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Drums of War

Hay muchos juegos musicales en la Realidad Virtual, y ya tenemos acostumbrado el cerebro a lo que nos podemos encontrar: seguir las notas con la mano adecuada y conseguir puntos. Sin embargo, hay otro tipo de juegos musicales que no se han explotado demasiado, y del que creo que el mejor exponente es Patapon: el de la acción. Al fin y al cabo, aniquilar a los enemigos al ritmo de la música o usando la música como arma es otra forma de hacer un juego musical, y aquí es donde entra Drums of War.

En muchas películas, cuando va a haber una gran batalla, hay algún personaje con el tambor para ir dando órdenes a su ejército. Pues bien, ahora nosotros somos ese personaje, con la salvedad de que la batería en la que estamos es también el ejército, o mejor dicho, el arma de destrucción masiva que cambiará las tornas de la guerra en nuestro favor. ¿Estáis listos para marcar el ritmo de la destrucción?

La premisa de Drums of War es muy sencilla. En la guerra contra los enanos, los orcos siempre han ido perdiendo, pero gracias a la batería de la guerra, las tornas están a punto de cambiar a su favor. Se nota que estamos ante un juego centrado en la acción pura y dura, con que es en lo que me centraré.

La idea del juego no es la de que vayamos al ritmo de la música, sino que nosotros vayamos tocando esta batería para atacar. Con los tambores delanteros, podremos disparar los cañones que tenemos de frente. Sin embargo, Drums of War no es un juego estático, ya que también tendremos que girar y movernos por el escenario. Para ello, tenemos diferentes tambores, ya que con los que están al lado de los de disparar, podremos girar, pero si los pulsamos a la vez, daremos un salto hacia delante. También podemos avanzar si los pulsamos de forma alterna rápidamente, aunque personalmente me quedaba con el avance por «saltitos». Finalmente, con los tambores más externos, podremos movernos lateralmente, para hacer el clásico «strafe» de los FPS. Vamos, que nada de usar los sticks de los mandos ni nada por el estilo, lo que hace que todo sea mediante los objetos ingame.

Además, podremos chocar las baquetas como todo buen baterista que se precie, con la particularidad de que, al hacerlo, soltaremos bolas de fuego para atacar a los enemigos donde apuntemos manualmente, sin necesidad de estar delante de ellos, como ocurre con los cañones de la batería. Obviamente, estas bolas de fuego son menos dañinas que los cañones, pero pueden llegar a tener mejor alcance, además de servir para atacar a enemigos que estén a diferente altura que nosotros.

Con estas mecánicas, nuestro objetivo en cada uno de los 15 niveles consiste en llegar hasta la meta, destrozando todas las estructuras y enemigos que se crucen en nuestro camino. Aunque el esquema de control es muy «natural» en el sentido de que hacemos todo físicamente en el juego en vez de pulsar botones en los mandos, está claro que hay cierto periodo de adaptación, y el juego tiene una buena curva de dificultad para que nos vayamos aclimatando.

Por tanto, las primeras fases son bastante sencillas, sin demasiados enemigos complejos, que nos permiten familiarizarnos con este método de movimiento, y por qué no decirlo, sentirnos muy poderosos contra estos enanos que no tienen nada que hacer. Durante nuestras avanzadas, nos toparemos con varios edificios, que podremos destrozar para conseguir dinero. Por otro lado, al acabar con los enemigos, éstos soltarán calaveras, que deberemos coger físicamente al acercarnos a ellas.

El diseño de las misiones de Drums of War es bastante sencillo, pero por suerte, poco a poco se van introduciendo mecánicas o enemigos diferentes para que no se vuelva aburrido lo de ir del punto A al punto B. Por ejemplo, no tardan en introducir a un enano especial que lanza un ataque terrestre desde lejos, y que debemos esquivar lateralmente para no recibir daño. Lo mismo con las arañas que vienen a por nosotros para explotar, o cómo no, los puntos de aparición de los enemigos que debemos destruir lo antes posible. Todo esto junto a algún que otro elemento del escenario que igual sirve de trampa, lo que nos obliga a movernos con cuidado

Aunque a simple vista parece que estamos ante un juego de ir directos sin pensar demasiado, en realidad Drums of War requiere algo de táctica, en la forma de priorizar enemigos. Si vemos que hay un enemigo que ataca desde las alturas, lo mejor será dejarle el último, ya que suele atacar en un radio marcado, con que mientras no entremos ahí, no nos molestará, permitiéndonos centrarnos en los demás enemigos. Si encima vemos un punto de reaparición, éste deberá de ser nuestra prioridad, o lo pasaremos realmente mal ante el ejército de enanos u otras criaturas que se lanzarán contra nosotros.

Como lo hacemos absolutamente pulsando los tambores, calentad primero, ya que vamos a moverlos como si no hubiera un mañana. De hecho, no penséis en los tambores de guerra que van dando golpes poco a poco, sino más bien en un baterista de heavy metal. Hay que movernos y disparar rápidamente, ya que de lo contrario, moriremos en menos de lo que se tarda en contar hasta 2 como un buen metalero.

Con el dinero que obtengamos, podremos mejorar las estadísticas de la batería, como mejor alcance para los cañones o más salud, lo que a su vez, cambiará un poco el aspecto visual. Por otro lado, con las calaveras podremos desbloquear modos especiales, como un Jukebox para escuchar la banda sonora, un modo llamado «Wardrum Hero» donde los enemigos se acercan en pistas que recuerdan a las de Guitar Hero, o cómo no, un modo Supervivencia a ver cuánto duramos. Vamos, que Drums of War es bastante completo para su competitivo precio de unos 15 euros, lo cual se agradece bastante.

Pero claro, no todo es perfecto, y hay varios problemas que se podrían pulir más. El primero de ellos es la falta de pulido en muchos aspectos de la jugabilidad, empezando por la visibilidad de la salud. Se supone que la podemos ver en la parte inferior de la batería, pero la barra brilla tanto, que no sé en qué estado me encuentro. Vale, hay siempre que evitar que nos ataquen, pero la información es poder, y es algo que personalmente me molesta bastante.

Otra pega está en lo de poder atravesar tantos objetos, como árboles y demás. Entiendo que es algo que facilita la jugabilidad, pero también es tan artificial, que choca estar atravesando un árbol. La solución es que sean objetos físicos, ya que total, ahora mismo podemos quemarlos, y podrían usarse como barrera natural frente a enemigos, por lo que tendrían un doble propósito.

También, el tema de golpear los tambores no siempre funciona tanto como me gustaría, ya que es fácil que, al pulsar en el tambor de disparo, al levantar la mano nos acerquemos un poco a los tambores laterales que suponen un giro, y entonces, giremos cuando ya estamos perfectamente alineados. Si solo afectaran los golpes en dirección de arriba a abajo, esto se solucionaría fácilmente, desde luego.

No son problemas muy graves, desde luego, pero sí podrían pulirse un poco mejor. Igual que el diseño de algunas fases, en las que se abusa de los puntos de aparición de enemigos para hacer una zona más difícil de lo que sería de otra forma, algo que también ocurre con los jefes finales. Aun así, a nivel de mecánicas, tengo que reconocer que Drums of War me ha gustado bastante, y sobre todo, me ha divertido de lo lindo.

Donde sí que se le pueden poner pegas, y con razón, es en el apartado visual. Aquí los chicos de Grind Core Games han optado por un look cartoon bastante simple, que no hace que la imagen sea nítida, pero no quita lo pobre que resulta todo. Los escenarios son muy simples, las animaciones de los personajes son más básicas que el mecanismo de un boli Bic, y su modelado tampoco es para tirar cohetes. Lo que sí me ha gustado es lo satifactorio que es destrozar estructuras (no puedo evitarlo en cualquier videojuego), con unas partículas que hacen la destrucción algo más vistosa. Además, no me gusta que haya un muñeco pegado donde la batería para simular que somos nosotros, pero a poco que giremos la cabeza hacia atrás, veremos al orco, que claramente no sigue nuestros movimientos ni nada por el estilo.

El sonido sí que está mejor, gracias principalmente a la metalera banda sonora. Estamos ante canciones muy, muy cañeras, compuestas por Gabe Castro (compositor de The Forest), además de canciones licenciadas de Warbringer y Exmortus. Esto hace que nos pongamos muy a tope con la acción, y que queramos aporrear los tambores como si no hubiera un mañana. Eso sí, me sorprende que en Drums of War no se hubiera prestado más atención a los sonidos de la propia batería, ya que no noto sonidos muy diferentes de cada tambor. Igual podían haber hecho que fuera un timbal con el que nos giramos, y un bombo con el que nos movemos lateralmente, para así recibir feedback sonoro y visual para cada una de las acciones que ejecutamos.

Conclusión

Me lo he pasado muy bien con Drums of War, pese a sus diversos problemillas, y vaya si no me ha hecho sacar los cuernos del metal a pasear entre misión y misión tras arrasar con la batería. Estamos ante una propuesta bastante novedosa en la forma de aunar música, acción y Realidad Virtual.

¿Es perfecto todo esto? Ni por asomo, ya que visualmente estamos ante un juego más bien simple, hay diversos problemillas de pulido y cuesta acostumbrarse inicialmente a este estilo de juego. Lo importante es que, masacrar enanos y destruir edificios con nuestra batería de la muerte es genial, y dado el ajustado precio, estamos ante una propuesta bastante recomendable si os gusta la música y/o la acción.

7

Nos consolamos con:

  • Premisa bastante innovadora. ¡Música y acción a partes iguales!
  • Genial banda sonora llena de temas cañeros a más no poder
  • La inmersión lograda al hacer que todo lo que hagamos sea con movimientos físicos dentro del juego

Nos desconsolamos con:

  • Varios problemillas de pulido, como lo feo que queda atravesar objetos como si fuéramos fantasmas
  • Visualmente no es nada llamativo, salvo en los efectos de destrucción
  • Que cada tambor haga el mismo ruedo. ¡Hay más parches y cajas para poner en una batería!

Ficha

  • Desarrollo: Grind Core Games
  • Distribución: Grind Core Games
  • Lanzamiento: 01/10/2019
  • Dispositivo VR usado: HTC Vive
  • Idioma: Textos en Inglés
  • Precio: 14,99 €

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