7

Warhammer 40,000: Inquisitor – Martyr

Warhammer 40,000: Inquisitor - Martyr

Actualmente, das una patada y salen dos o tres juegos de Warhammer. Entre Vermintide, los Total War y otros títulos más, los fans de esta franquicia y sus diferentes sub-sagas tienen que estar muy contentos, ya que hay juegos en prácticamente todos los géneros posibles. El más reciente en llegar es Warhammer 40,000: Inquisitor – Martyr, un RPG de acción al más puro estilo Diablo de los desarrolladores del genial The Incredible Adventures of Van Helsing, con que ya habían demostrado su valía en este género.

Tras su paso por PC, por fin ha llegado el juego a consolas, con todos los miembros del Imperio, el Caos y demás elementos del universo Warhammer 40K. ¿Preparados para luchar por el Emperador, acabar con las Herejías y haceros con el mejor botín posible?

A nivel de historia, la campaña de Martyr me ha sorprendido muy gratamente, ya que he podido disfrutarla sin tener demasiada idea de la franquicia. Los diferentes elementos importantes los explican sin caer en enormes exposiciones de datos y términos, de modo que se puede pillar todo bien al vuelo y verte inmerso en el argumento que nos proponen. En esencia, encarnamos a un Inquisidor, el agente más temido del Imperio, al poder actuar como juez y verdugo según vea conveniente. Nuestra misión es investigar una señal de socorro que proviene de la nave que da nombre al juego, la Martyr, pero al llegar allí nos toparemos con un misterio que tendremos que desentrañar a lo largo de las próximas horas. ¿Qué pasó con esta nave-santuario para que desapareciera durante siglos? ¿Qué estaba ocurriendo en su interior? ¿Quiénes son los que aún están dentro de la nave? ¿Cómo reaccionaremos a todo lo que nos encontremos para seguir protegiendo al Imperio?

Warhammer 40,000: Inquisitor - Martyr

Es cierto que no estamos ante un argumento súper revolucionario, pero está bien contado, los personajes son interesantes, y por encima de todo, engancha. En particular, me ha gustado que nuestro Inquisidor tiene una personalidad muy clara, y que varía en función de cuál de las tres clases hemos escogido inicialmente: Cruzado (basado en las armas cuerpo a cuerpo), Psíquico (especializado en poderes mentales) y Asesino (único personaje femenino, y que aprovecha el sigilo para acabar con sus oponentes).

Cada una de las tres clases nos permite escoger entre otras tres sub-clases más, para especializarnos en un área en concreto de la clase. Personalmente, mi clase favorita era el Cruzado especializado en las armas cuerpo a cuerpo. Aun así, a medida que progresaba le cogí el gusto a las armas a distancia, de modo que siempre llevo un arma cuerpo a cuerpo de una mano junto al escudo, y luego como arma secundaria un arma a distancia de dos manos.

En el tema del equipo, Warhammer 40,000: Inquisitor – Martyr nos ofrece multitud de opciones, y hasta nos anima a experimentar mucho con el equipo, sobre todo en la clase Cruzado. En esencia, las habilidades activas no dependen del personaje, sino de las armas. Por lo tanto, es conveniente probar diferentes armas de fuego y de cuerpo a cuerpo hasta que nos sintamos cómodos con el rango de ataque, la velocidad de los golpes, y casi lo más importante de todo, las habilidades. Personalmente, me encanta tener un escudo para bloquear ataques mientras me acerco con la espada hasta un enemigo que me está disparando, o si me rodean, poder dar un potente golpe en el suelo que es capaz de derribar a los enemigos.

Warhammer 40,000: Inquisitor - Martyr

Este es uno de los puntos fuertes, y al mismo tiempo, débiles del juego, ya que tras bastantes horas de juego, habremos visto todas las armas, y las sorpresas de las habilidades se evaporarán. Es cierto que podemos desbloquear diferentes habilidades pasivas a medida que subimos de rango, pero esa emoción propia de Diablo o de otros ARPG de desbloquear habilidades cada vez más poderosas no existe. A cambio, experimentamos mucho durante las primeras horas de juego, así que hay un poco de variedad hasta que encontramos nuestro set favorito.

Sobre las misiones que nos ofrece Inquisitor – Martyr, hay de todo tipo. Desde la nave, que sirve como base y aquí podemos comprar o fabricar objetos, podemos elegir qué hacer en cada momento. Las misiones de la campaña son individuales, por lo que deberemos de jugarlas nosotros solos, y los mapas en los que se desarrollan están hechos a mano. Otra opción es adentrarnos en misiones aleatorias que aparecen en los diferentes planetas del Sector Calgari, donde sí podemos traernos a algún amigo, y los mapas se generan de forma procedimental. Otra alternativa es usar las Cartas del Tarot para crear misiones personalizadas, en las que decidimos beneficios para nosotros o los enemigos, qué tipos de monstruos nos encontraremos, las recompensas que obtendremos, etc.

Quizá la opción más interesante son las Tareas Prioritarias, un conjunto de misiones también procedimentales, que están unidas por una ligera narrativa. En estas misiones, habrá momentos en los que tendremos que tomar diferentes decisiones, como si estuviéramos en un juego de rol de mesa clásico, para decidir si investigamos una nave, si decidimos seguir una llamada de auxilio, etc. Esto afectará a las posibilidades de éxito, la dificultad de futuras misiones, etc. En principio, hay misiones infinitas dentro de este contexto, y con todo, tenemos un RPG que nos puede durar todo lo que queramos.

Warhammer 40,000: Inquisitor - Martyr

A nivel jugable, dentro de las misiones estamos ante un RPG de acción bastante estándar, pero con unas mecánicas novedosas. En primer lugar, hay una barra de Supresión junto a la de vida, que se irá reduciendo cuando nos veamos rodeados por los enemigos o no dejen de dispararnos. Cuanto menor sea, más desventajas sufriremos, como estar agobiados o ralentizados, lo que nos complica más la situación. Esto también se puede aplicar a los enemigos, con que es un factor a tener en cuenta.

La otra gran novedad de Inquisitor – Martyr es el sistema de coberturas. Básicamente, cualquier objeto del escenario se puede usar para cubrirnos, y desde ahí, disparar con mayor protección que a pecho descubierto. Cuando estamos cubiertos, la Supresión y la salud se recuperan antes, por lo que es una mecánica importante. Sin embargo, las coberturas se destruyen, con que no estaremos siempre a salvo detrás de un muro, y hay varias armas que se saltan esta protección, como el lanzallamas o las granadas. Sobre el papel, es una mecánica interesante, pero a la larga, es algo que apenas usaremos, ya que el sistema de apuntado con las armas a distancia no funciona muy bien cuando nos cubrimos, con que lo usaremos en contadas ocasiones cuando realmente queramos recuperar antes la salud sin usar una poción curativa, y listo.

Al menos, hay una buena variedad de enemigos en las misiones, entre campeones más potentes, enemigos del Caos que vienen en mandada y son débiles, pero nos rodearán como nos descuidemos un poco, etc. Sí que podría haber más variedad en los jefes finales, ya que suelen ser variaciones del mismo tipo, pero no es un problema demasiado grave.

Warhammer 40,000: Inquisitor - Martyr

A medida que completemos misiones u objetivos secundarios, no conseguiremos experiencia, sino puntos de rango. Al subir de rango es cuando conseguiremos puntos de habilidad para gastar en los árboles de progresión de nuestro personaje. Estas mejoras son todas pasivas, y desgraciadamente, cuesta ver una gran progresión. Las mejoras muchas veces son “1% más de posibilidad de hacer daño crítico” o cosas por el estilo, por lo que hay muchas alternativas para progresar, pero no se perciben hasta que no hemos invertido bastantes puntos en cada árbol.

Otro aspecto extraño de la progresión es el que indica nuestro nivel de fuerza. Al igual que en muchos juegos para móviles o incluso en Destiny, el poder de nuestro personaje depende por completo de nuestro equipo. Cada pieza de equipamiento tiene un nivel de Fuerza, y este nivel a veces no cuadra para nada con las estadísticas que posee. Por ejemplo, hay armaduras del mismo tipo (hay varios tipos con habilidades únicas) y rareza, pero tiene más nivel de Poder una armadura que tiene una Defensa de 30 que otra con Defensa 32. Esto a veces te “fuerza” a coger equipo en teoría peor para tener un mayor nivel de Poder.

¿Y por qué es ese nivel tan importante? Porque es en el que se basa la dificultad de Warhammer 40,000: Inquisitor – Martyr. Cada misión tiene un nivel de Poder recomendado, y lo más chocante de todo es que si estamos por debajo, recibiremos penalizaciones adicionales a las que ya deberíamos de tener por enfrentarnos a enemigos más poderosos. Lo mismo ocurre a la inversa, obteniendo beneficios de daño si superamos el nivel de Poder indicado. Es una cuestión de diseño que no me gusta, ya que te fuerza a mirar más el equipo por el nivel de Poder que por las estadísticas puras y duras que tenga. Si ese nivel fuera algo orientativo no me parecería mal, pero este sistema de penalizaciones y beneficios es absurdo, además de muchas veces forzarnos a farmear equipo de más nivel para poder alcanzar los requisitos de una misión de la campaña.

Warhammer 40,000: Inquisitor - Martyr

En cuanto a las opciones multijugador, el cooperativo local no funciona muy bien, ya que obliga al segundo jugador a usar una de las 9 Clases predefinidas, sin poder usar el personaje propio de ese nuevo usuario. El cooperativo online y hasta el PvP funcionan mejor, pero los servidores no es que estén muy poblados en este momento, o he tenido la mala suerte de no encontrar partida siempre que lo he intentado. Al menos, el modo Campaña, que sólo puede jugarse individualmente, es lo mejor de todo el conjunto, por lo que todo lo demás casi se puede ver como extras.

Dentro del apartado técnico, hay también bastantes luces y sombras en Warhammer 40,000: Inquisitor – Martyr. Por un lado, el nivel artístico del juego es fantástico, logrando venderte los diferentes escenarios y razas desde el primer momento. Eso de naves espaciales que al mismo tiempo son enormes iglesias me fascina, y aquí lo han bordado. Los gráficos tampoco están nada mal, ofreciendo escenarios y personajes muy detallados, con elementos destructibles en los niveles que dan más empaque al conjunto. El problema viene cuando hay muchos enemigos o efectos en pantalla, ya que el rendimiento del juego empeora bastante, incluso en PS4 Pro al usar el modo que da más importancia a los FPS. En algún jefe final el rendimiento ha pasado de los 60 FPS a los 20 FPS o así con mucha facilidad. No es injugable al no estar ante un juego de acción frenética, pero sí es algo molesto cuando hay otros ARPG que logran mantener un rendimiento totalmente estable. Además, hay varios glitches obvios, como texturas que a veces desaparecen, o que la iluminación de la linterna de nuestro traje no sea nada realista.

El sonido funciona bastante mejor en todos los aspectos. Las voces en inglés (con una traducción al castellano bastante buena, aunque con momentos extraños como traducir siempre “Inquisitor” como “Agente”, lo que hace perder algo de respeto al nombre) son excelentes, y ayudan a dar personalidad a cada NPC con el que nos crucemos. Lo mismo ocurre con nuestro protagonista. Eso sí, se habría agradecido que los textos fueran más grandes, ya que en ocasiones son microscópicos. Los efectos de sonido están bien, sin demasiados alardes, y lo mismo con la música. Es una pena que no se mantenga la calidad del tema principal que suena en el menú principal, ya que es increíblemente épico, pero la música que suena durante las fases es más genérica y estándar.

Warhammer 40,000: Inquisitor - Martyr

Conclusión

A pesar de sus diversos problemas, Warhammer 40,000: Inquisitor – Martyr es un gran salto de la franquicia al género de los ARPG del estilo Diablo. A la hora de ponernos a los mandos, es fácil engancharse de lo lindo al juego, y especialmente como Cruzado, me lo he pasado en grande usando el escudo para acercarme a los enemigos, usando la habilidad de armadura de pegar saltos por el mapa para moverme rápidamente y aplastar a los enemigos, o desintegrar monstruos usando un arma de rayos. La historia es otro punto muy positivo, al lograr enganchar seas fan o no de la franquicia. Al sumarle todos los tipos de misiones que hay (especial mención a las Tareas Prioritarias) y los modos multijugador, tenemos un RPG de acción para rato.

Es una pena que en el apartado técnico, el rendimiento desentone bastante, y sobre todo, la progresión sea bastante extraña. Que apenas se note la evolución le quita una de las gracias por excelencia de los RPG. Además, eso de imponer desventajas por no tener un nivel de Poder apropiado para una misión es absurdo. Quitando estos problemas, la verdad es que me he enganchado más de lo que me esperaba a Warhammer 40,000: Inquisitor – Martyr, queriendo acabar de escribir las decenas de avances de la Gamescom para completar otra misión más, y llegar a desentrañar el misterio de la Martyr. Así que, si sois fans del género y/o de la franquicia, estamos ante una propuesta que os mantendrá pegados al mando durante muchas horas.

7

Nos consolamos con:

  • Historia que engancha, bien narrada y con muchos personajes carismáticos. Además, se entiende sin saber nada del universo Warhammer 40K
  • Muchas opciones a la hora de personalizar el equipo de nuestro Inquisidor
  • Las misiones de Tareas Prioritarias. La mezcla de acción con elementos de rol de mesa es fantástica
  • La ambientación es soberbia

Nos desconsolamos con:

  • La decisión de dar desventajas o beneficios en las misiones en función del nivel de Poder, que a veces parece arbitrario y no tiene en cuenta las estadísticas del equipo
  • La progresión del personaje no es muy sustancial. La mayoría de las mejoras son pasivas, y son muy limitadas para notarse sus efectos rápidamente
  • Problemas de rendimiento hasta en PS4 Pro en el modo que potencia los FPS. Es algo que deben mejorar
  • Tras la variedad inicial al ir probando armas y sus habilidades, el juego se puede quedar algo estancado para muchos

Ficha

  • Desarrollo: Neocore Games
  • Distribución: Neocore Games/BigBen Interactive
  • Lanzamiento: PC: 05/06/2018 - Consolas: 23/08/2018
  • Idioma: Textos en Castellano y voces en Inglés
  • Precio: PC: 49,95 € - Consolas: 59,95 €

Comentarios

  1. En la caja del juego pone que es necesario tener internet. Supongo que se referirá al cooperativo, pero ya me ha echado para atrás un poco. ¿De verdad es necesario para jugar en solitario?

    • No me había percatado de eso, con que he probado a entrar offline al juego y, en efecto, no deja jugar si no estás online. Creo que es porque siempre estás afectando a la reputación de un sector de la galaxia y hay misiones diarias… Pero es algo que fastidia si solo quieres jugar en solitario, desde luego. Al menos, en todas las horas que he estado jugando, no he tenido ningún problema de conexión

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *