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The Swapper

The Swapper

The Swapper es un título indie que debutó en 2013 para PC (con mucho éxito entre público y crítica, por cierto) y ahora llega a los sistemas PlayStation, es decir, PlayStation 3PlayStation 4PS Vita (la versión de la que yo os hablaré, aunque en el momento de comprarlo desbloqueamos las tres gracias al Cross-Buy).

En esta aventura nos pondremos en la piel de una astronauta que llega a una estación espacial de investigación, llamada Theseus, en la que no queda nadie vivo (¿o tal vez no estamos tan solos como creíamos?) y de la que deberá escapar después de solicitar ayuda. Para lograrlo deberá adentrarse en las profundidades de la nave y allí “conocerá” a los Custodios y a un superviviente que tiene la clave para huir de ahí con vida.

Esta aventura es un juego de puzzles y toques plataformeros en el que deberemos resolver diferentes rompecabezas utilizando un objeto llamado “Swapper”. Este artilugio, que por momentos puede recordar a la pistola de portales de Portal, nos permite crear hasta cuatro clones de nuestro personaje y, si los alcanzamos con el rayo que puede lanzar, pasaremos a controlar uno de estos recipientes. ¡Oh! mencionar que cuando uno de los cuerpos se mueve, todos le imitan (si pueden): si nos movemos dos pasos a la derecha todos lo harán, mientras que si saltamos a la izquierda todos nos imitarán… a no ser que un muro, un escalón o una caída mortal se lo impida (realmente esto último no les impide moverse, pero si el clon muere o nos toca, desaparece).

The Swapper

Por suerte o por desgracia, no todo es tan simple como parece, y en varias ocasiones deberemos estrujarnos el cerebro para continuar sin que nos afecten unas luces que hay en el escenario porque el Swapper no funciona correctamente bajo ellas: en una zona iluminada en color azul no podemos poner un clon (aunque si ya está hecho, sí que puede entrar y no le pasa nada), el rayo que nos permite cambiar de cuerpo no puede atravesar la luz roja (así que no podemos pasar a controlar a un clon que esté en una zona de este color o tras ella, aunque andando se puede atravesar perfectamente) y la luz rosa nos impedirá crear y tomar el control de los clones.

Una vez tenemos claro esto, deberemos proseguir nuestra aventura y para ello necesitaremos activar unos paneles que funcionan con orbes. Y sí, habéis adivinado, para conseguir estos orbes deberemos recorrer la nave y solucionar los diferentes puzzles que encontremos en algo que puede recordarnos un poco a los Metroid o Castlevania (aunque aquí no avanzamos según obtenemos nuevas habilidades, puesto que la protagonista no recibirá nuevos poderes, sino que deberemos ir adelante y atrás para abrir caminos bloqueados anteriormente). Para movernos por la nave, además, iremos desbloqueando poco a poco diferentes puntos de teletransporte, muy en la línea del magnífico VVVVVV. Y esa no es la única característica que comparte con el título de Terry Canavagh, sino que cuando avancemos bastante en la aventura nos encontraremos unos paneles en suelos y techos que alteraran la dirección de la gravedad de la persona que los pise (pero no de sus clones anteriores, sólo de aquellos que cree después de pisarlos. O de los clones que lo pisen, claro está).

The Swapper

Y esto es todo, básicamente, a nivel de mecánicas. La verdad es que no ofrece mucha cosa “nueva” (como he ido comentando, hay varias influencias evidentes), pero eso no hace que el conjunto funcione peor o no resulte entretenido. Es más, pese a todos los elementos conocidos, esta obra es realmente fresca y diferente.

Pasando a los aspectos más técnicos, comentar que el título es una pasada gráficamente. Y no sólo porque se vea muy bien (que lo hace, al menos en la pantalla de PS Vita) aunque algún elemento muy concreto luzca menos, sino porque derrocha amor y mimo por todos los costados ya que todos (sí, TODOS) los elementos del juego han sido creados con plastelina, arcilla y otros materiales “caseros” para ser posteriormente transportados al título. Vaya, que como decía, el juego luce de maravilla y además es muy original.

Los escenarios, además de relativamente grandes y bastante detallados (aunque separados en secciones más pequeñas) y resultan muy variados pese a que cueste de creerlo (sí, una estación espacial puede tener muchas zonas diferenciadas: laboratorios, zonas de carga, una especie de jardín botánico, etc). Si hasta tendremos unos pocos paseos espaciales a gravedad cero al más puro estilo de Dead Space (juego al que, por cierto, el protagonista me recuerda a nivel visual con ése casco iluminado en azul. ¿Coincidencia?). Y en estas secciones, además, nos moveremos de manera distinta, aunque éso mejor lo descubrís vosotros mismos…

The Swapper

Siguiendo con el aspecto gráfico, decir que los (pocos) personajes tampoco se quedan atrás, con un diseño correcto y bien animados (aunque el protagonista, en alguna ocasión, puede presentar alguna animación un pelín ortopédica). Nada del otro mundo, pero más que correcto.

A nivel sonoro, destaca por unas preciosas melodías compuestas por Carlo Castellano, que por momentos transmiten la soledad que se espera de un título de estas características, pero que también puede tocar la fibra sensible con otros temas más melódicos (como ése fabuloso “Recreation“. Los pelos de punta sólo con pensar en él…). Los efectos sonoros son correctos y cumplen sin demasiados alardes, aunque en ocasiones pueden tener detalles muy interesantes (como el cambio de sonido en las zonas sin aire).

¿Significa mi entusiasmo, pues, que el juego es perfecto? No, por supuesto que no: para empezar, a mi juicio, la aventura es algo corta y poco rejugable (porque, pese a ofrecer dos finales, los puzzles son exactamente iguales y no hay modos extra ni dificultades a seleccionar) y alguno de los retos de la recta final se me antoja excesivamente complicado (y eso que, en general, la dificultad de estos rompecabezas va incrementando poco a poco, casi a la vez que la habilidad del jugador). Además, los secretos están “demasiado” escondidos y son prácticamente indetectables a no ser que sepamos qué buscar y dónde hacerlo (es decir, con guia). Y, por cierto, cada vez que encontramos uno de estos secretos desbloqueamos uno de los 10 trofeos que tiene el juego, que se puede terminar sin desbloquear ninguno porque no tienen relación directa con la aventura…

Pero no os engañéis, sus virtudes superan con creces sus carencias, tal y como he dicho anteriormente.

The Swapper

Conclusión

The Swapper es una aventura diferente, en la que no prima la acción, sino la trama. La jugabilidad, muy cuidada (pese a algún puzzle absurdamente difícil), se pone al servicio de la historia que nos quiere contar, a la vez que nos deleita con unos aspectos técnicos y sonoros, simplemente, deliciosos.

Tiene cosas mejorables, cierto, pero ésta es, sin duda, una de esas experiencias que merece la pena jugar porque nos enriquecen como jugadores… y como personas, ya que el mensaje que inculca da que pensar.

9

Nos consolamos con:

  • Cuidadísima ambientación
  • Trama muy interesante
  • Jugablemente muy cuidado
  • Gráficamente es curioso a la par que precioso
  • Magnífica banda sonora

Nos desconsolamos con:

  • Algo corto
  • Poco rejugable
  • Algún pico de dificultad absurdo

Ficha

  • Desarrollo: Curve Studios
  • Distribución: Facepalm Games (PSN)
  • Lanzamiento: 06/08/2014
  • Idioma: Textos en español, voces en inglés
  • Precio: 11,99€ (Cross-Buy con PS3, PS4 y PS Vita)

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