Fallout 3

    De la mano del equipo que desarrolló el genial Oblivion (The Elder Scrolls IV), Bethesda Softworks nos trae ahora Fallout 3. Si te gustó Oblivion, este segundo no te defraudará ya que muchos de los aspectos de Oblivion han sido llevados a la era postapocalíptica de Fallout.

    Corre el año 2227, 200 años hace ya de la Gran Guerra que debastó el mundo. Ese es el año en que nacemos, en el Refugio 101, un lugar bajo tierra creado para evitar las explosiones y la posterior radioactividad creada por las bombas nucleares. En el Refugio 101, nunca nadie entra, nunca nadie sale.

    El juego empieza aqui, con nuestros primeros pasos. ¿Cómo acaba? Eso ya depende de ti, nos encontramos con un juego con cientos de finales diferentes. Lo primero que hacemos, es decidir como somos, nuestro sexo y aspecto. Al poco rato y cuando empezemos a caminar, encontraremos con nuestro Primer Libro, que nos ayudará a definir nuestros atributos principales.

    Nuestro madre murió en el parto. Nuestro padre, se va un día sin decir ni mu. ¿Qué hacemos? ¿Vamos a buscar al padre no? Somos el Marco de la era postnuclear.

    Nos encontramos pues delante de un juego de Rol, pero como veremos, la acción es constante. Cuando salimos del Refugio 101 (sí, ese del que no sale nadie, pero como mínimo ya van dos) nos encontramos delante de un paraje desértico, inabarcable, la tierra yerma de lo que antes era Washington DC. Un mundo que nos ofrece muchas posibilidades y muchas historias por resolver.

    No tenemos por qué limitarnos a la historia principal. Hablando con gente, viajando a ciertos lugares otras muchas historias secundarias se desvelarán. Llegó el momento de escoger, amigos. Podemos ser buenos y salvar a la gente, o muy malos y destrozar todo y todos los que nos rodean.

    Y un aviso, nos encontramos deltante de un juego para mayores de 18 años, muy violento y con imagenes que podrían herir sensibilidades. Además, las drogas, necesarias para una mayor eficacia en el juego hacen un buen acto de presencia, con lo que se debe vigilar quién juega a este juego.

    ¿Bueno, yo soy mayorcito, cómo va el juego? Quién haya jugado al Oblivion se dará cuenta que Fallout 3 utiliza el mismo motor por lo que en muchas cosas de funcionamiento es similar. El mundo es un lugar inseguro, lleno de radioactividad, pero también lleno de enemigos. Y no dudeis, amigos, que si entramos en el campo de visión de uno de estos indeseables seres estos nos atacarán sin dudarlo. A diferencia de Oblivion, donde el nivel de los enemigos se adaptaba al nuestro, en las tierras yermas nos encontraremos con enemigos de niveles diferentes así que cuanto más nivel tengamos más fácil será vencerlos. Eso sí, la proporción de enemigos de alto nivel que nos encontramos va aumentando a medida que avanzamos.

    Y si un enemigo nos ve, podemos huir (si el enemigo no es muy rápido) para ahorrar vida o munición, o nos podemos enfrentar a él. Hay dos maneras de atacar a los enemigos, una es cómo en cualquier shooter en primera persona: disparando sin parar. La otra, es el sistema VATS (Vault-Tec Assisted Targeting System o Sistema Asistido de Puntería Vault-Tec). Cuando activamos este sistema, el juego se pone en pausa y nos podemos tomar nuestro tiempo en decidir que parte del enemigo atacamos primero: ¿cabeza, brazos, torso, piernas? Cada parte tiene un valor estratégico diferente, así que por ejemplo, a la que el enemigo “no siente las piernas” (porque las hemos convertido en cientos de cachitos de carne) pues correrá menos. Las veces que podemos utilizar el VATS son limitadas, pero se recargan con el tiempo. Según la distancia o ángulo de visión, algunas partes del enemigo serán más dificil de ser atacadas o no podrán serlo. Disponemos de información sobre la probabilidad que nuestro tiro impacte sobre una parte determinada.

    Y si no sabemos donde apuntar, siempre nos quedarán las granadas.

    Artísticamente, Fallout consigue que te sumerjas en su mundo. Edificios semiderruidos, extensos parajes llenos de lagos contaminados, ruinas (y minas que volarán tus extremidades en pedazos a la que te despistes), todo esto usando elementos del diseño postnuclear y pesismista de la postguerra americana, donde los avances tecnológicos están en boca de todos, pero que a su vez entrañan un grave peligro y destrucción.

    A medida que vayamos avanzando por el juego iremos ganando experiencia. Dicha experiencia nos permitirá ir subiendo de nivel y tenemos multitud de atributos para escoger. Uno de los puntos negativos a mi parecer (y que Oblivion realizaba mejor) es que cuando subimos de nivel podemos aumentar cualquiera de nuestros atributos. Por ejemplo, podemos subir nuestra habilidad con explosivos y llegar a su máximo sin nunca haber puesto una mina. En Oblivion nuestras características mejoraban a medida que las utilizamos. En Fallout 3 esto no se da así y podríamos tener un personaje con capacidades y habilidades que realmente no son representativas de nuestras acciones.

    Donde si son representativas las acciones, es en como nos verá la gente. Si hacemos “bien” o “mal”, la percepción de los habitantes de las tierras yermas cambiará. Por ejemplo, no podremos entrar en según que sitios si no somos buenos, o no nos podremos asociar con indeseables si no somos lo suficiente malos. Es aquí donde nuestras decisiones cambiarán nuestra experiencia postapocalíptica.

    Este es un juego que no tiene multijugador, pero que presenta una jugabilidad larguísima. Uno tiene la elección de limitarse simplemente a la historia principal, pero entonces te perderás gran parte del juego y no habrás visitado más que el 50% del mapa al final del juego. Por lo tanto, hay para todos los gustos. Eso si, a medida que pasa el tiempo nos empezaremos a dar cuenta que algunos sitios parecen repetidos y empezaremos a encontrar los mismos elementos una y otra vez. A algunos, puede que esto les haga dejar el juego. Personalmente, yo no he conseguido dejarlo aunque sea un poco cansino abrir tropecientas veces el mismo armario en cien sitios diferentes.

    Y bueno, hablando de variedad, en el mundo de Fallout hay muchos objetos diferentes que podemos encontrar, algunos más inútiles que otros. En algunas historias se nos requerirá que tengamos ciertos objetos y nos darán chapas (la moneda del momento) por ellos. Así que si queremos, podemos pasar mucho tiempo buscando historias.

    Por suerte, disponemos la opción de viajar rápido a sitios en los que ya hayamos estado, lo que a veces se agradece para no tener que cruzar tramos de nuevo que son un pelo monótonos.

    Todo nuestro inventario, así como las armas que utilizamos, mapas y demás lo administramos mediante nuestro Pip-Boy 3000. Este es un chisme que llebamos en el brazo y que le dan a todo morador del Refugio 101. Mediante el uso de varios botones nos moveremos entre sus menús. Hay que decir, que por el hecho de querer que aparezca un artilugio antiguo a veces es un poco incómodo moverse entre los diferentes menús. Hace falta un buen rato para acostumbrarse a nuestro Pip-Boy.

    La ambientación de sonido y musical es fenomenal. Explosiones y disparos se escuchan perfectamente y con sonido envolvente parece que estés realmente en situación. La música, aparece en ciertos momentos, y en otros, cesa para dar un toque dramático al desierto yermo y el horizonte infinito.

    Fallout 3 ha sido uno de los juegos más vendidos y con mejores críticas hasta el momento. Realmente algo que hay que experimentar, si realmente quieres un juego donde te construyes a ti mismo y te buscas la vida.

    Recuerdo mi primera sensación al salir del Refugio 101 (otra vez, del que nunca sale nadie) y al encontrarme la basta extensión ante mi. Era esa de: tengo un mundo enfrente de infinitas posibilidades. Di mis primeros pasos sólo sintiendo el viento susurrando muerte en mis oidos… ¿qué es lo que me espería?

    Y no me ha defraudado.

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