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The Wizards: Dark Times

The Wizards: Dark Times

Si hay un personaje que llama rápidamente la atención de «Los Vengadores», ese es sin duda Doctor Strange. Poder hacer hechizos poderosos con las manos es algo que nunca me canso de ver, al igual que el «bending» en la serie de «Avatar» y muchos otros casos similares. Este fue uno de los motivos por los que disfruté tanto de The Wizards el año pasado, al darme esta fantasía de ser un mago capaz de lanzar potentes bolas de fuego o invocar arcos de hielo solo con nuestras manos.

Pues bien, los chicos de Carbon Studio no se han dormido en los laureles, ya que al fin está entre nosotros su secuela, The Wizards: Dark Times. Aunque originalmente iba a funcionar como una expansión independiente, tras la buena acogida que tuvo en la Gamescom, el proyecto creció hasta convertirse en una secuela con todas las de la ley. Así que, es la hora de volver a Melioras para combatir contra las fuerzas de la oscuridad usando todos los trucos que estén a nuestro alcance.


Un aspecto donde no se nota mejoría alguna es en la trama, ya que nuevamente vuelve a ser lo más flojo del juego. Básicamente, hay una entidad muy mala muy mala que está desatando la oscuridad por Melioras. Tras un enfrentamiento inicial, nos toca recorrer todo el reino hasta volver a enfrentarnos a ella… Y fin. No hay mucha chicha, ni se explora apenas a los pocos personajes que hay presentes en la trama. Es más una excusa que otra cosa, sin diálogos ni ningún momento narrativo que se nos vaya a quedar grabado en la memoria más de 1 segundo.

The Wizards: Dark Times

Se nota, por tanto, que donde Carbon Studio ha puesto toda la carne en el asador es en las mecánicas, donde The Wizards: Dark Times sí ha evolucionado notablemente. La esencia de la primera entrega se mantiene, al estar ante el equivalente de un shooter cargado de acción, pero donde usamos toda clase de hechizos en vez de armas de fuego, y con la gracia añadida de ser nosotros mismos los que lanzamos los hechizos con nuestras propias manos en VR.

La principal novedad está en el uso de estados elementales, por lo que el fuego quema, el hielo congela y el rayo electrocuta. Esto amplía notablemente las opciones de combate, ya que con una bola de fuego podemos hacer daño durante un tiempo a los enemigos, mientras que a un enemigo congelado le podemos destruir con un ataque «físico» como el lanzamiento del escudo o el «empujón» (muy a lo Jedi, sí), solo por citar los ejemplos más claros.

La gracia de este sistema es que nos permite combinar mucho mejor cada uno de los poderes que tenemos a nuestra disposición, los cuales son también mucho más numerosos. Empezaremos de serie con la bola de fuego, el escudo de energía y el arco de hielo, que se invocan igual que en el original. Sin embargo, aquí ya tenemos la primera novedad, al poder ejecutar el hechizo con las dos manos al mismo tiempo, pudiendo llevar dos escudos o dos bolas de fuego, por ejemplo.

The Wizards: Dark Times

A esto hay que sumar la nueva ristra de poderes, como el mencionado «empujón», la posibilidad de lanzar los escudos para hacer daño físico, el convertir el arco en espadas de hielo, crear explosiones terrestres y varias modificaciones más. Cada vez que lograba un nuevo hechizo, me emocionaba un montón, ya que eran más formas todavía de dar cera a los oponentes. Es cierto que quizá The Wizards: Dark Times no esté muy bien equilibrado, ya que hay hechizos muy, muy «chetados» con los que podemos arrasar fácilmente a los enemigos.

Sin embargo, en este tipo de juegos, es algo que incluso prefiero, ya que sentir que somos el ser más poderoso del universo es increíble, además de vender la sensación de poder de la mejor forma posible. Es el mismo caso que con la patada en Dark Messiah, que puede romper el título, pero al mismo tiempo lo hace más divertido. Tener a nuestra disposición tantas herramientas con las que sembrar el caos es sencillamente genial, y el diseño de los niveles lo tiene muy en cuenta a la hora de ofrecer sus escenas de acción o «setpieces».  Eso sí, esto no debería estar rivalizado con ofrecer cierto nivel de desafío, ya que no morí ni una vez en mi partida, y sin la posibilidad de elegir «Difícil», sentí que me faltaba un verdadero reto en el que explotar estos maravillosos poderes.

Por ejemplo, en un nivel está lloviendo, por lo que los hechizos de fuego pierden casi toda su potencia, forzándonos a usar otras combinaciones de hechizos para superar a los enemigos. En otro momento, debemos ir agarrado, por lo que «solo» dependeremos de hechizos de una mano, mientras que en otro debemos de defendernos a toda velocidad, por citar varios ejemplos. Pese a que el componente de exploración sigue siendo muy limitado en el juego (y se podría haber explotado más con el tema de los estados elementales), al menos las situaciones de combate en las que nos mete son la mar de entretenidas.

The Wizards: Dark Times

Otro aspecto en el que el juego ha mejorado es en el de la variedad de enemigos. Esta vez tenemos a los soldados normales y su versión fuerte, unas setas que explotan al acercarse, pequeños goblins que lanzan bombas (y sí, las podemos devolver con el «empujón»), y lo mejor de todo, los propios elementos, usando al máximo las características del mismo. Es cierto que podrían haber metido más tipos de enemigos, o incluso alguno más único propio de algún lugar, pero así no son solo trolls como en el original salvo en dos momentos contados.

Por desgracia, un paso atrás en The Wizards: Dark Times es en el de los jefes finales. Sólo hay uno, y me ha parecido muy, muy pobre, sin tampoco demasiado de espectáculo para que entre por los ojos como poco, lo cual es una lástima, ya que no funciona mucho como clímax. En el anterior, cada jefe tenía alguna mecánica especial que hacía cada jefe algo memorable, pero aquí no ocurre eso bajo ningún concepto.

La siguiente pega está en la duración, ya que en apenas 3 horas podremos ver todo lo que ofrece el juego. Sí, desbloqueamos una dificultad adicional, pero todo el factor de rejugabilidad del original (por medio de las cartas para añadir potenciadores de diferente clase) ha desaparecido, al igual que la arena. Esto reduce notablemente la rejugabilidad de la propuesta, lo cual es una lástima, ya que unos buenos desafíos de combate me harían estar horas jugando hasta dominarlos al máximo. De hecho, los secretos son solo coleccionables para nuestra base, sin haber una progresión en nuestros poderes ni nada por el estilo, lo cual no me disgusta, pero estaría bien que los secretos ofrecieran algo más sustancial.

The Wizards: Dark Times

Si nos centramos en el apartado técnico, The Wizards: Dark Times nos ofrece muchas luces y alguna sombra. Me quiero centrar primero en lo positivo, que es bastante. Los escenarios son bastante espectaculares, con algunos entornos brillantes que nos dejarán con la boca abierta por su amplitud, arquitectura y arte. Los efectos de partículos de los hechizos son también geniales, al igual que la iluminación, por lo que estamos ante un título de lo más puntero en lo puramente gráfico.

Sin embargo, no está del todo pulido, por lo que es habitual sufrir algún que otro tirón. Esto no lo quiero achacar por completo al juego, ya que puede ser mi PC, pero no está de más comentarlo. Las animaciones, por otro lado, no son tan espectaculares, notándose aquí más que estamos ante un título independiente. Esto se nota muchísimo en el apartado sonoro, donde los efectos de la magia están conseguidos, pero todo lo demás está lleno de altibajos.

Las voces en inglés de los personajes (hay subtítulos en nuestro idioma) son de calidad, pero la música se hace muy repetitiva por los pocos temas que hay como tal. Los efectos sonoros de los propios enemigos o del escenario, a veces se activan y están presentes, mientras que muchas otras veces no. Por ejemplo, hay algunos ascensores que son completamente silenciosos, lo cual queda extraño y saca algo de la experiencia. No es un desastre ni interfiere a nivel de mecánicas, pero sí que se podría pulir mucho más.

The Wizards: Dark Times

Conclusión

Los chicos de Carbon Studio han sabido reconocer los puntos más fuertes de la primera entrega para ofrecer en The Wizards: Dark Times una secuela que es, por lo general, mejor y más divertida. Los hechizos son sencillamente increíbles, sintiendo una increíble satisfacción cada vez que los lanzamos. Esto se traduce en combates entretenidos donde tenemos muchas formas de arrasar con el enemigo, y varios encuentros bien diseñados nos animan a ir probando todos los poderes, para que siempre nos lo pasemos en grande con bolas de fuego (como si fuéramos Constantine), con escudos de luz (no negaré haberme sentido el Capitán América) o lanzando rayos cual Palpatine.

Por desgracia, hay aspectos donde la secuela no está tan pulida como la anterior entrega, como en la dificultad (apenas hay retos), un único jefe final olvidable o un apartado sonoro muy dispar. Lo peor es seguramente la escasa duración de la propuesta, sin apenas rejugabilidad ni maneras en las que explotar al máximo todos nuestros poderes. Todo esto puede que se solucione en una «Enhanced Edition» como ocurrió en la primera parte, pero eso no quita que The Wizards: Dark Times sea actualmente uno de los juegos de acción y magia más divertidos y espectaculares de la VR. Si estas pegas no os importan, entonces la vuelta a Melioras os atrapará sin remedio al haceros sentir como el mago más poderoso del universo.

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Nos consolamos con:

  • Los nuevos hechizos son fantásticos, y la forma de lanzarlos muy inmersiva
  • Los efectos elementales le dan un mayor dinamismo al combate
  • Gráficamente hay momentos que te dejan con la boca abierta
  • Sentirte como un mago híper poderoso durante todo el tiempo

Nos desconsolamos con:

  • En unas 3 horas podemos acabar la campaña
  • Se ha reducido drásticamente la rejugabilidad respecto a la primera entrega
  • El apartado sonoro es muy desigual
  • El jefe final es muy olvidable

Ficha

  • Desarrollo: Carbon Studio
  • Distribución: Carbon Studio
  • Lanzamiento: 04/06/2020
  • Dispositivo VR usado: Oculus Rift S
  • Idioma: Textos en Castellano y voces en Inglés
  • Precio: 24,99 €

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