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The Persistence

The Persistence

Una de las principales quejas de los usuarios de PSVR es que no hay muchos juegos AAA, mientras que las propuestas independientes son el pan nuestro de cada día. Esto no es malo per se, pero tras ver propuestas como Resident Evil VIIMoss, uno agradece estas grandes producciones de cuando en cuando, aunque sean adaptaciones al estilo de Skyrim VR. Este es uno de los motivos por los que The Persistence de FireSprite Games ha llamado tanto la atención desde el primer momento.

El objetivo del estudio era crear un juego de gran envergadura con PSVR en mente, para aprovechar toda la potencia de la consola y el visor de VR. De este modo, The Persistence nos propone visitar una nave cambiante llena de mutantes, peligros y tensión constantes. ¿Estáis preparados para un “adorable” viaje en esta peligrosa nave espacial?

El ataque de los clones

Lo primero que llama la atención de The Persistence es que, al contrario que en muchos juegos de VR, aquí encarnamos a un personaje predefinido. Nosotros somos Zimri Eder, agente del departamento de la seguridad que da nombre al juego, y que se despierta sin recordar muy bien qué ha pasado. Al poco la voz de Serena, una ingeniera que ha sido capaz de trasladar su mente a la computación de la nave, nos cuenta que las dos somos las únicas supervivientes. La nave se ha topado con un agujero negro que ha afectado a toda la maquinaria, incluyendo las impresoras de clones, por lo que han empezado a crear mutantes que han acabado con todos. Nuestros datos son los únicos que han sido capaces de guardarse, por lo que se pueden construir clones de Zimri sin ningún peligro.

The Persistence

Nuestro objetivo está muy claro: reactivar los sistemas clave de la nave para poder escapar de este infierno con vida. La narrativa de The Persistence no es lo más importante, pero no está mal. El toque de ciencia ficción funciona, además de servir para justificar el esquema rogue-lite del título. En esencia, cada vez que morimos volvemos a la cubierta de Recuperación, perdiendo todo lo que hemos conseguido salvo las células madre, los chips de fabricación y los símbolos que hayamos obtenido en nuestras incursiones. Sin embargo, debido a la influencia del agujero negro, las habitaciones de la nave se reordenan en cada nueva vida, por lo que nos enfrentamos a un nuevo desafío en cada partida.

A medida que vamos avanzando en nuestra exploración de la nave, iremos descubriendo más de Serena y Zimri, además de los demás tripulantes de la nave. Lo dicho, no estamos ante una carga narrativa muy importante, pero es más que suficiente para picarnos a seguir avanzando, y sobre todo, sentirnos inmersos en el juego.

Vive, muere, repite

The Persistence es, en esencia, un FPS de terror y sigilo con momentos de acción. En nuestras exploraciones por la nave, sólo contaremos de serie con una cosechadora de células madre, que se puede emplear para dar pequeños golpes a los enemigos, o lo más importante, realizar ataques por la espalda que la mayoría de las veces acabarán con el enemigo. Durante los primeros compases de cada partida estaremos prácticamente indefensos ante los mutantes, por lo que el sigilo es clave si queremos sobrevivir. La otra habilidad básica que tenemos consiste en defendernos con un escudo, que se consume rápidamente, por lo que se tiene que emplear en el último momento, y dejar que se recargue posteriormente. Finalmente, podemos emplear materia oscura para ver a través de las paredes durante unos momentos y teletransportarnos unos pocos metros.

The Persistence

A medida que vayamos obteniendo recursos, podremos fabricar diferentes objetos en los puestos indicados para ello. En cada impresor de objetos tendremos que usar los símbolos para desbloquear el equipo, o mejorarlo una vez se haya desbloqueado. Hay impresoras de armas cuerpo a cuerpo, de fuego, granadas y equipo experimental. Hay un total de 18 objetos a emplear, entre pistolas, porras, revólveres, metralletas, cuchillos, granadas de gravedad, pistolas gravitatorias y otros ítems de lo más útiles. Sin embargo, los objetos no son gratis, ya que necesitaremos chips de fabricación para poder crearlos. A medida que los objetos tengan mayor nivel, más costarán, por lo que tendremos que tenerlo en cuenta a la hora de mejorar cada objeto.

El otro gran objeto que obtendremos en The Persistence son las células madre. Gracias a ella podremos mejorar las estadísticas base de nuestro personaje, como la salud, el daño cuerpo a cuerpo, la cantidad de materia oscura que podemos usar, y reducir el sonido que hacemos al movernos. Al mismo tiempo, también podremos usar estas células para imprimir clones de los miembros de la tripulación que hayamos encontrado, que tendrán beneficios únicos, como un mayor daño cuerpo a cuerpo, mayor cantidad de loot a encontrar, etc. A todo esto hay que sumar el equipo que podemos emplear para mejorar nuestra cosechadora, el escudo o la armadura, con diversas ventajas en función de los planos que hayamos obtenido.

Gracias a todos estos elementos, la estrategia de cada partida en The Persistence es clave. Por ejemplo, en una partida nos podemos centrar en obtener recursos para posteriores “runs”, por lo que un personaje con mayor porcentaje de loot y equipo que potencie este aspecto serán clave; mientras que si queremos llegar lo más lejos posible, los personajes más poderosos nos vendrán de perlas. Esta personalización se aplica también al equipo que obtengamos durante los viajes por la nave, ya que las impresoras de objetos necesitan un tiempo de recarga, por lo que elegir qué objetos crear primero y en cuáles consumir los chips de fabricación es esencial.

The Persistence

Aunque el juego se ha vendido como un título de terror, personalmente me parece que The Persistence apuesta mucho más por la tensión. En todo momento estaremos tensos porque morir supone perder todo el progreso que hayamos hecho en esa partida, que a veces supondrá tirar por la borda una hora. Puede sonar frustrante, pero gracias a las células madre, los chips y los planos obtenidos, estaremos mejor preparados para la siguiente “run”, siendo un ciclo increíblemente adictivo. La sensación de “solo una partida más” y tirarte varias de golpe es muy palpable, y personalmente, me he tirado varias horas seguidas porque quería probar esa nueva mejora u objeto que había conseguido. En este sentido, la progresión es muy satisfactoria, lo que contrarresta por completo esa posible frustración que nos puede quedar al morir.

Sobre el juego en sí mismo, la experiencia global puede equipararse a la de Resident Evil VIIContamos con una perspectiva en primera persona, empleando la cabeza para apuntar nuestras armas, y contando únicamente con movimiento libre. Hay bastantes opciones de confort, como giros por grados o la visión de túnel. Personalmente no he sentido absolutamente ningún mareo, pero eso depende de cada uno. El diseño de los mapas potencia bastante el sigilo en los primeros compases de las partidas. Sin embargo, a medida que vamos fabricando armas, podemos ir un poco más de frente, gracias a un combate tan tenso como el sigilo, pero muy satisfactorio. Cargarnos a un grupo de mutantes de un solo golpe con la lanza eléctrica es muy divertido, además de soltar un resoplido de alivio al haber sobrevivido a tal encuentro.

El diseño del mapa de The Persistence está bastante conseguido, ya que pese a cambiar la estructura en cada partida, las salas están prefabricadas. Esto hace que el diseño no sea extraño, y todo esté bien pensado para usar el sigilo (con muchos conductos de ventilación a nuestra disposición), o la acción si así lo decidimos. Este buen diseño lo notaremos sobre todo en las zonas donde tenemos que completar el objetivo principal de cada cubierta que visitemos. Aquí se potencia el uso de algún arma en particular o alguna mecánica, ofreciendo algunos momentos fantásticos. De hecho, la zona principal de la primera cubierta recuerda muchísimo a lo que podríamos vivir en Alien, al estar explorando mapas oscuros con enemigos que se esconden para atacarnos por sorpresa, y no contar con la útil “visión de detective”. Es aquí donde sentí terror además de tensión, aunque esta sensación se puede replicar en otras partidas en determinadas salas.

The Persistence

En cuanto a los tipos de enemigos, hay una buena variedad. Tenemos los típicos mutantes-zombies, enemigos que están ciegos pero van armados y tienen un gran oído, enemigos que explotan al acercarse, mastodontes muy resistentes y algún otro bicho más que será mejor que descubráis por vosotros mismos. Cada uno tiene unos puntos débiles diferentes, por lo que hay estrategias idóneas para unos y otros. Por ejemplo, matar al enemigo que explota cuando está rodeado puede ser una buena táctica para limpiar una habitación más rápidamente, y con estos enemigos, la pistola gravitatoria para alejarlos es clave si queremos sobrevivir.

Las apariciones de estos enemigos son aleatorias en cada partida, como la estructura del mapa, pero nuevamente, están bien pensadas para no ser frustrantes, algo que puede pasar en algunos rogue-like. Si empezamos en una cubierta diferente a las primeras, no me he encontrado nunca con una situación en la que sólo esté con la cosechadora y al otro lado esté el monstruo más poderoso. Y en caso de estarlo, era posible sortearlo con el sigilo hasta encontrar una impresora de objetos. Aquí entra en juego si queremos empezar en una cubierta avanzada para continuar más rápido al siguiente objetivo, o empezar por una más fácil para ir mejor equipados. De nuevo, The Persistence nos da la opción de elegir cómo decidimos progresar en la aventura.

Con amigos como estos...

La exploración de la nave es de los mejores aspectos de The Persistence, ya que es increíblemente satisfactorio entrar a una sala y rapiñar todo lo posible. El sistema de abrir puertas y coger objetos mediante la mirada es bastante bueno, además de dejarnos un esquema de control bastante accesible. Y sí, uno se siente un poco Jedi al coger los objetos con la mirada, lo cual nunca está de más.

The Persistence

Uno de los desafíos más divertidos en enfrentarnos a las salas con cajas de suministros. Aquí se encuentra el mejor botín del juego, además de grandes cantidades de células madre y/o chips de fabricación. Sin embargo, para acceder a ellas tendremos que superar algún combate complicado o una zona de baja presión que nos va quitando vida rápidamente. Es fácil morir al intentar coger estas cajas, pero la recompensa se lo merece.

Para hacer esta exploración más sencilla, podemos jugar junto a varios amigos, que nos podrán ayudar con la app móvil gratuita para Android e iOS. Los usuarios del móvil pueden ayudar al que estén con las PSVR guiándole a viva voz indicando en qué salas hay enemigos o botín importante. Es posible congelar enemigos, marcarlos de forma permanente y otras ayudas importantes. Sin embargo, el usuario del móvil puede recibir objetivos secundarios que animen a hacer la puñeta al usuario, por lo que se crea una dinámica interesante. Está claro que el multijugador local es un añadido a The Persistence que no es esencial para disfrutarlo al máximo, pero para disfrutar con unos buenos amigos es bastante mejor de lo que me esperaba.

Con todo esto, estamos ante un juego bastante completo, y sobre todo, divertido. He necesitado entre 7 y 8 horas para completar la historia, pero sólo he obtenido uno de los tres finales disponibles. Esto aumenta todavía más la rejugabilidad que la ya propia de todo rogue-lite. Otro añadido interesante es el modo Supervivencia, que se desbloquea solo cuando hemos acabado la historia, y nos fuerza a acabar el juego con solo 10 clones, algo para los que les gusten los grandes desafíos.

The Persistence

Unos gráficos de otra galaxia

Siguiendo con los puntos positivos, The Persistence ofrece uno de los mejores apartados técnicos que hay disponibles en PSVR. He jugado en PS4 Pro, y para empezar, la resolución es bastante alta. Es cierto que se notan algunos dientes de sierra en ciertos elementos, pero en general, todo se ve muy definido. Bastante más que en Resident Evil VII, donde sí que se apreciaban más los dientes de sierra en los bordes de los objetos. El diseño artístico también está muy conseguido, para que los enemigos sean amenazantes a más no poder. Lo que menos me ha gustado es las cuatro cubiertas que visitamos son muy similares entre sí, por lo que es más o menos fácil cansarnos de los pasillos de las naves. La mayor diferencia la tenemos en la cubierta final, pero podrían haber hecho algo más llamativo, como una cubierta llena de plantas para lograr el oxígeno de la nave a lo “Doctor Who” o algo similar.

La calidad de las texturas, animaciones y efectos también son geniales, siendo una auténtica delicia ver todo tan bien. Ayuda mucho para aumentar la inmersión, que es total desde el primer momento de la partida. Esto hace que cuando estamos en una sala oscura con la única iluminación de nuestra linterna, realmente sintamos que estamos a bordo de la nave. En este sentido, la iluminación está bastante bien, aunque hay algo que me molesta un poco: las sombras. Esto es algo bastante común en otros juegos de VR (la potencia es mejor que vaya al rendimiento en vez de a estos detalles), y es que no todos los objetos proyectan sombras. Los enemigos y ciertos objetos sí, pero hay bastantes que no, lo cual queda extraño. Esto es rizar un poco el rizo, pero habría sido un añadido genial.

En cuanto al sonido, solo puedo decir cosas positivas. El doblaje en inglés del título (hay textos en castellano bien traducidos, a excepción de “Balance”, que lo han dejado como “Equilibrar” y es raro a la hora de comprar cosas) está muy bien, y ayuda a encariñarnos de Serena y Zimri. La banda sonora refuerza muy bien la tensión en los momentos más épicos y terroríficos del juego, mientras que el sonido ayuda muchísimo a la inmersión. Las armas, los enemigos y demás tienen un sonido ejemplar, y realmente estaremos atentos todo el tiempo por todos los ruidos que escucharemos por la nave. Vamos, todo lo que un survival horror debe hacer para meternos tensión en el cuerpo.

Conclusión

Había expectativas muy altas con The Persistence, FireSprite Games las ha cumplido todas. Estamos ante uno de los mejores y más grandes juegos de PSVR, que logra ofrecer un diseño rogue-lite muy bueno al evitar la frustración por morir, y picarnos para seguir intentándolo una y otra vez. La mezcla de sigilo, acción y terror funciona a las mil maravillas, gracias a la gran ambientación conseguida y todas las posibilidades que tenemos a la hora de resolver cada encuentro.

Al sumar a todo esto el increíble apartado técnico, y lo rejugable de la propuesta, es fácil ver a The Persistence como uno de los juegos imprescindibles de la plataforma. Es de los juegos más intensos que os podéis encontrar en VR, y a poco que os guste el género del survival horror, no puede faltar en vuestra colección. Da gusto tener entre manos otro motivo más para hacerse con PSVR, y demostrar que se pueden obtener juegos AAA o prácticamente de este nivel, para hacer crecer el mundo de la VR.

9

Nos consolamos con:

  • Apartado técnico increíble. De los mejores de PSVR
  • Diseño rogue-lite muy bueno, al ofrecer una estructura sólida para el mapa de cada partida, y ofrecer una progresión muy satisfactoria
  • La libertad que tenemos para afrontar cada situación. El sigilo y la acción funcional igual de bien en la mayoría de encuentros
  • Inmersión total para ofrecer una tensión constante
  • Muy rejugable y adictivo

Nos desconsolamos con:

  • Los mapas se parecen demasiado entre sí
  • Las muertas tras partidas largas pueden frustrar a más de uno
  • Las sombras no aparecen con todos los objetos

Ficha

  • Desarrollo: FireSprite Games
  • Distribución: Sony
  • Lanzamiento: 24/07/2018
  • Dispositivo VR usado: PS VR
  • Idioma: Textos en Castellano y Voces en Inglés
  • Precio: 29,99€

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