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Train Fever

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El género de la gestión de transportes es uno de mis favoritos. Empezar una humilde compañía en el siglo XIX y ver como desde nuestro primer tren de vapor creceremos hasta crear un imperio comercial. Ahora tenemos la opción de hacerlo con Train Fever, desarrollado por el pequeño estudio Gambitious tras una exitosa campaña de Kickstarter.

Train Fever está claramente inspirado en el clásico de hace 20 años Transport Tycoon, el mítico juego de Chris Sawyer que nos puso a gestionar trenes, autobuses, barcos y aviones. A su vez, este estaba inspirado en el fabuloso juego de gestión ferrovial de Sid Meyer’s, Railroad Tycoon. Train Fever toma el relevo con gráficos y jugabilidad más moderna aunque, sin embargo, veremos a continuación como a veces hace difícil satisfacer nuestras ansias de gestión e igual nos puede dar un poco de fiebre.

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Quiero que me guste Train Fever. Quiero que me guste, pues tiene muchos ingredientes que potencialmente lo convierten en algo tremendamente adictivo. Tiene momentos en que el tiempo pasa volando, no nos damos cuenta y han pasado un par de horas, pero tiene muchos otros donde debemos reprimir nuestra rabia después de perder minutos y gastar millones de dólares construyendo una sección de vía que nunca podremos terminar por conflictos con el entorno. Construir vías rodeando montañas y cruzando ríos normalmente es uno de los alicientes de un juego de este estilo. Lo malo es que la combinación entre que no queda muy claro el desnivel del terreno debido a una cierta falta de contraste entre el monótono verde del escenario, y la necesidad de precisión milimétrica con otras vías y elementos existentes hace que realmente perdamos mucho tiempo en algo que debería natural y divertido.

Intentar construir en zonas urbanas es una pesadilla, ya que los conflictos son constantes. No existe la posibilidad de actualizar una estación, por ejemplo, para añadir más plataformas o que sea más larga, sin tener que destruirla antes. Si está entre casas y carreteras, la tarea puede salir realmente costosa, si es que lo conseguimos. Además, siempre que he “ampliado” estaciones de esta forma, ha habido una enorme penalización en cuanto al tráfico de pasajeros o mercancías.

¿Quitar una de las ramas de un desvió? No se puede y hay que eliminarlo todo.

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Si no fuera por que soy un fan de este tipo de videojuegos igual no hubiera pasado de las primeras horas. El juego empieza en el año 1850, con sus tempranas máquinas de vapor y carrocerías. Durante muchos años nos veremos limitados por la escasa variedad de locomotoras o vehículos, pero si somos pacientes las cosas se vuelven más interesantes en el siglo XX, donde el número y tipo de máquinas aumenta considerablemente y aparecen novedades como las máquinas eléctricas o diesel. Consecuentemente podremos optar por instalar catanarias o vías de alta velocidad.

Otra mayor fuente de frustraciones con Train Fever es la interfaz de usuario. Se nota realmente la falta de pulido en el sistema de ventanas que es realmente antediluviano y de aspecto pobre. Aunque el aspecto no importaría tanto si no fuera tan tedioso hacer alguna de las tareas más mundanas, que implican demasiados clics de ratón entre ventanas. Por ejemplo, deberemos enviar cada uno de los vehículos a su respectivo terminal si queremos remplazarlos para modernizarlos, algo que significa encontrar el vehículo, esperar a que llegue al terminal, pulsar sobre el terminal, buscar el vehículo, venderlo, comprar otro y asignarlo a la línea. Si tenemos una línea de autobuses con 10 vehículos, por ejemplo, esto nos llevará un cierto tiempo y lo tendremos que hacer de vez en cuando ya que los vehículos tienen un tiempo de vida limitado. No me queda muy claro cual es el efecto si no los cambiamos, porque en aquellos trenes o autobuses que he dejado corriendo más de 10 años después de su caducidad no he visto nada extraño. Pero probablemente haya algún tipo de penalización.

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En ese sentido se echa en falta información y estadísticas más detalladas, como el número de pasajeros transportado a lo largo del tiempo en cada línea y otros elementos que pueden ayudar a darse cuenta cuando las cosas pintan mal o cuáles son las tendencias. En Train Fever, el medidor especial es un balance para cada vehículo o línea, donde podemos ver el resultado de la diferencia entre gastos e ingresos en tiempo real.

Existe un sencillo sistema de industria, donde enviando cargas de hierro, carbón, petroleo o madera a sus respectivas plantas procesadoras generaremos mercancías que necesita la zonas industriales de las poblaciones. Esto siempre es un buen aliciente para intentar conseguir la cadena logística más productiva. Con la falta de ayuda, tardé bastante tiempo en entender como mejorar la producción, gastando mucho dinero en el intento con trenes a la espera de carga en las estaciones.

Y es que tener trenes, autobuses o camiones que no funcionan de forma óptima puede ser costoso. A diferencia del Railroad Tycoon, por ejemplo, no es posible cambiar los vagones en las estaciones. Para ello debemos enviar la máquina a su terminal y comprar o vender los vagones. Esto hace que generalmente optemos por varios trenes especializados, ya que hacer circular trenes sin carga sale bastante caro. Como las locomotoras, los vagones también envejecen y deberán ser cambiados con el paso de los años. Sin embargo, es difícil saber de un vistazo cuál es la esperanza de vida de cada uno de nuestros vagones ya que el número que únicamente se muestra es la edad del tren, siendo la edad del más viejo de sus componentes.

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En muchos de estos juegos, un aliciente interesante es la posibilidad de competir contra empresas rivales por pasajeros y recursos, algo que nos fuerza a tomar decisiones de forma más estratégica. En Train Fever no tenemos nada de esto, es simplemente un modo sandbox para jugar a nuestro ritmo sin tener que preocuparse de que un rival alcance el mismo destino que nosotros. Tampoco hay una economía global con recesiones o tiempos de bonanza, así como nada que vaya algo más allá de la gestión de líneas y recorridos. A diferencia de Cities in Motion, tampoco nos debemos preocupar por zonas y costes de los billetes, o promociones varias.

Sin embargo y con todas sus pegas, Train Fever tiene mucho potencial y, a primera vista, luce bien, especialmente en las distancias cortas. Si os gustan los trenes como a mi, os podéis pasar un buen rato admirando como el tren va de un lado a otro, o siguiendo a un tranvía por las calles. Vemos como se han cuidado a los transeúntes y posibles pasajeros, que andan por la calle, o van en sus coches a sus destinos (que podemos averiguar con unos cuantos clics). A media distancia, parece que estemos mirando a una maqueta de ferrocarriles, con sus trenes de cuidados detalles. Eso si, a mayores distancias el mundo resulta bastante monónoto y carece de detalles, en lo que es básicamente una extensión verde con algunos pueblos esparcidos aleatoriamente.

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Lo bueno de un mundo tan grande es que la escala permite construir estaciones enormes, más realistas, y largos trenes que irán por esbeltas vías pensadas para conseguir la mayor velocidad.

Conclusión

Train Fever tiene mucho potencial pero llega un tanto descompensado, con algunos de sus aspectos trabajados hasta el último detalle como pasajeros o mercancías acumulándose en la estación cuando ampliamos el mapa y otros dejados de lado como la interfaz. Con una gran falta de pulido, Train Fever da la sensación de ser más una fase intermedia de desarrollo que un producto final. Aunque aún y con todas sus pegas podemos llegar a pasar horas con él, Train Fever debería ser bastante más si quiere superar a los juegos en que se ha inspirado y su precio final de 24.99 € hace que corra el riesgo de descarrilar.

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Nos consolamos con:

  • Tamaño de los mapas.
  • Variedad y diseño de los vehículos.
  • Cuando por fin completamos una línea.

Nos desconsolamos con:

  • Los conflictos al poner vías pueden llegar a desquiciar.
  • Una interfaz gráfica que acaba resultando tediosa.
  • Parece un producto por acabar.

Ficha

  • Desarrollo: Gambitious
  • Distribución: Gambitious
  • Lanzamiento: 04/09/2014
  • Idioma: Inglés
  • Precio: 24,99 €

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