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Styx: Shards of Darkness

Styx Shards of Darkness

Aunque actualmente hay muchos juegos que nos permiten afrontar varias situaciones con sigilo, es raro que en alguno sea la mecánica principal. Normalmente, el sigilo suele ser con lo que empezamos, pero luego podemos liarnos a tiros, espadazos o flechazos sin problemas. Es algo que ocurre en sagas como Far Cry, Horizon: Zero Dawn o incluso Metal Gear Solid V: The Phantom Pain. Por este motivo, fue tan interesante el lanzamiento de Styx: Master of Shadows.

Dicho título era sigilo en su estado más puro, estando en completa desventaja frente a todos los enemigos, y sin haber siquiera un sistema de combate. Pese a todo lo que hacía bien, tenía sus defectos, y ciertamente le faltaba pulido por todos lados. Es ahí donde entra en juego su secuela, Styx: Shards of Darkness, donde Cyanide Studio pretende alcanzar todo el potencial del original ofreciendo más y mejor. ¿Listos para controlar al goblin más malhablado y carismático de los videojuegos?

El argumento de esta segunda parte nos sitúa un tiempo después de los hechos del original. Styx está en la ciudad de Thoben bien asentado, cogiendo trabajos de robo o asesinato para ganarse el pan. Sin embargo, y como no podría ser de otra forma, su último golpe le lleva directo a una conspiración que involucra a un elfo cambiaformas, la líder del grupo MATANZA (encargado de acabar con los goblins de Thoben) y las demás facciones del universo.

La trama no es nada del otro mundo, y ciertamente solo sirve para que tengamos cierto contexto para lo que tenemos que hacer en cada fase. Se podría haber hecho algo más, eso está claro, pero al menos hay un aspecto donde sigue funcionando igual de bien que en la primera parte: el propio Styx.

Styx Shards of Darkness

Estamos ante un protagonista que imita bastante a Deadpool, al ser sarcástico, malhablado y hasta ser consciente en muchas ocasiones que está en un videojuego. No es algo tan explícito como en el anti-héroe de Marvel durante la historia, pero vaya si lo es en las pantallas de misión fallida. Aquí nos podrá echar la bronca por haberle dejado morir, hará alguna referencia al cine o la literatura, o incluso a la cultura de Internet. Es algo que le da mucha carisma tanto en el juego como en estas pantallas, además de arrancarnos alguna que otra sonrisa con sus chistes.

Aunque el argumento no destaque, las mecánicas de Styx: Shards of Darkness sí que lo hacen. Estamos, en esencia, ante un juego que coge la base del original y la ofrece mucho más pulida, con algún pequeño añadido, pero nada demasiado exagerado. Por tanto, seguimos ante un título de sigilo con todas las de la ley, sin haber un sistema de combate al usopara defendernos si nos descubren y cosas por el estilo.

Como Styx es tan pequeño, tendremos que aprovechar nuestro tamaño para escabullirnos por el escenario, usando para ello pequeños recobecos, escondernos en jarrones o debajo de las mesas, etc. Al mismo tiempo, se trata de un gran escalador, por lo que unas secciones de plataformas para pasar por encima de los enemigos nunca son una mala estrategia. Lo bueno es que no tendremos que pasar unas veces por zonas bajas y otras por altas, ya que la elección será nuestra la mayoría de las veces.

Styx Shards of Darkness

Esto es algo que caracterizaba al original, y en Shards of Darkness se ha potenciado muchísimo. Los mapas son bastante grandes, y tendremos una multitud de caminos bestial para completar cada objetivo. ¿Que queremos ir por los riscos de la montaña, donde nuestro único enemigo es la gravedad? Es posible, al igual que ir por debajo del muelle esquivando miradas indiscretas, o aprovechando las ventanas y pequeños agujeros de los edificios para infiltrarnos bajo las narices de nuestros oponentes.

El diseño de niveles aquí funciona a las mil maravillas, para que siempre podamos ver alguna solución al problema que se nos plantea. Aquí entran en juego dos factores: nuestras habilidades y la imaginación que le queramos echar. Styx mantiene las habilidades básicas del original, como hacerse invisible o poder crear clones. Sin embargo, esta vez tendremos muchas más opciones, como envenenar comida, un pequeño sistema de crafteo para fabricar más objetos además de los que nos encontremos, y algún movimiento o mejora adicional que podremos ir desbloqueando con los puntos de habilidad que consigamos.

Gracias al diseño de niveles y las habilidades, podremos afrontar cada situación como queramos. De hecho, es posible pasarse el juego sin matar a nadie, usando el ingenio y la evasión como principales armas. Por otra parte, también podemos ir matando a los enemigos gracias al envenenamiento, trampas de ácido o incluso soltar lámparas encima suya. La elección es totalmente nuestra.

Styx Shards of Darkness

Algo que ayuda a que Styx: Shards of Darkness nos mantenga enganchados de principio a fin es la variedad de escenarios y enemigos que nos encontraremos. Al principio los rivales serán guardas bastante débiles a los que podemos matar como queramos, y con los que podemos “pelear” como último recurso si nos descubren (podemos desviar el ataque y luego ejecutarlo, pero es complicado), para más adelante encontrarnos soldados pesados que nos matan de un solo golpe y a quienes sólo podemos asesinar con veneno, candelabros o trampas.

Cada poco tiempo nos introducen algún nuevo tipo de enemigo, o alguna variación de otros ya vistos, lo que nos obliga a replantearnos nuestras estrategias. Esto se nota cuando visitamos por segunda vez varios de los niveles del juego, ya que en la segunda visita hay enemigos mucho más poderosos, y hay que cambiar nuestra forma de pensar por completo. Incluso hay un par de jefes finales, y si bien no son gran cosa, sí que aportan algo de variedad al conjunto.

Otro factor muy positivo es la enorme rejugabilidad que tiene el título. En cada misión podremos recibir cuatro tipos de medallas, en función de nuestra velocidad, los enemigos asesinados, las alarmas que han saltado y los coleccionables recogidos. Conseguirlo todo a la primera es casi imposible, por lo que el pique de volver a repetir una fase para conseguir la medalla de oro, o probar un nuevo camino, está muy presente.

Styx Shards of Darkness

Esta rejugabilidad es algo bastante importante, ya que hace más duradero un título de por sí muy completo. Para completar las misiones principales, Styx: Shards of Darkness puede llevar fácilmente unas 10 horas o más, en función de la habilidad y rapidez de cada uno en juegos de sigilo. A esto hay que sumar que hay objetivos secundarios en los niveles nada fáciles y que podemos reintentar.

A todo esto hay que sumar la opción de jugar en cooperativo con un amigo a través de internet. Esto puede simplificar mucho las cosas, al permitir avanzar más rápido o más seguro. Sin embargo, hay algunas fases que están claramente pensadas para un solo usuario, y desentonan más al jugar con un compañero.

Pese a todo lo positivo que he dicho antes del juego, ciertamente tiene varios aspectos que se podrían haber pulido algo más. El principal es el plataformeo. Aunque los controles son mucho más precisos que en la anterior entrega, todavía les sigue faltando algo para que la experiencia sea más óptima, ya que hay momentos en los que me precipité hacia una muerte segura por un salto raro de Styx. El otro problemilla es la IA, que si bien no va nada mal en muchas ocasiones (reaccionando a puertas abiertas o antorchas apagadas, por ejemplo), hay momentos en los que se queda colgada, literalmente. Algunos guardas se quedarán atascados en algún punto del mapa en ocasiones, pudiendo tras un tiempo reaccionar, o quedarse así para siempre. Es algo que puede llegar a molestar si tenemos que pasar justo por esa zona, pero que tampoco empeora demasiado el conjunto.

Styx Shards of Darkness

Técnicamente, el salto al Unreal Engine 4 le ha sentado genial a Styx: Shards of Darkness. Mientras que la primera entrega pegaba bastantes tirones en consolas y lucía mucho como un juego de la generación pasada, esta secuela soluciona muchos de estos defectos. El rendimiento en PS4 es óptimo (aunque no hay soporte para PS4 Pro), y los tiempos de carga al reiniciar desde el último punto de guardado son muchísimo más cortos, lo cual ayuda ante todas las muertes que seguro sufriremos.

La parte artística de los mapas está también muy cuidada, siendo éstos mucho más grandes y detallados que los de la primera parte. Los efectos de luces y partículas lucen genial, al igual que algunas vistas. Ahora bien, claramente no estamos ante lo más espectacular, ya que hay cosas que desentonan algo más, como algunas animaciones, o unas escenas de vídeo que no son muy allá.

El sonido es bastante mejor, gracias a un doblaje en inglés de calidad, sobre todo por la parte de Styx. Sin esa voz, seguramente el personaje perdería gran parte de su carisma. Por otro lado, las melodías son típicas de los mundos de fantasía, pero se adecúan bastante bien a la acción.

Styx Shards of Darkness

Conclusiones

Styx: Shards of Darkness es un juego de sigilo increíble. Todas las opciones que ofrece gracias a su gran diseño de niveles, y la variedad de enemigos a los que tendremos que sortear, hacen que estemos ante un juego con el que tirarnos mucho tiempo probando tácticas, analizando patrullas, y en definitiva, disfrutando como buenos goblins de una buena infiltración.

Entre lo completo que es el juego y lo rejugable que es, estamos ante un título que casi diría es imprescindible para los fans del sigilo más puro. Esto es importante recalcarlo, ya que aquí no habrá acción ni nada por el estilo, sino que nos tocará sufrir muertes, cargar muchas veces la partida e intentar que el dichoso enano no nos huela y descubra con la siguiente táctica que probemos.

Es genial comprobar cómo la base instaurada en el original se ha visto notablemente mejorada en esta secuela, ofreciendo más de lo que gustó en el original, pero mucho más pulido. Sigue habiendo cosas que se podrían trabajar más, como la IA y sus cuelgues o la precisión en los saltos, pero en general, estamos ante un grandísimo juego que ningún amante del sigilo debería perderse.

8

Nos consolamos con:

  • Gran diseño de niveles. Muy amplios y con muchas posibilidades.
  • Casi total libertad para completar los objetivos como queramos.
  • Muy rejugable.
  • El carisma de Styx.

Nos desconsolamos con:

  • Pequeños fallos en la IA muy evidentes.
  • Todavía las zonas de plataformas siguen siendo algo imprecisas.

Ficha

  • Desarrollo: Cyanide Studio
  • Distribución: Focus Interactive/Badland Games
  • Lanzamiento: 14/03/2017
  • Idioma: Textos en español y voces en inglés
  • Precio: 59,99 €

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