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State of Decay: Year-One Survival Edition

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Gracias a los videojuegos, si hay un apocalipsis zombie ya sabemos mil y una forma de sobrevivir. Pero una lección más nunca está de más, sobre todo cuando se trata de una visión algo más “realista” ante esta situación (todo lo que se puede claro) para que el eje central de todo sea sobrevivir y no convertirnos en unos héroes de acción. Eso es lo que ocurre en State of Decay: Year-One Survival Edition, la versión mejorada del popular juego de Xbox 360 que da el salto a Xbox One y PC con todos los DLCs incluidos y varias mejoras para hacer de esta la mejor versión posible.

Mientras que otros juegos de zombies como Dead Rising usan a los no-muertos como una forma de hacernos pasar un buen rato, aquí la clave está en ir con cuidado y tener un respeto hacia estos seres, ya que como nos descuidemos, podemos acabar como comida para zombies, y ahí entra uno de los mejores aspectos del juego: la muerte permanente.

No llegué a jugar en Xbox 360 a State of Decay, por lo que esta era la primera vez que me adentraba en la saga, y todo el tema de la muerte permanente es genial. Esta muerte permanente no es como la de un rogue-like donde al morir, tenemos que empezar de cero. En su lugar, tenemos a un conjunto de supervivientes que podemos controlar. Si uno de ellos muere, lo habrá hecho para siempre, teniendo que recurrir a los supervivientes que sigan con vida.

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Esto lleva a situaciones muy tensas, ya que la muerte está al acecho, y los zombies no se andan con chiquitas. Como a los personajes los vamos mejorando a medida que los usamos, es realmente devastador perder a alguien con quien llevamos mucho tiempo y que creíamos que ya era casi inmortal. Devastador, pero también genial, ya que así estaremos en tensión todo el tiempo.

El desarrollo de la aventura principal se resume en unirnos a una comunidad de supervivientes e ir cumpliendo varias misiones que avanzan la historia principal. El argumento no es nada del otro mundo, pero ahí está. Lo que realmente atrae son las historias que nos podemos crear nosotros. Aunque algunos supervivientes con los que nos topamos son fijos debido a la historia, hay otros tantos que se generan de forma aleatoria, teniendo cada uno unas personalidades y habilidades propias.

Gracias a varias misiones para ganarnos su confianza, y así poder pasar a controlarlos, les iremos conociendo y nos encariñaremos con ellos. Si la vida de los supervivientes es permanente, lo mismo ocurre con los recursos que podemos obtener del escenario. Para que nuestra base pueda sobrevivir, deberemos tener suficientes medicinas, comida, munición y combustible. Todos estos materiales los tendremos que recolectar del escenario, adentrándonos en casas, yendo a los envíos de suministros que de vez en cuando manda el ejército y demás. Pues bien, estos suministros no se regeneran, por lo que si limpiamos toda la zona alrededor de la base, al final tendremos que ir más lejos para conseguir lo mismo.

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Esto crea una dinámica muy interesante, ya que podemos mover nuestra base, y podemos ir eligiendo zonas que aún no hemos explorado para que sea más fácil llevar los materiales al estar cerca de nosotros. O por otro lado, podemos ir a la base más grande y asentarnos allí.

El tamaño de la base influye en el número de emplazamientos que podemos construir. Algunos servirán para tener una enfermería para tratar nuestras heridas y enfermedades, un taller con el que reparar vehículos y armas y mucho más. La gestión de la base, la moral de nuestros compañeros y la gestión de recursos es sin duda lo mejor de todo el juego, siendo realmente adictivo.

También es muy adictivo el sistema de misiones, ya que además de las misiones principales, tendremos misiones secundarias que irán surgiendo, como ayudar a otros supervivientes que han mandado un mensaje por radio, acabar con una horda de zombies que se dirige a la base (aunque la horda sea muy pequeña, de apenas 10 zombies) y demás.

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Aquí es donde el juego brilla con luz propia. Además, es genial cómo, aunque estemos ante un juego offline (sí, un modo cooperativo le habría quedado de lujo), cuando dejamos de jugar, el mundo sigue avanzando, pudiendo encontrarnos con varios cambios al volver a jugar. También está bastante bien el sistema de combate, al tener en cuenta las armas que llevamos (se pueden romper) y nuestra resistencia, ya que si nos quedamos sin fuerzas, atacar a un solo zombie nos costará, con que sobrevivir a un grupo está fuera de toda duda.

Ante esa fragilidad, deberemos gestionar muy bien nuestro inventario (hay límite de peso y huecos que ocupar), y solo combatir cuando sea necesario. Esto será clave cuando haya zombies especiales, que harán más daño que los demás, como los peligrosos mastodontes o los que gritan, atrayendo a los zombies de alrededor y dejándonos algo indispuestos si nos pilla muy cerca.

Todo lo que hagamos nos hará ganar puntos de influencia, que sirven como la moneda del título, para poder crear nuevos puestos de avanzadilla en la que reabastecernos, llamar aliados, etc. Todo esto se mantiene en los dos DLCs que vienen incluidos. Por un lado está Breakdown, donde se elimina la parte de la historia y nuestro único objetivo es sobrevivir, teniendo una mayor dificultad que la historia principal, y con el aliciente de ir desbloqueando nuevos personajes que controlar. En Lifeline nos encontramos con una nueva historia desde el punto de vista del ejército en un nuevo escenario ambientado en una gran ciudad, aunque lamentablemente, se centra demasiado en la autopista y no tanto en la ciudad en sí.

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Sí, todo esto es muy bueno, pero hay cosas muy mejorables. Lo primero son la gran cantidad de bugs que hay. Es muy habitual ver personajes que atraviesan objetos, y lo que es peor, que muchos objetos y personajes a veces aparezcan de la nada o se teletransporten. En más de una ocasión, cuando tenía que defender una casa y había un mastodonte fuera, por arte de magia aparecía dentro de la casa. Otros bugs, por suerte mucho menos frecuentes, nos impiden interactuar con otros personajes, lo que hace imposible iniciar misiones, siendo la única solución reiniciar el juego.

La IA también tiene muchos problemas. De los zombies se puede perdonar, pero no de los compañeros. A veces, se quedarán atascados andando contra una pared, o incluso quietos mientras nos rodean un montón de zombies. Otras veces actuarán bien, pero es lo menos probable.

Otros problemas están en el propio planteamiento del juego. Si hacemos todo bien y tenemos una buena comunidad con recursos a tutiplén, al final todo se puede convertir en mera rutina, eliminando parte de la tensión inicial de que cualquier cosa mala puede pasar. Además, las misiones principales no son gran cosa, por lo que no llegan a animar mucho para avanzar en la historia.

Pero lo peor sin duda es el apartado técnico. State of Decay al parecer en Xbox 360 era bastante desastroso, y aunque se ha mejorado con unas cuantas texturas de mayor resolución y eliminando el screen-tearing, sigue habiendo montones de problemas. Popping, caídas de frames muy acusadas en las zonas más pobladas de zombies y más. Ya no pido que rehagan todas las animaciones para que no sean tan ortopédicas, pero que ni siquiera el juego pueda ir fluido es criminal.

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Conclusión

State of Decay: Year-One Survival Edition tiene muchas cosas a su favor. La gestión inicial de los supervivientes y recursos, y el hecho de que todo el mundo sea persistente es genial. Cuando te pones a jugar, cuesta dejar el mando de lo mucho que engancha. Sin embargo, para ser una edición definitiva, hay muchos problemas que se deberían de haber arreglado, como los bugs o la fluidez gráfica, dejando mucho que desear.

Por tanto, para los fans de la supervivencia, estamos ante una propuesta con muchas ideas geniales, que aunque a veces no las plasme del todo bien (los compañeros, cuando nos acompañan, a veces no son de ayuda) y todo pueda caer en algo rutinario si nos va bien, hay una base fantástica que se puede explotar en futuras entregas. Eso sí, si jugasteis ya en Xbox 360, igual no hay muchos alicientes para volver. Por suerte, el precio del juego está bien ajustado, y la inclusión de todos los DLCs nos darán bastantes horas de diversión en este apocalipsis zombie.

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Nos consolamos con:

  • Buenas mecánicas de supervivencia.
  • El mundo persistente y la muerte permanente.
  • Muy completo, y más todavía gracias a los dos DLCs.
  • Libertad a la hora de afrontar la supervivencia.

Nos desconsolamos con:

  • Gran número de bugs. Algunos no molestan, pero otros bastante.
  • Técnicamente es bastante desastroso, con multitud de problemas que se deberían de haber arreglado.
  • La IA de los aliados deja mucho que desear.
  • Se puede volver algo repetitivo a la larga, sobre todo si logramos cierta tranquilidad en nuestra comunidad.
  • Sigue echándose en falta un modo cooperativo.

Ficha

  • Desarrollo: Undead Labs
  • Distribución: Microsoft
  • Lanzamiento: 28/04/2015
  • Idioma: Español (textos)
  • Precio: 29,99 €

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