Call of Duty: World at War

    Tras el excelente Call of Duty 4: Modern Warfare de Infinity Ward, la saga bélica de Activision vuelve otro año para recrear las batallas más espectaculares. Sin embargo, esta entrega la desarrolla Treyarch (Call of Duty 2: Big Red One y Call of Duty 3), compañía que muchos usuarios consideran que desarrolló las peores entregas de la saga, y se vuelve a sitúar en la Segunda Guerra Mundial, lo que numerosos jugadores consideran un paso atrás. Por suerte, ya con la versión completa del juego, comprobamos que realmente esta polifacética compañía nos ofrece el mejor juego del mayor conflicto de la historia de la humanidad.

    Call of Duty: World at War nos sitúa en dos conflictos totalmente diferentes. Por un lado, nos encontramos con la campaña en el Pacífico, siendo esta una de las novedades de esta entrega, ya que otros títulos basados en la Segunda Guerra Mundial apenas han tocado este conflicto. En esta campaña controlamos al soldado Miller. Al igual que en Call of Duty 4: Modern Warfare, al inicio de cada misión hay una escena en la que se nos pone en situación. En esta ocasión, se han empleado vídeos reales y representaciones gráficas de algunos de los datos más devastadores que tuvieron lugar en el nivel que vamos a empezar. La campaña norteamericana comienza con el soldado Miller capturado y torturado por los japoneses. Este principio ya es un adelanto del grado de violencia que tendrá el juego, ya que se ha intensificado respecto a anteriores entregas para mostrarnos el lado más realista de la guerra. Después de que el torturador mate a nuestro compañero, seremos rescatados justo en el último momento. Tras el encuentro con el sargento Roebuck, personaje principal del conflicto en el Pacífico, pasaremos a escapar de la base japonesa mediante una huida muy peliculera y espectacular. Esta campaña tiene lugar en dos partes: la isla de Peleliu y Okinawa. La historia, como ya es conocida, no llega a sorprender, y lo único destacable es el código de honor de los japoneses, y la furia con la que atacaban los americanos ante las estrategias que tomaba el país nipón.

    En el otro frente controlamos al soldado Petrenko. El inicio de esta campaña es sencillamente espectacular, con una misión que copia los mejores momentos de la película “Enemigo a las Puertas” y la fase que tenía lugar en Chernobyl de Call of Duty 4: Modern Warfare, aunque a nosotros nos ha parecido más espectacular. Esta primera misión comienza con nuestro personaje haciéndose pasar por muerto entre numerosos cadáveres, al igual que el sargento Reznov. Este personaje es un francotirador que tiene como misión asesinar al general Amsel, aunque está muy herido y no puede disparar. Por esta razón le ayudamos en su cometido, a través de algunos de los momentos más espectaculares del juego, como un duelo de francotiradores o una huida de un edificio en llamas que se viene abajo con nosotros dentro. Tras esta primera fase, pasan tres años, hasta el ataque ruso en Alemania. A partir de entonces aunaremos fuerzas con Reznov para derrotar al ejército nazi de una vez por todas, y clamar venganza por toda la sangre rusa derramada. A pesar de que la historia también es conocida al basarse en hechos reales, la forma de expresar los sentimientos en este frente es espectacular, mostrando el odio ruso hacia los alemanes, y las ganas de vengarse que tienen por haber matado a sus familiares y amigos. Se podría resumir este aspecto en la frase que normalmente dicen en esta campaña: “Su tierra, su sangre”.

    En resumen, aunque la historia no sorpreda tanto como en la anterior entrega, consigue darnos unas razones más que convincentes para luchar durante las 6 horas que dura la campaña en sus niveles de dificultad más bajos, aumentándose esta cifra si jugamos en las dificultades curtido o veterano.

    Call of Duty: World at War usa el motor gráfico creado por Infinity Ward para la anterior entrega, pero lo han mejorado en diferentes aspectos. El modelado de los personajes vuelve a ser muy realista, con unas animaciones bastante logradas, en especial en las escenas ingame. Las texturas del escenario vuelven a estar a un gran nivel, contando con un realismo espectacular. Sin embargo, hay algunas texturas que tienen una calidad algo inferior al resto, como las de algunas paredes, aunque por lo general se mantienen a un nivel excelente. Lo positivo es que se ha eliminado el problema de popping que había en la vegetación en la anterior entrega, por lo que ahora los escenarios selváticos lucen mejor que nunca. Los efectos gráficos como las explosiones y el humo están muy logrados, aunque las explosiones por granadas nos han decepcionado ligeramente por lo poco espectacular que resultan. Por otro lado, la representción de todas las armas es perfecta, por lo que podremos diferenciar armamento tan variado como la ametralladora “Thompson” o el conocido rifle “M1 Garand”. Sin embargo, en el apartado de las sombras el juego falla ligeramente, ya que se encuentran algo pixeladas en contadas ocasiones.

    En el apartado de las armas nos encontramos con tres novedades. El principal añadido es el lanzallamas, que usaremos en algunas misiones del frente Pacífico. Este arma tiene munición infiita, pero se sobrecalienta con el uso, por lo que tendremos que saber administrarlo de forma correcta para tenerlo siempre disponible. Gracias a este arma se ha puesto mucho empeño en la realización técnica del fuego, y os aseguramos que es realmente espectacular. En sí, las llamas son muy realistas, pero su propagación no lo es tanto. Esto es así porque el fuego se extinguirá demasiado deprisa, incluso en algunas superficies de madera. A pesar de esto, es una de las armas más divertidas de todo el juego, ya que resulta impresionante ver cómo se queman los enemigos de forma lenta y dolorosa. El otro añadido es la bayoneta que portan algunas armas, que funciona de forma parecida al cuchillo estándar. Finalmente, se han incorporado los cócteles molotov, que tienen los mismos efectos gráficos que el lanzallamas.

    Respecto al apartado técnico, tenemos que hablar de los efectos atmosféricos de los que hace gala el juego. La lluvia que aparece representada en el juego es sencillamente sublime, con un efecto realista y espectacular a la vez, lo que le da un toque más épico a la acción. Sin embargo, el agua estancada tiene algunos altibajos. Por un lado, nos encontramos con algunos charcos y ríos muy logrados, pero en otras ocasiones podemos observar un agua muy artificial, pareciendo una capa de tela.

    Los efectos de luz también han mejorado, en especial en la primera fase del título, donde somos cegados por una bengala que deja toda la zona iluminada de una forma espectacular.

    Sin embargo, también tiene sus pequeños fallos, como el clipping que ocurre en algunas ocasiones con los cadáveres y en los propios personajes con su equipamiento. Al menos, se ha mejorado el sistema de físicas para que este problema se solucionara, ya que en la anterior entrega esta era una asignatura pendiente.

    Respecto a la vegetación, se ha mejorado su interacción, y ahora podemos ver cómo se mueven algunas plantas ante nuestro paso.

    Pero en lo que más ha evolucionado la saga Call of Duty en esta entrega es en la violencia, y no solo en la historia, sino que también en el juego en sí. Ahora veremos mucha más sangre de lo que estábamos acostumbrados, o incluso podremos llegar a desmembrar miembros con una buena explosión. Los efectos gráficos de las amputaciones, y el estado alterado de los cadáveres es muy realista. Por suerte, si quereis podeis suavizar estos efectos desde el menú de pausa, pero seguirá siendo demasiado violento para personas sensibles y para los menores de edad.

    La jugabilidad se ha mantenido intacta respecto a la anterior entrega, por lo que nos volvemos a encontrar con un FPS rápido, directo y espectacular. El sistema de salud se mantiene, por lo que si tenemos algo de cuidado podemos regenar nuestra vida si no recibimos ningún daño. También se ha respetado el sistema de combate cuerpo a cuerpo, por lo que seguiremos usando el cuchillo (o la bayoneta) en lugar de golpear con el arma que llevamos en ese momento. Como en anteriores entregas volveremos a contar con granadas normales y con especiales. Las normales serán las típicas granadas de fragmentación, mientras que las especiales serán cóceteles molotov y granadas de humo. El botón de sprintar sigue funcionando igual de bien, por lo que tendremos alguna oportunidad de ir hacia una cobertura y evitar una muerte segura gracias a esta función. En la anterior entrega se incluyó la penetración de las balas, y Treyarch ha decidido mantener este sistema, que sigue funcionando igual de bien, aunque de forma más realista. Si en Call of Duty 4: Modern Warfare podíamos penetrar casi cualquier superficie (sin importar su grosor), en la quinta parte se ha modificado para que únicamente se pueda atravesar madera o paredes de papel, dando mucho más realismo. Sin embargo, durante el desarrollo del juego se anunció que podríamos hacer agujeros en los árboles para poder escalar por ellos, y lamentablemente esta función no se ha incluido en la versión final.

    Durante el transcurso de la campaña nos encontraremos con dos misiones que nos proponen situaciones excepcionales, y que dan más variedad al juego. En “Sangre y Hierro” pilotaremos un tanque, recuperando este clásico elemento de la saga que Infinity Ward no incluyó en la cuarta parte. La novedad de este vehículo es que tiene incorporado un lanzallamas, en lugar de la característica metralleta. Exceptuando este detalle, el tanque funciona igual de bien que siempre, por lo que podemos disfrutar de una divertida fase en la que prima la acción y la velocidad por encima de todo. Sin embargo, el problema de este nivel es que es muy arcade, dejando a un lado parte del realismo. Por otra parte, tiene su lado positivo, ya que permite destruir bastantes elementos en pantalla, con algunos efectos espectaculares.

    La otra misión especial se llama “Black Cats”, y en ella somos el artillero de un avión americano, que se encuentra en medio del Pacífico. El desarrollo de esta misión es muy espectacular y dinámico, ya que tendremos que variar entre las diferentes posiciones de artillero de forma rápida, mientras un gran batalla se libra en el exterior. Muchos han tildado esta fase como una copia de la misión del AC-130 de Call of Duty 4: Modern Warfare, pero desde una vista más cercana. Sin embargo, a nosotros nos ha parecido la evolución del nivel en el que también éramos artilleros en Call of Duty 2: Big Red One (entrega desarrollada por Treyarch), pero mucho más espectacular y cercana al conflicto, ya que en esta fase nos encontramos muy cerca del mar.

    El resto de misiones que nos encontraremos en Call of Duty: Worl at War seguirán con el ritmo y la intensidad marcada por Infinity Ward en su anterior título. De esta forma, nos encontraremos con niveles en las que tendremos que destruir cañones antiaéreos, búnkeres, blindados enemigos, etc. Al igual que en la cuarta parte, en algunas fases dispondremos de equipamiento especial, como ataques de artillería o cargas explosivas. La espectacularidad también se mantiene de forma magistral, ya que nos encontramos algunos momentos realmente épicos, como la llegada a Peleliu, la ya citada fase de los francotiradores, el asalto final al Reighstag, etc.

    Sin embargo, hay algunos problemas que se mantienen (o agravan) respecto a la anterior entrega , y el principal de ellos es la IA. De nuevo, nos volvemos a encontrar con algunos enemigos realmente estúpidos en algunas ocasiones, ya que se podrán quedar quietos sin disparar ni nada, o ignorar a nuestros compañeros y atacarnos únicamente a nosotros, aunque estén disparando a otro personaje con anterioridad. Los compañeros también tienen problemas, ya que podrán dejar pasar a los enemigos sin darse cuenta, por lo que en más de una ocasión nos rodearán. Por suerte, hay algunas innovaciones en la Inteligencia Artificial que dan una nueva perspectiva al juego. Estas mejoras se dan en la campaña del Pacífico, ya que se ha adoptado el estilo de lucha japonés, que consiste en morir matando, ya que esto les dará una muerte honorable y respetable. Entonces, en los combates contra Japón nos encontraremos a diferentes tipos de enemigos, los que actúan de forma normal y los que son auténticos kamikazes, o los que tienen ambos estilos de comportamiento. Los kamikazes se lanzarán contra nosotros e intentarán clavarnos la bayoneta. Si nos consiguen alcanzar nos tirarán al suelo, y tendremos que pulsar el botón de ataque cuerpo a cuerpo para poder sobrevivir, al igual que haremos con los perros. Aunque lo más sorprendente de estos enemigos es dónde se ocultan, ya que podrán estar escondidos en la hierba, entre la maleza, sumergidos en el agua, bajo tierra en los agujeros-araña, o esperar en lo alto de los árboles para dispararnos. En resumen, la IA podría estar mejor, pero las nuevas mejoras para los japoneses y la intensidad de la acción hacen que nos olvidemos de este detalle.

    Respecto al apartado sonoro, solo podemos deciros que es buenísimo. El juego se encuentra doblado completamente al español, con una calidad de las voces muy alta. Sin embargo, hay un aspecto que nos decepcionó en un principio. En la versión americana del juego el actor Kiefer Sutherland (protagonista de la serie de acción “24”) ponía la voz al sargento Roebuck, y esperábamos que en España lo doblara el que siempre le pone la voz, y lamentablemente no ha sido así. Por suerte, la voz escogida es también de gran calidad, por lo que no notaremos su ausencia. Por otra parte, sí se ha respetado al doblador del Gary Oldman para el sargento Reznov, que pone un acento ruso muy convincente. Las voces de los personajes secundarios son bastante buenas, incluyendo los gritos de los japoneses y los nazis. El sonido de las armas es muy realista, siendo el efecto más espectacular el del lanzallamas. Las explosiones suenan como si estuviéramos realmente en una guerra, gracias a unos efectos de gran calidad, además de la consiguiente sordera momentánea que tendrá nuestro soldado si la explosión ha tenido lugar cerca de nosotros. En cuanto a las melodías, no podemos ponerlas ninguna pega, ya que son sublimes, en especial las del bando ruso. De esta forma, la música nos meterá de lleno en la acción, con melodías épicas para las batallas finales, o sonidos rápidos para los momentos más tensos. Sin duda, uno de los mejores apartados de Call of Duty: World at War. 

    Nuevamente, las opciones online son uno de los apartados en los que Call of Duty: World at War brilla con luz propia. Para empezar, nos encontramos con dos tipos de juego en red: cooperativo y competitivo.

    El modo cooperativo es la mayor novedad de esta entrega, ya que por primera vez en la saga podemos disfrutar el modo campaña con hasta tres amigos más, ya sea mediante la conexión online, como desde una misma consola. Para la campaña cooperativa nos encontramos con dos modalidades. En una de ellas disfrutamos de todas las misiones del juego (si exceptuamos la misión del francotirador y la del artillero) como si estuviéramos jugando al modo historia. También podemos optar por competir para ver quién es el mejor soldado en el modo “Cooperativo Competitivo”. En este divertido modo los usuarios también se tienen que ayudar (si uno muere por completo se acaba la partida y se vuelve al último punto de control), aunque también tienen que superar a los rivales. En este sistema de juego tenemos una puntuación, que aumenta por asistir en la muerte de un enemigo, matar, disparos a la cabeza, reanimaciones de los compañeros caídos, etc y también resta si golpeamos a algún aliado. Si conseguimos enlazar diferentes acciones, lograremos multiplicadores que nos darán muchos más puntos. Al final de la partida, la puntuación puede aumentar por ser el mejor en diferentes aspectos, como ser el que más tiros a la cabeza ha obtenido, además de que se multiplica la puntuación en función de la dificultad. Además de esta competitividad, también nos encontramos con desafíos que nos darán xp, que servirán para subir nuestro rango. Aparte de estas opciones, en las partidas privadas podemos usar las “Cartas de la Muerte”, que se encuentras esparcidas por los niveles del modo un jugador, y que hacen más difícil la partida.

    Hay un total de 13, y algunos de sus efectos son el hacer que un enemigo explote por un disparo a la cabeza, que perdamos vida gradualmente y la única forma de recuperarla es matar enemigos, hacer a los enemigos más resistentes, etc. Aunque también hay algunas cartas que nos benefician, como la posibilidad de disparar balas explosivas cuando hemos caído en el combate y esperamos a que alguien nos reanime, o poder curar a nuestros compañeros al dispararles. Sin duda, es una excelente opción que hace las partidas más intensas. Para finalizar, nos encontramos con el modo “Zombies”, que se desbloquea cuando completamos el modo campaña y que podemos jugar solos o con amigos. En esta modalidad nuestro objetivo es sobrevivir a las sucesivas oleadas de nazis-zombies que intentan matarnos. En todo momento estamos en el interior de una casa con las ventanas bloqueadas con tablones de madera. Los enemigos intentarán destruirlas y entrar en el edificio para matarnos. Estos rivales serán mucho más resistentes, por lo que ahorrar munición es vital. Por cada buena acción que realicemos obtendremos unos puntos, con los que podremos comprar armas, munición o abrir la planta de arriba. Este modo es divertidísimo, pero que solo se desarrolle en un nivel nos ha decepcionado un poco.

    Finalmente, nos encontramos con la modalidad competitiva de Call of Duty: World at War. El sistema de juego es prácticamente el mismo que en la anterior entrega, por lo que contamos con diversos modos de juego para un total de 18 usuarios simultáneos (esta cifra varia en cada modo de juego). Los modos de juego son también los mismos que en la cuarta parte de la saga (“Todos Contra Todos”, “Duelo por Equipos”, “Buscar y Destruir”, “Sabotaje”, “Dominación”, etc), aunque contamos con el modo “Capturar la Bandera”, que no se encontraba presente anteriormente. El estilo de juego vuelve a ser rápido y directo, gracias al excelente diseño de los 13 mapas disponibles. Algunos de ellos favorecerán las emboscadas, otros los combates de rango cercano, el uso de los francotiradores, etc. En los mapas más grandes podemos pilotar un tanque, o disparar desde su torreta automática. Al igual que el año pasado, contaremos con la cámara de la muerte, con la que veremos a través de los ojos de nuestro asesino. Sin embargo, este concepto puede llegar a descubrir nuestra posición si somos un francotirador, lo que nos obliga a estar siempre en continuo movimiento.

    El desarrollo de nuestro personaje será exactamente igual. Por nuestras acciones durante las partidas recibiremos xp que nos harán subir de nivel. Según vayamos ascendiendo iremos desbloqueando más armas para crear nuestras clases personalizadas, al igual que también obtendremos nuevas ventajas para la batalla. El sistema de clases creadas es exactamente igual que antes, por lo que tendremos que seleccionar un arma principal, una secundaria, el tipo de granadas y las tres ventajas que queramos. En el apartado de las ventajas nos encontramos con algunas novedades, que tienen que ver con el uso del lanzallamas y el pilotaje del tanque, mientras que el resto son exactamente iguales que en la cuarta entrega de la saga. Otra forma de conseguir xp será completar los desafíos, de lo que habrá dos clases. Unos tendrán que ver con las armas (muertes y tiros a la cabeza), que según los vayamos completando iremos desbloquenado diferentes mejoras para ese arma. Los otros desafíos consistirán en realizar diferentes acciones durante la batalla, como correr 26 kilómetros, matar a los enemigos de pie, tumbado o agachado, etc. La estabilidad de las partidas es muy buena, por lo que no habrá nada de lag, tanto en el modo competitivo como en el cooperativo, lo que es un punto a favor de este gran modo online.

    En resumen Call of Duty: World at War es uno de los mejores FPS de las navidades, tanto por su apartado técnico como por su diversión e intensidad. Sin embargo, puede que decepcione a los que busquen una verdadera revolución respecto a la anterior entrega, además de que el hecho de que se desarrolle en la Segunda Guerra Mundial es algo que a muchos usuarios no les gusta. Pero si pasáis por alto estos datos, os encontraréis ante el mejor juego basado en este brutal conflicto.