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Stronghold 2: Steam Edition

Stronghold 2

Lo primero que vemos al pulsar el botón de “jugar” en nuestra biblioteca de Steam, o mejor dicho, oímos, en este caso, es una llamativa voz que nos empieza a narrar, de una manera algo particular, la historia principal de Stronghold 2. Comenzando con un estilo en cuanto a dirección bastante peculiar, con recursos como presentar a cada personaje con un acercamiento de cámara a alta velocidad, que se detiene brevemente en un primer plano al enfocar a la persona en cuestión, acompañada brevemente de unas letras en slow motion representando su nombre, y seguido de una inmersión inmediata en la acción, este juego comienza sus andaduras por el peculiar camino que tiene que ofrecernos. Parece que será dinámico, intenso, divertido… ¿será aquello de que “las apariencias engañan” aplicable esta vez?

Stronghold 2

Antes de nada, hay que destacar un dato muy importante: Stronghold 2 es un juego que fue originalmente lanzado en 2005 por Firefly Studios para PC, y que doce años después se ha visto remasterizado, ofreciendo mejoras como un mejor apartado gráfico, implementación oficial en la cuenta de Steam, nuevos mapas y contenido creados por el propio estudio y otras compatibilidades esperables de una adaptación a esta plataforma como lo son la implementación de logros, workshop , o de un modo online, funcional a través de los servidores del servicio en cuestión.

Por ello, lo justo sería otorgarle cierta ventaja de cortesía, pues nos encontramos ante una obra ya bastante fuera de su tiempo y cuyo propósito es, en mayor medida, el de darle un necesario lavado de cara al título para convertirlo en algo más atractivo y disfrutable, no solo para las generaciones más recientes de jugadores, sino también para los que ya lo disfrutaban en su época, que de seguro estarán encantados con que uno de sus títulos favoritos se someta a un proceso así y sea retocado en muchos aspectos con los que obtener una experiencia más agradable; y si los más puristas no lo están, siempre les quedará el original. Así, pues, hablemos sobre la experiencia que supone Stronghold 2 en general y veamos qué se puede esperar alguien interesado en él.

Stronghold 2

Para empezar, mencionar que nos encontramos ante un clásico juego de estrategia medieval en tiempo real, en el que las principales mecánicas a tener en cuenta suelen ser el gestionar tu poblado (que puede ser de constitución y situación variable), intentando que crezca de la manera más óptima y fructífera posible en base a las posibilidades de la simulación y, de vez en cuando, batallar por la defensa o conquista de territorios; evento para el cual deberíamos habernos preparado como (supuesto) líder dedicado y responsable para con su pueblo que somos, y cuya victoria requerirá normalmente de nuestra buena gestión estratégica de las tropas y recursos que hayamos ido consiguiendo con el paso del tiempo, una vez entablado el combate.

Como contenido principal para un solo jugador, tenemos dos grandes vertientes principales que distinguir; en primer lugar, una serie de modos que nos ofrecen una experiencia más relajada y administrativa, en la que simplemente dedicarnos a hacer de un pequeño territorio libre con apenas recursos, un imperio temido por el resto del globo, haciéndolo crecer en aspectos esenciales como productiva, social y culturalmente, además de ir aumentando, a su vez sus capacidades militares, tanto defensivas como ofensivas. Todo ello con ligeras variaciones mecánicas entre los distintos modos que se nos presentan.

Stronghold 2

Como contraposición estilística, también podremos tantear un modo más “cañero” en el que la progresión y gestión de tu poblado sigue presente, como ocurre prácticamente siempre en Stronghold 2, y que es presumiblemente uno de sus signos de identidad, pero se hace algo más ligero y de menor importancia, dividiéndose así en misiones cortas, básicamente centradas en ordenar al jugador que consiga los recursos con los que, en un futuro próximo, tendrá que encarar las amenazas que se le presenten continuamente (y que por su reparto a cuentagotas no deja mucho margen de error en algunos momentos), pues aquí la acción se convierte en lo principal que nos vamos a encontrar a la hora de iniciar una nueva campaña.

Es dentro de este segundo estilo donde encontramos, precisamente, no solo esas continuas grandes batallas (o pequeñas escaramuzas, dependiendo de la situación), que muchos podrían tener en mente al pensar en un juego del género, sino también aquellos pequeños “niveles” compuestos, a su vez, por varios objetivos que cumplir para superarlos. Además, entre nivel y nivel se intercalarán pinceladas de lo que intenta ser una especie de historia con aires de grandeza que, pese a que lo intenta, se queda en algo corto e intrascendente, que bien podríamos extirpar de ahí en cualquier momento y no se echaría especialmente en falta.

Stronghold 2

Ahora, ¿qué problema hay en todo esto? Pues algo tan único como importante: la jugabilidad. Y es que es un punto que, pese a ser bastante diferente de lo que podríamos estar acostumbrados en la actualidad, no resulta nuevo ni fresco en ningún momento; si acaso algo… “soso”. Aquí, contamos con un sistema basado en dos elementos esenciales: gente y recursos; y lo único de lo que tenemos que preocuparnos a la hora de forjar nuestra ciudad es de ir construyendo edificios (de manera instantánea) que sean capaces de abastecer y atraer a más gente a nuestro poblado, para así tener una mayor cantidad de mano de obra y obtener recursos más rápido y, a su vez, usar estos recursos para ir desbloqueando y construyendo más edificios, sumergiéndonos así en un ciclo sin fin, en el que lo único que varían son las nuevas necesidades que surgen, al desbloquear nuevas construcciones capaces de suplirlas, como por ejemplo puestos de guardia, con el objetivo de evitar saqueos en la ciudad y mantener el orden, o el tener que, cuando se es necesario, aprovechar todo nuestro avance para reclutar tropas de distinto tipo en función de su disponibilidad y tener un ejército casi instantáneo.

Incluso si nos enfocamos más en lo que viene a ser el combate, ya sea a pequeña o a gran escala, vemos graves carencias de todo tipo. Las posibles órdenes y tácticas que puedes adoptar con tus tropas no son demasiadas, pero al menos sí parecen suficientes como para que la estrategia tome un papel importante dentro de una batalla; en ese sentido, no está mal. El problema viene, de nuevo, cuando nos fijamos un poco en la, directamente, nula inteligencia artificial de las tropas enemigas, que solo saben: o dirigirse hacia un objetivo para atacarlo a él y a todos los enemigos que se crucen en su camino, o permanecer inmóviles en una posición ya establecida en el diseño del mapa y moverse exclusivamente cuando detecten amenazas cercanas.

Es la notoriedad de esto tal que, como cada tropa actúa a modo de personaje individual (pese a poder mover muchas a la vez), puedes optar por atraerlas una a una acercando con cuidado a tus soldados para que solo capten la atención de alguna en concreto. Esto, en cualquier situación de desventaja para el jugador, le garantizará prácticamente una victoria carente de ningún tipo de dificultad más que la de tener paciencia aislando enemigo tras enemigo.

Stronghold 2

Una progresión extremadamente rápida, poca profundidad a la hora de construir tu ciudad hasta el punto de que parece más una partida de Tetris en la que tu mayor preocupación será la de dónde poder encajar cada edificio más que otra cosa, historia simplona que, pese a su buena fe, no resulta especialmente interesante, y una inteligencia artificial pésima y aburrida. ¿Realmente es esto tan malo como suena? Pues realmente… no tanto, pues posee otro modo de juego que, inesperadamente, es capaz de salvar gran parte de sus muebles de una quema absoluta.

Este modo en cuestión es el multijugador, y he de decir que, si bien las mecánicas mencionadas anteriormente parecen no funcionar para un solo jugador, esta situación se torna bastante distinta cuando hablamos de cómo funcionan dentro de partidas en línea.

Aquí, nos encontramos con que el ritmo fugaz y la poca profundidad a la hora de crear una gran población se convierte, de hecho, en una ventaja. A su vez, la historia y los problemas de IA pasan a no tener importancia, ya que una es inexistente y la otra se soluciona al enfrentarte a otros jugadores reales. Así pues, teniendo varias modalidades entre las que elegir a la hora de jugar una partida de este tipo, podríamos generalizar diciendo que, normalmente, consisten en dos o más facciones, compuestas por dos o más de los jugadores que se hayan unido a la sala de espera, que tienen que luchar por alzarse con la victoria. Para ello, cada participante contará con una porción de terreno, cada una con los mismos recursos iniciales, en la que ir desarrollando su poblado y preparándose para la guerra entre facciones que se desatará en próximos minutos.

Stronghold 2

Pese a no tener por qué centrarse todo en una serie de batallas finales, cuando todos dispongan de un ejército medianamente poderoso con el que luchar, pues existen tácticas como los pequeños saqueos, escaramuzas o ataques frontales, estas se consideran menos nobles y algo que, por lo general, emborrona la experiencia, así que antes de cada partida se suelen pactar una serie de reglas entre sus jugadores sobre lo que sí y lo que no puede hacerse. Todo ello, a través de una comunidad de usuarios paciente, deportiva y atenta con aquellos que estén dando sus primeros pasos en el juego, que más quisiera tener cualquier otro título con características online de hoy en día.

Destacar, por último, que toda la acción y su respectivo desenlace suele desarrollarse en partidas que, al menos en mi caso, rondan la media hora de duración aproximadamente; claro está, esto puede variar en función de cómo se desarrollen los acontecimientos en gran medida, pero al meno sirve como buen indicativo de ante qué tipo de experiencia nos podremos encontrar, y también como una prueba más de que sus mecánicas funcionan que ni pintadas aquí.

Stronghold 2

Conclusión

Stronghold 2 nos ofrece una experiencia dispar, en la que se da la curiosa situación de cómo la esencia de sus particulares mecánicas se convierte en un arma de doble filo que le hace, al mismo tiempo, tanto bien como mal, en función de la parte del juego de la que estemos hablando. Recordando que no es un título nuevo ni mucho menos, sino una remasterización que incluye algunas novedades, no se le pueden echar flores, pero sí al menos recomendarlo a todo aficionado al género, que se encontrará aquí algo que no solo lo reinterpreta a su modo con mayor o menor acierto, sino que casi se puede considerar un cachito de historia de los videojuegos y una prueba viva de cómo han ido evolucionando con el paso del tiempo.

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Nos consolamos con:

  • Si eres amante del género, debes jugarlo.
  • Su acertado y entretenidísimo modo online.
  • La buena fé que denota por parte de sus desarrolladores…

Nos desconsolamos con:

  • … que no tapa la mediocre experiencia que resulta al jugarlo en solitario.
  • Los gráficos, pese a haber mejorado, siguen notándose muy desactualizados.
  • De nuevo, su pésima inteligencia artificial.

Ficha

  • Desarrollo: FireFly Studios
  • Distribución: FireFly Studios
  • Lanzamiento: 05/10/2017
  • Idioma: Español
  • Precio: 14,99 €

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