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Yomawari: Midnight Shadows

Yomawari: Midnight Shadows

Estamos viviendo en una época dorada de los juegos de terror, y en especial, este 2017 está siendo excelente. Hemos podido disfrutar de varias propuestas de todos los tipos, desde AAAs a indies de muchos países diferentes, ofreciendo cada uno una experiencia muy diferente. De todos los que he probado, ninguno me ha creado las mismas sensaciones que Yomawari: Night Alone, que a mi parecer, es el mejor survival horror del 2016 con mucha diferencia, además del más aterrador.

Por ese motivo, me alegré (y asusté) cuando anunciaron su secuela para este mismo año, Yomawari: Midnight Shadows, con la intención de replicar la experiencia, pero ofreciendo algo más, como dos protagonistas en vez de una y más espíritus que esquivar. ¿Podrán los chicos de Nippon Ichi volver a asustarnos o estaremos ante una constante sensación de déjà vu?

Mientras que en el original controlábamos a una niña pequeña en busca de su perro y su hermana mayor desaparecida, esta vez la trama gira en torno a Yui y Haru, dos niñas que se han reunido para ver los fuegos artificiales tras un adorable verano. El problema es que, de camino a su casa, las dos niñas se separan, desapareciendo una de ellas por culpa de un espíritu. Por tanto, con una de ellas tendremos que recorrer la ciudad de noche (y que cómo no, está infestada de fantasmas horripilantes), y con la otra, intentar sobrevivir.

Yomawari: Midnight Shadows

El argumento nuevamente no es lo más importante, aunque tiene varios matices interesantes, siendo intrigante desde el primer momento. No quiero desvelar nada, pero los primeros minutos de Yomawari: Midnight Shadows son desconcertantes y macabros, para así dejarnos pegados a la pantalla. Incluso el mismo juego quiere que no quitemos la mirada de la pantalla nada más arrancarlo por primera vez, lo cual deja muy claras las intenciones del estudio.

En general, estamos ante una secuela muy similar al original, pero con pequeños cambios. Lo más básico es que seguimos controlando a niñas que no pueden defenderse en ningún momento ante cualquier espíritu, por lo que la principal mecánica consiste en correr, explorar, escondernos e intentar no morirnos de miedo.

Como en los juegos de terror antiguos, no nos dan indicaciones claras de qué es lo que tenemos que hacer en cada momento o cómo funciona cada espíritu, por lo que tendremos que aprender “por las malas”. Esto quiere decir que exploraremos a veces los escenarios sin un rumbo claro, y que cuando nos topemos con un fantasma, nos tocará aprender por medio de la experiencia cómo funciona.

Yomawari: Midnight Shadows

Algunos espíritus vuelven respecto a la anterior entrega, pero muchos otros son nuevos. Algunos espíritus reaccionan al movimiento, otros a la luz, mientras que otros sencillamente tienen sus patrones de movimientos propios que nos sorprenderán. Además, hay fantasmas que sólo se ven cuando les da la luz de nuestra linterna, mientras que otros se ven sin ella. Así que usar bien la linterna es clave.

Algo que me sigue pareciendo fascinante en Yomawari: Midnight Shadows, al igual que en el original, es cómo me sigue sorprendiendo el juego. Los espíritus aparecen cuando menos te lo esperas, y como la primera vez no sabes cómo funcionan dichos fantasmas, estás muerto de miedo, al saber que en cuanto nos toquen nos destrozarán, con un efecto sonoro desgarrador.

De nuevo, el sonido es clave para vender la experiencia. No hay banda sonora como tal en el juego, sino que todo se basa en efectos de sonido. Escuchar pasos cuando no parece haber nada o nadie cerca, o notar cómo el corazón de nuestra protagonista se acelera porque hay un fantasma cerca aunque no veamos absolutamente nada, es aterrador. Luego están los sonidos que hacen muchos fantasmas cuando aparecen, que son igual de aterradores y espeluznantes, lo que unido a su aspecto visual, hacen que tengamos el corazón en un puño. Normalmente no me suelo asustar con los survival horror, pero como ocurrió en el original, éste lo logra con creces, y tanto es así que no puedo jugar mucho tiempo seguido sin llegar a pasarlo mal, lo cual es genial (aunque suene raro).

Yomawari: Midnight Shadows

Todo esto es muy similar a lo visto en la anterior entrega, y ciertamente, la experiencia es muy similar. Hay algunos nuevos objetos a utilizar para distraer a los fantasmas, o existe la posibilidad de empujar objetos, lo que puede llegar a crear puzzles y escenarios realmente intensos y aterradores. En serio, no hay muchos momentos más emocionantes que ser perseguidos por un fantasma, meternos en un arbusto y rezar para que el dichoso espíritu se aleje para estar por fin a salvo, con unos efectos de sonido potenciando mucho está tensión.

Otra novedad es que esta vez estaremos mucho más en interiores de edificios, como una especie de mansión encantada o una biblioteca (el saber es peligroso y aterrador), lo que nos ofrece una mayor variedad de escenarios en los que tener miedo. También hay varios objetos que nos dan ventajas especiales, como poder correr más o llevar más piedras encima, lo que nos permite aprovechar un estilo de juego u otro.

En general, Yomawari: Midnight Shadows logra triunfar a nivel de mecánicas al igual que el anterior, aunque por desgracia, se mantienen varios problemas de éste. La frustración de dar vueltas por la ciudad durante media hora sin avanzar nada puede ser notable, al igual que los momentos de ensayo y error hasta que averiguamos cómo funciona cada fantasma. Por suerte, los puntos de control/guardado están bastante bien colocados para que incluso al morir no tengamos que repetir mucho, aunque esa posible frustración sigue ahí. Tampoco es que sea un juego extremadamente largo, pero como decía antes, da tanto miedo a veces, que cuesta jugarlo todo de una tacada.

Yomawari: Midnight Shadows

Visualmente, nuevamente nos encontramos ante un juego muy similar al anterior. El estilo visual a simple vista es muy “adorable”, con unas protagonistas muy monas que hacen creer que no estamos ante un juego de terror. Sin embargo, gracias al buen diseño de los escenarios y al aterrador aspecto de los fantasmas/espíritus, logra meter el miedo en el cuerpo.

Conclusión

Yomawari: Midnight Shadows es sencillamente más de lo mismo, por lo que si no os gustó la primera parte, entonces no os gustará esta secuela. El juego está pensado para los que disfrutamos (o mejor dicho, sufrimos) con Night Alone, al ofrecernos un nuevo escenario, dos nuevas protagonistas y más fantasmas para hacer que no durmamos por las noches. Con Halloween a la vuelta de la esquina, es ahora el momento perfecto para adentrarse en este terrorífico título, que saca a relucir el mejor terror japonés de los videojuegos.

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Nos consolamos con:

  • Premisa que nos engancha desde el principio
  • Más fantasmas por descubrir y más aterradores que nunca
  • Que la aventura también tenga lugar en interiores hace que haya una mayor variedad de escenarios
  • El apartado sonoro es para quitarse el sombrero. Es clave para asustarnos en todo momento

Nos desconsolamos con:

  • Completamente en inglés
  • Algunos momentos frustrantes al no saber exactamente qué hacer

Ficha

  • Desarrollo: Nippon Ichi
  • Distribución: NIS America/Bandai Namco
  • Lanzamiento: 27/10/2017
  • Idioma: Textos en Inglés
  • Precio: 29,99 €

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