allá del edificio central, por lo que su diseño es algo genérico.

Por defecto, controlaremos la dirección del balanceo con el movimiento del brazo usado para engancharnos, por lo que el movimiento no es sólo algo visual, sino también hay una interacción física por nuestra parte, lo que hace todo más inmersivo y divertido. Las velocidades que podemos alcanzar, mientras vamos aumentando la retracción del cable para ascender o nos soltamos para descender y agarrarnos en el último momento nos harán sentir como un superhéroe de forma que pocos videojuegos en ninguna otra plataforma nos pueden hacer sentir.

Eso sí, algo que tiene que quedar claro es que Resist es un juego muy, muy intenso. Sí, hay múltiples opciones de confort para tener giro suave, por grados, la viñeta al movernos, limitar el rebote contra los edificios y demás, pero si no tenéis unas buenas piernas virtuales, será mejor que no vayáis a por este juego. Es este frenetismo lo que más me ha gustado del título, pero entiendo que igual podría no ser la mejor puerta de entrada para los novatos a la VR. Entre la sensación de vértigo, velocidad y los giros constantes, hay muchos elementos que podrían dejar KO a más de uno.

Resist

¿Ese robot mide 8 pisos de altura?

Pero claro, una revolución no se gana sólo balanceándose con estilo, sino que también hay que pelear. Ahí entra el sistema de combate de Resist, al poder usar o bien dos pistolas, o dos escopetas, ambas con munición ilimitada. Nuestros enemigos serán robots con una amplia gama de armas, entre misiles (cuya onda expansiva nos podrá lanzar por los aires), empezando por simples drones, hasta llegar a robots gigantescos que miden tanto como un rascacielos.

Los tiroteos son muy veloces, pudiendo combinar el balanceo con los saltos, el uso del tiempo bala y el jetpack para acabar con los enemigos mientras no paramos de movernos. El juego por lo general no es muy complicado, pero si nos quedamos quietos, nos dejarán como un colador. Los enemigos más grandes son claramente los más interesantes de combatir, al poder destruir poco a poco sus partes para frenar sus capacidades ofensivas, «forzándonos» a rodearlos sin parar hasta acabar con sus torretas, piernas o fuentes de energía.

Mientras que el sistema de movimiento me parece prácticamente perfecto, los tiroteos es quizá donde Resist flojea más. No es que sean malos, pero se echa en falta más opciones en las armas, y sobre todo, en los enemigos. Hay al final 3 tipos de enemigos (drones, robots araña y los gigantes), que nos conoceremos de memoria hacia el final de la aventura.

Resist

Al menos, es en las peleas donde podremos notar mejor la parte de RPG del título. Por todo lo que hagamos iremos consiguiendo experiencia, para así desbloquear más habilidades y mejoras en los 3 árboles de habilidades. De esta forma podremos aumentar la potencia de las pistolas, mejorar nuestra movilidad aérea o la salud. La progresión es sustancial, ya que al final tendremos muchísimas más opciones para movernos con soltura por la ciudad, haciendo los desplazamientos más divertidos todavía.

Misiones... ¡Misiones por todas partes!

Muy bien, tenemos la ciudad y todas estas mecánicas… ¿pero qué vamos a hacer con ellas? Pues un montón de misiones secundarias. Porque si algo brilla en Resist es el contenido secundario, al haber más de 80 misiones secundarias a completar por el mapa. Aquí tendremos carteles para hackear (mediante un puzzle cada vez más difícil y sorprendentemente divertido), diferentes tipos de contrarreloj donde sólo balancearnos, saltar, disparar o una combinación de todo, o incluso desafíos de combate. Es increíblemente adictivo encontrar el equivalente de las Atalayas de Assassin’s Creed, activarlas con su propio minijuego, y luego ir marcando todos los iconos del mapa mientras intentamos conseguir la calificación más alta en cada uno de ellos.

Luego tenemos las fases principales, que suelen ser bastante básicas (ir a un punto, balancearse por unas secciones de la ciudad, acabar con unos enemigos, etc), pero que funcionan bien para ir avanzando la historia. Aun así, creo que aquí se podría haber hecho algo un poco más único y espectacular, como permitirnos adentrarnos en mazmorras o similares que separen más estos niveles de los secundarios.

Para completar el 100% del juego he necesitado aproximadamente unas 6-8 horas, cifra que no está nada mal para un juego de Realidad Virtual. Además, cuando acabemos la historia se desbloquea la opción de Nuevo Juego +, para así seguir evolucionando a Sam mientras nos enfrentamos a enemigos cada vez más duros.

Resist

¿En serio esta ciudad está generada en Quest?

En la parte visual, The Binary Mill ha hecho un trabajo sensacional, ya que Resist es de los juegos con un mapeado más extenso y a la vez detallado que nos podemos encontrar ya no solo en Quest, sino en muchos juegos de Realidad Virtual. La distancia de dibujado es inmensa, por lo que si nos balanceamos hacia lo más alto, podremos ver toda la ciudad en su totalidad. Vale que no es la más grande de un sandbox de superhéroes, pero eso no le quita méritos.

También destaca la nitidez de la imagen junto a la gran cantidad de efectos que puede haber en pantalla en los tiroteos más intensos, por lo que estamos ante un título realmente vistoso. ¿Si vemos algún elemento de manera independiente nos parecerá algo plano? Desde luego, pero es el sacrificio necesario para tener un mapa tan completo sin ningún tiempo de carga.

En cuanto al sonido, también tengo muy buenas palabras. La música de estilo ciencia ficción encaja muy bien con la acción, al igual que los efectos, pudiendo localizarlos en 360º para así detectar rápidamente a los drones enemigos. Lo que más destaca, aun así, es el trabajo de los actores de voz. Gracias a ellos les cogeremos tanto cariño a los personajes del título, hasta el punto que no me importaría nada disfrutar de más aventuras con todos ellos.

Resist

Conclusión

Resist es el equivalente del Spider-Man 2 de Treyarch para Realidad Virtual. ¿A qué me refiero con esto? Sencillamente, a que han creado una base increíble que pide a gritos ser refinada en futuros títulos, como le ha ocurrido al superhéroe arácnido hasta llegar a manos de Insomniac Games. El desplazamiento por la ciudad es una auténtica maravilla, y ya sólo por eso, Resist merece mucho la pena.

Al añadir unas misiones que son muy divertidas de ir completando (tanto las principales como las secundarias), una historia interesante y unos tiroteos entretenidos, se consigue un juego sorprendente y recomendable a más no poder. Con un mayor presupuesto y refinamiento, se podría ofrecer combates más interesantes, o misiones principales más únicas. Las posibilidades son ilimitadas, pero está claro que Resist debería ser sólo el inicio de algo mucho más grande.

Lo mejor es que, incluso en su estado actual, Resist se convierte en uno de los juegos más frenéticos y divertidos de Oculus/Meta Quest. Hay muchos juegos con los que sentirnos como un superhéroe al balancearnos por intrincados desafíos plataformeros, pero sólo aquí seremos los protectores de una gran ciudad.

8

Nos consolamos con:

  • Sistema de movimiento a través de una gran ciudad prácticamente perfecto
  • Historia de ciencia ficción entretenida con geniales personajes
  • Técnicamente muy potente
  • Las misiones secundarias son un auténtico vicio

Nos desconsolamos con:

  • Totalmente en inglés
  • Las misiones principales no destacan demasiado
  • La ciudad en sí es algo genérica. Le faltan más puntos de interés
  • Al combate le falta la fuerza del sistema de balanceo

Análisis realizado gracias a una copia comprada en la Oculus Store.

Ficha

  • Desarrollo: The Binary Mill
  • Distribución: The Binary Mill
  • Lanzamiento: 11/11/2021
  • Idioma: Textos y Voces en Inglés
  • Precio: 19,99 €

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