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Watch Dogs 2

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Esta generación nos hemos llevado varios chascos por unas expectativas demasiado altas, que hacían que buenos juegos parecieran peores de lo que eran porque no pudieron colmar el hype que había por detrás. Uno de los ejemplos más claros es Watch Dogs, que pese a ser bastante sólido, fue muy criticado por su poco parecido con la demo del E3 con la que se presentó. Se pasó de un auténtico bombazo a un sandbox con buenas ideas, pero que no lograba destacar tanto como prometía.

Aun así, fue todo un éxito de ventas, lo que auguraba secuelas por parte de Ubisoft. Por suerte, desde la compañía gala han decidido tomarse las cosas con calma, escuchar todo el feedback por parte de los usuarios, y entonces lanzar Watch Dogs 2. Los cambios entre los dos títulos son más que evidentes, como un nuevo tono, un escenario muy diferente y más énfasis en la libertad del usuario. ¿Serán estos cambios los que hagan que la saga pueda alcanzar todo su potencial, o será esta secuela un troyano para traernos otro sandbox genérico?

DedSec os ha dado la verdad. Haced lo que debáis

Mientras que el original nos mostraba una historia de venganza algo cutre y bastante trillada, en esta ocasión el protagonismo no recae en Aiden Pierce (que admitámoslo, tenía la personalidad de una piedra), sino en Marcus Holloway. Este hacker de Oakland tiene una personalidad mucho más marcada y positivo que el justiciero, además de ser uno de los pocos protagonistas en un título de Ubisoft que no se mueve por la venganza de algún ser querido. Simplemente, es un hacker que, debido a sus habilidades, el sistema ctOS le marcó como el criminal más posible de un robo de alta tecnología, aunque en realidad no lo cometió. Así quedó marcado como un criminal de por vida, y quiere poner un remedio a esta sociedad en la que por meras probabilidades, puedes ser marcado como un criminal aunque no lo seas.

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Esto le lleva a unirse a la división de DedSec de San Francisco, el grupo de hackers que ya apareció en el original, pero que en Watch Dogs 2 presentan una estética muy diferente. Aquí son hacktivistas con buen corazón, estando su núcleo formado por Sitara, una artista callejera que quiere difundir al mayor número de personas su mensaje; Wrench, un loco amante de la destrucción y la verdadera estrella del juego; Josh, un autista que es un genio con la programación; y Horatio, que tiene muy poco tiempo de pantalla el pobre.

Al principio es cierto que todos parecen clichés andantes, que además están escritos por gente mayor que intenta acercarse a los jóvenes de una forma exagerada, casi como el Señor Burns en algún capítulo de Los Simpson. Sin embargo, se les acaba cogiendo cariño a medida que les vamos conociendo y nos empapamos más de esta estética algo “viejoven” del título, que ciertamente lo hace mucho más personal y reconocible que el original.

Otro aspecto que me ha gustado es que, a pesar de tener un tono mucho más jovial que el primero, trata mucho mejor que éste el tema de la recogida masiva de datos de las grandes empresas del mundo para tenernos controlados en todo momento. Para ello usan muchas parodias como Nudle de Google, !nvite de Facebook y muchas otras más que seguro iréis reconociendo. Además, cuando tiene que ser algo más serio, no desentona.

Por contra, es cierto que el argumento no introduce demasiada sensación de urgencia. Al fin y al cabo, nuestro objetivo no es más que exponer a las grandes empresas, gastar bromas a ricachones sin escrúpulos y, con todo esto, conseguir más y más seguidores. Lo bueno es que es consistente con la temática y las personalidades de los personajes, pero los que busquen algo más intenso, igual se llevan una decepción.

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Hackeando que es gerundio

Llevamos ya unos años que, cuando sale un juego de mundo abierto de Ubisoft, ya nos esperamos qué tipo de situaciones se nos presentarán: subir a una torre, desbloquear una zona de la ciudad y que aparezcan montones de iconos con actividades secundarias. Pues bien, Watch Dogs 2 cambia bastante esta fórmula al eliminar por completo las atalayas, dándonos acceso a todo el mapa y a varios de sus iconos desde el primer momento. Si luego queremos saber qué coleccionables o misiones hay por cada zona, nos tocará explorar, algo que ayuda al ritmo, y anima a empaparnos de la ciudad de San Francisco.

Los elementos de los sandbox han mejorado bastante, y es una delicia poder comprobar que la ciudad está realmente llena de vida. Los NPCs van haciendo sus cosas, y reaccionan de formas muy diferentes a nuestras acciones. Si nos ponemos a insultar a alguien, puede que nos devuelvan el insulto y sigan con sus cosas. Otra opción es que nos peguen un puñetazo. Otras acciones no tienen por qué ser tan directas como para que se note nuestro impacto. Simplemente con hacernos selfies, una forma de ganar seguidores si los hacemos en lugares emblemáticos, podremos ver a gente a quien no le hace gracia salir en nuestras fotos, o espontáneos que intentarán arruinarnos la foto.

En otro momento, me encontré a un grupo bailando, me puse a bailar dentro de su círculo y me abuchearon por meterme donde no me llamaban. En un bar, al sonar la música, sin embargo empezaron a formar un corro para aplaudir. Otro detalle que me ha gustado es ver cómo, si hay un accidente, los tenderos se asomarán a la ventana de su local para ver qué pasa. Podría estar así indicando muchas más situaciones, pero son momentos pequeños que dotan de vida a la ciudad de una forma genial.

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Como buenos hackers, y teniendo en cuenta que el ctOS está en casi todo, con nuestro móvil nuevamente podremos acceder a gran parte de las infraestructuras de la ciudad para causar un poco de caos o completar nuestros objetivos. En líneas generales, sigue consistiendo en tener a la vista un dispositivo hackeable y pulsar un botón. Sin embargo, en Watch Dogs 2 se han aumentado los objetos con los que interactuar, y lo más importante, el número de acciones que podemos realizar en cada uno de ellos.

Por ejemplo, a una caja eléctrica podemos hacerla explotar, que se active al pasar cerca un enemigo, o atraer hacia ella a quien esté por los alrededores. Los coches son un nuevo objeto hackeable, y poder controlar en qué dirección se mueven, incluso cuando están en marcha, es genial.

Las interacciones con los NPCs también han aumentado notablemente, al poder hackearles para que se pongan a ver algo en el móvil o interferir sus comunicaciones para que nos dejen tranquilos unos momentos. Otra opción es reventar las granadas que lleven, hacer que su móvil explote (¿será un Samsung?), meternos en sus comunicaciones, etc. Lo mejor de todo es poder marcarles como objetivos para la policía o para las bandas criminales de la ciudad. Esto da mucho juego en las misiones, para poder crear distracciones que podemos aprovechar, pero también para pasarlo bien haciendo el tonto en la ciudad fastidiando a algún transeunte y viendo cómo reacciona la IA.

Todas estas opciones de hacking se ven implementadas por el uso de dos drones: uno terrestre pero que puede dar grandes saltos, y uno aéreo. Con ellos podemos adentrarnos más en los lugares controlados por el enemigo, y así empezar a hackear como si no hubiera un mañana.

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Gracias a todo esto y al genial diseño de escenarios, tenemos muchas formas posibles de completar cualquier situación en Watch Dogs 2. ¿Que preferimos quedarnos lejos hackeando saltando de cámara en cámara? Es perfectamente posible. Es igual de bueno usar solo nuestros drones para acceder físicamente a varios puntos clave de hackeo, sin poner a Marcus en peligro. La opción de usar distracciones como la policía u otras bandas es igual de factible, y una combinación de todas ellas igual.

Completar una misión sin ser descubierto y usando sólo los drones y las habilidades de hackeo es muy satisfactorio, además de sentirte como un hacker de la leche dentro de este mundo ficticio.

Para los amantes de la acción, hay otras posibilidades, como ir pegando tiros. Sin embargo, aquí es donde el tono del juego choca claramente con sus mecánicas. Marcus no es un asesino, ni ninguno de DedSec realmente. Por eso, choca mucho que vayamos pegando tiros matando a guardas de seguridad o policías que simplemente estaban haciendo su trabajo, y que aun así consigamos seguidores por hacerlo. No es consistente con el juego, y además, el combate no es que esté demasiado trabajado con respecto a todo lo demás.

Por eso, la opción más divertida es la del sigilo y usando métodos no letales. Para ello, tenemos un letal yo-yo, una pistola eléctrica y varios hackeos que nos permiten noquear en vez de matar. No afecta en absoluto a la narrativa ni a ningún marcador, pero es sencillamente más divertido y sientes que es como actuaría Marcus.

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Otro aspecto en el que Watch Dogs 2 ha mejorado notablemente es en los puzzles de redirigir flujos, y que simulan el hackeo cuando hay seguridad extra de por medio. En esta ocasión, los diferentes nodos a enrutar suelen estar más repartidos por el escenario físico, por lo que tenemos que movernos por diferentes zonas para hacernos con una idea global de dónde están los flujos, usando a veces los drones para poder hacerlo. Esto hace que estos puzzles sean mucho más interesantes, y como están bien pensados, funcionan muy bien para cortar el ritmo normal de la acción.

Gracias a todas estas mejoras, esta secuela ha solucionado los principales problemas que tuvo el original, haciendo que las 10-15 horas que duran las misiones principales se pasen volando. El único aspecto en el que la mejora no es tan notable es en la conducción, que es más satisfactoria, pero de vez en cuando parece que el coche flota por la carretera más que estar pegado a ella.

Como es habitual, hay muchas actividades secundarias, como misiones extra, carreras, una especie de “Crazy Taxi” bastante absurdo pero curioso y muchos coleccionables a recoger. No todas las misiones secundarias están tan bien como las principales, notándose que muchas de ellas están por puro relleno, por lo que no siempre será divertido hacerlas.

El modo online sigue en la línea del original, pero con varios cambios. La opción de invadir a otros usuarios para robarles los datos sigue ahí, pero otra invasión de lo más curiosa es para actuar como cazarrecompensas, teniendo que acabar con el oponente ayudado por la policía, algo que le ocurrirá cuando tenga 5 estrellas. Además, hay varias misiones cooperativas que no están mal, lo que en general añade más horas de diversión al título.

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Sin alcanzar todavía la demo del E3

Por si os lo preguntabais, no, Watch Dogs 2 no luce en absoluto igual de bien que la infame demo con la que presentaron al original. Eso no le quita ningún mérito, ya que el título luce mejor que el original. Para empezar, la distancia de dibujado es enorme, siendo una delicia estar por las zonas rurales de las afueras de San Francisco y poder ver el Golden Gate de fondo, o los rascacielos de la ciudad. San Francisco tiene bastante personalidad, y encontrarnos con regiones tan diferentes, como Sillicon Valley u Oakland es genial.

Lo mejor es que, artísticamente, esta secuela es mucho más llamativa que el original. Los personajes son mucho más atractivos y reconocibles de un vistazo, al igual que el uso de los graffitis, memes y demás. Lo mejor es que esto se aplica también a la ciudad, al poder ver zonas con mucho arte urbano, transeúntes de lo más extravagantes como drag queens, anuncios andantes de negocios de rosquillas, parejas casándose y mucho más. Junto a la lograda IA de los ciudadanos, se consigue con todo esto dar la sensación de estar ante un mundo de lo más vivo.

El doblaje al castellano es nuevamente genial, con un gran trabajo por parte de todos los dobladores. La música por otro lado es más delicada. Hay una gran variedad de temas licenciados, pero los que hay tampoco es que sean de lo más llamativos o divertidos. Los temas propios del título no quedan nada mal con todo el conjunto, pero no es algo que destaque como todo lo demás del juego.

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Conclusión

He de reconocer que no estaba muy entusiasmado por esta secuela tras una primera entrega algo decepcionante, pero Watch Dogs 2 me ha encantado. Aunque me hubiera gustado que Ubisoft eliminara por completo las armas de fuego para que fuéramos unos hacktivistas no-violentos, o al menos no asesinos, para así potenciar más otros aspectos de sigilo como mover los cuerpos, el conjunto general es fantástico. Todas las opciones que tenemos a nuestro alcance para superar cada encuentro son geniales, y la diversión de ir simplemente por la ciudad interactuando con los NPCs es sorprendente.

Ayuda mucho que esta vez estemos ante un título con una personalidad mucho más marcada. Esto puede ser un arma de doble filo si no te gusta su estilo algo “viejoven”, pero personalmente creo que es un acierto. Además, tratar los temas que trata sobre la sociedad de la información de una forma tan directa, y a la vez divertida, es mucho más de lo que me esperaba.

Para que os hagáis una idea, Watch Dogs 2 es el equivalente a Assassin’s Creed II de la saga de los Asesinos: con el feedback han logrado hacer una gran secuela que aprovecha los puntos fuertes del original, los potencia, y ofrecen un título espectacular como resultado. Antes me era indiferente el futuro de la saga, pero tras probar la secuela, estoy deseando ver hasta dónde llegará el alcance del ctOS en futuras entregas, y cómo no, los hackers para acabar con este sistema.

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Nos consolamos con:

  • Más opciones de hackeo que antes.
  • Todas las formas de superar los niveles.
  • La ciudad de San Francisco está realmente viva.
  • Una personalidad muy marcada…

Nos desconsolamos con:

  • … Pero que puede echar para atrás a quien no le haga gracia.
  • Ir pegando tiros choca con el estilo del juego y la personalidad de Marcus.
  • Varias misiones secundarias de relleno.

Ficha

  • Desarrollo: Ubisoft
  • Distribución: Ubisoft
  • Lanzamiento: 15/11/2016
  • Idioma: Textos y voces en Castellano
  • Precio: 69,99 €

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