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Medal of Honor: Above and Beyond

Una de las franquicias más icónicas de Electronic Arts es sin duda Medal of Honor. Fue pionera en el género shooter de la Segunda Guerra Mundial, al saber trasladar el espectáculo de las películas de guerra, al mundo del videojuego. Ahí estaba incluso Steven Spielberg involucrado, con que fue una saga muy importante para la compañía durante bastantes años. Por desgracia, se estancó algo, y con el salto a la época moderna de Call of Duty, no se supieron adaptar, ofreciendo un reboot aceptable y una secuela desastrosa en todos los aspectos.

Tras ya bastantes años ausente, Respawn Entertainment toma las riendas para ofrecernos una secuela que nos traslada nuevamente a la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, Medal of Honor: Above and Beyond no pretende ser un shooter más, sino que Oculus ha producido el juego para que sea el nuevo AAA de la Realidad Virtual con el que atraer a un mayor público a los visores de VR. Ya sabemos que Respawn Entertainment tiene un talento increíble para hacer FPS tradicionales, ¿pero podrán dar en la tecla adecuada para ofrecer no sólo un gran juego de VR, sino revivir esta querida franquicia?

Hasta el infinito y más allá

Aunque este Medal of Honor: Above and Beyond nos ofrece dos modalidades principales (junto a un par más de menor envergadura), creo que lo más interesante del juego es su modo campaña. Aquí disfrutaremos de una aventura para un jugador de unas 8 horas, por lo que es un título ambicioso, al durar más no sólo que la media de los juegos en Realidad Virtual, sino los shooters militares por normal general. En comparación, la última campaña de Call of Duty me duró unas 6 horas, por lo que aquí ya tenemos una muestra de lo ambicioso que es el título.

En el papel del «Teniente», nos convertiremos en los nuevos reclutas de la OSS para realizar las misiones más arriesgadas por todo el frente europeo. Junto a nosotros tendremos al Sargento (sí, los nombres son muy originales) y a Ollie, que serán los verdaderos protagonistas. Hay algunos secundarios que aparecerán en varias misiones, como los miembros de la Resistencia francesa Juliette o Manon, pero nada muy relevante. De hecho, el argumento es bastante genérico en lo que a títulos de la Segunda Guerra Mundial se refiere, ya que no hay un gran hilo narrativo o emocional detrás de los 6 grandes capítulos.

Sí, hay algún pequeño arco para un par de personajes, y un general nazi que aparece unas pocas veces podría ser considerado el «malo», pero no es nada del otro mundo. De hecho, muchos personajes parecen caricaturas, ya sean miembros de la Resistencia, científicos o incluso otros soldados americanos. Lo bueno es que la historia de Medal of Honor: Above and Beyond nos permite viajar por muchos lugares de Europa en misiones de lo más variadas, sin hacerse muy pesada en el proceso ni nada.

También me parece positivo que no es un juego excesivamente duro. De hecho, a veces la guerra la muestran casi como si fuera una gran película de acción llena de americanadas. Sí, hay algún momento tenso y más duro, pero no es algo que nos vaya a quitar el sueño, porque al fin y al cabo, estamos aquí para pasar un buen rato, no para revivir los horrores de la Gran Guerra dejándonos secuelas en el proceso. Es curioso que hayan dicho desde Respawn Entertainment que querían ofrecer una historia realista, porque ya os lo digo, aquí el realismo brilla por su ausencia.

Pegar un puñetazo a un nazi es lo más

Hablando de realismo, toca hablar de cómo funciona Medal of Honor: Above and Beyond, que es lo que ha levantado bastante polémica dentro de la comunidad de usuarios de Realidad Virtual. En esencia, no estamos ante un juego que quiera ser realista en nada: físicas, armas, recargas o interacciones con el entorno. Después de juegos como Half-Life: Alyx, Boneworks (al que tengo que volver) o The Walking Dead: Saints & Sinners, muchos esperan que los juegos AAA tengan unas físicas e interacciones equivalentes, pero aquí no hay nada de eso.

De hecho, aunque podamos agarrar bastantes objetos, atravesarán otros, sin haber colisiones realistas, o directamente, sin haber colisiones. Las armas también se recargan de una manera muy simple, ya que basta con poner el cargador, tirar del percutor en la mayoría de las armas, y listo. No tendremos que preocuparnos sobre perder munición si tiramos el cargador antes de tiempo, ni tendremos que fijarnos en si queda una bala en la recámara al recargar ni nada por el estilo. De hecho, con la escopeta o los fusiles de francotirador no tendremos que poner nuevos cartuchos, sino que al pulsar el botón de soltar el cargador, automáticamente meteremos nuevas balas, teniendo «solo» que tirar del percutor entre cada disparo.

El tema de cómo tenemos el equipo también es curioso, ya que no podemos soltar las armas y que éstas se caigan al suelo. En su lugar, tendremos cada arma asociada al hombro derecho, izquierdo o nuestra cartuchera para la pistola. Si dejamos de agarrar el arma, automáticamente volverá a su posición (como si estuviera fijada con una correa), por lo que no tenemos que preocuparnos de si se queda bien guardado el arma ni nada por el estilo. Por contra, el juego sólo nos permite disparar con la mano que hemos designado como dominante, ya que la otra mano sólo se puede usar para sostener el arma para aumentar la precisión. Así que olvidaos de ir como si estuviéramos en Wolfenstein usando dos fusiles de asalto, ya que será imposible.

Todo esto puede parecer decepcionante, o puede romper la inmersión, pero es deliberado, ya que Medal of Honor: Above and Beyond está pensado para ser arcade y directo. Esto está totalmente relacionado con los tiroteos, ya que son frenéticos, por lo que la recarga tan arcade termina por ser un acierto para mantener el ritmo de la acción, al igual que el tema de soltar el arma y que automáticamente vuelva a su posición en nuestro inventario.

El resto de acciones del inventario funcionan muy bien, como coger la granada del pecho y quitarle la anilla con nuestros dientes (como si fuéramos un héroe de acción), o con las jeringuillas que sirven de botiquín (la vida sólo se regenera hasta que pasamos cierto umbral de daño) en una de nuestras muñecas. Al final todo lo tenemos muy a mano, para que fácilmente podamos pasar de un arma a otra, y siempre con mucha precisión por los mensajes que vemos en pantalla y la vibración de los mandos. De nuevo, esos textos o las partes resaltadas en azul pueden restar inmersión a más de uno, pero dado el toque arcade del juego, me parece que funciona correctamente.

De hecho, los tiroteos de Medal of Honor: Above and Beyond son de los que más he disfrutado en Realidad Virtual. Básicamente, Respawn Entertainment ha logrado crear una experiencia de frenetismo similar a las de las campañas de los Call of Duty, pero en VR. Esto significa que tendremos que ir usando las coberturas mientras nos agachamos o disparamos a ciegas en momentos de lo más explosivos. Aunque la IA de los enemigos no es la mejor del mundo (un par de veces sí lograron flanquearme, con que algo de inteligencia a veces demuestran), sí suelen ser numerosos, por lo que estar quieto o al descubierto es una sentencia de muerte. Las armas son todas muy satisfactorias, y la verdad es que disparar un M1 Garand (con su característico «Ping» al vaciarse el cargador) o una MP-40 es algo increíble en Realidad Virtual.

Un aspecto del combate que me ha encantado es que, si bien no tenemos unas físicas o interacciones realistas con el entorno, sí que podemos interactuar de muchas formas con los enemigos. Los nazis reaccionarán de manera diferente en función de dónde les disparemos, y lo más importante, notarán cuándo les golpeamos físicamente. Estos golpes pueden ser con nuestros puños, con un arma, o con los numerosos objetos del escenario que podremos coger. En una fase cogí una pala, golpeé a un alemán con ella, se la lancé a otro enemigo matándolo en el proceso, y a un tercero le dispare con el M1 Garand tras cogerlo rápidamente de mi hombro. Hay muchas otras opciones, como matar con una de las plumas que encontremos, estampando un busto, lanzando cuchillos y mucho más, por lo que dado el tono arcade y frenético del juego, me quedo con este tipo de interacciones físicas en vez de con las del entorno. En otras palabras, aquí tenemos el caso opuesto a Half-Life: Alyx, al reaccionar los enemigos a nuestros golpes de una manera «realista» y orgánica, pero no hacerlo los objetos del escenario.

Aunque dicen que las comparaciones son odiosas, la verdad es que la campaña me ha recordado mucho a la de los Call of Duty desde la época de Modern Warfare, ya que es lineal, llena de set pieces a cada cual más espectacular, y no nos da ni un momento de respiro. Por tanto, podremos pasar del Desembarco de Normandía a estar en las torretas de un gran avión de combate, para luego pasar a una zona donde escalamos por los restos de un barco que se está hundiendo tal Titanic, o incluso esquiando mientras huimos de una avalancha y montones de nazis siguen empeñados en matarnos antes que huir ellos mismos. Eso por no mencionar momentos más «tranquilos» como ir por un campo de minas mientras las buscamos físicamente con un detector de metales, o encuentros muy intensos contra blindados que nos podrían hacer saltar por los aires en cualquier momento.

La variedad es uno de los puntos fuertes de Medal of Honor: Above and Beyond, ya que en cada uno de los 6 capítulos estaremos en un entorno totalmente diferente, habrá mecánicas nuevas, y nos dejarán con la boca abierta con alguna nueva escena. Es cierto que todo está muy scriptado, pero es lo mismo que ocurre en las campañas de Call of Duty, con que no me ha supuesto un problema. De hecho, participar en los eventos tan locos que nos propone es lo que me ha enganchado y hacía que quisiera seguir avanzando en la campaña, para ver qué nueva locura me esperaría a continuación.

No solo brilla la campaña por los set pieces únicos, ya que los niveles de tiroteos «normales» también tienen un buen diseño. Las fases que más se disfrutan son las que nos plantean un objetivo determinado y una arena de combate, ofreciéndonos cierto margen de maniobra para afrontar la situación como queramos: ¿vamos disparando desde lejos con un fusil, o nos vamos más al combate cercano con la escopeta y el subfusil? Aquí el buen diseño de niveles de Respawn Entertainment se nota bastante, por lo que la variedad, la intensidad de los tiroteos y la espectacularidad de los momentos cinematográficos y únicos se dan la mano para ofrecer una campaña llena de momentos memorables.

Una guerra apta para novatos en la VR

Todo esto suena demasiado positivo como para levantar polémica, y es que, hay ciertos aspectos donde Medal of Honor: Above and Beyond peca de ser demasiado amigable para los novatos en la Realidad Virtual, lo que termina por ser un lastre para ciertas partes del juego. Lo primero y más importante, el ritmo. Los 6 grandes capítulos de la campaña están divididos en 9 niveles más pequeños, que pueden durar entre 5 y 20 minutos. Algunos niveles son básicamente de transición y se centran más en la historia, mientras que otros son los set pieces que comentaba antes, o las fases de tiroteos más tradicionales.

Un problema de esta fragmentación es que hay cortes bastante frecuentes, aunque los niveles continúen entre sí de una manera natural. En otros casos, directamente empezaremos en lugares diferentes, creando cierta sensación de desconexión, como si nos faltara un hilo conector entre las fases más potente. Esta fragmentación se ha mejorado con un parche reciente, ya que originalmente, tras cada mini-fase aparecía una pantalla gigante donde ponía «VICTORIA», lo cual era absurdo que nos lo dijeran después de haber visto un par de escenas de vídeo y ya, por poner un ejemplo.

Sin embargo, el inicio de Medal of Honor: Above and Beyond es donde más lo notaremos, al tener fases extremadamente cortas, donde apenas haremos un par de cosas, y zas, más pantallas de carga. Muchas veces los juegos empiezan fuerte para captar nuestra atención, y este es el caso opuesto, ya que el inicio es duro. Como consejo, ni se os ocurra hacer el tutorial de la enfermería, ya que puede ser simpático el primer minuto, pero acabaréis queriendo pegar un tiro al matasanos para ver si ya por fin empezamos el juego de verdad.

Otra pega de una clara intención de guiar al jugador por donde Respawn Entertainment quiere es el tema de los fundidos a negro. Mientras que en un Call of Duty normal cuando hay una cinemática entramos a ella y perdemos el control del personaje de una manera natural, aquí lo haremos mediante un fundido a negro para ponernos en la posición concreta que el juego quiere, sin que podamos movernos en estos momentos. No me molesta que haya partes así de los niveles, pero los fundidos a negro se podrían haber evitado para crear una experiencia más cohesionada.

De hecho, hay fundidos a negro incluso al escalar, evitando así la ascensión final, lo cual es bastante absurdo. Al sumar estos fundidos a negro junto al hecho de que las primeras fases son muy cortas, tendremos niveles donde igual matamos a un par de guardias, tenemos unos fundidos a negro, y pantalla de carga para ir al siguiente nivel. De nuevo, el inicio puede tirar para atrás a muchos usuarios que empiecen con Medal of Honor: Above and Beyond, pese a que luego se equilibra mucho mejor el tema de los fundidos y la parte más jugable.

Otros aspecto excesivamente simplificados, o que directamente están algo rotos por su implementación en VR, es el de las mirillas. Cuando tenemos que usar unos prismáticos (por suerte sólo es en una fase) o una mirilla, no habrá una mirilla por la que mirar, sino que toda la pantalla se convertirá en la visión amplificada que veamos por cualquiera de estos objetos. Esto resta claramente inmersión, ya que tenemos una mirilla «física» pero que está de adorno, lo cual es absurdo cuando todo lo demás está tan bien cuidado, además de ser algo incómodo por cómo están puestas estas visiones aumentadas de la acción.

Ya como problemillas menores a nivel de inmersión tenemos el tema de nuestro cuerpo físico. Sólo tenemos el tronco y las manos con sus muñecas, lo cual no me parece mal. El problema está en que durante las escenas de vídeo donde no nos podemos mover, si nos giramos físicamente, veremos estático nuestro tronco, con las armas a la espalda, lo que a veces nos quitará visibilidad, además de quedar muy extraño, siendo demasiado fácil ver el tronco y el lugar donde debería estar la cabeza. En el caso de las muñecas, no me parece que reflejen nuestros movimientos físicos para nada, algo que muchos otros juegos han logrado, y eso resta inmersión. Lo peor es que a veces, por cómo se coloca cuando agarramos un arma, podrá bloquearnos algo de nuestra visión al usar las mirillas. Es fácil acostumbrarse, pero se debería haber cuidado mucho más.

Un multijugador de la vieja escuela

Junto a la campaña, tenemos otros dos modos para seguir jugando al título bastante más tiempo. Por un lado está el modo Supervivencia, que básicamente, nos coloca en varios mapas del modo multijugador para ver cuánto podemos sobrevivir y la puntuación que podemos alcanzar. En función de varias modificaciones, la puntuación aumentará o disminuirá si nos ponemos dificultades o ayudas. Creo que este modo podría haber tenido más «chicha» si se pudiera jugar en cooperativo, pero al mismo tiempo, es una forma estupenda de disfrutar de las fantásticas mecánicas de disparo de Medal of Honor: Above and Beyond de una manera directa. Eso sí, Respawn Entertainment mete un modo Zombies a lo Call of Duty, y podrían coronarse a lo grande.

Donde sí podemos jugar con nuestros amigos es en el modo multijugador, que me ha recordado mucho al de los Medal of Honor clásicos. Aquí disfrutaremos partidas de hasta 12 jugadores en modos bastante clásicos, como Duelo a Muerte, Dominación, una especie de Rey de la Colina pero mucho más explosivo, Duelo a Muerte por Equipos, y Bombardero Loco. Este modo resulta ser muy divertido, ya que un equipo tiene que colocar unas bombas, pero al ser todo en VR, podemos colocarlas donde queramos, lo que hace todo mucho más divertido.

Si la campaña la comparaba antes con Call of Duty, en el multijugador ocurre lo mismo. El ritmo de las partidas es frenético, pudiendo correr por todos lados con nuestro arma, y gracias a lo rápido que matamos y morimos, las bajas serán muy numerosas. Por suerte, todo es muy rápido y directo, por lo que tendremos no solo que crear buenas estrategias con nuestros compañeros, sino también tener buena puntería y reflejos.

Pese a que sobre el papel el multijugador debería ser un auténtico home run, al disponer de 12 mapas y estos 5 modos de juego, a la hora de la verdad, hay un par de problemas importantes. El que me parece más personal para cada usuario es el de la progresión. Medal of Honor: Above and Beyond no tiene un sistema de rangos o desbloqueos como casi todos los juegos online. Las armas están desbloqueadas ya de serie, y las skins las iremos obteniendo por los coleccionables que recojamos en la campaña. Ya está. Personalmente, no me ha parecido algo grave, y me ha recordado al multijugador más clásico de la vieja escuela, donde «sólo» jugábamos por divertirnos, sin preocuparnos de skins, progresión ni nada por el estilo.

La otra pega sí afecta más a la calidad del modo, y es el clásico en los juegos online de la VR: la falta de usuarios con los que jugar. Incluso menos de una semana después de su lanzamiento, cuesta encontrar servidores con los 12 usuarios humanos. Al menos, los huecos se rellenan con bots que son competentes, pero obviamente, no es lo mismo. Espero que los servidores se vayan llenando, porque el diseño de los mapas es bastante bueno, y en general, me lo he pasado muy, muy bien con el online.

Respetando a los veteranos de la mejor forma posible

Uno de los motivos por los que el juego ocupa tantísimo espacio en nuestro disco duro (la friolera de 170 GB) es sin duda la colección de documentales que se han grabado expresamente para Medal of Honor: Above and Beyond. Aquí el equipo de Respawn Entertainment demuestra cómo respetan a los veteranos de la guerra, ofreciendo relatos y experiencias de soldados que participaron en la Segunda Guerra Mundial, o civiles que la sufrieron en sus propias carnes.

Los documentales están muy bien grabados, para que cuenten algo interesante y con un buen ritmo. Lo mejor es que también dispondremos de vídeos o escenarios en 360º (con una resolución un poco de aquella manera) de lugares emblemáticos mencionados en los documentales o vistos en el juego. Esto es casi como tener un museo para nosotros solos, por lo que los amantes de la historia van a disfrutar mucho con estos vídeos.

Al igual que hizo Ubisoft con el Discovery Tour en los Assassin’s Creed recientes, espero que se publiquen de manera independiente estos documentales, para que todos puedan disfrutarlos, ya que merecen mucho la pena.

Uno gráficos excelentes a costa de una optimización mejorable

Algo que creo que se ha podido deducir por las imágenes y el gameplay del análisis es que Medal of Honor: Above and Beyond tiene uno de los mejores apartados visuales de los juegos para Realidad Virtual. El estilo de realismo con ligeros toques cartoon ayuda mucho, pero sobre todo, me sorprende la increíble variedad de escenarios y lo detalladísimos que están todos. Hay muchos efectos gráficos que no son comunes en los juegos de VR, como sombras en tiempo real para todos los personajes y elementos del entorno (cuando usamos la linterna lo notaremos mucho), que hacen que el título sea más vistoso todavía.

Los personajes también cuentan con geniales animaciones (aunque algunas caras a veces son muy extrañas), y de nuevo, todo tiene un nivel de detalle asombroso, por lo que el juego entra por los ojos desde el primer momento. Por desgracia, esta calidad gráfica, junto con una optimización mejorable, hacen que Medal of Honor: Above and Beyond necesite un PC de lo más exigente. Yo tengo una RTX 2070, un i7-8750H y 16 GB de RAM, y aunque he podido jugar sin problemas, sí que ha habido alguna fase donde algún efecto provocaba tirones, como esas sombras que comentaba antes. Como no hay opciones gráficas en estos momentos (más allá de fijar la resolución o dejarla dinámica, que es lo más óptimo), el juego no nos permite ajustar los gráficos para que el rendimiento sea el mejor posible. Sin duda, Respawn Entertainment podría haber hecho mucho más en este aspecto, ya que Half-Life: Alyx, Asgard’s WrathLone Echo creo que se ven incluso mejor, pero no exigen tanto a nuestro PC.

Al menos, en el sonido cuesta encontrarle pegas al título. Los actores de doblaje en inglés hacen un gran trabajo (hay subtítulos en nuestro idioma), ayudando a dar personalidad a los personajes, pese a que no sean los más complejos del mundo ni por asomo. Las armas suenan de lujo, y me ha encantado cómo, en función de si estamos al aire libre o en un espacio muy cerrado, escucharemos los disparos diferentes. A esto hay que sumar el audio 3D, clave para escuchar por dónde vienen las pisadas del enemigo o los disparos, ya sea en el online o en la campaña.

La banda sonora compuesta por Michael Giacchino (compositor de «Perdidos», «Fringe», «Rogue One» y muchísimas películas o series más) es excelente, ofreciendo unos temas que dan mucha grandiosidad a cada momento. Es una forma excelente de recuperar ese estilo cinematográfico propio de Medal of Honor, además de hacernos sentir que cada tiroteo es incluso más épico de lo que ya de por sí es. Puede que no sea una banda sonora que se nos vaya a quedar en el cerebro, pero sí funciona a la perfección para el juego.

Conclusión

Me lo he pasado en grande con Medal of Honor: Above and Beyond, y creo que es el regreso por todo lo alto que la franquicia necesitaba. Desde Respawn Entertainment han logrado crear una campaña excelente que, si bien no es novedosa por las situaciones que plantea, sí logra impresionar por un detalle sin importancia: somos nosotros los protagonistas gracias a la VR. Sí, ya hemos vivido el Desembarco de Normandía muchas veces, pero creedme que salir nosotros en vez de un avatar al que controlamos desde la pantalla, a la playa mientras estamos rodeados de fuego de artillería, es algo realmente espectacular.

Es una pena que la campaña tenga ciertas partes muy mejorables por un claro énfasis de hacer el título mucho más accesible a toda clase de público. Las constantes transiciones a negro pueden romper la inmersión, al igual que la excesiva fragmentación de los capítulos. Se echa en falta una mayor cohesión entre los niveles y hasta entre ciertas transiciones, eso por no mencionar una mirilla de francotirador que es un desastre o no dejarnos subir los últimos escalones tras una escalada o usar una escalera. Son aspectos que ya se solucionaron hace tiempo, como si en ciertas áreas, Respawn estuviera haciendo un juego de VR de 2017-2018, pero en 2020.

Pese a estas pegas, las mecánicas de disparo tan arcades acaban brillando con luz propia en unos tiroteos frenéticos y tremendamente divertidos, con unas armas que logran ser contundentes y muy divertidas de usar. A esto hay que sumar un multijugador de lo más completo (aunque por desgracia le falten jugadores por ahora) y unos documentales que son brillantes, para redondear un paquete de lo más completo.

Siempre estamos pidiendo los usuarios de VR más juegos AAA, y Medal of Honor: Above and Beyond cumple de sobra con esta petición. Se trata de un juego muy grande, técnicamente brillante (pese a una optimización mejorable), divertido, y que nos dejará impresionados en muchos momentos. Es cierto que no hace avanzar el medio (y hasta omite innovaciones/mecánicas interesantes) como sí lo pueden hacer Half-Life: Alyx, BoneworksThe Walking Dead: Saints & Sinners gracias a todas sus interacciones físicas, pero no creo que lo pretenda. Simplemente, Respawn Entertainment quería hacer que disfrutáramos de una campaña de corte tradicional de Medal of Honor en VR, y lo han hecho.

Por eso, creo que estamos ante un título que merece muchísimo la pena a poco que os gusten los shooters y tengáis un visor de Realidad Virtual. Eso sí, espero que Electronic Arts, OculusRespawn Entertainment vuelvan a aliarse en el futuro para una secuela u otro shooter, ya que con las lecciones aprendidas en el diseño de la VR, y viendo lo bien que ha salido este Medal of Honor, no me extrañaría que nos dieran ese juegazo a la altura de Titanfall 2 que seguramente muchos esperaban.

8

Nos consolamos con:

  • Visualmente espectacular. Los escenarios tienen un nivel de detalle apabullante, además de ser increíblemente variados
  • Mecánicas de disparo arcades muy conseguidas
  • Los documentales son respetuosos, están muy bien grabados, y son la mar de entretenidos. Ojalá se liberen para que todos puedan disfrutarlos
  • La campaña está llena de momentos épicos a más no poder

Nos desconsolamos con:

  • Le falta una mejor optimización, tanto de espacio como de características técnicas
  • Ciertas decisiones de diseño de VR demasiado pensadas en los novatos de la VR, y que lo alejan de los estándares que se han ido implantando con los lanzamientos más importantes de 2019 y 2020
  • La campaña está demasiado fragmentada. Por muy divertida que sea, se echa en falta una mayor cohesión entre los niveles y una reducción de los fundidos a negro
  • La mirilla del rifle de francotirador es un auténtico desastre

Análisis realizado gracias a un código proporcionado por Electronic Arts.

Ficha

  • Desarrollo: Respawn Entertainment
  • Distribución: Electronic Arts
  • Lanzamiento: 11/12/2020
  • Dispositivo VR usado: Oculus Rift S
  • Idioma: Textos en Español y voces en Inglés
  • Precio: 59,99 €

Comentarios

  1. Un apunte sobre el tema de las opciones gráficas. Esta madrugada se ha lanzado un parche que sí da varias opciones gráficas, lo que ayudará a gestionar mejor el rendimiento.
    El texto lo acabé de escribir antes de lanzarse dicho parche, y por eso no lo comento en el análisis

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