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Atomicrops

Atomicrops

Hace unos días, cuando recibí el código para analizar el juego, descubrí Atomicrops. Era un título que no conocía para nada y que, enseguida, me entró por la vista. Con una búsqueda rápida de información mientras lo descargaba, más que nada para saber de qué iba el juego, me pareció muy atractivo. Ahora, tras unas cuantas horas con él, pasaré a hablaros del título.

Para empezar, y para evitar que estéis en mi situación inicial, voy a comentar qué es Atomicrops: para hacerlo fácil de entender, es el hijo bastardo entre un Twin Stick Shooter (Alienation, por citar alguno) y un juego de gestión de granjas (hola Stardew Valley, te miro a ti). No son sus únicas influencias, pues este juego es además un rogue-lite (The Binding of Isaac es, posiblemente, uno de los más conocidos) bastante durillo, pero iremos comentando eso más adelante.

A nivel argumental no se explica gran cosa, y todo se da por hecho: en lo que parece ser un mundo post-apocalíptico en el que la radiación ha hecho mutar plantas y animales, encarnaremos a una suerte de granjera que debe encargarse del cultivo de frutas y hortalizas para abastecer a los habitantes del pueblo.

Atomicrops

Esto de la horticultura está bastante visto en juegos que podríamos decir “lentos” o “relajados”, por lo que choca bastante en un título de acción, y es que en éste Atomicrops deberemos plantar y cuidar las diferentes plantas mientras nos defendemos de los enemigos, especialmente fieros por la noche. De hecho, de día podemos aprovechar para explorar alguna de las zonas adyacentes a nuestro huerto para ir en busca de diferentes objetos.

Porque sí, aquí hay varios elementos a tener en cuenta: explorando podemos encontrar corazones de remolacha (con los que recuperamos salud o desarrollamos una “armadura”), semillas de distinto tipo, fertilizante (con los que mejorar nuestras plantas), picos (con los que incrementar el tamaño de nuestro huerto, inicialmente de 3×3), tractores (unas invocaciones con efectos diversos), palomas (invocaciones de un único uso con efectos varios), ayudantes…

Para lograr estos objetos, eso sí, deberemos ir eliminando a los enemigos marcados en los distintos campamentos que hay desperdigados por cada uno de las zonas (hay 4, divididas en diferentes secciones: desierto y praderas, accesibles desde el inicio, y luego también encontraremos la tundra y la jungla, para las que necesitaremos construir un puente para llegar). En estos biomas encontraremos enemigos propios y objetos únicos, por lo que será interesante ir limpiando el escenario lo antes posible (eso sí, siempre con precaución, pues los enemigos son bastante más duros que en la sección central)

Atomicrops

Prosigamos con la explicación de los elementos jugables, que hay bastantes cosas a tener en cuenta todavía: los niveles (un año) están divididos en 4 estaciones. Cada estación, por su parte, está dividida en 3 días. Y por último, cada día está dividido en 2 partes bien diferenciadas (y sus transiciones): por la mañana es cuando debemos explorar los diferentes escenarios y plantar nuestras semillas, mientras que por la noche tocará enfrentarnos a hordas de enemigos sedientos de sangre (más aún que los que aparecen por el día) y proteger nuestra cosecha (pues hay enemigos que se comen nuestras queridas plantitas). Y ojo, porque cada tercer día aparece un boss con muy malas pulgas que nos pondrá en (más) apuros como nos despistemos.

Y hablando de las plantas, no os he comentado cómo funciona el tema de su plantación y crecimiento: primero de todo, necesitaremos un suelo fértil (las primeras casillas desbloqueadas y las que abriremos nuevas con el pico). Una vez localizado, deberemos ararlo (y/o eliminar las malas hierbas que crecen solas), plantar la semilla que queramos y regarla hasta que crezca (por suerte no hace falta que estemos cerca de la planta, nuestra regadora tiene muchísimo alcance y es bastante inteligente) y podamos cosecharla. Si, además, las plantamos de 4 en 4 (en forma de “cuadrado”, eso sí) y las fertilizamos, se agruparán y nos darán mejores recompensas. Y ojo, porque ya sea en forma de torretas (atacan automáticamente) o de animales que nos ayuden en nuestras tareas, o incluso utilizando los tractores y las palomas que comentaba, podemos sacar mucho partido a cada incursión.

Por separado son 2 conceptos que son bastante entendibles (ya os aviso, con la explicación de la plantación parece más complicado de lo que realmente es), el “problema” viene al juntarlos: tenemos que estar atentos a muchas cosas a la vez y, sobretodo al principio, es un lío. Y esa es, en parte, la gracia de Atomicrops: ir como pollo sin cabeza, de aquí para allá, regando y buscando semillas para plantar y con ellas obtener monedas (bueno, en realidad son anacardos, pero ya nos entendemos) o rosas con las que comprar objetos o conquistar a los NPCs para, partida tras partida, ser un jugador más eficiente y efectivo.

Porque sí, entre días iremos con nuestra cartera llena (o no, depende de cómo lo hagamos…) a un pueblo en el que adquirir armas (duran un único día), herramientas, semillas, piezas del puente o incluso mejoras para las armas. Todo ello con las monedas, mientras que con las rosas podemos comprar corazones de recuperación y tratar de conquistar a un NPC que nos hará entrega de diferentes objetos hasta que, finalmente, se case con nosotros y se una a nuestra batalla (algunos incluso pueden permitirnos tener varias parejas simultáneas). Y en éste mismo pueblo, por cierto, si superamos los 3 días de una estación, la alcaldesa de la ciudad nos otorgará diversos elementos (en función de nuestro rendimiento) como muestra de agradecimiento, además de tener acceso temporal a 2 tiendas con tractores y objetos más raros (y caros).

Atomicrops

A nivel de control es bastante sencillo para la cantidad de cosas que tenemos que hacer, aunque al principio puede resultar un poco caótico el título. Decir que tiene un toque danmaku (o bullet hell, esos shmups que llenan la pantalla de bolitas de colorines mortales en formaciones imposibles. Mi favorito, Mushihimesama Futari, es un ejemplo clarísimo, si queréis buscarlo por internet) evidente en algunos patrones de ataque enemigos, pero el control responde perfectamente a nuestros movimientos. Eso sí, personalmente creo que las balas enemigas son excesivamente grandes o nuestras hitboxes no están definidas claramente (algo evidente en las primeras partidas, luego ya nos acostumbramos y no es tan molesto).

Recalcar que el juego es largo y, sobretodo, difícil, eso sí, pues yo he sido incapaz de terminar ningún año completo aún. ¿Y por qué digo esto? Pues por varios motivos: el primero, porque es un juego que requiere mucha práctica, ensayo y error, y a algunos jugadores eso puede echarles para atrás. La segunda, y más destacable creo yo, porque hay elementos que sé que están presentes en el juego pero no he podido desbloquear aún (personajes diferentes con sus características propias, nuevos enemigos y objetos, gatos…). No creo que lleguen a marcar una gran diferencia (tras unas cuantas horas de juego, y para afrontar éste análisis, me he empapado de gameplays para ver dichas características), pero es algo que quería comentar con total sinceridad. Y si lo remarco es porque es algo que no hago casi nunca, siempre intento terminar un juego antes de hablar de él por aquí, pero con Atomicrops me he topado con un muro importante…

Técnicamente destacar que el pixel art del que hace gala el título resulta muy vistoso, preciosista y muy colorido, con un curioso sentido del humor y que en más de una ocasión nos robará una sonrisa. A nivel sonoro los efectos son correctos y las melodías pegadizas acompañan muy bien la acción (aunque algunas resultan un poco cargantes o estresantes, imagino que es un efecto buscado expresamente pues son las músicas “de peligro”).

Conclusión

Atomicrops es una amalgama de géneros bastante interesante y tan divertido como retante. La barrera de entrada es un tanto alta y hasta avanzar bastante en el juego no desbloquearemos mejoras o características de carácter permanente, cosa que quizás desanima a algunos jugadores ya que podemos tener la sensación que nuestras partidas anteriores no han servido para nada. Visualmente es una pequeña maravilla, y con algunos ajustes aquí y allá estaríamos ante un título de mayor calado. Me lo he pasado muy bien con el juego y, aunque posiblemente no juegue tanto a partir de ahora, es uno de esos juegos que apetece tener instalados en la consola para echar alguna partidilla de vez en cuando.

7

Nos consolamos con:

  • Una mezcla de géneros alocada y que, curiosamente, funciona bien
  • Un título con carácter propio
  • Técnicamente una delicia, con un magnífico pixel art y una buena banda sonora…

Nos desconsolamos con:

  • … aunque algunos temas de la OST son un tanto machacones
  • Tardamos mucho en desbloquear elementos de carácter permanente, a veces tendremos la sensación que la partida anterior no ha servido para nada
  • Al principio es un poco lío, hay muchos elementos a tener en cuenta a la vez
  • Problemas con las balas enemigas (demasiado grandes) y/o hitboxes confusas

Ficha

  • Desarrollo: Bird Bath Games
  • Distribución: Raw Fury
  • Lanzamiento: 28/05/2020
  • Idioma: Textos en español
  • Precio: 14,99€

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