8

Wonder Boy: The Dragon’s Trap

Es muy habitual últimamente que haya montones de revisiones, remasterizaciones o remakes de clásicos. La nostalgia es algo que vende, y se puede aprovechar de muchas formas. Algo habitual es simplemente relanzar un juego antiguo para que sea compatible en los sistemas actuales, como puede ser Mega Man Legacy, o una subida de resolución como en Voodoo Vince.

Esto no está mal, pero personalmente, tiene mucho más valor cuando un juego antiguo se moderniza. Esto ya puede ser mejorar mecánicas, poner añadidos, o ponerle una nueva capa de chapa y pintura. Esto es lo que va a ocurrir con Crash N Snane Trilogy, pero tenemos entre manos un caso mucho más reciente: Wonder Boy: The Dragon’s Trap. No se trata de una licencia tan popular como la del marsupial (al menos para los más jóvenes), y eso hace que muchos podamos acceder a la saga por primera vez, mientras que los que son ya aficionados pueden disfrutar del juego con un nuevo aspecto. ¿Lo habrán clavado los chicos de LizardcubeDotEmu, o estamos ante un juego que se habría debido de quedar en la nostalgia?

En esencia, estamos ante el mismo juego que el clásico de Master System: mecánicas, niveles e historia no se han tocado en absoluto. Por tanto, controlamos a Wonder Boy (o Wonder Girl, una novedad de esta versión), que está en lo que normalmente sería la mazmorra final de un juego de acción y plataformas. Como buenos héroes que somos, nuestra tarea es acabar con el malvado dragón que habita en el castillo, superando a varios enemigos que sirven como un pequeño tutorial para las simples mecánicas de atacar, saltar y defendernos con el escudo.

Tras acabar con el dragón, éste usa una trampa con la que nos transforma en una especie de lagarto, por lo que la aventura del dragón ha terminado, y da comienzo a una nueva en la que tendremos que recuperar nuestra forma. Para ello tendremos que acabar con más dragones, que nos darán acceso a nuevas formas, hasta finalmente volver a ser humanos. No hay giros, ni sorpresas: es una excusa para iniciar una aventura, y en ese sentido, funciona muy bien.

En cuanto a las mecánicas, me ha sorprendido muchísimo comprobar que Wonder Bot: The Dragon’s Trap es, básicamente, un Metroidvania, que existía antes de que se acuñara el término. El pueblo servirá como nuestra base de operaciones, y desde ahí accederemos a nuevos niveles. Desde el primer momento veremos que hay zonas a las que no podemos acceder, como un pozo que está bloqueado por unas piedras, o unas baldosas blancas y negras que parecen llevar a otra área. Por tanto, tendremos que seguir el camino que podemos, hasta llegar al nuevo jefe final, derrotarlo y conseguir una nueva forma.

En total nos convertiremos en 5 animales diferentes (sin contar al humano), y cada uno cuenta con habilidades únicas para la exploración, las plataformas y el combate. El lagarto es el más débil de todos al no poder llevar armadura, espada o escudo, pero a cambio, podemos disparar llamas para acabar con los enemigos desde la distancia. Por otro lado, el ratón es mucho más pequeño y puede meterse por zonas muy bajas, además de poder escalar por varias superficies, pero por desgracia su rango de ataque es mucho menor que el del león, por ejemplo.

Ir accediendo así a nuevas zonas para seguir con el juego o encontrar secretos que nos den acceso a dinero o mejoras de salud es bastante satisfactorio. Además, es satisfactorio descubrir por dónde continuar con cada nueva forma, ya que el juego no nos indica de ninguna forma el sitio por el que avanzar al siguiente nivel. Tendremos que ser nosotros los que, explorando, demos con el camino adecuado. Esto es algo que me ha gustado, aunque puedo entender por qué a algunos les puede llegar a frustrar si se quedan atascados.

En este sentido, se nota que estamos ante un juego con más de 20 años, ya que hay algunos elementos que igual se han quedado arcaicos. Por ejemplo, los jefes finales todos funcionan igual: atacar a su cabeza y esquivar sus sencillos patrones de ataque. Además, los controles no son tan precisos como en otros juegos actuales del género, como podrían ser GuacameleeOri and the Blind Forest. Esto es algo que se nota sobre todo en los combates, al ser nuestro ataque empujar la espada hacia delante y ya está. Aun así, se sigue disfrutando muchísimo, gracias a un buen diseño de niveles, que consiste en mostrarnos una zona sencilla inicial en cada fase, para luego ir aumentando poco a poco el desafío hasta llegar al jefe final.

Otro aspecto que me ha sorprendido de Wonder Boy: The Dragon’s Trap son los pequeños elementos de RPG que hay. Podremos usar hechizos si los conseguimos, lo que nos permite atacar más fácilmente hacia arriba o a los enemigos que estén detrás de una pared. Además, podremos comprar o encontrar armas y armaduras que no solo mejoran las estadísticas, sino que nos pueden dar habilidades especiales. De nuevo, no es algo que sea revolucionario hoy en día, pero para la época, me parece increíble.

Los únicos aspectos que se han cambiado respecto al original han sido por cuestiones lógicas: el guardado de la partida y los puntos de control. Ahora hay un guardado automático, por lo que no será necesario recurrir a contraseñas. Aun así, si por algún casual tenéis las contraseñas guardadas, éstas funcionarán, algo que me parece muy simpático para los más nostálgicos.

Por otro lado, ahora al morir volveremos al poblado, manteniendo nuestros objetos y oro, pero perdiendo los hechizos. Esto puede fastidiar cuando nos mata un jefe final y tenemos que volver a superar todo un nivel, pero al mismo tiempo, hace que cada nivel sea todo un desafío. Hay tres niveles de dificultad, y en el estándar, se nos ofrece un reto muy equilibrado para que no todo sea una paseo por el parque.

Desgraciadamente, donde sí que se puede notar el origen retro del título es en su duración. La primera partida me ha durado unas 4 horas, pero si se sabe bien dónde están las puertas para avanzar, seguramente se pueda acabar incluso antes. En efecto, no estamos ante un título muy largo, lo cual puede decepcionar a más de uno.

Hasta ahora, básicamente he contado lo que los fans ya sabrán, y es que Lizardcube ha decidido dejar el juego original intacto. Donde sí que han puesto toda la carne en el asador es en el apartado técnico, siendo fácilmente uno de los mejores aspectos de esta versión de Wonder Boy: The Dragon’s Trap. Para empezar, tenemos la opción de jugar con los gráficos originales o con los modernos, cambiando entre ambos con un sólo botón. El cambio es genial e instantáneao, y me encantaba comprobar lo mucho que han evolucionado los gráficos. Lo único que se mantiene moderno es el HUD y el inventario, lo cual es normal y están mejor implementados ahora.

¿Y cómo son estos gráficos modernos? Sencillamente maravillosos. El estilo 2D de animación hecho a mano le sienta increíblemente bien al juego, y hace que sea uno de los títulos en 2D que he jugado desde, fácilmente, Ori and the Blind Forest. Lo increíble es que, pese al enorme cambio respecto a los gráficos originales, todo se ha recreado manteniendo la fidelidad al trabajo de los artistas originales, algo que se nota al ir cambiando entre los dos estilos de gráficos. Gracias al nuevo apartado gráfico, los escenarios ganan en belleza, variedad y se sienten mucho más vivos. Por ejemplo, en la playa ahora podemos ver un barco naufragado a lo lejos en el mar, que luego visitaremos cuando seamos el hombre piraña, lo que ayuda a crear un mundo mucho más cohesionado.

El sonido también ha sufrido una mejora increíble. La banda sonora orquestral es magnífica, respetando nuevamente el sonido original. Como ocurre con los gráficos, podemos cambiar con un botón entre la música actual o la clásica, algo que me parece todo un acierto.

Conclusión

Por si no se ha notado, Wonder Boy: The Dragon’s Trap me ha encantado. El trabajo de LizardcubeDotEmu trayendo este clásico a la actualidad es fantástico. No sólo por el inmejorable lavado de cara que han sufrido los gráficos y la música, sino por la posibilidad de combinar cualquier aspecto del juego clásico con los hechos por ellos mismos.

No sólo eso, sino que el juego original, como tal, aguanta muy bien el tipo para los tiempos que corren. Es cierto que igual frustra a algunos no tener ningún tipo de mapa o indicador de hacia dónde avanzar, y que el sistema de combate no es nada del otro mundo, pero lo más importante es que sigue siendo muy divertido. Para lo que cuesta y lo mucho que divierte, se trata de una compra más que recomendable a poco que os gusten las plataformas y/o los Metroidvania. Además, si contáis con una Switch, casi lo tildaría de imprescindible, y es que ir jugando en el metro a semejante preciosidad no tiene precio. Espero que este no sea el final para Wonder Boy, y que próximamente podamos ver al estudio trabajando en su propia secuela, manteniendo su buen hacer, y cómo no, su increíble aspecto técnico.

8

Nos consolamos con:

  • Técnicamente increíble.
  • Poder cambiar entre los gráficos y música modernos o antiguos.
  • Lo rematadamente divertido que sigue resultando.

Nos desconsolamos con:

  • El sistema de combate y los jefes finales deja algo que desear.
  • No tener indicadores para ver por dónde avanzar puede llegar a molestar a más de uno.
  • Se hace bastante corto.

Ficha

  • Desarrollo: Lizardcube
  • Distribución: DotEmu
  • Lanzamiento: Consolas: 18/04/2017 - PC: Principios de verano de 2017
  • Idioma: Textos en Castellano
  • Precio: 19,99€

Entradas relacionadas:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *