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SoulCalibur VI

SoulCalibur VI

Los juegos de lucha siempre se han caracterizado por ofrecer combates cuerpo a cuerpo en los que sus personajes dejan que sus puños hablen por ellos mismos. Sin embargo, una saga logró destacar por centrarse en el uso de diferentes armas: Soul Calibur. O bueno, Soul Edge originalmente antes de convertirse en la franquicia que conocemos todos en la actualidad.

Aunque SoulCalibur (ahora han quitado el espacio por algún motivo) no es tan popular como Tekken, la otra gran saga de lucha de Bandai Namco, eso no quita que haya una gran cantidad de fans que esperamos como agua de mayo cada nueva entrega. Tras una entrega algo decepcionante en la forma de SoulCalibur V, donde veíamos a los descendientes de los personajes clásicos y una falta alarmante de modos para un jugador, desde Bandai Namco han preferido pulsar el botón de reinicio en SoulCalibur VI. Así que, con la idea de volver a los orígenes para crear una nueva línea temporal en la historia de la saga a lo Mortal Kombat 9, nuevos modos de juego y mecánicas que prometen gustar tanto a los novatos como a los veteranos. Pensaba que no lo volvería a decir, pero “Welcome to the stage of history!”.

A nivel de mecánicas, los que ya somos veteranos nos sentiremos como en casa en SoulCalibur VI. Seguimos contando con un botón para ataques verticales, otro para ataques horizontales, otro para patadas y uno último para bloquear los ataques. En función del arma que use nuestro personaje, tendremos un rango de ataque, velocidad y movimientos únicos, ya que no es lo mismo usar un staff que una espada de samurái, o una guadaña o unos nunchakus.

SoulCalibur VI

Al combatir en entornos 3D, el movimiento es esencial, ya que con un desplazamiento horizontal podremos esquivar con mayor facilidad los ataques horizontales, mientras que los verticales se pueden esquivar al rodear a nuestro oponente. Esto es algo que siempre me ha encantado de SoulCalibur, ya que con estas simples mecánicas, podemos asistir a peleas fantásticas, algo que se mantiene en esta sexta entrega.

Por suerte, hay mucho más que añade bastante complejidad al título para aquellos que lo busquen. Para empezar, el estar en un entorno 3D nos permite lanzar al rival contra muros que se pueden destruir, y dejar así al descubierto barrancos que nos pueden dar una victoria automática. Una estrategia más de “pros” es realizar esquivas perfectas para así noquear al atacante durante unos momentos y contraatacar con fiereza. Algo más fácil es realizar bloqueos normales, pero si nos golpean muy de seguido, la defensa acabará por romperse, además de ser vulnerables a los agarres en cualquier momento. Aunque hay varias técnicas para romper la defensa de forma automática, estos movimientos suelen ser más lentos, por lo que nos dejan al descubierto mientras los cargamos, momento que un defensor avispado puede aprovechar. La defensa y el ataque es como un baile constante en SoulCalibur VI, manteniendo la esencia de la franquicia a la perfección en este aspecto.

Algo completamente nuevo son los llamados “Golpes del revés”, que es un ataque capaz de bloquear muchos ataques mientras se carga, para luego hacer daño con el impacto e iniciar un juego de “piedra, papel y tijera”, de modo que el ataque horizontal gana al vertical, el vertical a las patadas, y las patadas al horizontal. El que gane este duelo puede seguir atacando con fuerza, pero si lo queremos, podemos realizar una esquiva y como si nada hubiera pasado. Estos duelos me recuerdan a los encontronazos de la saga Injustice, pero aquí son mucho más dinámicos, además de no requerir que sacrifiques nada, por lo que es un añadido genial que puede cambiar el ritmo de un combate como no nos demos cuenta.

SoulCalibur VI

Otro aspecto fundamental es el del medidor de almas, que es como nuestra barra de “súper”. Cuando tengamos una barra entera, podremos realizar dos movimientos. Por un lado, el ataque crítico, que se puede bloquear fácilmente, pero si lo encajamos, haremos muchísimo daño al oponente, además de lucir muy bien. Algo que me gusta es que son ataques muy rápidos, por lo que no consumen mucho tiempo ni se hacen pesados.

El otro posible uso del medido de alma es una Carga de Alma, por el cual entramos en un modo especial que nos permite hacer más daño o incluso acceder a nuevos movimientos. En unos pocos personajes (Groh y Kilik básicamente) esta habilidad les hace cambiar de aspecto momentáneamente, mientras que en los demás su arma se pone a brillar. Un buen equilibrio es que mientras está activada la Carga de Alma, el medidor de alma no se rellena, para que no podamos enlazar muchas cosas seguidas, y así nos obligan a pensar bien cuándo usar esta potente técnica. Incluso podemos enlazar el ataque crítico con una Carga de Alma, para hacer un daño masivo a nuestro rival.

A todo esto hay que sumarle otras cosillas más que le añaden más profundidad todavía a SoulCalibur VI, como los ataques letales. Estos golpes se dan en circunstancias concretas, y sabremos que los hemos efectuado porque romperemos parte de la armadura del rival. Esto no afecta a sus estadísticas (como sí ocurría en la cuarta entrega), pero sí le aturdimos durante un buen tiempo, y tenemos una clara representación visual de que le hemos hecho mucho daño a nuestro rival, lo cual es siempre satisfactorio.

SoulCalibur VI

Me he querido centrar primero en las mecánicas de combate, porque por un lado, son fantásticas, y solo por ellas ya estaríamos ante un juego excelente. Además, los más de 20 personajes jugables que hay son fantásticos, con viejos conocidos como Siegfried, Kilik, Maxi, Yoshimitsu, Zasalamel o Voldo entre muchos otros. Entre las novedades, tenemos a Groh, un misterioso personaje que lleva una espada dual como la de Darth Maul, que puede dividir en algunos combos, lo que le hace muy versátil; Azwel, el nuevo villano de esta entrega; y Geralt de Rivia, el protagonista de The Witcher 3 que mantiene todos sus movimientos, incluyendo señales y ataques, siendo una incorporación infinitamente mejor de lo que me esperaba. Lo único malo del roster es perder a algún que otro personaje por el camino Yun-Seong, y sobre todo, hacer que Tira sea un DLC desde el primer día, algo completamente absurdo.

La guinda del pastel, y lo que hace tan grande a SoulCalibur VI es todo lo que podemos hacer en el juego, ya sea a nivel multijugador o cuando jugamos solos. Para los que nos gustan los modos historia, esta vez tenemos dos. En el modo historia canónico, tendremos la historia principal donde nos olvidamos de las últimas entregas y volvemos a los orígenes de la Soul Edge, Nightmare y compañía. En esta ocasión el protagonista absoluto es Kilik, y aunque el resto de personajes aparecen de vez en cuando, el argumento se centra en un conflicto único, lo que hace que gane fuerza.

Para ver qué hacen el resto de luchadores, tienen sus propias historias secundarias, que aumentan un poco más el universo, y no hacen el argumento principal un caos de cameos y demás. Incluso el propio Geralt tiene su historia, explicando su aparición en el juego como un viaje interdimensional bastante divertido. Aunque he disfrutado de este modo, está claro que SoulCalibur VI no ha tenido tanto presupuesto como Tekken 7, ya que casi todas las escenas parecen sacadas de una novela visual, con imágenes estáticas y mucho, mucho texto. Los diálogos están doblados en inglés, pero que momentos dramáticos sean un retrato de un personaje moviéndose hacia otro le resta todo el dramatismo posible, al no funcionar tan bien como en otras novelas visuales. Hay algún vídeo, pero son más bien escasos, contándose con los dedos de una mano.

SoulCalibur VI

El modo historia que me ha convencido muchísimo más es el llamado Balanza del Alma. Aquí nos tenemos que crear a nuestro propio personaje, con un editor increíblemente potente. Ya habréis visto por internet todas las creaciones de la comunidad, y poder acceder a ellas desde el menú Creación es genial. Eso sí, los menús podrían ser algo mejores. Pero volviendo a Balanza del Alma, aquí nuestro avatar está infectado por la Semilla del Mal, por lo que iniciaremos un viaje por todo el mundo para salvar nuestra vida. La gracia de este modo es que estamos ante básicamente un RPG de los de la vieja escuela.

Desde el mapa-mundi iremos desplazándonos entre las localizaciones que nos dan acceso a misiones de combate o momentos narrativos. De nuevo, hay mucho texto, y no contamos con diálogos doblados esta vez, pero aquí no me ha supuesto tanto problema, al ser casi como estar viviendo una partida de un RPG de tablero. Podemos desplazarnos por el camino principal sin problemas, pero si nos ponemos a explorar los alrededores, tendremos que consumir dinero para cubrir los gastos de la travesía, además de poder encontrarnos con atacantes por el camino, con una salud que no se regenera del todo entre combates durante el viaje.

A lo largo de la partida iremos subiendo de nivel para hacernos más poderosos, desbloquearemos diferentes armas con bonus únicos, y podremos participar en todo tipo de historias bastante entretenidas. Algo que me ha encantado de este modo es al variedad en los combates, ya que cada dos por tres habrá características especiales, como hacer el mapa muy resbaladizo (ojo, que ahora es muy fácil salirse del ring), hacer que nos ataques sean más útiles que otros, o participar en un mini-modo de resistencia. Gracias a la constante progresión, la posibilidad de tomar decisiones en la historia y tanta variedad, estamos ante uno de los modos de juego más adictivos de SoulCalibur VI, recordándome al modo Crónicas (creo que se llamaba así) de la tercera parte, por lo que no puedo más que aplaudir por esta modalidad.

SoulCalibur VI

El resto de modos offline son los típicos, pero que nunca están de más, como el Arcade o el entrenamiento para practicar. Algo curioso es que los tutoriales están dentro de Balanza del Alma, por lo que el propio juego nos anima a entrar en este modo. Y claro, está también la posibilidad de jugar contra un amigo.

Sin embargo, la parte competitiva brilla en el modo online. Las opciones que hay disponibles son las estándar, pero es una parte muy adictiva, además de dejarme fascinado el control que tiene la comunidad de SoulCalibur VI. Yo soy un manta y me pegan unas palizas online de mucho cuidado, pero he disfrutado mucho compitiendo y ganando en alguna ocasión muy rara. La conexión es cierto que varía bastante en función de contra quién juguemos, con combates en los que todo va de lujo, con otros en los que hay más tirones que en un pilla-pilla. Lo más importante es que la comunidad de usuarios es muy activa, y aquí podemos tirarnos horas, horas y más horas jugando.

A nivel técnico, SoulCalibur VI luce espectacular. Los modelos de los personajes y sus animaciones son geniales, siendo todo un espectáculo visual. Algo que me gusta es que hasta los personajes creados lucen de miedo, lo que no siempre ocurre en todos los juegos con un potente editor. Los mapas son también geniales, ofreciendo una buena variedad de temáticas, y siendo todos muy vistosos, con detalles como la lluvia en algunos modificando la apariencia de los luchadores, o que la ronda final sea al atardecer mientras que las demás eran durante el día, para ofrecer un toque más dramático al combate. Los efectos de partículas, menús y demás son también geniales, por lo que estamos ante un título que entra por los ojos.

El sonido no se queda atrás, gracias a una banda sonora magnífica. Os recomiendo escuchar la música de forma independiente, ya que está realmente bien, y hace las peleas más épicas todavía. Los efectos son también muy contundentes, mientras que las voces en inglés están bien, pero sin excesivos alardes. Hay cierto toque de serie B en este sentido con algunos personajes que me gusta.

SoulCalibur VI

Conclusión

Las entregas de la generación pasada de SoulCalibur me dejaron un poco frío, ya que el sistema de rotura de armadura de la cuarta entrega era algo excesivo, y en general no había tanto énfasis en modos offline, sobre todo en el quinto juego. Sin embargo, SoulCalibur VI logra volver a lo básico en las mecánicas jugables, al mismo tiempo que ofrece nuevos elementos que funcionan muy bien tanto para los novatos como para los más expertos.

El elenco de personajes, si bien no es masivo, es fantástico, ofreciendo mucha variedad, y aunque algunos personajes clásicos se han quedado por el camino y Tira es un DLC de pago, es genial jugar nuevamente con Maxi, Kilik o las novedades Groh y hasta Geralt.

Lo que hace que SoulCalibur VI se eleve sobre la competencia es todo lo que nos permite hacer. Entre sus dos modos historia (en especial en el que llevamos a nuestro personaje creado), el modo Arcade, el entrenamiento y el online, estaremos pegados a la consola horas, horas y horas, disfrutando de un espectáculo audiovisual fantástico con increíbles mecánicas de combate accesibles y muy profundas. La saga SoulCalibur ha vuelto por la puerta grande, con que a poco que os gusten los juegos de lucha, tenéis que jugarlo.

9

Nos consolamos con:

  • Una narrativa principal clara y bastante disfrutable
  • El modo historia con nuestro personaje creado es sencillamente fantástico
  • Mecánicas de combate geniales. Accesible y al mismo tiempo muy profundo
  • Visualmente increíble

Nos desconsolamos con:

  • Los modos historia funcionan mucho como una novela visual. Algún vídeo no le habría venido mal
  • Que Tira sea un DLC de pago desde el primer día
  • Navegar por las creaciones  de la comunidad es un dolor de muelas
  • Cuando en un combate online tienes lag

Ficha

  • Desarrollo: Bandai Namco
  • Distribución: Bandai Namco
  • Lanzamiento: 18/10/2018
  • Idioma: Textos en Castellano y Voces en Inglés
  • Precio: 69,99 €

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