Flower

    Casi dos años después del lanzamiento de su anterior título, flOw, los chicos de Thatgamecompany vuelven a sorprendernos con Flower, haciendo alarde de gran creatividad y originalidad, en exclusiva para PlayStation Network. Así como flOw fuera un título bastante simple, esta vez nos encontramos delante de una verdadera obra de arte, aunque efímera.

    En Flower somos el viento y nuestra función es arrastrar pétalos hacia las flores. Empezando desde un simple pétalo, a medida que pasemos por encima de otras flores más pétalos se irán sumando a nuestra procesión de color. Controlamos el viento con el sixasis. Según la inclinación del mando dirigiremos el viento hacia los lados o hacia arriba o abajo. Apretando el botón “X” daremos más velocidad a la corriente de aire. Simple, pero muy potente. Al principio hay que acostumbrarse, como pasaba en el juego Lair, pero una vez le pillas el truco resulta muy gratificante.

    De flor en flor iremos convirtiendo tierras yermas en campos llenos de color. Pasando por ciertos grupos de flores iremos desbloqueando nuestro camino y añadiendo más flores y nuevos objetivos. ¿Qué donde está la gracia? La gracia es el viaje, la experiencia de ir volando sobre la alfombra de hierba en el anochecer, cambiando muerte y destrucción por flores y vida a nuestro paso.

    Gráficamente es un título de calidad. Los efectos del viento sobre el escenario están realmente conseguidos y la hierba se aparte de una forma realista para dejar pasar la corriente de aire. La cantidad de pétalos arrastrados por el aire es enorme así que probablemente se esté haciendo un uso considerable de los recursos de la PS3, consiguiendo un efecto de gran belleza. El equilibrio de color y la atmósfera están muy logrados y volar por encima del escenario recorriéndolo a nuestro antojo es un gustazo.

    Es mejor no explicar mucho sobre la historia para no desvelar ningún secreto, pero hay que decir que realmente hay una historia y un sentido a lo largo de nuestro viaje, y todo esto sin decir ni una palabra. El juego es corto, se puede terminar en algo más de una hora, aunque se puede rejugar para encontrar nuevas flores y conseguir trofeos que con una pasada no se pueden conseguir. Os recomiendo que no miréis la lista de trofeos antes de jugar el juego, a riesgo de que os estropeen alguna sorpresa. Aunque no sólo iremos volando por encima de campos de flores, nuevos elementos van apareciendo a medida que recorremos los seis niveles que trae el juego. Morir no es posible, o al menos yo no lo he conseguido, pero ciertos elementos, como cables electrificados, harán que perdamos algunos pétalos por el camino.

    La música es suave, acorde con la atmosfera, y los efectos de sonido son originales. Cada flor o grupo de flores realiza un sonido cuando las alcanzamos, que ayuda a enriquecer el ambiente musical etéreo. El viento realmente suena como tal. Y con él, nos dejamos llegar.

    Flower tiene una relación coste/duración como una película de cine (eso si no lo rejugamos para conseguir más trofeos), pero os aseguramos que es mucho mejor que la mayoría de películas de hoy en día. Personalmente, en muchos momentos me he econtrado mirando a alrededor con la boca abierta y diciendo en voz alta “este juego es realmente bueno”.

    Realmente las apariencias pueden engañar. Nunca resultó más emocionante ser el viento e ir de flor en flor. Eso sí, si alguno solo se divierte con tiros y matando a otros, este no será su juego. Muerte no; vida sí. Una mente abierta es esencial. Y así, Flower despertará algo en nuestro humilde corazón.