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Snake Pass

Snake Pass

Parecía que no iba a pasar, pero este año por fin va a regresar uno mis géneros favoritos: los plataformas en 3D. El primero en dar el pistoletazo de salida a este “revival” del género es también el más peculiar de todos los que van a salir en las próximas semanas, ya que Snake Pass es de todo menos corriente.

¿Os acordáis del famoso juego de la serpiente en los Nokia ladrillos que sobrevivirían a un apocalipsis nuclear? Pues bien, ahora imaginaos a esa serpiente pixelada en tres dimensiones, muy simpática, y con el diseño propio de los plataformas en 3D de los años 90 y principios del 2000. ¿Listos para pensar como una serpiente de la mano de Noodle y Doodle?

Como ocurre en muchos plataformas clásicos, el argumento de Snake Pass es una simple excusa para empezar a explorar los 15 niveles que nos propone. En esencia, alguien ha quitado las piedras de los portales que conectan las diferentes zonas de la montaña Haven Tor, por lo que nos tocará devolverlas a su lugar de origen si queremos devolver a la montaña a su estado original.

La encargada de hacerlo será la adorable serpiente Noodle, que irá acompañada del colibrí Doodle. La personalidad de ambos viene precisamente por su aspecto, ya que el único personaje que llegará a decir algo será el colibrí, pero más bien como apoyo o guía al introducir algún nuevo tipo de mecánica en cada fase.

Snake Pass

Como tal, cada nivel de Snake Pass es un desafío más o menos abierto (hay niveles más lineales), donde tendremos que conseguir las tres piedras del portal si queremos superar el nivel. Hay otros coleccionables como en los plataformas de antaño, para que así exploremos cada nivel de cabo a rabo buscándolos, aunque realmente no nos den una recompensa material más allá de nuestra satisfacción personal. Estos coleccionables pueden ser 20 burbujas azules, que normalmente están a simple vista, y son las más fáciles de conseguir (aunque algunas pueden ser bastante puñeteras); o por otro lado, están las 5 monedas de oro. Estos últimos objetos están muy bien ocultos y en zonas de muy difícil acceso, por lo que será un reto conseguirlas todas.

Hasta aquí todo es muy típico respecto a los plataformas del estilo de Banjo-Kazooie, lo cual me encanta, ya que es un tipo de juego que me encanta. Sin embargo, es en las mecánicas donde Sumo Digital le ha dado un toque realmente único a Snake Pass.

Lo de tener que pensar como una serpiente no es una frase de marketing ni nada por el estilo, ya que será lo que tendremos que hacer todo el tiempo. Como serpiente, no tendremos huesos ni podremos saltar, por lo que tendremos que ir reptando a todos lados. Para avanzar, tendremos un botón que nos pondrá en marcha, de una forma similar al acelerador de un coche. Sin embargo, si vamos de frente iremos muy lentos, teniendo que ir haciendo “eses” para poder ganar velocidad.

Snake Pass

Por otro lado, con el stick controlaremos la dirección de la cabeza de Noodle, mientras que con el botón “A” en Switch haremos que levante la cabeza. Con el stick izquierdo nos podremos agarrar cuando estemos enrollados en alguna caña de bambú o superficie, lo que nos permitirá crear un nuevo punto de apoyo mientras nos desenroscamos para así poder avanzar por zonas que de otro modo sería completamente inaccesible.

No hay más botones, más allá de poder llamar a Doodle para que levante un poco nuestra cola por si necesitamos una pequeña ayuda a la hora de subirnos a una superficie. Esta sencillez en los controles hace que fácilmente podamos empezar a jugar, pero lo que es dominar el movimiento de Noodle nos llevará mucho más.

Esto es lo mejor, y al mismo tiempo, lo peor de Snake Pass. Para bien y para mal, esta forma de controlar a un personaje es realmente única, lo que puede agradar al ser algo fresco (como en mi caso), o directamente cansar y espantar, ya que pese a su simpatía, estamos ante un juego más complejo de lo que parece a simple vista.

Snake Pass

Los 15 niveles se reparten en cuatro mundos, donde nos iremos enfrentando a diferentes obstáculos. El primer mundo está basado en la tierra, y apenas hay obstáculos que nos hagan morir, sirviendo estos primeros niveles para aprender las mecánicas más básicas. Luego nos tocará visitar el mundo del agua, donde aprenderemos a nadar; el mundo de fuego, donde las brasas nos podrán quemar si no tenemos cuidado; y el mundo de viento, donde las ráfagas de aire nos ayudarán y perjudicarán a partes iguales.

No son nada del otro mundo para el género, pero sí que ofrecen una dificultad creciente. Al principio, todo resulta muy sencillo, pero esto es esencial, ya que si no tenemos al principio una zona segura en la que practicar el ir escalando por ramas de bambú, agarrarnos con nuestro cuerpo o rodear una caña, cuando más tarde lo tengamos que hacer sobre un precipicio o una zona de pinchos, es casi seguro que no tengamos dominado el control de la serpiente y muramos constantemente.

Esto hace que Snake Pass esté a medio camino entre juego de plataformas y de puzzles de físicas, ya que el movimiento de Noodle se basa por completo en las físicas de su cuerpo. En ese sentido, es genial que los controles respondan tan bien, y cada vez que fallaba, sentía que era mi culpa, y no la del juego. Esto puede que no ocurra con todo el mundo, ya que muchos se pueden frustrar ante este esquema de movimiento, y vean que es más bien culpa del juego. Ambos puntos de vista son muy válidos, por lo que en efecto, estamos ante un juego que o te encanta, o te llega a frustrar.

Snake Pass

Algo que al menos no se puede negar es que el diseño de niveles de Snake Pass es una auténtica delicia. Todo está en una posición por alguna razón, para que podamos llegar así a una nueva zona inaccesible, llegar a un coleccionable oculto, etc.

Como tal, los 15 niveles se puede superar fácilmente en unas 4-5 horas. De estas horas, la mayoría seguramente las paséis en los tres últimos niveles, que son de lejos los más complicados, y donde moriremos una y otra vez con cada desafío hasta que lo hagamos de forma muy precisa. Aquí quizá podrían haber sido más flexibles con los puntos de control, pero por lo general, no están muy separados entre sí para que, si morimos, tengamos que repetir como mucho una zona de plataformas.

Para hacer el título más rejugable, tenemos la opción de encontrar todos los coleccionables, algo que ya os aviso, es casi imposible que los consigáis todos a la primera. Además, en todas las versiones menos en Switch, hay un modo contrarreloj para ver quién es la serpiente más rápida en cada nivel. La versión de Switch en teoría se actualizará próximamente para incluir este modo, pero es muy extraña su omisión.

Técnicamente, Snake Pass es una auténtica delicia. El uso del Unreal Engine 4 hace que podamos disfrutar de escenarios con mucho detalle, una iluminación increíble, y sobre todo, una serpiente fantástica. Algo que se puede ver a simple vista es la simpatía que derrocha el juego. Incluso al morir por caernos por un precipicio, ver la cara cartoon que pone Noodle te pone una sonrisa en la cara. Y sí, cambiar su rostro es algo en lo que me tiré quizá más tiempo de lo que debería, muy a lo LittleBigPlanet. La principal pega que le puedo achacar al estilo artístico es que los mundos son excesivamente parecidos entre sí, teniendo todos casi la misma vegetación, rocas y demás.

A todo esto quiero destacar que éste es el primer juego para Nintendo Switch que usa el Unreal Engine 4, y los resultados son excelentes. Esta es la versión que he jugado principalmente, y se ve igual de bien que la de PS4. El rendimiento también es muy bueno, tanto en modo televisor como en modo portátil, por lo que jugar en el metro o en cualquier lado es una auténtica delicia. La única diferencia respecto a las otras versiones es la falta de modo contrarreloj y el uso de la vibración HD de los Joy-Con. Al principio, esta vibración era un problema al ser excesivamente alta, pero con el último parche logra añadir inmersión, al poder sentir con la vibración el esfuerzo que hace Noodle cada vez que nos agarramos, por ejemplo.

En la parte sonora, lo que más destaca es la banda sonora de David Wise, el compositor de la banda sonora de Donkey Kong, por ejemplo. La música de Snake Pass es sencillamente fantástica, fortaleciendo la simpatía que derrocha el juego por los cuatro costados. Los efectos de sonido también están muy bien, con algunos muy agradables al interactuar con el entorno, como que suenen bongos cuando reptamos sobre ellos.

Snake Pass

Conclusión

Snake Pass no solo da el pistoletazo de salida al resurgimiento de los plataformas 3D a lo grande, sino que lo hace ofreciendo una de las experiencias jugables más frescas, innovadoras, y al mismo tiempo polarizantes que nos podemos encontrar. La forma de controlar a la serpiente Noodle es su punto más positivo, y a la vez el más negativo, en función de cómo nos adaptemos a él. Personalmente, me ha encantado, pero puedo entender por qué hay gente que puede renegar de él.

Lo que es innegable es el mimo con el que se han hecho los niveles gracias a su gran diseño y dificultad creciente, la simpatía de todo el apartado artístico, y la increíble banda sonora de David Wise. A pesar de que el juego puede que no sea para todo el mundo, sí que es uno que recomiendo encarecidamente. Gracias a su alta rejugabilidad y lo rematadamente divertido y satisfactorio que resulta, Snake Pass puede llegar a enamorar a los amantes de los plataformas 3D de antaño. Que se preparen Solid Snake y las demás serpientes de los videojuegos, que Noodle ha venido “sssserpenteando” para quedarse.

8

Nos consolamos con:

  • Gran diseño de niveles.
  • Técnicamente genial, y además es el primer juego con Unreal Engine 4 en Switch.
  • Adorable hasta decir basta.
  • Muy rejugable.

Nos desconsolamos con:

  • La jugabilidad puede llegar a frustrar a más de uno.
  • La dificultad quizá se dispara en exceso en los últimos niveles.
  • Mundos demasiado parecidos entre sí en lo visual.
  • Si no se buscan los coleccionables, los 15 niveles se quedan cortos.
  • La falta del contrarreloj en Switch de serie.

Ficha

  • Desarrollo: Sumo Digital
  • Distribución: Sumo Digital
  • Lanzamiento: 29/03/2017
  • Idioma: Textos en español
  • Precio: 19,99 €

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