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The Talos Principle

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Casi un año después de la llegada de The Talos Principle a PC e incluso a plataformas móviles Android el pasado mes de mayo, el título de Croteam quiere desembarcar definitivamente en nuestras vidas dando el salto a la consola de Sony PlayStation 4 para traernos esta propuesta que combina los puzles más refinados, la ciencia ficción y la filosofía, todo encapsulado en un título que ha recibido la mejor de las críticas a nivel mundial.

El escritor del galardonado The Swapper, Tom Jubert, es el encargado de poner el guion a esta fantástica aventura que plantea temas de interés mundial pero también temas personales haciendo claras referencias a Platón o Aristóteles. Jonas Kyratzes (The Sea Will Claim Everything) también está involucrado en el Proyecto como escritor junto a Tom, así pues tenemos un fuerte componente narrativo que no a todo el mundo le puede llegar a encantar o enganchar. Para eso están los libros.

Dicho esto y sin más dilación, analizaré lo que para mí ha sido una de esas sorpresas del año, no por el género, pues juegos de puzles hay algunos (no demasiados) sinó por ese componente filosófico que incluye The Talos Principle y que, sin decir si está bien o mal, expondré.

Puzles y filosofía, pero qué cojones

Últimamente, se echa en falta videojuegos que supongan un reto más allá del prueba-error que ofrece un Bloodborne o un Dark Souls que, para muchos, son los títulos más exigentes a nivel de habilidad que pueden existir ahora en el mercado. The Talos Principle es un videojuego que ofrece ese plus que muchos juegos no tienen, el componente de reto real, el de pararse unos instantes – quizás minutos – y pensar la siguiente jugada. Y es que el juego, pese a empezar en un ambiente muy tranquilo y sosegado, es totalmente hostil contra nosotros. Y muy pronto nos daremos cuenta que tendremos que desoxidar nuestro cerebro ante el enorme despliegue de puzles y  situaciones que nos las harán pasar realmente canutas. Y eso que parece que vivamos en el mejor de los paraísos.

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The Talos Principle mezcla, por un lado, un sistema de juego en primera persona (se puede cambiar a tercera) para resolver puzles mediante objetos sencillos. Dichos puzles se van complicando cuando tenemos que combinar objetos con elementos del entorno, como haces de luces o estatuas. Por otro lado, tiene un componente filosófico, de la teoría de la vida, de preguntas revoltosas que terminan por crear un perfil psicológico del jugador. Para ello se utiliza unos pequeños terminales con una IA llamada Milton que nos dará conversación de un inicio y nos pondrá contra la espada y la pared en temas de calado social y personal. Parece una combinación realmente pretenciosa y de hecho lo es, pues ambas partes son independientes, no están entrelazas. Puedes jugar todo el juego sin leer un documento ni mediar una letra con el terminal. Siguiendo las indicaciones de la voz en off que nos guía durante toda la aventura, sería suficiente para saber cuál es tu objetivo.

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Ahora bien, si quieres desbloquear alguno de los finales que tiene el juego, deberás echarle horas y horas al terminal para que algo cambie en toda esta historia. Desde ya decimos que el terminal nos traerá muy buenos recuerdos, utilizando ese maravilloso sistema operativo llamado MS-DOS donde ejecutaremos líneas de comando y abriremos documentos que nos cuente un poco más de la historia, del experimento que acontece en The Talos Principle y de porque nuestro protagonista es un androide al más puro estilo Yo Robot. Desde ya, te puedo decir que toda esta parafernalia puede que no te interese lo más mínimo, que para eso discuto en la barra del bar con una “rubia” y un amigo, o una rubia; bueno no, una rubia no.

El mundo de Talos Principle

El extravagante título se divide en cuatro grandes zonas. La inicial, los Jardines de Elohim, es un despliegue de matices e iluminación con una inspiración fuertemente enfocada a la mitología griega que nos transmitirá, casi de manera instantánea, una calidez y una paz que solo será quebrantada cuando nos explote en la cara el primer androide “rechonchete” que patrulla por los jardines. Esta zona sirve de “tutorial” y lo remarco porque de tutorial tiene una mierda. En todo caso son los puzles más sencillos de resolver y nos ofrece una pequeña instantánea de qué mecánicas utiliza The Talos Principle, pero nada de eso de “esto sirve para esto”. Inicialmente, el juego utiliza unas herramientas llamadas Bloqueador que inhiben el efecto de unas puertas de color azul, permitiéndonos el paso. Su aspecto parece el de una cámara de vídeo de color amarillo, trípode incluido.

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A lo largo y ancho de los Jardines de Elohim (y del resto de zonas) encontraremos señales en las cuales se indica una dirección en forma de flecha y pintada en su interior, una forma de Tetrominó y un color; verde, amarillo o rojo. Para avanzar en el juego tendremos que conseguir todas estas fichas de tetrominó y después unirlas de forma lógica en la puerta bloqueada correspondiente para poder abrirla. Para conseguir todas las piezas, tendremos que echar mano de estas señales ya que éstas nos indican la posición de la pieza que tiene indicada. Si las seguimos no tardaremos en divisar una puerta de color morado que será el inicio de un laberinto cerrado en la que se encuentra el puzle de rigor y la pieza como recompensa.

Cada zona del juego se divide en varias sub-zonas (generalmente ocho), y cada sub-zona dispone de distintos pabellones donde recoger piezas. En total, The Talos Principle cuenta con 120 puzles de dificultad ascendente. Cada sub-zona dispone de un terminal propio donde hacer tus cosas de hípster, tales como leer documentos o hablar con tu amigo virtual. El número de piezas de cada sub-zona varía, podemos encontrar zonas con 4 o 5 piezas y otras con menos (o más). Por si no lo habéis imagino, el color de la pieza indica la dificultad de los puzles, siendo los rojos los más atroces para nuestras neuronas. Pero las sub-zonas también esconden ítems secretos, como grabaciones del experimento que acontece el juego, o incluso, encontraremos a otros sujetos correteando por la misma zona que tú, dibujados con un aura azul que nos recuerda a nuestros aliados invocados en Dark Souls. ¿Serán otros jugadores de The Talos Principle?

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Una vez vayamos consiguiendo piezas y desbloqueando zonas, una voz de ultratumba, la de Elohim, padre y creador de todo este alocado y sin sentido universo, nos animará a resolver todos los retos que se propone tanto en los Jardines, como en el Antiguo Egipto y otros tantos y tan pintorescos escenarios disponibles en el juego. Ahora bien, Elohim lanza una advertencia, no subas a la torre, pase lo que pase, ni se te ocurra subir a la torre y nosotros, seres curiosos por naturaleza, transformamos la torre en nuestra obsesión, nuestro objetivo.

Esto, de Portal, tiene bien poco

Muchos análisis que leo del juego lo asocian de forma brutal a Portal, está por todos lados. Y oye, sí, pero tampoco tanto como puedas llegar a pensar. Portal es más dinámico, la historia te persigue hasta el último momento (sobre todo con Portal 2) y tu única misión es hacer puzles para escapar de tu prisión. ¿Qué en The Talos Principle aparecen cubos parecidos a los de Portal? Cuando veas su uso y el desarrollo de sus puzles veremos que del título de Valve no queda absolutamente nada más que el género. Ni siquiera el personaje, ni la forma de resolver los puzles es la misma. Es como si a Rayman le llamas Super Mario; oye, pues no.

Dicho esto, empezamos a exponer la jugabilidad del Principio de Talos, que se basará en tres herramientas básicas: el Bloqueador, el Hexaedro y el  Conector. El primero ya hemos explicado su función, se trata de un desbloqueador de puertas azules que nos permitirá avanzar entre estancias de la zona donde se ubica el puzle. Dichos bloqueadores no funcionan con las puertas moradas, que os conozco. El segundo ítem, el Hexaedro, nos puede traer muy buenos recuerdos, la verdad, pero su uso dista mucho del que hace Chell en su aventura a través de Aperture Science. El uso del hexaedro se limita a dos cosas; la primera a usarse de apoyo para alcanzar zonas más altas o poder poner encima el tercer ítem en cuestión, el Conector. Ahora entenderéis porqué. La segunda, para usar como peso en interruptores dispuestos en el suelo que abren… ¡más puertas!

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El Conector es el ítem más mosqueante de The Talos Principle. Se trata de un cristal montado en un trípode que refleja haces de luces que encontraremos en algunas zonas de los puzles. Hay dos tipos de haces de luces, los de color azul y los de color rojo, y en alguna parte del mapa existe un interruptor que abre una puerta únicamente si le llega el correspondiente haz de luz, color incluido. Además los haces de luces no pueden chocar entre sí, lo que requiere un correcto posicionamiento del conector que refleja los rayos de luz para crear circuitos de lo más complejos. Aquí es donde entra el hexaedro, que en su gran mayoría sería para alzar un conector que refleja un color a una altura distinta que la del otro color, así no se chocan y por lo tanto, desbloqueamos el camino. Solo de pensarlo es agotador, lo sé.

Si no tuviésemos suficiente con desbloquear puertas y orientar rayos de luz de colores para abrir más puertas, llegan los enemigos de escenario, que no son muchos, pero son lo suficientemente tocacojones como para tirar todos tus avances por tierra. Hay pocos “enemigos” en los panteones donde se desarrollan los puzles. Tenemos la bola redonda que patrulla por los pasillos del laberinto y también tenemos metralletas situadas en los puntos más álgidos. No tienen perdida, los verás rápidamente y no hay forma alguna de evitarlos si nos acercamos lo suficiente. Si esto ocurre, la bola nos perseguirá y explotará, y la metralleta nos acribillará sin piedad. La única forma de neutralizar a los enemigos es utilizando los Bloqueadores. La única. Así que ya tienes un añadido más a la resolución de puzles. Con todo lo que hay que abrir y neutralizar tenemos multitud de situaciones variadas que resolver.

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Pero esto no es todo, ¡Ja! Ni mucho menos. Si tenemos la suficiente pericia como para desbloquear todos los caminos de un puzle, es posible que él encontremos una puerta más, la más complicada de conseguir, la que contiene una estrella. Si logramos darle al coco lo suficiente, descubriremos la forma de desbloquear este secreto que, si conseguimos todas las estrellas del juego, accederíamos a una sala súper secreta de Elohim. Solo para los más elitistas del género, sin duda. ¿Cómo encontrar todas las estrellas? Atento a los carteles que hay al entrar a cada sub-zona del juego, porque las indicaciones te mostrarán si en esa nueva área se encuentra alguna estrella… Y no te van a decir donde, te toca explorar, o bien consultar la multitud de códigos QR que hay repartidos en los laberintos que hay escrito otros usuarios (y que puedes crear tú también, como si de una Saponita de Dark Souls se tratase).

La Torre prohibida

Tras superar los jardines iniciales, llegaremos a la primera gran zona del juego, ambientada también con un estilo griego. En ella divisaremos ocho puertas y cada una de ellas nos transportará a sub-zonas con más y más piezas. Esta primera zona nos permitirá desbloquear las dos herramientas restantes del juego (conector y hexaedro) además de encontrar el pasaje secreto a la cámara que nos lleva al nivel ultra secreto (el de las estrellas). De vuelta a la sala principal, encontraremos un ascensor que nos llevará a los pabellones A y B con más niveles y piezas que recuperar. Frente a nosotros la enorme y prohibitiva torre.

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Dicha torre se extiende a lo alto del firmamento. Si entramos dentro comprobaremos que hay un ascensor con botones hasta 6 plantas. Cada una de ellas requiere piezas de color rojo, las más complicadas de conseguir sin duda, dentro, más niveles y algo más de desesperación, nervios y tensión. El clima una vez se entra en la torre merece la pena ser vivido. Y no digamos las variantes del final del juego que tiene The Talos Principle, dadas las posibilidades que ofrece el juego, todo cuenta, todo vale, tanto si eres de los que “pasas” olímpicamente del “gafapastismo” de leer filosofía en un juego, a si eres de esos que prefieres leer mientras (no)juegas.

Deluxe Edition

La versión PS4 incluye una edición titulada Deluxe Edition que incluye la expansión del juego original de 2014 llamada Road to Gehenna. Sus creadores, Tom Jubert (The Swapper) y Jonas Kyratzes (The Sea Will Claim Everything) han querido expandir el universo que rodea a The Talos Principle con este DLC que nos pone en la piel de otro androide mensajero llamado Uriel donde desarrollará nuevos puzles, descubrirá una nueva sociedad, historia y más filosofía en el mundo creado por Elohim.

Conclusión

Motivado por un amigo que hablaba maravillas del juego, me dispongo a iniciar una de esas aventuras de las que no sé qué me voy a encontrar (sinceramente, había oído hablar del juego pero jamás me provocó nada) así que empecé a contemplar aquellas luces y aquel despliegue de verde. Parecía que estaba en el paraíso cuando mi exploración empezó a centrarse en esas paredes de color morado que me adentraba sin más impedimentos en los primeros puzles del juego. Al tercer puzle ya estaba bloqueado hasta que tuve que tirar de videoteca para desbloquearme y aprender cómo funciona el juego y sus artilugios. Lo cual es algo negativo para un juego basado en puzles.

The Talos Principle es un juego exigente pero con un patrón bastante repetitivo a mi gusto y con picos de dificultad verdaderamente absurdos. Conseguimos todos los ítems muy pronto, no hay más que tres y todo empieza a retorcerse con elementos de escenario de lo más variado, desde paredes con ventanas, catapultas, botones en el suelo, enemigos pululando, ahí si es donde reside la variedad. De eso no puedo tener queja, hay variedad de situaciones y son verdaderamente desafiantes. Ahora bien, como la cagues en los compases finales, vas a pillar un mosqueo de tres pares de cojones por tener que volver a hacerlo todo.

Personalmente, he pasado olímpicamente de la historia, tan solo lo que Elohim me contaba y lo que iba contando las grabaciones que encontraba durante el camino. El juego no me obligaba y he aprovechado esa debilidad para disfrutar de mi pasatiempo favorito: jugar a videojuegos. Algún que otro fichero he abierto, alguna que otra iteración he realizado con Milton, pero me ha aportado tan poco, me ha aburrido tanto, que decidí pasar de largo de los terminales y centrarme en lo verdaderamente exigente de The Talos Principle.

A un filósofo le encantará, a alguien que adore leer filosofía le chiflará, como si a un psicólogo le plantas un juego con plot de Freud o Lacan; como si a un político le pones un plot de Livio o Maquiavelo. En definitiva, el enfoque no condiciona tu (mi) opinión de un juego, su desarrollo sí.

Nos consolamos con:

  • Puzles muy ingeniosos y de dificultad ascendente
  • Los escenarios son bellos y transmiten tranquilidad
  • Secretos que sacarán nuestro lado más exigente
  • La banda sonora es preciosa y aclimata fenomenal
  • La historia principal es enrevesada, mística, profunda y tiene varios finales que desbloquear… ¡rejugabilidad!

Nos desconsolamos con:

  • Patrón de los puzles muy parecido al conseguirse muy pronto todos los artefactos
  • No existe una adaptación progresiva a modo de tutorial, no sabemos cómo funcionan los artilugios ni tampoco como interactúa los elementos del juego entre sí
  • La parte filosófica no se mezcla con la acción, no te obliga a adentrarte ni tampoco la interfaz MS-DOS te invita a hacerlo y por lo tanto, sufre un gran riesgo de ser obviable

Ficha

  • Desarrollo: Croteam
  • Distribución: Devolver Digital
  • Lanzamiento: 13/10/2015
  • Idioma: Castellano
  • Precio: 39,90€

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