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Total War: Attila

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Hoy toca análisis de Total War: Attila, la nueva entrega de la saga Total War que nos sitúa en medio de la división del Imperio Romano, y presentando como mayor atractivo a los Hunos. Esta saga suele caracterizarse por ofrecer estrategia y acción bastante realistas de forma rápida. Sabemos que a una saga de éxito siempre le viene bien renovarse y aportar nuevas ideas, cambiar un poco, pero a veces las compañías no aciertan del todo. ¿Será este el caso?

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Empecemos con lo que más diferencia a marcado para mi entre este juego y otros de la saga: la complejidad. Y cuando digo complejidad no me refiero a que sea muy difícil, sino a que en los otros entrabas al menú principal e instantáneamente podías organizar una batalla a tu gusto, personalizando las tropas de cada facción (los equipos que se enfrentan entre sí, digamos), y permitiéndote hacer pruebas alocadas y muy divertidas como tú querías, de manera intuitiva y rápida. Sin embargo, en este título no es así. Se han perdido muchas de las opciones de personalización previamente disponibles, lo que te obliga a pensar más a la hora de construir tu ejército, y hace que un modo de juego, en este caso batalla personalizada, que era para relajarse un rato viendo miles de soldados luchar entre sí como tú habías elegido, se convierta en prácticamente algo igual al modo online pero contra la “ia”, obligándote a esforzarte para no sufrir una humillación en manos de tu enemigo.

Bueno, visto el tema de que se han reducido las opciones de personalización en este tipo de batallas, podríamos pensar que cuando menciono un cambio de complejidad me refiero a una reducción de ellas, pero no es así. Eso, en mi opinión, es simplemente falta de opciones. De hecho, que te sea más difícil ganarlas que antes también lo hace todo áun más. De nuevo, al referirme a complejidad en esta situación no me centro tanto en la mayor dificultad y desafío que supone el juego con ella, sino más bien a que, obligados por ese reto que ya empieza a suponernos un problema a la hora de obtener una victoria, tenemos que hacer uso de todas las mecánicas de las que disponemos si queremos conseguirla.

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Usar las nuevas mecánicas de combate para dirigir a tus ejércitos está bien, te ofrece más posibilidades, pero la cosa cambia si estás obligado a estar largos tiempo de espera meditando tu próximo movimiento, posiblemente una de estas complejas nuevas mecánicas (realmente no tanto cuando te acostumbras, pero sí se nota la diferencia respecto a las generales de anteriores juegos), en vez de tener la opción de relajarte organizando masacres con unas pocas nociones básicas. La libertad al jugador es una opción que se busca y se resalta incluso por los propios desarrolladores en este tipo de juegos, y está bien, es muy importante, pero en el momento en el que la reduces vas añadiendo barreras a la jugabilidad. Sí, quizás así consigas que más jugadores se percaten del buen sistema de estrategias que has diseñado, pero la mayoría estarán descontentos por no tener otras posibilidades viables. ¿Realmente merece la pena algo así? Desde luego yo opino que hay otras alternativas que incitan al jugador a utilizar este tipo de mecánicas complejas pero con grandes recompensas de muchas mejores maneras.

Total War: Attila cuenta, como de costumbre, con un modo campaña en el que tenemos que ir siguiendo las órdenes que recibamos para cumplir una serie de hechos históricos e ir avanzando en “pequeñas historias” que se nos van narrando a través de cinemáticas bastante buenas, aunque creo que un escalón por debajo de las de juegos anteriores. También tenemos las clásicas campañas personalizadas, donde elegimos la facción que queramos y nuestro objetivo será, digamos… conquistar todos los territorios que podamos. Aquí noto otra gran diferencia respecto a entregas pasadas de la saga. Y sí, de nuevo, la veo marcada en la complejidad y accesibilidad a ella. Normalmente en este modo de juego estábamos a costumbrados a tener que preocuparnos del pueblo, las tropas, los pactos, defender territorios y conquistar otros en una acción continua, pero aquí la cosa cambia un poco.

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Ahora esas mecánicas simples y divertidas se han suprimido. Ninguna facción moverá ficha para atacarte por sí sola, ya no puedes dedicarte a mandar todo tu ejército a una misma ciudad y atacarla, ahora tendrás que hacerlo con pequeños grupos de tropas, lo que resta espectacularidad a las batallas. No puedes marcarte tus propios objetivos porque entonces no obtendrás recompensas y no podrás aspirar a nada, e incluso tendrás que preocuparte de qué edificios construir en cada ciudad y de asesinar a miembros de tu familia que estén adquiriendo mucho poder y amenacen tu trono. Esto en un principio puede sonar bien, pero ya os digo que revisar a 10 miembros de arriba a bajo cada turno no acaba siendo divertido. Lo peor de todo esto no es que se haya añadido al juego, sino que el jugador es obligado a estar pendiente de todo, haciendo de turnos que deberían de pasar más o menos rápido, algo muy pesado y largo donde realmente no suelen ocurrir muchas cosas.

Disponemos de un modo online, como ya mencioné antes, que es bastante entretenido, sobre todo si lo juegas con amigos. Sí que se nota mejoría en los gráficos a la hora de luchar en las batallas, con mejores texturas, modelos más detallados y animaciones más naturales, además de que el entorno, algo que intervendrá en buena medida dentro de las decisiones tácticas, está bien posicionado para que ese cometido funcione y resulta bastante natural.

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En el apartado musical, los efectos sonoros destacan por estar bien conseguidos y encajar bien con la batalla, pero el elenco de canciones que nos encontramos deja mucho que desear, con un solo tema para todo tipo de menús que acaba siendo repetitivo y varias melodías bastante discretas mientras transcurre el modo campaña o te encuentras en una batalla.

Conclusión

Total War: Attila, a pesar de que ha perdido mucho, no es un mal juego, de hecho lo valoro como uno bastante bueno, que ha intentado expandirse para agradar a aquellos jugadores que pedían una experiencia más realista, pura simulación y estrategia. A cambio de ello, los que buscaban miles de soldados peleando entre sí, se verán, posiblemente, un poco decepcionados en la que considero una de las peores entregas de la saga en cuanto a cumplir con las principales características que más representaban a las anteriores. Y es una pena, porque realmente te das cuenta de que hay muchas opciones nuevas y el sistema de combate ofrece estrategias de ensueño, pero todo esto no se ha incorporado especialmente bien, y el resultado es una entrega muy mediocre para los más veteranos en la saga.

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Nos consolamos con:

  • Muchas más estrategias disponibles en las batallas.
  • Apartado gráfico mejorado.
  • Mayor realismo y simulación.

Nos desconsolamos con:

  • Lo anterior no se ha incorporado bien y el resultado no ha sido especialmente bueno.
  • Pocas canciones, que se terminan haciendo repetitivas.
  • Ya no puedes personalizar batallas rápidas a tu gusto.

Ficha

  • Desarrollo: Creative Assembly
  • Distribución: SEGA
  • Lanzamiento: 17/02/2015
  • Idioma: Español
  • Precio: 39,99 €

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