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To Hell With Hell

To Hell With Hell

Hace unas semanas, Sekiro: Shadows Die Twice, salía a la venta. A raíz de la aparición del nuevo título de From Software, compañía especialmente conocida por crear el “subgénero” soulslike y experiencias basadas en ofrecer grandes retos a cambio de grandes recompensas, volvieron a aparecer una serie de debates sobre si este, en especial, era un juego demasiado difícil o es que los jugadores actuales se deshacen al instante en cuanto se les presenta cualquier dificultad.

En el día de hoy no tengo intención de sumirme en ese preciso debate, sino más de bien puntualizar cuándo una alta dificultad parte, de base, de un planteamiento perjudicial. Esto ocurre, sobre todo, cuando esa alta dificultad se convierte en sinónimo de injusticia; cuando nace de mecanismos artificiales. Y es que eso es precisamente lo que nos encontramos al jugar a To Hell With Hell, un shooter roguelike con vista isométrica desarrollado por Lazurite Games que nos deja bien claro de qué va la cosa desde su mismito mensaje inicial: “Nuestro juego está pensado para ser difícil”… Pero ¿es esta una buena dificultad?

To Hell With Hell

Bueno, si partimos desde el acuerdo de que una dificultad mal planteada es, como decimos, una dificultad injusta y basada en mecanismos artificiales, podríamos enumerar algunas formas de llegar a este punto: aumentar el daño que el jugador sufre en cantidades ingentes, aumentar la salud del enemigo, aumentar el número de enemigos o elementos peligrosos en pantalla o servirse de diseños de juego aleatorios pobremente controlados que pueden llegar a transformar la experiencia en algo prácticamente imposible de superar son, únicamente, algunos ejemplos de esto. Ejemplos que To Hell With Hell sigue y que, pese a la plena consciencia de sus creadores hacia ello, podría suponer también su mayor punto negativo para muchos.

Aquí, las características jugables siguen en gran parte los puntos básicos de los shooter roguelikes, con sesiones de juego fundamentadas en escenarios generados proceduralmente que ir superando mientras nos cruzamos con una serie de objetos, más o menos útiles, que deberemos administrar con el objetivo de sobrevivir lo máximo posible. Si morimos, toca empezar desde el principio y de cero, con la única diferencia, quizá, de alguna que otra mejora en forma de armas que hayamos comprado en la tienda y, cómo no, la experiencia adicional que habremos adquirido como jugador. En cada partida avanzaremos de fase en fase, encontrándonos regularmente con una consistente en derrotar a un jefazo y con la posibilidad de seleccionar una pequeña mejora de entre cuatro que se nos ofrecen de forma aleatoria entre cada una de ellas. Destacan, sobre todo, los objetos que podemos recoger, divididos en tres categorías diferentes.

To Hell With Hell

Por un lado, tenemos las armas, la mayoría a distancia (con munición limitada que tendremos que tener cuidado a la hora de administrar), aunque también las hay cuerpo a cuerpo. Por otro, los potenciadores que nos darán ventajas momentáneas, desde hacernos invulnerables o invisibles durante unos segundos hasta reponer parte de nuestra vida o munición. Por último, hallamos algo llamado “máscaras”; estos son posiblemente los objetos más interesantes, ya que su funcionamiento parte de que nuestro personaje posee una barra de vida muy limitada, pero, al recoger una máscara, se añade otra barra adicional, anexada a la anterior y a la vez independiente, que será de grandísima ayuda, no solo porque nos otorgarán puntos de vida más que necesarios, sino también porque con ellas podremos usar habilidades muy útiles y nuestras armas obtendrán mejoras vitales.

Hasta este punto, la cosa va bien. Tampoco es que todo este conjunto nos ofreciera realmente una experiencia trepidantemente divertida, pero sí algo eficaz a la hora de entretener y bastante bien hecho, en especial porque la variedad de objetos y sus funciones despiertan curiosidad y ganas de aprender, además de presentar un aspecto gráfico pixel-art que luce bien y canciones de metal capaces de subirnos las pulsaciones. No obstante, volviendo al tema de la dificultad, ahí es donde todo empieza a desviarse un poco más.

Y es que nos topamos frecuentemente con puntos de no retorno en los que, si no hemos tenido especial suerte con los objetos que nos han tocado hasta ese momento, o hemos cometido algún fallo de más, nos tocará enfrentarnos a enemigos contra los que el juego pasa a convertirse directamente en un bullet hell (nunca mejor dicho) que nos atosiga con tantos elementos tan veloces y tan dañinos en pantalla a la vez que no solo se vuelve muy difícil evitarlos, sino que no se puede evitar tener la sensación de que es casi imposible conseguirlo y de que nuestra única posibilidad residiría en tener el equipamiento adecuado para aguantar el daño suficiente, sumado a tener también el daño suficiente como para poder superar la fase a base de fuerza bruta y no de nuestra propia habilidad.

To Hell With Hell

Tan marcado es tal hecho que el propio juego no duda en advertirnos de ello. Los diseñadores saben que esto es así y, por ello, recomiendan que reiniciemos directamente la partida si llegamos a una situación en la que todo parezca demasiado cuesta arriba. Porque es precisamente lo que comentábamos, que la habilidad del jugador se queda en un segundo plano en pos de la pura suerte que tengamos al disponerse los elementos aleatorios correspondientes. Pero no solo por objetos o ventajas podremos llegar a tales momentos; la propia disposición de niveles y enemigos en las fases normales podrá desembocar en que todo nos parezca mucho más fácil o mucho más difícil, pudiendo toparnos con entornos con enemigos moderados y bien distribuidos o con otros en los que la fortuna no nos haya sonreído y que estén plagados de demasiados enemigos o de demasiados de aquellos muy poderosos que nos hagan sufrir un infierno de balas y explosiones a priori insuperable, algo sumamente frustrante y que hace al jugador perder las ganas de intentar mejorar y progresar en un juego que no se lo recompensará lo suficiente.

Además, la forma de avanzar por estos niveles demoníacos tanto en dificultad como en ambientación es monótona y básica. La jugabilidad per se no es el problema, sino que la única forma de no morir acribillados salvajemente consiste en asomarse a cada nuevo sector con enemigos, alertarlos a todos y esperar a que vengan de uno en uno y en fila india a intentar matarnos en un proceso lento y mucho más aburrido, pero alternativa en solitario a cualquier frenético “modo Rambo” con el que seríamos destruidos en el acto. Y es una pena, porque cuando mejor funciona el juego con diferencia es, de hecho, en estos momentos; por desgracia, casi en ninguna situación es viable jugar así, lo que deriva en escenarios insustanciales que no transmiten la sensación de mantener cierto orden creativo dentro de su diseño a pesar de generarse mediante algoritmos aleatorizados, como otros grandes roguelikes sí que consiguen; de modo contrario, aquí parece que no nos enfrentamos más que a un puñado de objetivos con programación de seguimiento al jugador esencial que disparan en cuanto nos ven y, dado su extenso número, llenan la pantalla rápidamente de elementos muy dañinos que nos complican la vida, provocando todo ello un decrecimiento considerable sobre la intensidad y el disfrute general de la experiencia.

To Hell With Hell

Conclusión

To Hell With Hell es un un título que posiblemente gustará a los amantes de los roguelikes y de los juegos muy difíciles por el mero hecho de serlo, pero probablemente no tanto a quienes simplemente busquen un buen juego de acción y aprecian una buena dificultad solo cuando se plantea con sumo cuidado e intención de maximizar el disfrute del jugador, lo cual requeriría evitar cualquier clase de mecanismo injusto, artificial o poco controlado. Una experiencia con una base disfrutable cuyo techo, por desgracia, se derrumba y acaba dejando un infierno de escombros que podrían no haber sufrido tal destino en otras circunstancias. Por un precio de 13,99€, hay numerosas alternativas mejores.

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Nos consolamos con:

  • Un bonito y cuidado apartado gráfico pixel-art.
  • Su adrenalínica música metal.
  • Buena cantidad y variedad de armas…

Nos desconsolamos con:

  • …que no se aprovecha en absoluto en una jugabilidad posterior.
  • Una dificultad mal llevada que arruina en gran medida el disfrute general.
  • El poco control apreciable sobre sus sistemas aleatorizados.

Ficha

  • Desarrollo: Lazurite Games
  • Distribución: Deck13, WhisperGames
  • Lanzamiento: 19/07/2018
  • Idioma: Inglés
  • Precio: 13,99 €

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