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Phantom: Covert Ops

Tras jugar a títulos como Splinter CellMetal Gear Solid, creo que es fácil querer sentirse como un espía. Vivir aventuras en lugares exóticos, salvar el mundo, evitar conspiraciones de toda clase, acabar con malos muy malos, etc. Es una experiencia que, curiosamente, no es muy habitual en VR, donde reinan los títulos musicales, shooters y survival horror.

Por suerte, el sigilo y la infiltración están empezando a despuntar, si bien no con todo el acierto del mundo (tengo pendiente Espire 1, pero no fue muy bien recibido), al menos con las mejores de las intenciones. Este era uno de los motivos por los que tenía tantas ganas a Phantom: Covert Ops, al sorprenderme muy positivamente durante la Gamescom del año pasado. Los chicos de nDreams claramente querían hacer un juego de sigilo y acción altamente inmersivo con el que cumplir esta fantasía de ser unos agentes infiltrados tras las líneas enemigas. ¿Lo habrán conseguido, o habrán sido descubiertos en el acto?

Protagonizando una novela de Tom Clancy con toques de Metal Gear

A nivel narrativo, Phantom: Covert Ops nos pondrá en la piel de uno de los Phantom, una unidad de élite a la que se envía a las misiones más peliagudas para poder cumplir sus objetivos como fantasmas. Sí, es demasiado similar al lema de los Ghost de Ghost Recon, pero eso no importa. Aquí nuestro objetivo será adentrarnos en una base militar soviética que fue arrasada en un ataque aéreo hace décadas. Por algún motivo, varios soldados y mercenarios han vuelto a aparecer en esa base, que está de todo menos abandonada, por lo que tendremos que investigar qué está ocurriendo para que luego el equipo de asalto pueda atacar con precisión quirúrgica.

Versión de Oculus Quest

Obviamente, la situación va a ser más peligrosa de lo que se planeaba en un inicio, descubriendo una amenaza que podría acabar con la paz mundial, un villano muy malo en la forma del General Zherov y otros clichés que os podéis imaginar de las historias militares de espionaje, muy en la línea de Splinter Cell y, en general, las obras de Tom Clancy.

Esto no quita que se pueda disfrutar del argumento, ya que está bien contado y sabe captar nuestro interés. Algo que me ha gustado es cómo Phantom: Covert Ops recuerda bastante a Metal Gear Solid en varios aspectos, incluyendo la narrativa. De hecho, la forma de cerrar el juego nos será muy familiar para los que hemos ido de infiltración con Snake, algo que me sacó una buena sonrisa como fan de la saga de Konami.

Aun así, el tono es más propio de las novelas de Tom Clancy que de las Kojimadas, por lo que todo es más o menos realista. Nuestro personaje es un simple avatar al que representamos, sin que tenga voz o personalidad. Serán los personajes que nos encontramos por la base y nuestros compañeros por radio los que sí mostrarán su lado personal, siendo divertido escuchar las conversaciones tan variopintas de los guardas de la base mientras nos infiltramos. No es nada revolucionario, pero funciona para dar la sensación de estar ante un lugar real, ayudando con la inmersión, como prácticamente todas las facetas del juego.

Versión de Oculus Quest

Para infiltrarse hay que kayak

Ante todo, perdonad si unas neuronas se os han muerto con ese juego de palabras (callar por kayak, lo sé, cero ingenioso), pero es bastante representativo de cómo se ha diseñado Phantom: Covert Ops. Uno de los grandes obstáculos de la Realidad Virtual para que nos sintamos completamente inmersos en la acción es que no podemos correr o movernos físicamente como lo haría el protagonista, lo que nos obliga a tirar de joysticks y demás… A no ser que tengamos una plataforma de desplazamiento, pero eso es algo al alcance de muy pocos, y que tiene también sus propias limitaciones.

Esto es algo que los chicos de nDreams tuvieron muy en consideración a la hora de diseñar el juego, y se nota muchísimo, ya que para no romper con esa inmersión física, ni nosotros ni el personaje se va a levantar nunca. Durante todo Phantom: Covert Ops estaremos metidos en un kayak, algo que tiene sentido dado que está la base militar bastante inundada, lo que nos daría una buena ruta de infiltración y una oportunidad de pasar desapercibidos gracias al amparo de la noche.

Esto se traduce en que jugaremos siempre sentados, siendo recomendable una silla sin reposabrazos, al tener que hacer los gestos físicos que nos podemos imaginar para desplazarnos: remar. Sí, aquí el movimiento es completamente natural, por lo que si queremos ir hacia delante o girar, tendremos que hacerlo como en la vida real. Vale, para los giros cerrados hacemos lo propio para girar (remar en una sola dirección) y pulsamos un botón, pero es el único sacrificio necesario al no tener el feedback real de las olas, lo que también nos permite tener una mayor precisión a la hora de movernos.

Versión de PC

Este sistema de movimiento es fantástico por varias razones. La primera, por esa inmersión que comentaba, ya que tendremos que hacer lo que haría el personaje dentro del juego para desplazarnos, lo cual ayuda a meterse en esta fantasía de ser este súper agente encubierto. Luego, por el tema de los mareos, ya que al cerebro le costará menos pensar en el movimiento cuando físicamente estamos sentados (como nuestro avatar), pero nos desplazamos gracias a un movimiento físico que nosotros mismos realizamos. Aun así, hay varias ayudas para hacer la experiencia más placentera a todos los usuarios, como hacer que el giro cerrado pueda ser por tramos, o incluso añadir los bordes negros en la pantalla al girar.

Siguiendo con la inmersión, todo nuestro equipo está a nuestro alcance físico: la pistola está en el pecho, el fusil de francotirador a la derecha, el remo a la izquierda, el fusil de asalto en la espalda, y los gadgets frente a nosotros en la superficie del kayak. Coger un objeto en Phantom: Covert Ops es de lo más natural, y tranquilos, que estos objetos principales no los perderemos nunca, ya que al soltarlos volverán a su sitio automáticamente. Esto no es realista, pero sí es funcional, ya que creedme, habría perdido el remo o el fusil muchísimas veces… Muchas veces por hacer el tonto de jugar con el agua, claro.

El diseño de las misiones (totalmente lineales) tiene en cuenta toda esta idea de ir remando para infiltrarnos. Porque sí, tenemos armas, pero Phantom: Covert Ops es, por encima de todo, un juego de sigilo. Usar juncos para ocultarnos, meternos debajo de puentes o conductos será clave para pasar desapercibidos entre los enemigos, pero no será la única manera.

Versión de Oculus Quest

Los niveles están pensados para que haya varias rutas hacia nuestro objetivo, ya sea evitando todo encuentro con el enemigo para superar los niveles como un fantasma sin que siquiera sepan que alguien estaba allí, o como un segador que va aniquilando todo a su paso también con sigilo. O una mezcla de ambos estilos junto con algo de acción, claro.

Por ejemplo, podremos crear distracciones disparando a luces u otros objetos del escenario, para aprovechar esta ventana de tiempo y escabullirnos por una zona que estaba patrullando el enemigo. Otra posibilidad es distraer para separar patrullas y aniquilarlos uno a uno, de manera que no puedan hacer saltar las alarmas. Ciertamente me ha sorprendido la libertad que nos ofrece Phantom: Covert Ops para progresar pese a su linealidad, lo cual siempre se agradece en un juego de sigilo.

El diseño de las misiones es bastante variado pese a las limitaciones que pueda parecer el ir solo en un kayak, al plantear momentos en los que evitar diferentes obstáculos, otros más de infiltración clásica, otros en los que no contamos con cierto objeto al que nos podíamos haber acostumbrado antes, la inclusión de minas que nos fuerzan a buscar rutas alternativas (si no queremos causar caos reventándolas, claro), etc.

Versión de Oculus Quest

Es cierto que los escenarios que hay se reaprovechan en las 7 misiones del juego, ya que visitaremos cada lugar un par de veces. Sin embargo, lo haremos desde posiciones diferentes, enfrentándonos a distintos enemigos y obstáculos en cada visita, por lo que no se nos hará repetitivo ni nada por el estilo.

Toda la presencia física que antes comentaba ayuda mucho a que sintamos que somos este agente sin nombre de los Phantom, estando increíblemente tensos cuando vemos que se acerca un barco acorazado que nos va buscando con los focos, así que nos movemos rápidamente hacia unos juncos, metiéndonos antes y viendo cómo la luz atraviesa la planta para iluminarnos, aunque estamos a salvo. O «simplemente» cuando tenemos que pasar cerca de unos enemigos (sobre todo si son acorazados), remando muy despacio para no hacer ruido (pero también rápido para evitar que nos vean) rezando para que siga de charleta con su compañero sobre sus familias o cualquier tema aleatorio del que estén hablando.

Esto, junto a lo satisfactorio del uso de las armas y el genial diseño de los niveles hacen que Phantom: Covert Ops sea tan bueno, y una muestra de lo bien que funciona el sigilo en Realidad Virtual cuando somos nosotros los que estamos evitando que nos descubran, en vez de un personaje externo en la pantalla.

Versión de PC

Ahora bien, hay un aspecto que se podría haber tratado más: la IA. Es bastante básica, y funciona por habitaciones, de modo que si creamos mucho escándalo en una sala, en cuanto crucemos a la siguiente todo el estado de alerta se habrá reiniciado, lo cual no queda realista. Si hubiera un estado constante por el cual los enemigos de la siguiente zona ya estuvieran en alerta o con precaución por lo que les ha pasado a sus compañeros, la sensación de inmersión y la experiencia serían muy superiores.

Un soldado con ganas de re-infiltrarse

En dificultad Normal, la campaña de Phantom: Covert Ops me ha durado unas 4 horas aproximadamente. Esta cifra variará en función de cómo juguéis, pero unas 4-5 horas me parece una duración bastante adecuada para un juego de sigilo de estas características. Lo bueno es que podremos estar mucho más tiempo con el juego en nuestros visores, ya que estamos ante una propuesta de lo más rejugable.

Para empezar, hay un sistema de puntuación en las misiones, por el cual nos califican en base a lo sigilosos que hayamos sido, si hemos matado enemigos o no, a los objetivos prioritarios con los que hemos acabado, la precisión, la velocidad, etc. Intentar conseguir un rango alto no es solo adictivo para escalar puestos en las tablas de clasificación online, sino que sirve para desbloquear una serie de desafíos extra.

A su vez, las misiones cuentan con varios objetos coleccionables, como cajas encriptadoras que nos dan acceso a mensajes para ampliar la historia, o cocodrilos de juguete para obtener una recompensa especial si logramos todos. No es fácil encontrarlo todo, por lo que aquí tenemos otro motivo para volver a las 7 misiones principales.

Versión de Oculus Quest

En cuanto a los desafíos, tenemos carreras contrarreloj, tiro al blanco y mini-misiones en las que acabar con todos los enemigos o solo con los prioritarios. De nuevo, nos darán una calificación y hay tablas de clasificación, siendo bastante complicado obtener una S en cualquiera de los desafíos. Solo lo he logrado en uno de ellos, siendo algo que también nos da una recompensa: trucos.

Gracias a los trucos podemos volver a las misiones principales bajo condiciones especiales, como que los enemigos nos maten de un tiro, que su cabeza explote al morir, que tengan una cabeza diminuta, etc. Al poder elegir también el equipo con el que nos embarcamos en cada misión, Phantom: Covert Ops termina por ser una obra de lo más rejugable, que nos anima constantemente a probar cosas nuevas, obtener mejores calificaciones, y encima nos va recompensando constantemente con nuevas formas de pasarlo bien.

Quest vs Rift. La escalabilidad del Unreal Engine 4

Como muchos otros juegos de Oculus Studios, Phantom: Covert Ops es Cross-Buy entre Oculus Quest y Rift/S. Esto supone cambios entre las dos versiones, pero solo a nivel técnico, ya que el título es exactamente igual entre ambas plataformas. Por tanto, todo lo que he comentado sobre la parte más mecánica del juego y su contenido se aplica a ambas versiones.

En esta parte del análisis normalmente me centro en el apartado técnico, pero esta vez lo voy a hacer por partida doble, ya que he jugado tanto en Quest como en Rift S, echando más horas a esta última versión. Phantom: Covert Ops usa el Unreal Engine 4, que está demostrando ser un motor altamente escalable. En Oculus Quest nos encontramos fácilmente ante uno de los juegos más vistosos de todo el visor, gracias a unos escenarios y personajes realistas altamente detallados. La base militar en ruinas es una delicia de explorar, pudiendo ver perfectamente a los diferentes soldados moverse con mucha naturalidad, lo que siempre ayuda a la inmersión.

Esto se aplica a la versión de PC, donde el nivel de detalle es todavía mayor, sobre todo si contamos con un equipo potente. Sin embargo, hay dos áreas donde las diferencias son más claras: el agua y la iluminación. Estamos todo el tiempo sobre el agua, y ésta es menos dinámica en la versión de Quest en comparación con la de PC. O mejor dicho, no tiene tantos detalles para simular nuestro paso por ella, la vegetación que vamos quitando con el movimiento o aspectos así, que de nuevo, no afectan a la jugabilidad, pero sí ayudan a meternos de lleno en el juego.

El otro gran sacrificio respecto es el tema de los reflejos, que en PC funcionan realmente bien (sobre todo si jugamos con la configuración en «Alto»), y me han encantado. Hay artefactos porque no es Ray Tracing y todo lo que queráis, pero me ayudaban mucho a estar todavía más tenso durante muchas infiltraciones. Ver el reflejo de un barco mientras estoy dentro de un estrecho canal que no me permitía verlo con claridad me hacía ver que el enemigo estaba más cerca de lo que creía. Eso, o simplemente ver a los guardas de patrulla reflejados, o sus linternas, lo que incrementa esa sensación de estar realmente en esa oscura y peligrosa noche.

Esto nos lleva a la iluminación, clave en Phantom: Covert Ops como en cualquier otro juego de sigilo. Los enemigos pueden vernos cuando estamos en estado «Visible», marcando su campo de visión normalmente con linternas cuando no están en estado de alerta, algo muy habitual en muchos videojuegos. Esto funciona, pero claro, en Oculus Quest la iluminación es mucho más plana. No hay sombras dinámicas, ni podemos ver la luz pasar por las rendijas de una alcantarilla o un pasadizo, algo muy espectacular en bastantes momentos. La iluminación global está claramente hecha a mano, lo cual es inteligente para ahorrar recursos, pero reduce un poco esa sensación de espectáculo.

Versión de Oculus Quest

Parece que estoy dando mucha cera a la versión de Quest, pero lo dicho, sigue siendo uno de los mejores juegos a nivel técnico del visor independiente. Lo que pasa es que la versión de PC es bastante superior, lo que ayuda a nivel de inmersión. Es por eso que prefiero jugar a Phantom: Covert Ops en PC. Otros juegos de VR los he preferido en Quest (como Vader Immortal), ya que la libertad de jugar sin cables me da más inmersión que unos gráficos más detallados. Sin embargo, aquí el cable no molesta al jugar sentados, por lo que ese plus de libertad no se explota en este juego.

Lo bueno es que Phantom: Covert Ops es Cross-Buy, con que tendremos las dos versiones directamente. De hecho, es el primer juego que tiene Cross-Save y guardado en la nube, por lo que los progresos que hagamos en una versión se mantendrán en la otra, algo que debe convertirse en el estándar del ecosistema Oculus cuanto antes.

Pasando al sonido, no puedo ponerle ninguna pega. El trabajo de los actores de doblaje es muy bueno (hay subtítulos en castellano), aunque para todo el marketing que había detrás, David Hayter como el malvado General Zhurov tampoco me ha sorprendido tanto. Los efectos sonoros son excelentes, gracias al audio 3D que nos permite localizar mejor a los enemigos, o notar que estamos en una zona empantanada, escuchando vegetación o animales al pasar entre o cerca de los juncos. La música es seguramente lo que más me ha gustado del apartado sonoro, ya que tenía muchos elementos que me recordaban a Metal Gear Solid, ayudando a mantener la tensión durante toda la campaña y en cada momento donde tenía que infiltrarme.

Versión de Oculus Quest

Conclusión

Los chicos de Oculus Studios siguen trayéndonos grandes juegos AAA, y Phantom: Covert Ops no decepciona lo más mínimo. Los chicos de nDreams han creado el mejor juego de sigilo y acción que hay para la Realidad Virtual, gracias a su genial diseño de niveles, pero sobre todo, han clavado la inmersión. Estar en el kayak mientras nos infiltramos, realizando todos los gestos de manera física para movernos, disparar, recargar o interactuar con el entorno, es magnífico.

Al sumarle la ambientación, el sonido y la música, tenemos la sensación constante de ser un espía detrás de las líneas enemigas, solos ante el peligro y con el destino del mundo sobre nuestros hombros. Está claro que hay que poner algo de nuestra parte para sentir esta fantasía, pero no me ha costado nada entrar en su juego, haciendo que disfrutara de la campaña una barbaridad.

Todas estas virtudes convierten a Phantom: Covert Ops en otro de los imprescindibles de los dispositivos Oculus, gracias a su excelente campaña, fantásticas mecánicas, alta rejugabilidad y estupendo apartado técnico. Ojalá este solo sea el principio, y quién sabe, quizá en la próxima entrega podremos salir del kayak para descubrir otras originales formas de infiltración (¿infiltración submarina quizá?) de la mano de los Phantom.

9

Nos consolamos con:

  • Sensación de inmersión increíblemente bien conseguida
  • Técnicamente genial tanto en PC como en Oculus Quest
  • Altamente rejugable y adictivo
  • Soporte de Cross-Buy, Cross-Save y guardado en la nube

Nos desconsolamos con:

  • La IA es algo simple
  • Aunque no se hace mal, reutilizar escenarios en una campaña de esta duración es extraño
  • Pese a lo rejugable que es, la campaña deja ganas de más

Ficha

  • Desarrollo: nDreams
  • Distribución: Oculus Studios
  • Lanzamiento: 25/06/2020
  • Dispositivo VR usado: Oculus Rift S
  • Idioma: Textos en Castellano y Voces en Inglés
  • Precio: 29,99 €

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