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The Order: 1886

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Con cada salto generacional, se espera que llegue un juego que nos demuestre el poderío de nuestra nueva máquina para dejar bien claro que esto sería imposible en la anterior generación. En Xbox One no tardaron en recibir un portento gráfico gracias a Ryse: Son of Rome, mientras que en PS4 seguíamos esperando esa maravilla gráfica que no llegaba. Ha habido algunos juegos muy buenos en ese campo, como DRIVECLUB, pero es sin duda The Order: 1886 el que marca un antes y un después en lo que a gráficos se refiere.

Eso estaba claro desde hacía tiempo, pero lo que no lo estaba era si estábamos ante un juego en condiciones o una de las llamadas películas interactivas, que tanto han popularizado David Cage y Telltale Games en los últimos años. La respuesta es que un poco de ambas cosas, pero formando un desaguisado de mucho cuidado.

Bienvenido a la Orden de los Caballeros de la Mesa Redonda

Uno de los aspectos que más me atraían de The Order: 1886 era su universo e historia. Al fin y al cabo, desde Ready at Dawn han dicho en numerosas ocasiones que tienen pensado al detalle este universo, y lo único que tienen que hacer es coger las historias concretas para cada uno de sus juegos. Pues bien, no sé qué habrán visto en esta parte de su universo, porque se han lucido.

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Básicamente, encarnamos a Galahad, uno de los miembros de la Orden de los Caballeros de la Mesa Redonda, fundada por el Rey Arturo, y cuyo cometido es luchar contra los hombres lobo, aquí llamados licanos e híbridos. Estos caballeros pueden llegar a vivir siglos gracias al Santo Grial, que les confiere poderosas habilidades de regeneración, pero no les hace inmortales.

Así que, si el cometido de la Orden es luchar contra estos monstruos, ¿por qué casi toda la aventura se basa en el conflicto contra los rebeldes? Sí, los hombres lobos están involucrados, y es curioso ver cómo varios sucesos de la época, como los asesinatos de Jack el Destripador o la rivalidad entre Nikola Tesla (nuestro Q particular) y Thomas Edison está en su momento álgido. Pero sigue siendo una historia muy desaprovechada. Los personajes, exceptuando al protagonista, son bastante planos, y lo que nos cuentan es bastante soso. Se empieza a animar al final, justo para llegar a un desenlace abrupto y que da la sensación de que no hemos hecho más que acabar un prólogo para lo realmente interesante.

Y es una pena, porque el universo es atrayente. La época victoriana es genial, pero se exploran muy poco los aspectos de la Orden, el origen de los licanos y mucho más. Encima, el argumento cuenta con los problemas típicos de muchas películas, en las que el conflicto se alarga de forma innecesaria porque cierto personaje no dice algo cuando debería.

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Aunque bueno, teniendo en cuenta que su objetivo era crear una experiencia similar a la de una película, casi no es de extrañar. Esta intención se traslada enormemente a la jugabilidad, donde nos encontramos una especie de híbrido entre Heavy Rain y los Gears of War. Por un lado, habrá muchos QTE, para algunas cosas tan innecesarias a veces como contar hasta tres (no es broma), siendo algunos capítulos una sucesión de cinemáticas y QTE.

Luego, para la parte de los tiroteos nos encontramos con unas mecánicas funcionales y poco más. Podemos llegar un arma de dos manos y una pistola, además de unas cuantas granadas de humo y de fragmentación. El sistema de coberturas no es demasiado ágil, pero dado el diseño de niveles, tampoco es necesario, ya que todos los enfrentamientos tienen lugar en corredores lineales, a veces más estrechos o amplios, dependiendo de si tenemos que usar armas de rango cercano o algún rifle de francotirador.

Aunque las mecánicas para los tiroteos no son nada del otro mundo, al menos funcionan. Por desgracia, no se puede decir lo mismo de la IA, siendo un despropósito de proporciones épicas para los tiempos en los que estamos. Por un lado, los aliados son completamente inútiles, sin llegar a acertar a enemigos que incluso están a su lado. Luego, los soldados rivales no usan estrategias para rodearnos o atacar en conjunto. En su lugar, se mueven algo de cobertura a cobertura (a veces quedándose mucho al descubierto), o si son los escopeteros (que a veces llevan una armadura pesada, y los hace difíciles de eliminar), que entonces se limitarán a avanzar hacia nosotros sin ningún tipo de cuidado, como si fueran una especie de Terminator.

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En tierra de nadie

Que un juego tenga muchos QTE no tiene por qué ser malo. De hecho, Heavy Rain se basaba en ellos casi por completo, pero la diferencia es que ahí estaban bien implementados. Si se usaran para meterte en la experiencia, perfecto, pero muchas veces da la sensación que están para cortar el ritmo de la acción, casi como si alguien hubiera pulsado el botón de “Pausa” en una película.

De hecho, el ritmo es uno de los peores aspectos de The Order: 1886. No hay sensación de ir “in crecendo” hacia una gran conclusión, sino que simplemente es otro nivel más en el que andar, disparar o pulsar algún botón. Por lo que podemos pasar de un momento más o menos intenso para luego algo muy aburrido, de una forma tan artificial que te saca de la experiencia.

Otros juegos tienen partes muy diferenciadas de acción o exploración, pero suelen estar bien integradas con la acción. Aquí, directamente estás en una zona rodeado en teoría de enemigos, pero sabes que no toca disparar porque ni siquiera puedes sacar el arma. Hay un capítulo en el que podrían haber metido algo de tensión casi a lo survival horror con los hombres lobos, pero como sabes que no puedes sacar el arma, no va a haber ninguna sorpresa.

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Hablando de los hombres lobos, su presencia en la parte jugable es casi anecdótica. Hay tres zonas donde luchamos contra un pequeño grupo de licanos menores, y las tres son exactamente iguales. Básicamente, todo lo que hay que hacer es pulsar “X” para esquivar su ataque, y dispararles. Casi siempre el licano atacará desde la misma dirección, por lo que su IA es todavía peor que la de los humanos. Sin duda, deberían de ser mucho más intensos, porque así no veo cómo la Orden no ha erradicado todavía a todos los licanos del mundo.

Los licanos más poderosos son los jefes finales, pero de nuevo, son exactamente iguales, y lo peor, son simples QTE. Al principio parece que realmente vas a tener que currártelo para acabar con semejante monstruo, pero luego solo tienes que pulsar los botones que aparecen en pantalla. Decepcionante y nada emocionante.

Las partes de exploración están también muy limitadas debido a la naturaleza lineal del juego. En esencia, vamos andando andando, podemos interactuar con algunos objetos (cogiéndolos y girándolos para disfrutar de su detalle gráfico), y así hasta que encontremos el objeto necesario. Los coleccionables son todos de este estilo (además de algunos registros sonoros), pero son poco útiles y añaden muy poco al universo.

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Para añadir algo de variedad, hay algún minijuego gracias a los gadgets de Tesla, como acabar con los mecanismos eléctricos al usar corriente alterna sobre la continua, o una ganzúa. No son demasiado espectaculares, pero al menos funcionan. Lo que no funciona son las fases de sigilo, que llegan a ser realmente irritantes. Todo lo que hay que hacer es ir por detrás de los enemigos evitando sus faros y matarles sin que nos descubran. El principal problema de estas secciones son que nada más vernos, hemos muerto. Nada de unos segundos para reaccionar ni nada por el estilo. Como con muchos aspectos jugables, se podría haber hecho mucho más, acabando siendo fácilmente lo peor del juego.

Con todas estas mecánicas, no estamos ante un título demasiado bueno en su jugable, y encima, bastante corto. En unas 6 horas podremos completar la historia, y como no hay ninguna modalidad multijugador, no se pueden saltar las cinemáticas y la rejugabilidad es nula, tenemos muchos problemas para disfrutar la aventura.

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Un nuevo techo gráfico

Donde The Order: 1886 brilla con luz propia es en los gráficos. El nivel de detalle de los personajes es para quitarse el sombrero, siendo una verdadera delicia comprobar lo bien hechos que están sus ropajes o los distintos propios de un caballero. Los escenarios están igual de bien realizados, capturando perfectamente la ambientación del Londres victoriano. De las 6 horas que el juego dura, seguro que de lo que más disfrutaréis será ver absolutamente todo. Desde la iluminación a los efectos de partículas, todo es maravilloso. La única pega que se le puede poner es que Galahad tiene mitad vampiro, y eso le impide reflejarse en cualquier superficie. Todo lo demás sí que se puede ver, y luce genial, pero Galahad es invisible. Es extraño, pero no desmerece en absoluto este auténtico portento gráfico.

Lo que no me gusta del aspecto visual son las bandas negras. Sé que son para lograr un aspecto cinematográfico, pero molestan. Ni siquiera se usan para incluir los subtítulos, apareciendo dentro de lo que podemos ver y con un tamaño minúsculo. Si se quiere lograr algo cinematográfico, que lo hagan con el juego y no con algo tan malo como bandas negras. Ya nos libramos de ellas la generación anterior respecto a PS2 en varios juegos, y no es plan volver a usarlas.

El sonido está igual de cuidado, con unas melodías que te meten bien en la acción, y un doblaje al castellano fantástico.

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Conclusión

Tenía miedo que The Order: 1886 fuera simplemente el Ryse de PS4, y desgraciadamente, el resultado ha sido mucho peor. Sí, estamos ante un portento técnico que será ahora el rival a batir en la consola, y un poco en general, dejando con la boca abierta a cualquiera que se ponga a jugar. Sin embargo, todo lo demás hace aguas por todos lados. La historia, por muy interesante que sea el universo (y realmente quiero explorarlo más), no parece completa, sino más bien un prólogo justo cuando se pone más interesante. El ritmo de la campaña es muy desigual, con partes aburridas, otras en las que los QTE son absurdos y algunos tiroteos que son para olvidar.

El único motivo por el que podría recomendar The Order: 1886 es por disfrutar de sus gráficos. Su nula rejugabilidad, corta campaña y sencillamente, lo justito que es todo lo demás que ofrece, hace que estemos ante una de las primeras grandes decepciones del año.

5

Nos consolamos con:

  • Técnicamente es prácticamente perfecto. Es el nuevo rival a batir en cuanto a gráficos en consolas.
  • Universo interesante y que pide a gritos ser explorado.

Nos desconsolamos con:

  • Historia que flaquea y que termina de una forma muy abrupta justo cuando se pone interesante.
  • Mecánicas jugables demasiado simples y que llevan a un ritmo muy irregular.
  • Nula rejugabilidad y muy corto.
  • Pésimas secciones de sigilo.

Ficha

  • Desarrollo: Ready at Dawn
  • Distribución: Sony
  • Lanzamiento: 20/02/2015
  • Idioma: Castellano
  • Precio: 69,99 €

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