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Sprint Vector

Sprint Vector

La gran mayoría de los juegos para Realidad Virtual son shooters, y de hecho, ese es el género del anterior título de Survios, un más que entretenido Raw Data, donde había que acabar con montones de robots usando un variado arsenal. Un género que no es para nada tan habitual es el de las carreras, y ya fuera de algún vehículo ni digamos. Es ahí donde entra Sprint Vector, el segundo juego del estudio y que nos propone competir en vertiginosas carreras en patines, recordando bastante a Jet Set Radio, pero en VR y con un sistema de control totalmente único y novedoso.

La idea es de lo más atractiva, pero como en todo juego para VR en el que haya tanto movimiento, hay dos grandes incógnitas: ¿cómo de bien se controlará, y llegará a marear a los usuarios? Tras echar bastantes carreras y sudar la camiseta, es la hora de descubrirlo.

El inicio de Sprint Vector es sencillamente sensacional. Empezamos con un tutorial muy básico que nos explica cómo movernos, para así poder llegar hasta el centro de un estadio, escoger a nuestro avatar, y por qué no, decir unas palabras de preparación en el micro que ha bajado a nuestra plataforma. Así estamos listos para empezar a correr, ya puestos a tono y conociendo algo más de este colorido mundo en el que formaremos parte.

Sprint Vector

Lo primero a destacar es cómo se controla el juego. He jugado en PS VR, donde es necesario tener un par de PS Move. Cada uno representa una de nuestras manos, y es cómo nos moveremos. Para avanzar, tendremos que mover los brazos desde una posición vertical hacia delante hasta abajo, manteniendo pulsado el gatillo. La gracia es que según lo rápido que lo hagamos, iremos más rápido, teniendo que mantener un buen equilibrio entre la velocidad del movimiento (haciendo balanceos cortos), o haciendo menos movimientos, pero más precisos, para así gastar menos energía nuestra, que al fin y al cabo, mover tanto los brazos puede llegar a cansar.

Este es el movimiento esencial de Sprint Vector, y es más o menos fácil de hacer para empezar a competir. Sin embargo, no es más la punta del iceberg, ya que aprender a hacerlo de una forma óptima requiere de bastante práctica. Yo todavía sigo moviéndome demasiado, por lo que termino cansado después de unos 45 minutos de carreras, además de terminar moviendo todo el cuerpo, por lo que incluso el casco empezaba a bailar en alguna que otra ocasión. Esto ya depende de cada uno, porque hay gente que lo controla muchísimo mejor, algo que se nota cuando entras al modo online.

Junto al movimiento básico, hay que tener en cuenta otras mecánicas adicionales. Podemos derrapar si pulsamos el gatillo y el botón Move de uno de los mandos, y el ángulo de derrape depende de lo cerca que tengamos el mando de nuestro cuerpo. Al mismo tiempo, podemos seguir acelerando con el otro mando, para no perder nada de velocidad. También tenemos partes de los circuitos donde podremos escalar, siendo posible impulsarnos si hacemos el movimiento con fuerza, por no mencionar la mecánica de volar como si fuéramos un superhéroe, para cuando vamos por el aire a gran velocidad. Ojo, que también es posible ir al suelo rápidamente si vamos lentos y queremos acelerar, algo esencial para pegar saltos en puntos concretos.

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A todo esto, hay que sumar la posibilidad de usar armas y potenciadores, como misiles, minas que frenan a los oponentes, o turbos que nos permiten dejar de acelerar durante un tiempo. Si no tenemos un arma, podemos lanzar una pequeña descarga a lo que tengamos a nuestro lado si pulsamos rápidamente un gatillo de un mando, por lo que Sprint Vector es bastante complejo de dominar al 100%.

Por suerte, hay varios tutoriales que nos explican todas estas mecánicas, para aprender en un campo seguro cada una de las mecánicas simples y avanzadas. Es una pena que el juego venga completamente en inglés y no haya subtítulos, por lo que toca tirar de las imágenes para aprender cómo hacer cada movimiento, lo que puede ser una barrera de entrada adicional para los que no conozcan el idioma.

Cuando ya estemos listos para jugar, podemos entrar a las carreras o a las contrarreloj. Dentro del primer grupo tenemos 12 circuitos, todos bastante variados y clasificados en diferentes niveles de dificultad, para poder entrar a uno en el que nos sintamos cómodos jugando en función de nuestra habilidad en ese momento. También me ha gustado que, pese a quedar los últimos en un circuito, desbloquearemos sí o sí la siguiente fase, para que tengamos bastante contenido aunque no ganemos ni quedemos en el podio. El otro grupo de contrarreloj es en circuitos especiales llenos de desafíos más plataformeros, sin la presión de otros personajes físicos, pero con el crono ahí siempre metiéndonos presión.

El diseño de los circuitos está muy bien, al plantear todos retos bastante diferentes, y presentar en las carreras diferentes vías a poder usar. A veces podemos ir rápido y pegar saltos por plataformas, mientras que en otras ocasiones podemos ir por el suelo. Todo depende de nuestra habilidad, por lo que cuanto mejores seamos, más secretos encontraremos en cada fase. Algo que agradecería bastante, eso sí, es la opción de resetear nuestra posición por si nos hemos atascado en alguna parte del circuito o hemos caído en alguna de sus trampas, algo que, creedme, suele pasar demasiado cuando no tenemos mucha experiencia.

Todo esto ya hace que Sprint Vector sea la mar de divertido al jugar en solitario contra la IA, que funciona más o menos bien. Sin embargo, la gracia está en competir contra otros humanos, en partidas de hasta 8 jugadores simultáneos. No he tardado apenas en encontrar partidas, y la conexión de todas ellas era muy buena. Aquí es donde mejor se puede ver la variedad en los niveles de habilidad, tanto en la zona tranquila mientras esperamos a que se acabe la carrera en curso, y luego en la competición.

En general, todo funciona bastante bien juguemos cuando juguemos, aunque personalmente, los potenciadores es quizá lo más flojo del juego. No me termina de quedar del todo claro qué hacen los misiles o cómo apuntarlos de forma eficiente, a pesar de llevar ya varias horas jugando. Al final, el nitro es el potenciador más útil de lejos, y es algo que se podría haber aprovechado bastante más.

Sprint Vector

En lo visual, Sprint Vector entra por los ojos desde el primer momento. El estilo artístico es muy colorido, al presentar escenarios variados y llenos de detalles. Los personajes también están bastante bien, habiendo una variedad notable, como un astronauta, un DJ fiestero e incluso una especie de rana samurái. Todos los personajes tienen sus líneas de diálogo, y además se pueden poner diferentes skins. Algunas son desbloqueables en función de las estrellas conseguidas, afectando a los brazos que veremos en todo momento durante las carreras. Algo llamativo es que los tiempos de carga son bastante breves, por lo que podemos entrar en una prueba rápidamente, sin por ello esperar demasiado, lo cual es muy de agradecer.

Obviamente, al ir todo tan rápido, es posible que el juego llegue a marear a más de uno. Personalmente, me parece que todo está muy bien hecho para que no nos sintamos mareado pese a ir a toda velocidad por circuitos tan extravagantes, y encima no parar de movernos. Igual es precisamente por tanto movimiento que nuestro cerebro no se vuelve loco, pero personalmente el tan temido “motion sickness” de los juegos con tanto movimiento en VR no ha sido un problema en absoluto.

En el sonido, la música y efectos no destacan demasiado. Simplemente funcionan, pero no llaman la atención en absoluto. Quizá es lo necesario para no llevar nuestra atención fuera de las mecánicas principales, aunque me queda la sensación de que se podría haber hecho algo más interesante. Está bien y pega con el estilo artístico del juego en general, pero no mucho más.

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Conclusión

Esta segunda propuesta de Survios es realmente sorprendente, y aunque sobre el papel puede parecer que tiene todo tipo de ingredientes para ser un fracaso de la VR (mucho movimiento para marear, mecánicas algo complejas, etc), Sprint Vector resulta ser una de las experiencias más únicas y refrescantes que he probado en PS VR. Lo más básico es fácil de entender para empezar a jugar, pero siempre con margen para mejorar nuestra técnica y no cansarnos tanto. Luego, al ir añadiendo cada nueva mecánica al mix, tenemos un arcade de carreras muy recomendable para cualquier usuario de VR que quiere vivir la velocidad en sus carnes.

Es cierto que no llega a ser perfecto por varios detallitos, como que está completamente en inglés y eso puede ser una barrera importante en los tutoriales, o que incluso la falta de resetear nuestra posición nos puede dejar vendidos en los circuitos cuando tenemos menos experiencia, lo cual llega a frustrar. Aun así, son pegas que no afectan demasiado al conjunto global, ya que Sprint Vector es un título novedoso, que funciona muy bien, y que demuestra que con la VR se pueden producir experiencias vertiginosas, complejas y altamente adictivas.

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Nos consolamos con:

  • Sistema de control fácil de entender, pero complejo de dominar. Además, es bastante preciso
  • En lo visual, es genial. Además, logra no marear pese a lo vertiginoso que es
  • Mucho contenido para dominarlo y estar entretenidos durante horas
  • Un modo online que funciona la mar de bien 
  • Supone una buena sesión de ejercicio mientras alucinamos con la VR

Nos desconsolamos con:

  • Las armas no funcionan tan bien como todas las demás mecánicas
  • Se echa en falta poder reiniciar nuestra posición en el circuito para cuando nos perdemos
  • El idioma puede suponer una barrera importante a la hora de aprender todas las mecánicas, que son esenciales para hacerlo bien en las diferentes pruebas

Ficha

  • Desarrollo: Survios
  • Distribución: Survios
  • Lanzamiento: Steam: 08/02/2018 - PS4: 13/02/2018
  • Dispositivo VR usado: PS VR
  • Idioma: Textos y voces en Inglés
  • Precio: 29,99 €

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