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Yoshi’s Woolly World

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No es fácil entrar en el mundo de Nintendo, sacártela y que todo el mundo se arrodille a besártela. Yoshi lo ha logrado, de calle además. El dinosauro más famoso de los videojuegos ya es todo un icono para los más jóvenes y para los señores de barba y gafas de pasta que siguen disfrutando como enanos con los juegos de la gran N. Su última aventura, Yoshi’s Woolly World es otro ejemplo más de cómo Nintendo desvía su atención de su icono principal, Super Mario, en detrimento de otros personajes de la compañía, como el reciente Captain Toad Treasure Tracker o, o… Bueno, han sido meses duros para Wii U.

Yoshi nació en aquel Super-maravilloso Super-1992 de Super Nintendo y Super Mario World. En el juego, aparecía ya adulto cuando se rompía el cascarón de un huevo minúsculo (algo así como si tu madre te pare con 18 años ya cumplidos) y servía de montura para Mario; se comía a los enemigos y cagaba vidas extra. Vaya puto locurón. Lo peor – o mejor según nuestro índice de crueldad – es que el pobre dinosaurio servía de apoyo a Mario para lograr llegar a zonas secretas a costa de su mísera existencia. Él nunca se quejaba de nada, solo daba pequeños saltitos y abría de vez en cuando la boca, esperando su oportunidad de caer al vacío.

Tres años después, Yoshi ya protagonizaba su propia aventura, también, en Super Nintendo, con el papelón de su vida en Super Mario World 2 haciendo de niñera de Bebé Mario. A partir de aquí, Yoshi se convirtió en uno más en el olimpo de personajes ilustres de Nintendo y con el tiempo, su catálogo de juegos fue en aumento. Como buen icono nintendero, a cada título que protagonizaba su diseño se refinaba más hacia lo infantil; se le dotó de una voz propia la mar de entrañable, unas habilidades muy características y una identidad como juego de plataformas que se ha mantenido hasta el día de hoy.

Nintendo ha creído conveniente que para la última aventura de Yoshi, se mezcle todo su recorrido histórico, su ternura como protagonista y la agradable sensación de suavidad de la lana – algo que ya se intentó hace ya cinco años con Kirby Epic Yarn –. El resultado es este fantástico Yoshi’s Woolly World.


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Be Yarn my friend

Todo está tranquilo y sosegado en Isla Remiendos. Nuestros queridos y achuchables Yoshis conviven felices unos con otros hasta que el malvado Kamek llega a tan pacífico lugar y comienza a transformar a los pobres dinosaurios en ovillos de lana que no duda en llevárselos consigo, quien sabe para qué. Nuestro protagonista se envalentona para liberar a sus amigos y devolverlos a su forma original al ver que el mágico koopa deja caer algunos ovillos en cada uno de los niveles que conforma el mundo 1. Es hora de salvar a nuestros amigos y devolver la paz a tan terso mundo.

Yoshi se mantiene en forma. Sus habilidades no han cambiado un ápice desde, por ejemplo, su última aventura en Nintendo 3DS: New Yoshi’s Island. Nuestro protagonista puede recoger diferentes bolas de lana para proyectarlas contra enemigos o contra elementos invisibles del mapa que lo transforman en tuberías o plataformas que sirven para llegar a lugares secretos que esconden coleccionables. Como no podía ser de otra manera, Yoshi podrá engullir a sus enemigos y cagarlos en forma de bolas de lana. Manteniendo sorprendentemente su color color original.

El proyectil de Yoshi funciona como siempre, pulsamos el botón R o R2 y se activará una especie de indicador direccional de nuestra bola de lana, podemos fijar dicha dirección si pulsamos L o L2 y volver a apretar el botón R o R2 para disparar la susodicha bola. Como novedad, las bolas de lana que conseguimos en Yoshi’s Woolly World tienen dos tamaños, grandes y pequeñas. La diferencia básica es que las bolas de lana pequeñas se destruyen al impactar contra un objetivo, algo que no ocurre con las grandes, que se destruyen al tercer impacto.

Otra habilidad básica de Yoshi es su salto especial. Si saltamos y dejamos el botón pulsado, nuestro pequeño y raso dinosaurio realizará un pequeño ascenso en el aire que nos permitirá subir a esa plataforma imposible o descubrir ese secreto inalcanzable. Y sobre secretos vamos a hablar, porque si algo se ha criticado de este juego es la cantidad de cosas ocultas que hay en cada una de las fases. Y a mí me parece estúpido, pues dota de una rejugabilidad brutal además de un sentimiento de exploración único en un plataformas 2D. Para que os hagáis una idea, en cada nivel tendremos que recolectar 5 margaritas, 5 ovillos de lana, 20 sellos para Miiverse y completar el nivel al 100% de salud. Repito, esto en cada uno de los niveles.

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Por lo tanto, secretos en Yoshi’s Woolly World hay a cascoporro. ¿Y cómo se encuentran? Pues explorando los mapas en profundidad, comprobando cada pared (pueden ser invisibles o hundibles), deshilando obstáculos y paredes o saltando en cada uno de los rincones de los escenarios, pues en ese rincón puede aparecer una nube secreta que oculta un coleccionable; podemos encontrar coleccionables dentro de tuberías, liquidando a todos los enemigos de una zona, recolectando todas las piedras preciosas que hay. Exploración, exploración y más exploración.

Como recompensas tenemos, por una parte, las Insignias de Poder que no son más que perks o ayudas que puedes aplicar a Yoshi antes de empezar un nivel. Estas ayudas nos permiten, desde recoger objetos con la lengua, disparar fuego o hielo, tener un imán que atrae todos los objetos, descubrir elementos secretos de cada escenario o reducir el daño recibido de nuestros enemigos, entre muchos otros. Por otra parte, si recogemos todos los ovillos de un nivel, se desbloqueará un nuevo Yoshi decorado con algún elemento del nivel que hayamos completado. Hay 54 modelos distintos además de todos los trajes alternativos Amiibo.

No quiero olvidarme de una novedad que se ha incluido en este Yoshi’s Woolly World y son las transformaciones que puede sufrir nuestro protagonista durante ciertos tramos de un nivel. Estas transformaciones hacen que Yoshi se transforme en avión, motocicleta, sirena, moto o paraguas, entre otros; cada transformación tiene sus propias habilidades especiales y tendremos que completar este tramo en un corto lapso de tiempo.

De nuevo, la Nintendo de los seis mundos

Históricamente, todos los plataformas de Nintendo contaban con distintos elementos representativos grabados a fuego. Que todos los juegos tuviesen ocho mundos era inamovible y un estandarte de esa identidad – Como también lo es liquidar a un boss de tres golpes –. Con la llegada de Wii U y las prisas por lanzar juegos que llenasen su catálogo (aquí excluyo a New Super Mario Bros U) el número de mundos se vio reducido a seis más todos los secretos que quieras. Super Mario 3D World o Donkey Kong Tropical Freeze fueron los dos últimos casos que se recuerdan, porque Captain Toad Treasure Tracker iba por otros mundos diferentes (éste va por capítulos). Niveles más largos y menos mundos; a priori parece que compensa, pero la sensación es bien distinta a la práctica.

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En Yoshi’s Woolly World el número oficial de mundos son cinco. Pero en realidad asciende a seis que deben ser completados para terminar la aventura y desbloquear un modo extra de juego con distintos retos que no pienso desvelar. Cada uno de los mundos que conforman Isla Remiendos consta de ocho niveles, dos de ellos con batalla final contra un jefe final vitaminado por Kamek, que podríamos oficializar como archienemigo de Yoshi ya que nació al mismo tiempo que el dinosaurio verde protagonizó su primera aventura. Como ya hemos comentado en el apartado anterior, todos los niveles están llenos de coleccionables ocultos o de difícil acceso. Uno de estos coleccionables son las margaritas, en total cinco para cada nivel, algunos de ellos escondidos a mala hostia. El caso es que si recolectamos todas las margaritas de todos los niveles – 40 en total – podemos desbloquear un nivel extra en cada mundo con nuevos retos y obstáculos que superar.

La fiebre Amiibo también en Woolly World

“El DLC encubierto” lo llaman muchos. “El arma especulativa definitiva” para muchos otros. Sea como sea, la fiebre Amiibo ha dejado fuera de juego hasta los mismos directivos de Nintendo que, en un movimiento de no entender realmente el amor que emiten sus propios personajes, se vieron desbordados ante la enorme demanda de estas buscadas figuras. Lo poco que han podido hacer ante esta fiebre “amiibera” es incorporarlos en todos y cada uno de los títulos que la compañía lanza, como es el caso de Yoshi’s Wolly World. Eso sí, lo que tienen muy claro es como darnos en la fibra más sensible y es que este juego viene acompañado de tres Amiibo de Yoshi hechos con lana de color rosa, azul y verde, adorables y achuchables como ningún otro. Causa y efecto: la gente se ha vuelto loca para conseguirlos todos y de paso especular con ellos.

¿Tiene algún añadido el Amiibo de Yoshi? Sí, nada más y nada menos que controlar a dos Yoshis por un mismo jugador, con el pertinente mareo que eso conlleva. Si no tienes una figurita de Yoshi (da igual si es el de lana, de la serie Super Smash Bros o de la serie Super Mario Bros; todos sirven) no podrás sacar a pasear este apoyo en la aventura de Woolly World, y la verdad, resulta la mar de útil para llegar a esos lugares imposibles y recolectar los infinitos coleccionables ocultos del juego. La mejor solución es comprar el pack juego y figura, o en su defecto, tener un Amiibo de Yoshi.

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Ahora bien, esto no queda aquí, porque en Isla Remiendos hay una carpa con el logo de Amiibo que desbloquea trajes alternativos de Yoshi basados en otros personajes de Nintendo y terceros. Si tienes más Amiibo en casa, corre a probarlos en esta carpa, a ver qué ocurre; igual te llevas una sorpresa y desbloqueas un traje alternativo para Yoshi que no se lo quitarás nunca más. En mi caso, me sorprendió ver como mi Amiibo de Mega Man desbloqueaba un skin del Héroe Azul que quedaba la mar de bonito en Yoshi.

Conclusión

¿Adora a Yoshi? Hazte con él. ¿Adoras un plataformas “petable”? Hazte con él. Yoshi’s Woolly World es un juego divertido de principio a fin, con cierto punto exigente y con un diseño de niveles ascendente la mar de divertido. Tiene ideas frescas nunca vistas antes en un plataformas de Nintendo. Además el look de lana le da al juego todo el cariño que en su día no logro transmitir Kirby’s Epic Yarn, siendo éste un juego poco elaborado en cuanto a diseño de niveles y velocidad. Tiene montones y montones de coleccionables que te harán repetir los niveles una y otra vez, una banda sonora deliciosamente delicada y un apartado gráfico maravilloso. Los controles funcionan a la perfeccion y podemos jugar al título con todos los mandos que ofrece Wii y Wii U. El único punto negativo que se lleva es que tenemos poca variedad de jefes finales y lo más triste: necesitamos un Amiibo de Yoshi para poder desbloquear el modo cooperativo para dos jugadores. Pero si juegas a esto, solo puede significar una cosa, que hay un gran nintendero en tu interior.

Nos consolamos con:

  • Mucha rejugabilidad con tanto secreto oculto
  • Control afinado
  • banda sonora entrañable
  • Visualmente es lo más bonito que ha hecho Nintendo para Wii U

Nos desconsolamos con:

  • Algunas cargas son largas
  • Los jefes finales se repiten, aunque con variantes

Ficha

  • Desarrollo: Good Feel
  • Distribución: Nintendo
  • Lanzamiento: 26/06/2015
  • Idioma: Español
  • Precio: 49,95€

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