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Inertial Drift

Siempre me han gustado los juegos de conducción donde realizar derrapes infinitos o casi imposibles. Es por eso que siempre me he enganchado a Ridge RacerBurnout, ya que superar las curvas sin apenas frenar es algo que siempre me ha fascinado. Por este motivo «A Todo Gas: Tokyo Drift» es mi entrega favorita de la franquicia (además de ser la última en centrarse en carreras, pero ese es otro cantar), al combinar unos circuitos estrechos y casi imposibles, pero la muestra real de la técnica de drifting para tomar estas curvas manteniendo la velocidad del coche.

Ese es también el espíritu del popular anime y juego de recreativas Initial D, y lo que ha servido claramente de inspiración a los chicos de Level 91 Entertainment para crear Inertial Drift. Sí, el nombre se parece mucho a dicho anime, y de hecho, han querido ambientar el juego por las carreteras de Japón para que podamos competir por las carreteras de montaña o por mitad de las ciudades llenas de luces de neón. Tras un prólogo de lo más interesante, el juego final está entre nosotros gracias a PQube Games y Meridiem Games. Preparad el freno de mano, porque vamos a quemar rueda como en ningún otro juego antes.

Lo más obvio es que Inertial Drift es un juego de velocidad arcade al 100%, por lo que olvidaos del realismo, la calidad de neumáticos, posibles accidentes mecánicos o cosas por el estilo. Aquí nuestro vehículo es indestructible (por un cacharro de fase o algo así que ponen como excusa), y no podremos ni tocar a los competidores para que las pruebas sean lo más puras posibles. En este juego no vamos buscando el accidente, sino conducir con estilo de forma que seamos uno con nuestro coche.

Esto se consigue gracias a un curioso sistema de control que emplea los dos sticks del mando. Con el izquierdo controlaremos el vehículo como toda la vida, mientras que el otro servirá para iniciar los derrapes. Lo mucho o poco que movamos el stick, junto a si estamos acelerando o frenando, determinará el ángulo de nuestro derrape, representado en todo momento con unas barras en la parte inferior de la pantalla.

Esto hace que, por lo general, girar usando solo el stick izquierdo es una misión suicida, ya que todo el diseño del juego está alrededor de este sistema de doble stick. Lo bueno es que funciona increíblemente bien, siendo fácil cogerle el punto a esta mecánica tan única de Inertial Drift. Lo bueno es que cada uno de los 16 vehículos disponibles se comportan de un modo radicalmente diferente ante los derrapes, habiendo algunos que derrapan más pero tardan más en volver a equilibrarse, otros que necesitan sí o sí que soltemos el acelerador para que el derrape tenga cierta potencia, etc.

De esta manera, será fácil ir viendo qué coche se adecua más a nuestro estilo de conducción, algo que no suele ocurrir tanto en los juegos arcades, donde el aspecto visualmente siempre ha determinado más qué coche me cogía. Así que, pese a ser algo tan arcade, Inertial Drift sí que requiere de nuestra parte, sobre todo si queremos hacer los mejores tiempos posibles en los circuitos, de modo que estamos ante un juego fácil de empezar a disfrutar, pero que es difícil de dominar.

Las pistas son también bastante diferentes entre sí, con algunas que tienen más curvas cerradas con unas pistas más estrechas, o giros casi perpendiculares. Por tanto, habrá coches donde un vehículo sea mejor que otro, porque luego tienen mejor aceleración pero el derrape cuesta más controlarlo o cosas por el estilo. Los 10 circuitos (junto a sus 10 variantes invertidas) son geniales, ofreciendo esta variedad esencial para que cada vehículo sea más o menos útil, y tengamos una buena variedad de escenarios.

Una buena forma de disfrutarlos e ir desbloqueando desafíos es el modo Historia. No es que sea muy complejo, al tener que realizar varias pruebas en varias de las pistas, como contrarrelojes, duelos para estar más tiempo delante del rival y así ir obteniendo puntos, competiciones de derrapes, etc. No es que sea un modo muy complejo, pero al menos hay una pequeña narrativa. Algo que me gusta es que Inertial Drift plantea los diferentes niveles de dificultad como diferentes tramas, siguiendo a un personaje con su propio coche durante su viaje por las pistas de la competición.

Cada uno tiene su objetivo personal, lo que se traduce en diferentes diálogos, circuitos y pruebas que realizaremos, además de tener más o menos complicaciones por la dificultad inherente que proporciona su coche. Es cierto que el argumento es muy básico (unos amigos que quieren ir mejorando como pilotos mientras se lo pasan bien), con que no esperéis dramones o culebrones donde se soluciona todo con una carrera… Que es lo que me esperaba, con que ahí me he llevado un chasco. Esto hace que al final casi seguro terminemos omitiendo los diálogos, porque no aportan casi nada.

Lo bueno es que, pese a que inicialmente no me hacía mucha gracia correr 3 veces seguidas en el mismo circuito para poder avanzar, al final lo he terminado agradeciendo. En cada sucesiva pasada por la pista, iba controlando más el coche en función de las diferentes características de la pista, al igual que iba haciendo el personaje al que controlaba. Por tanto, igual al principio hacía una curva saliéndome de la carretera y pisando la arena, lo que me ralentizaba muchísimo, para luego terminar derrapando de una pasada sin apenas perder velocidad ni el control del vehículo. Cuando notamos esta evolución y empezamos a realizar estos derrapes típicos de las películas o animes, la sensación que tendremos al volante es inmejorable.

Es esta curva de aprendizaje una de las mejores bazas de Inertial Drift, porque sentiremos que nos hemos fusionado con el coche y nos conocemos la pista al dedillo, algo que no me ocurría con otros juegos de velocidad desde hace tiempo. Tras el modo Historia (con sus 4 dificultades diferentes y 4 progresiones distintas) tendremos una serie de Desafíos centrados en varios personajes que conoceremos en la trama, para probar más circuitos y tipos de vehículos. Si los superamos, podremos usar más coches todavía para el modo Arcade o Gran Prix, donde competir en una prueba o una serie de competiciones con los parámetros deseados.

Se supone que también hay un modo multijugador online, pero al menos en la versión de Steam, no he encontrado partidas para jugar. Al menos tenemos la opción de la pantalla partida para ver con un amigo quién es el que mejor derrapa, pero como no podemos «tocar» al oponente, al final es casi como una contrarreloj en directo más que otra cosa. Entiendo por qué se ha hecho para que no intentemos «hacer la guarra» y derribar a un oponente para adelantarle en una curva frenando con él (algo que reconozco hago muchísimo en los juegos arcade), pero eso le quita cierto encanto a la pantalla partida.

Si nos fijamos en los aspectos técnicos, Inertial Drift sabe hacer bastante con poco. En primer lugar, la estética tan de cel-shading, con el cielo tan naranja, los coches con esas líneas tan marcadas y demás, hacen que el juego tenga una identidad muy propia y luzca bastante bien, pese a no ser un juego especialmente puntero. De hecho, con todo al máximo, podemos seguir viendo varias luces que aparecen ante nosotros y otras pegas más. Aun así, la sensación de velocidad está muy conseguida, y todo se mueve a las mil maravillas para tener esa sensación de estar ante un anime de conducción, que era claramente el objetivo del estudio. Encima, los tiempos de carga son mínimos (al menos en PC), lo cual nos permite ir encadenando pruebas sin ningún problema.

Con el sonido tenemos un resultado algo más discreto. Todo luce muy bien, sobre todo los efectos de los motores de los vehículos o los derrapes, pero la música se queda atrás. Los temas en plan synthwave no están mal, pero me lo he pasado infinitamente mejor al poner la lista de Spotify de Initial D. Sin duda, la banda sonora habría ganado si fuera mucho más marchosa, pero bueno, no está mal y funciona, que ya es algo.

Conclusión

Me lo he pasado en grande derrapando como si no hubiera un mañana con Inertial Drift, gracias a su genial mecánica de drifting usando los dos sticks y el diseño de las pistas. Cada vehículo tiene un control realmente único, para que haya una buena curva de aprendizaje… Que pasar rápidamente de un derrape, claro. Como los buenos juegos arcades, estamos ante una propuesta que es accesible pero que es difícil de dominar, para encontrar las mejores combinaciones posibles de circuito, vehículo y preferencias personales.

Esto, unido al genial estilo visual del título y lo satisfactorio que resulta ir mejorando en cada curva complicada de los circuitos, redondea un arcade increíblemente recomendable para los amantes de los derrapes imposibles. Los chicos de Level 91 Entertainment han creado una base genial para seguir creciendo en futuras entregas, ya que se nota que este es un primer acercamiento, debido a la falta de más modos y vehículos, lo que puede dar la sensación de estar ante un juego más o menos pequeño. Aun así, Inertial Drift no os decepcionará si queréis un juego no-oficial de Initial D o queréis revivir esos súper derrapes a toda pastilla de Ridge Racer, ya que no hay nada en el mercado que ofrezca la misma experiencia que este genial Inertial Drift.

8

Nos consolamos con:

  • La mecánica de derrape con los dos sticks
  • Genial curva de aprendizaje gracias a la filosofía arcade de ser fácil de empezar pero difícil de dominar
  • Estética visual muy marcada y cuidada
  • Lo diferentes que son todos los vehículos entre sí

Nos desconsolamos con:

  • La historia no es gran cosa, y la traducción no es gran cosa
  • Se echa en falta algo más de contenido
  • A la banda sonora le falta fuerza
  • Algún modo en el que tocar físicamente a los oponentes podría haber sido curioso 

Ficha

  • Desarrollo: Level 91 Entertainment
  • Distribución: PQube Games/Meridiem Games
  • Lanzamiento: 11/09/2020
  • Idioma: Textos en Castellano
  • Precio: Digital: 19,99 € - Físico: 34,95 €

Análisis realizado con un código proporcionado por Meridiem Games.

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