6

Skipper

Skipper

Puzles minimalistas. Eso es lo que tenemos, en esencia, en Skipper.

Desde el primer momento en el que iniciamos el juego, nos envuelve profundamente un ambiente sereno, calmado… casi místico. Nos está diciendo algo. Nos está diciendo: “Pasa, siéntate, respira hondo y relájate. Es hora de poner a prueba tu mente, y voy a necesitar que estés preparado para los retos que te voy a proponer.”

Esto no es un recurso púramente estilístico; tiene un propósito claro a nivel de diseño. Es necesario proponer al jugador una situación en la que se encuentre sumamente cómodo, para invitarlo así a que se quede el tiempo que haga falta a la hora de intentar resolver cada puzle, en vez de que, frustrado, tire la toalla en unos pocos intentos.

Y es que en Skipper nuestra mente se activará completamente. Conforme avancemos a través de algunos niveles, podremos sentir ese agotamiento mental característico de experiencias que requieran de un esfuerzo intelectual considerable; podremos sentir que lo hemos dado todo; incluso nos sentiremos algo revueltos, nerviosos… de nuevo, activados.

Por ese mismo motivo, no nos pueden proponer otro ambiente queese mismoente ese, el de la relajación y la calma absoluta, porque si propiciaran cualquier tipo de tensión en el jugador a través del más mínimo de sus elementos, ya lo estarían sobrecargando más de lo que se puede permitir para evitar que acabe totalmente saturado en poco tiempo.

Bien, vale, hemos hablado de la ambientación, eso está muy bien, pero ahora vamos un poco al grano; ¿en qué diablos consiste Skipper?

Skipper

Bueno. En esencia, vamos a tener una serie de niveles, constituido cada uno de ellos por un “puzle” o desafío que tendréis que resolver de las maneras más creativas que se os ocurran. En este sentido, las mecánicas principales del juego hacen un buen trabajo. En un intento de enumerarlas sin que resulte algo excesivamente lioso, podríamos empezar hablando de cubos.

Estas figuras geométricamente perfectas serán las que tendremos que mover para avanzar de nivel en nivel. ¿Hacia dónde? Hacia un bloque en concreto, que quedará perfectamente identificado por los efectos visuales que lo rodean en cuanto aparezca. Así de simple parece. Vas moviendo un cubo, de bloque en bloque, hasta llegar al bloque correcto… En realidad, se vuelve algo más complicado.

Los caminos por lo que tendremos que llevar a nuestro apreciado bloque estarán diseñados para que tengamos que pensar fríamente cada uno de nuestros movimientos antes de ejecutarlos sin ton ni son. Esto se debe, principalmente, a que cuando el bloque se mueve a una nueva casilla, siempre deja una marca en la anterior. El propósito de esta marca es el de dejarnos saber que no podremos volver a ella si lo intentamos… O al menos no con el mismo bloque.

No permitirnos volver sobre nuestros propios pasos es una mecánica que no resulta precisamente original, pero en todos los casos es reconocible su eficacia en este tipo de experiencias. Skipper decide ir unos pocos pasos más allá. Para añadir jugo a esto, nos da la posibilidad de no controlar uno, sino dos, tres, o el número de bloques que considere pertinente para cada nivel. Cada bloque funciona de la misma manera de forma individual, pero la gracia es que también son capaces de interactuar entre ellos.

Skipper

Cuando haces que un bloque pase por encima de una casilla marcada por los pasos de otro bloque, se borra la marca del bloque anterior y se incorpora a la casilla la marca del nuevo que la ha pisado. Esto nos permite hacer que el bloque anterior pase de nuevo por la misma casilla, y así podríamos continuar en un ciclo infinito de posibilidades que ofrece esta ampliación de mecánicas. Una ampliación, sin embargo, que no se queda ahí. Habrá interruptores que bloqueen y despejen caminos, rutas sin salida en las que un bloque tendrá que acudir “al rescate” del otro, y una amplia gama de interacciones en cadena que son usadas para añadir dificultad y variedad a cada nivel (dejando de lado otra serie de mecánicas individuales, como la recogida de bolas de determinados colores que necesita llevar cada bloque encima para que la casilla objetivo “acepte” su llegada, una vez se pose sobre ella).

Así, el juego posee unas cuantas mecánicas de fácil asimilación, pero que pueden dar lugar a una serie de combinaciones muy interesantes. Ahora, ¿cómo de bien están implementadas estas mecánicas?

Skipper

Pues bastante bien, todo sea dicho. Si bien el título puede pecar en ocasiones de hacer recurrir al jugador al simple ensayo y error para llegar a la solución de cada puzle, en general consiguen que te detengas un tiempo a plantearte qué tienes que hacer si quieres llegar a algo, y produce la sensación de que cada nuevo reto al que nos enfrentamos consta de una solución original y algo diferente respecto a las anteriores.

La jugabilidad no tiene ningún tipo de misterio, haciendo uso únicamente de las flechas de dirección para moverse hacia un lado u otro, de unos pocos botones entre los que alternar para cambiar de bloque en bloque, y de un botón que sirve para reiniciar el nivel cuando cometamos un error que nos impida continuarlo. Pasemos, por tanto, a hablar sobre el apartado visual.

Un apartado visual que resulta bastante simplón, con modelos geométricamente muy sencillos y sin casi ningún tipo de detalle en composición o texturas. Esto, de nuevo, se debe a que se intenta crear un ambiente plácido y minimalista, carente de elementos que aviven las respuestas sensoriales del jugador. Por eso mismo, también se utilizan en todo momento unos colores muy claros y planos, y la “decoración” de cada nivel se basa en entornos a los que se asocia esta tranquilidad, como lo pueda ser una pequeña playa repleta de fina arena que acaricie suavemente la brisa marina.

Conclusión

Skipper es lo que podríamos llamar un juego “virtualmente perfecto” dentro de su simpleza, como también lo puede ser, por ejemplo, el clásico Tetris. Si tenemos en cuenta que su principal propósito es el de ofrecernos una experiencia en la que resolver puzles bien diseñados de manera agradable, entonces lo hace a la perfección. Sin embargo, esa misma simpleza va ligada a su falta de innovación, a su carencia de ganas a la hora de probar cosas nuevas y a lo genérico que resulta en todo momento. Si buscas un buen reto intelectual con el que entretenerte unas horas, puede servirte; pero si lo que esperas es algo más, una experiencia que aporte su propia identidad, probablemente este no sea tu juego. Eso sí, tiene un precio muy ajustado que lo convierte en una opción interesante para cualquiera al que le apetezca echarle un vistazo.

6

Nos consolamos con:

  • Una ambientación bien conseguida que invita a la calma y a pasar un buen rato.
  • Puzles bien diseñados que cumplen su función.
  • Buena curva de dificultad…

Nos desconsolamos con:

  • … aunque falta de nuevas mecánicas que la hagan variada.
  • Demasiado simple en la mayoría de sus aspectos.
  • Falto de elementos sorprendentes que le aporten identidad propia.

Ficha

  • Desarrollo: 2xMilk
  • Distribución: 2xMilk
  • Lanzamiento: 18/10/2017
  • Idioma: Español
  • Precio: 3,99 €

Entradas relacionadas:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *