Alone in the Dark Inferno

    Tras un nefasto paso por las consolas y compatibles durante este verano, Alone in the Dark llega a Playstation 3 prometiendo solucionar todos los fallos, y así ofrecernos una experiencia mucho más satisfactoria y entretenida. Gracias a la demo disponible para descargar todo parecía indicar que así sería, pero tras haber completado el juego nos damos cuenta que los arreglos se han quedado a la mitad.

    Alone in the Dark Inferno comienza con nuestro protagonista desorientado, y estando prisionero de una misteriosa organización. Junto a nosotros está Paddington, un hombre que asegura conocernos, pero nosotros no le reconocemos, ya que nuestro protagonista tiene amnesia. Al parecer, ha habido una especie de ritual y de nuestro cuerpo han salido una especie de grietas. Cuando ya no servimos para nada a la organización, esta se dispone a eliminarnos en el tejado del rascacielos en el que nos encontramos. De camino, las grietas aparecen y nos libramos de nuestro agresor. A partir de este momento tratamos de escapar del edificio, que se está derrumbando y llenando de monstruos. Por el camino nos encontramos con Sarah, una chica que se une a nosotros y nos acompaña durante toda la aventura. Tras conseguir un vehículo nos encontramos de nuevo con Paddington, que nos dice que tenemos que ir a Central Park, lugar donde se desarrolla la mayor parte de la historia.

    Al poco de comenzar la aventura sabemos que nuestro protagonista se llama Edward Carnby, protagonista de la mayoría de las entregas de la saga. Aunque tranquilos, que no  hace falta haber jugado a los anteriores juegos para enterarnos de la historia, ya que únicamente nos encontramos con algunos guiños. En el guion se le da mucha importancia a la piedra filosofal, a las decisiones humanas y a los sentimientos humanos. De esta forma se puede resumir la historia del juego, que en un principio es algo confusa, pero que poco a poco nos vamos dando cuenta de lo coherente y emocionante que es.

    Para mantener la emoción en todo momento, el juego está dividido en 8 episodios, como si de una temporada de una serie americana se tratase. De esta manera, cada capítulo tiene una duración aproximada de 40 minutos, y siempre acaba con algún momento tenso. Además, para aumentar esta sensación de estar disfrutando de nuestra serie favorita, al final de cada episodio aparecen los créditos. Por si esto fuera poco, cuando cargamos la partida vemos un resumen de anteriores capítulos que siempre empieza con la frase “Anteriormente en Alone in the Dark”. Este sistema se ve reforzado por el menú parecido al de un DVD del que disponemos, por lo que toda la aventura está disponible desde el principio. De esta forma, ningún usuario se quedará sin ver el desenlace de esta emocionante historia.

    La saga Alone in the Dark fue la pionera en el género de los survival horror, pero esta última entrega se aleja de este tipo de juegos de una manera clara. De esta forma, en Alone in the Dark Inferno nos encontraremos con zonas de plataformas, de acción, puzzles y de conducción, y en nungún momento nos asustaremos por algo.

    El género que más presencia tiene en el juego es la exploración, ya que tendremos todo Central Park disponible para explorar y perdernos por él, mientras descubrimos nuevas zonas y acabamos con diversos enemigos. Sin embargo, el juego es completamente lineal en la mayoría de los casos, y únicamente exploramos para encontrar la salida hacia la siguiente sala o la solución para algunos de los numerosos puzzles.

    El apartado gráfico de Alone in the Dark Inferno no ha sufrido mejoras respecto a las versiones de Xbox 360 y PC (las de PS2 y Wii eran distintas), por lo que nos seguimos encontrando con momentos muy contrastados. Por un lado, destacar la espectacularidad del primer episodio, con un edificio desmoronándose de manera muy espectacular. Las vistas a Nueva York también son preciosas. Las texturas en algunos niveles también está muy bien, pero en otros son completamente desastrosas. Este hecho se acentúa en Central Park, con un suelo realmente olvidable.

    Los efectos de luz están muy logrados, con un gran realismo al iluminra los objetos con nuestra linterna. Sin embargo, hay algunas sombras que no se preyectan, lo que baja algunos enteros este apartado.

    Lo peor del apartado gráfico siguen siendo las animaciones de los personajes, ya que siguen siendo muy robóticas, y no logran transmitir realismo en ningún momento. El modelado de los personajes también tiene altibajos. Por un lado, los protagonistas y los jefes finales tienen un aspecto excelente, mientras que algunos enemigos tienen unas texturas bastante borrosas. Las expresiones faciales tampoco son para echar cohetes, pero cumplen su cometido.

    El fuego es muy importante en el juego, ya que es la única manera de eliminar a los humanz (los enemigos con forma humana). Este hecho da bastante emoción a algunos combates, ya que puede haber momentos en los que no tengamos ninguna hoguera o cualquier otro medio para obtener fuego.

    La mejor parte del apartado gráfico es el fuego, ya que se propaga de una manera muy realista en algunas ocasiones (hay veces que se propaga porque sí, y otras en las que no). Su efecto gráfico está algo mejor hecho, ya que es bastante realista. Sin embargo, lo mejor es su efecto en la madera. Al principio, el fuego se irá extendiendo lentamente por la madera, hasta que poco a poco destrozará la madera, la quemará y la irá haciendo añicos de una de las maneras más realistas posibles.

    El apartado de la jugabilidad es el que más mejoras ha sufrido respecto al resto de versiones, ya que se han eliminado algunos bugs y perfeccionado algunos elementos.

    La conducción es lo que más ha evolucionado en un principio. La escena de la calle 59 (muy espectacular de ver) era bastante injugable en la Xbox 360 y en PC, pero ahora en PS3 es muy divertida y entretenida. Esto nos hacía presagiar que la conducción había sido mejorada en todo el juego, y no en una concreta parte. Sin embargo, esto no es así. Una vez llegamos a Central Park, los coches parecerán de papel, con vueltas de campana incomprensibles, unos derrapes que tienen lugar al girar un poco, y lo que es peor, en ocasiones  el vehículo se quedará clavado en el suelo tras un salto. Además, habrá momentos en los que el coche impactará con el aire porque un obstáculo aparecerá ahí de un momento a otro, y en otras ocasiones se chocará sin motivo alguno. Por si esto fuera poco, los árboles son indestructibles, al igual que las farolas. Estos fallos se acentúan en las exploraciones por Central Park y en la última persecución (en total hay unas tres), que aunque es espectacular y emocionante, resulta muy frustrante por las veces que tendremos que repetirla.

    Las partes a pie han sufrido una gran mejora: la cámara. Ahora la podremos mover libremente, y no tendremos problemas al pasar por las diferentes zonas. También se ha modificado su uso cuando cogemos los objetos, ya que la cámara se moverá si movemos el stick derecho, pero si pulsamos el “L1” este stick pasará a controlar los movimientos de los brazos del protagonista. Sin embargo, el problema surge en ciertas zonas, ya que no podremos mover la cámara debido a que el lugar es demasiado estrecho, o directamente porque la cámara se ha vuelto fija.

    El otro punto negro del juego es la IA. Es sorprendente que no se haya mejorado respecto al resto de versiones, ya que sigue siendo de risa. Los enemigos se podrán quedar quietos, o directamente no nos atacarán. Otro problema es su falta de estrategias, ya que no es lógico que la mayoría de enemigos se mueva hacia nosotros cuando portamos algún arma incendiada. Por si esto fuera poco, nunca llegan a usar todas sus posibilidades de ataque, porque los humanz son rápidos y ágiles, pero siempre podremos correr más que ellos. De esta forma, se pueden pasar los diferentes niveles huyendo de los enemigos, y solo atacarles cuando sea imprescindible.

    El único momento en el que se llegan a disfrutar realmente los combates es en las luchas contra los jefes finales. Anteriormente había dos, pero se ha añadido una nueva escena en el episodio 6 en la que nos enfrentamos a un monstruo de gran tamaña desde un tren en movimiento. En todas estas peleas es destacable lo emocionantes que resultan, tanto por el tamaño de los enemigos como por la espectacularidad de las situaciones que se nos presentan.

    El resto del juego no ha sufrido grandes mejoras, por lo que nos seguiremos encontrando con bastantes puzzles. Estos rompecabezas son muy ingeniosos, y nos harán pensar bastante para saber cuál es la solución. Sin embargo, lo que molesta es que en algunas ocasiones el objeto que se tiene que mover para resolver el puzzle no responde correctamente. Por suerte, este pequeño problema apenas surge unas dos o tres veces, una crifa muy inferior que en el resto de versiones.

    Si hay algo que caracteriza al juego es la interacción. Aparte de la ya mencionada interacción con el fuego, nos encontramos con la posibilidad de mover muchos de los objetos del mundo que nos rodea. Algunos de los objetos del escenario nos servirán como arma, como los palos, espadas, bates de béisbol, etc. Otros nos servirán para superar diferentes zonas, como las mesas o las cuerdas. Finalmente, el extintor será nuestro gran aliado al apagar los incendios. Sin embargo, la interacción no acaba aquí, ya que podremos recoger objetos pequeños y guardarlos en el inventario de Carnby.

    Estos pequeños objetos pueden ser combinados. De esta forma podemos crear cócteles molotov, balas ígneas, bombas adhesivas, etc. Las posibilidades son bastante amplias, y será necesario conocer bastantes combinaciones para resolver algunos de los puzzles. Para acceder al inventario tendremos que mirar el interior de la chaqueta de nuestro protagonista, aumentando así el grado de inmersión. El problema es que el inventario es muy limitado, y hay algunos objetos imprescindibles de los que nunca podremos prescindir, como la navaja, las vendas, el spray de primeros auxilios, munición y el mechero. Por suerte, se ha añadido la función de incluir algunas de las combinaciones hechas en un menú de favoritos, lo que agiliza mucho el juego. Sin embargo, lo que no resulta lógico es que los enemigos no te ataquen cuando estás en la vista del inventario, ya que la acción no se detiene.

    El sistema de salud también difiere de lo corriente, ya que no veremos ninguna barra de vitalidad ni nada por el estilo, sino que veremos heridas en el cuerpo de Carnby. Este hecho tampoco tiene mucha relevancia, ya que no moriremos muchas veces a lo largo del juego. Para curarnos también pasaremos a una vista en primera persona, donde tendremos que usar el spary de primeros auxilios para curar las heridas menos graves. Para las de mayor gravedad tendremos que usar las vendas antes de que pase un tiempo establecido, ya que de los contrario nuestro protagonista se desangrará.

    El apartado sonoro vuelve a ser la mejor parte de Alone in the Dark Inferno. Las voces están dobladas perfectamente al castellano, y transmiten las sensaciones de los personajes a la perfección, a contrario que en la versión de PS2 y Wii. Los efectos sonoros son correctos, sin fallar en ningún aspecto concreto, ni destacar en muchos. Únicamente es destacable el sonido de las explosiones, que está bastante logrado. Sin embargo, lo que más ha sido cuidado del juego han sido las melodías. Son todas excelentes y épicas. Este hecho hace que las peleas contra los jefes finales y las persecuciones sean mucho más emocionantes de lo que ya son de por sí.

    En resumen, Alone in the Dark Inferno es la versión más optimizada y jugable de todas las que han aparecido. Aunque es cierto que si hubiera estado algo más de tiempo desarrollándose y se hubieran pulido todos los fallos, nos encontraríamos con un gran juego de aventuras. Por desgracia esto no es así, y únicamente disfrutaremos en momentos puntuales de esta aventura de 6 horas de duración. Una lástima que una saga con tan buena fama haya caído tan bajo. Esperemos que con la siguiente temporada (es el objetivo de Eden Games) esta saga consiga levantar el vuelo y nos traiga un verdadero survival horror de calidad.