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Oculus Quest

Oculus Quest

Algo que me encanta del rediseño de la página web que estamos teniendo es cómo en el logo aparece ahora indicado que hablamos de VR, ya que es algo en lo que llevo dando ya más de un año mucho la brasa. Soy un firme creyendo en las maravillas de la Realidad Virtual, y sea con cualquier visor, creo que todo el mundo debería de darle una oportunidad.

Por eso, ya he quemado las PSVR de tanto usarlas (y tanto analizar sus juegos), he disfrutado bastante durante el mes que probé Oculus Rift (hasta el punto de plantearme pillar un buen PC en el futuro para seguir usándolas), y por supuesto, iba a comprar de lanzamiento las Oculus Quest. Desde que se anunciaron, me robaron el corazón. ¿Poder jugar en cualquier lado sin ningún dispositivo externo con 6 grados de libertad a juegos de alta gama para la Realidad Virtual? Y encima, ¿a un precio muy competitivo? Aquí Oculus tenía un filón entre manos muy importante, pero las promesas son una cosa, y la realidad es otra. Tras probar durante bastantes horas Oculus Quest, ¿habrán cumplido las expectativas que muchos habíamos depositado en ellas? Obviamente, por la nota que ya podéis ver es un rotundo sí, pero como hice con las Oculus Rift, quiero desgranar bien qué ofrece este dispositivo, y por qué creo que es uno de los mayores avances para la aceptación masiva de la Realidad Virtual.

Características técnicas

Antes de empezar con el artículo en sí, quiero centrarme en las características técnicas del visor, ya que al ser muy reciente, no es información que se sepa tanto como las características de las Oculus Rift originales.

  • Tipo de visor: OLED
  • Resolución por ojo: 1440 x 1600
  • Tasa de refresco del visor: 72 Hz
  • Procesador Qualcomm Snapdragon 835
  • 4 GB de Memoria RAM
  • 64 GB o 128 GB de almacenamiento (no ampliable)
  • Conexión USB de tipo-C, para carga y conectar al ordenador
  • Peso: 571 gramos
  • Posibilidad de ajustar manualmente el IPD del visor

Dentro de lo técnico, aunque no se ha dicho la capacidad exacta de la batería, ésta dura unas 2-3 horas, en función del juego y si estamos grabando la partida al mismo tiempo o no. Sí, la batería se puede quedar un poco corta para algunos, y además para recargarla al máximo necesitaremos 1-2 horas, por lo que la batería es un aspecto que igual no convence a todos.

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La caja es genial, y sirve para guardar fácilmente el visor y los mandos de forma compacta si no tenemos ningún stand para visores de VR

Instalación

Este es el principal atractivo de las Oculus Quest de lejos, y lo que lo hace un producto tan llamativo. Mientras que en PC es necesario tener todos los drivers siempre actualizados, asegurarnos de tener los puertos USB necesarios para los sensores externos (salvo para los visores de Windows Mixed Reality), cableando así toda la habitación; o en PSVR hay que colocar el procesador adicional, la PS Camera en una posición idónea; en Oculus Quest no hace falta nada de eso.

La mejor descripción posible es que estamos ante una consola pensada exclusivamente para la Realidad Virtual, por lo que solo es necesario con encender el visor y ponerse ya a jugar. Bueno, hace falta un paso previo, que consiste en utilizar la aplicación para Android o iOS de Oculus para emparejar el dispositivo. Este proceso es tan sencillo como introducir en el móvil el código que aparece en el visor, y dejar que todo se actualice de forma automática. En unos pocos minutos ya podemos usar las Quest sin ningún problema, lo cual es muy cómodo y fácil.

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Lo primero que haremos al encender ya el visor actualizado es implementar el Sistema Guardián. Esta tecnología ya la conocerán de sobra los usuarios de Oculus Rift, al servir para delimitar el espacio de juego, de modo que se nos avise si nos estamos saliendo. La gracia de Oculus Quest es que, al ser un visor independiente que no depende de nada externo, podemos jugar donde queramos. Esto quiere decir que deberemos crear el sistema Guardián en cada nueva habitación, pero la gracia es que ahora este proceso es mucho más cómodo que nunca gracias a la tecnología «Passthrough», por la que básicamente, podemos ver el mundo que nos rodea a través de las gafas.

Esto nos facilita la tarea de delimitar los límites de la zona de juego sin tener que quitarnos el visor ni una sola vez, al poder ver como en blanco y negro (y como si todo fuera un pelín más pequeño, eso sí) el mundo que nos rodea. Por tanto, tardamos menos de un minuto en instalar el Sistema Guardián, marcando fácilmente la altura del suelo (tocándolo nosotros mismos con el mando) y luego los límites.

Una de las gracias de la combinación del Passthrough y el Guardián es que, si por algún motivo el visor sale fuera de la zona de juego (digamos que es porque el límite no es un muro, sino que hay una mesa o algo así), pasaremos a ver el mundo real automáticamente, para poder localizarnos antes de continuar jugando. Lo dicho, es un sistema muy bueno, que además almacena en la memoria las habitaciones, de modo que si ya hemos jugado en nuestra habitación y en el salón, no hará falta crear el Guardián nuevamente, ya que las Oculus Quest lo detectarán automáticamente. Al no tener ningún cable que nos retenga, todo esto es clave para que juguemos sin peligro alguno, o de lo contrario, podríamos acabar como Johnny English en su más reciente película.

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Ergonomía

Este es un punto interesante, ya que no acabé muy contento con la ergonomía de las Oculus Rift, sobre todo tras venir de PSVR. En el caso de Oculus Quest, de nuevo volvemos a contar con un sistema de correas y velcros en vez de una diadema. Por suerte, el sistema es mucho más cómodo que antes por varios motivos. Para empezar, la diadema que pega las correas al visor se pueden mover enteras, lo cual nos permite ponernos primero el visor, y luego bajar esta pequeña diadema para empezar a ajustar las diferentes correas.

Además, la parte de atrás de las correas tiene una forma que se ajusta muy bien al occipital de nuestra cabeza (esa parte de nuestra cabeza que tiene como una zona que sobresale un poco al no ser tan redonda como lo demás), de modo que, al ajustar las correas, esa parte queda bien ajustada. Porque sí, estamos un visor más pesado que la mayoría, y el peso está justo en el propio visor, por lo que todo lo que pesa estará en nuestra cara. Al principio, es un poco extraño que el peso no se reparta mejor, pero tras unos pocos minutos, uno se acostumbra con mucha facilidad, ya que las correas permiten que todo esté bien pegado con relativa facilidad. Me encanta ver cómo el sistema ha evolucionado, para que funcione mejor que en las Rift originales.

Otro aspecto donde noto una enorme mejoría es en la comodidad para los usuarios que llevamos gafas. En la caja hay un pequeño espaciador para alejar un poco la almohadilla del visor (muy cómodo, por cierto), y que así haya más espacio entre nuestra cara y las lentes. Sí, esto puede reducir ligeramente el campo de visión (o FOV), pero nos permite jugar sin peligro de que las gafas no quepan, de que podamos rayar las lentes (aunque puede pasar, como se puede ver por algunos foros de internet), y sobre todo, que estemos cómodos. Esto es lo que más quiero destacar, ya que con Oculus Rift, no llegaba de estar 100% cómodo y tardé varios días en acostumbrarme, mientras que con Oculus Quest ha sido una adaptación prácticamente instantánea. Además, no hay problemas de que se empañen las gafas, las lentes del visor o ambas, ya que la refrigeración junto a la abertura que hay por la zona de la nariz, permite que todo esté perfectamente refrigerado para que no ocurra este problema. Con que, si bien el visor más cómodo me sigue pareciendo PSVR, Oculus Quest no se queda muy atrás, y es bastante cómodo para todo tipo de usuarios.

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La mini-diadema que conecta el visor a las correas, el espaciador y las mejores correas hacen que el visor sea bastante cómodo.

Software - Interfaz y juegos

A nivel de software, Oculus Quest forma parte del ecosistema de Oculus, por lo que partimos de una base que lleva ya unos años desarrollándose en PC. Esto significa que estamos ante un sistema operativo muy cómodo de usar en Realidad Virtual, al simular una casa desde la que accedemos a los diferentes menús del sistema, ya sea la biblioteca, la tienda, los ajustes o las acciones sociales. Es cierto que todavía esta casa no se puede personalizar como sí ocurre en PC o incluso en Oculus Go (supongo que se añadirá la opción en el futuro), pero nos permite tener una interfaz increíblemente limpia, rápida y cómoda de usar.

Esto nos deja paso a los propios juegos, contando contando con más de 50 aplicaciones desde el lanzamiento entre apps de contenido multimedia (como Netflix o YouTube) o juegos propiamente dichos. Como decía antes, la gracia de Oculus Quest es que podemos disfrutar de títulos de alto nivel en este dispositivo, entre los que nos encontramos algunos pesados como Beat Saber, fácilmente uno de los juegos más populares de la Realidad Virtual. Lo mejor es que todos estos títulos mantienen su esencia, pese a ciertos recortes mayores o menores a los aspectos técnicos para que todo funcione en un chip móvil. En el ejemplo de Beat Saber, las paredes son más opacas que en el resto de versiones, pero es la única diferencia respecto a la de PSVR, ya que por ahora, no se pueden meter mods como en PC, lo que sigue haciéndola la versión más completa… Al menos por ahora, ya que los mods parece que llegarán más pronto que tarde. Lo más destacable de esta versión es que el sistema Guardián parece activarse no solo cuando nos acercamos a los límites, sino también cuando movemos excesivamente rápido los brazos, algo que suele ocurrir en Beat Saber, por lo que veremos este sistema más de lo que nos gustaría, aunque tengamos espacio de sobra para jugar. Un pequeño ajuste a la sensibilidad del Guardián vendría de lujo, desde luego.

Otro gran juego es SuperHOT, que en Oculus Quest brilla más todavía que en las demás versiones. ¿El motivo? No estar atados con ningún cable, al poder movernos físicamente por los escenarios con total libertad. Sí, esto puede romper un poco el juego, pero esta libertad es sencillamente increíble cuando disponemos del espacio físico para ello. Además, el apartado técnico apenas se ve resentido, gracias al apartado gráfico del juego. En general, el catálogo de lanzamiento es de lo más completo, con muchas joyas de la Realidad Virtual que ofrecen una enorme variedad, como Moss, Apex Construct, Robo Recall o novedades tan interesantes como Journey of the Gods, Ballista, Face Your Fears 2 o incluso un nuevo Dance Central diseñado para la Realidad Virtual.

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En las próximas semanas iré publicando análisis de los juegos nuevos o los que considero que merecen una revisión por cómo se han adaptado (los tres primeros junto a The Exorcist: Legion VR, por ejemplo) o las novedades. Otros títulos, como los mencionados SuperHOT, Beat Saber, Thumper, Creed: Rise to Glory o Rush funcionan y se ven prácticamente igual, sin ningún añadido reseñable, con que sus respectivos análisis actuales dicen lo necesario para saber cómo se ven y juegan en Oculus Quest. Si veis que se queda alguno sin analizar y queréis saber más en detalle sobre la versión de Quest, avisad en los comentarios.

Algo que quiero comentar en este apartado es el tema social de los juegos. Al fin y al cabo, es divertido jugar a la Realidad Virtual con amigos, al ver lo que está haciendo el usuario en el juego y en la vida real. En este sentido, Oculus Quest viene con varias capacidades interesantes, como poder tomar capturas de pantalla o incluso vídeos. Esta opción la podemos activar fácilmente desde el menú principal del visor, lo cual me parece fantástico. Incluso podemos retransmitir nuestras partidas, aunque por ahora, solo a través de Facebook directamente, algo que espero se vea ampliado a otros sistemas, como Twitch o YouTube. Hasta aquí bien, pero donde fallan un poco las opciones sociales es en la parte de mostrar en un televisor a lo que estamos jugando. Esta opción todavía está en fase beta, y se nota que tiene un amplio margen de mejora, ya que sólo podemos retransmitir a la app del móvil de Oculus, o a un dispositivo Chromecast V3 para verlo en el televisor. Incluso así, hay veces que falla la retransmisión, y algunos juegos ni siquiera permiten la opción, como el popular Beat Saber, lo cual es un poco decepcionante.

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A excepción de menos efectos, Beat Saber se ve y juega exactamente igual que en el resto de versiones

Calidad del tracking y del audio

Una parte que me preocupaba de Oculus Quest es cómo funcionaría el tracking. Al fin y al cabo, vengo de sistemas que usan sensores externos, por lo que no tenía toda la fe del mundo en eso del tracking inside-out. Por suerte, desde Oculus han hecho magia, ya que al jugar de forma natural, todo funcionará tal y como debería. Esto quiere decir que podremos disfrutar del tracking con 6 grados de libertad sin ningún problema a la hora de cortar cubos, sentirnos como un Jedi con Vader Immortal o echar unos buenos bailes en Dance Central. Todo con el añadido de usar los Touch Controllers, que me siguen pareciendo los mejores mandos disponibles actualmente para la Realidad Virtual.

Los mandos han cambiado un poco respecto a los originales de Oculus Rift, ya que ahora tienen el anillo de seguimiento en la parte superior del mando en vez de la inferior, lo que ayuda a las cámaras del visor a localizar los mandos. Esta ha sido una buena decisión, ya que haciendo varias pruebas, si ponemos los mandos boca abajo, veremos cómo hay más momentos en los que el tracking se pierde que de la forma habitual. A pesar de este cambio, los mandos siguen siendo muy cómodos y precisos, manteniendo los sensores en los botones y sticks para simular dentro de los juegos la posición de nuestros dedos de una forma rudimentaria, pero muy efectiva.

Hablando de pruebas, he intentado forzar un poco el sistema de tracking, colocando un mando delante de otro y situaciones por el estilo. En estos casos, no he tenido muchos problemas, lo que me da esperanzas de cara a shooters en los que usemos las dos manos para sujetar las armas, ya que si había algún problema, éste se solucionaba casi instantáneamente. En otras situaciones, cuando ponía el mando detrás del brazo contrario, sí que el tracking fallaba un poco si tapaba por completo el anillo (algo que no siempre pasaba), pasando a funcionar el mando en 3 grados de libertad, en vez de los 6 que dan una mejor experiencia.

Oculus Quest

Los nuevos Touch son tan cómodos y buenos como los originales, pero con el anillo hacia arriba.

Sin embargo, estos problemas son raros de que ocurran en una situación normal de juego, que es de lo que se trata. En las horas que llevo ya con las Oculus Quest, apenas habré notado problemas de tracking en contadas ocasiones, y éstos se solucionaban en menos que canta un gallo. Ya que, por suerte, si llevamos el brazo de la espalda hacia delante, el visor reconoce nuevamente el mando en menos de un segundo, por lo que los problemas no son muy duraderos. Viniendo de usar con mucha frecuencia los PS Move con PSVR, es un avance considerable, no solo por los mandos, sino porque la calidad del tracking es infinitamente mejor, al no sufrir ningún tipo de «vibración» en los mandos ni perder con mucha frecuencia el tracking por salirse del área de visión. Todo esto con el beneficio de poder jugar en 360º sin necesidad de sensores externos (jugué a Oculus Rift solo con dos sensores para un tracking de 180º), lo cual es sencillamente espectacular.

El último aspecto que quiero destacar de Oculus Quest es el audio. Al igual que en Oculus Go, la compañía ha optado por colocar altavoces muy pequeños en las correas, cerca de nuestros oídos. Esto nos permite jugar y escuchar el juego sin la necesidad de auriculares adicionales, y que los que nos rodean escuchen un poco el juego, pero no en exceso a poco que estén algo alejados. La calidad del audio es muy buena, ofreciendo audio 3D sin necesidad de tener nada en las orejas, lo cual es fantástico. Fue una característica que me sorprendió para bien cuando probé las Go, y que ahora noto mejor tras jugar muchas más horas usando este sistema de audio. La verdad es que no echo de menos auriculares de ningún tipo, y como con todo en las Oculus Quest, estamos ante algo que facilita la portabilidad del sistema.

Si queréis jugar con auriculares, es posible conectarlos mediante una conexión Jack de 3.5 mm. De hecho, los auriculares oficiales quedan bastante bien, al no tener prácticamente cable para que vayan desde la clavija a nuestros oídos. Gracias al sistema modular del visor, hay gente que ha hecho auténticas virguerías para modificar las correas y poder usar los cascos de las Rift originales, otros que han cogido auriculares pequeños y han enrollado el cable en la parte de la diadema que conecta las correas con el visor para que no cuelgue y otras muchas modificaciones. En el Reddit oficial podréis ver un poco de todo, lo cual es bastante impresionante, ya que no solo la opción por defecto es muy buena, sino que hay opciones adicionales para aquellos que se quieran buscar (o complicar) un poco la vida.

Oculus Quest

Ahí podéis ver el altavoz que nos da tan buen sonido sin la necesidad de auriculares.

Conclusión

Por si no se ha notado, estoy encantado con las Oculus Quest. La compañía no solo ha cumplido las expectativas que todos habíamos depositado en el visor, sino que, personalmente, las han superado. No solo se nota que el casco es un producto de mucha calidad, sino que todo funciona de forma fantástica y el catálogo de juegos es increíble.

Empezando por lo sencillo que es empezar a jugar, pasando por el genial sistema Guardián y Passthrough, a lo bien que funciona el tracking sin necesidad de sensores externos, se nota que la tecnología de la Realidad Virtual ha evolucionado notablemente desde hace unos años, ya que en 2017 todo esto me parecía impensable.

Para rematar la faena, el catálogo de lanzamiento es sencillamente impresionante. Sí, hay muchos juegos que son «repetidos» si venimos de otros visores de Realidad Virtual, pero re-descubrirlos para jugar sin cables es sencillamente increíble. Además, me parece digno de admiración cómo los desarrolladores han logrado optimizar sus creaciones para que funcionen tan bien en un chip móvil, ya que tengo que reiterarlo, no necesitamos ningún PC, consola o móvil para jugar, lo cual me sigue pareciendo magia negra.

Toda esta facilidad y calidad en los juegos hacen que Oculus Quest sea un enorme paso para la Realidad Virtual. La accesibilidad y portabilidad abren muchas vías a que toda clase de usuarios puedan disfrutar de la VR sin apenas barreras, el precio es justo el apropiado para lo que es esencia una consola. Al jugar, no podía dejar de sonreír por cómo funciona todo y pasaba de una habitación a otra sin ningún problema. Es como cuando probé la Switch hace ya más de dos años: experiencias dignas de una consola de sobremesa, pero con la posibilidad de jugar en cualquier lado. Este es su equivalente en el mundo de la Realidad Virtual, con que no puedo más que recomendar Oculus Quest a absolutamente todo el mundo.

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Nos consolamos con:

  • Calidad de los materiales del visor de muy alta calidad. Se nota que estamos ante un producto premium, pero encima a un precio muy ajustado
  • Catálogo de lanzamiento con mucha variedad y calidad para mantenernos entretenidos durante mucho tiempo
  • El tracking funciona de maravilla pese a no tener ningún sensor externo
  • La libertad de poder jugar donde y cuando queramos, sin estar limitados por cable alguno es indescriptible
  • Gran calidad del audio que sale por las correas

Nos desconsolamos con:

  • La batería se puede quedar algo corta para algunos
  • La retransmisión al móvil y sobre todo a un televisor todavía está algo verde
  • El Guardián es a veces un poco más sensible de lo que me gustaría

Ficha

  • Desarrollo: Oculus
  • Distribución: Oculus
  • Lanzamiento: 21/05/2019
  • Precio: 64 GB: 449,99 € - 128 GB: 549,99 €

Comentarios

  1. Es extraíble / intercambiable la bateria?
    Para que sirve la aplicación IOS que mencionas? (Si el aparato tiene pantalla y método de entrada no entiendo para que necesitamos una app en el móvil)

    • No, la batería no se puede extraer. Lo que sí es más fácilmente intercambiable es todo el tema de las correas, pero todo lo que está en el visor como tal (memoria, batería, etc) está fijo.

      Y la aplicación móvil sirve para arrancar por primera vez el visor. Sin la app, las Oculus Quest serían un pisapapeles bien caro. Además, desde la app se puede acceder a la tienda, mandar juegos a instalar para cuando volvamos al visor, y lo más importante, enviar la retransmisión de lo que estemos jugando a un Chromecast, o directamente al propio móvil gracias a la aplicación.
      Si no quieres hacer nada de esto, una vez hayas hecho la instalación inicial (unos 5 minutos que dura nada más), la aplicación la puedes obviar por completo, ya que se puede hacer absolutamente todo lo demás (salvo enviar la imagen al Chromecast) desde el propio visor.

  2. Sabes si comprando 1 juego, se pueden jugar en 3 visores diferentes al mismo tiempo? o cada visor hay que crearle su propia cuenta y comprar sus propios juegos?

    Gracias

  3. Mi hijo está interesado pero hay una característica que no estoy seguro si es importante, es mejor coger la versión de 128gb o es suficiente con la de 64?

    • Hola! Con 64 GB es más que suficiente. El juego que más ocupa si no me falla la memoria es Vader Immortal (unos 3.5 GB por capítulo más o menos), y pesos pesados como Beat Saber (juego estrella para disfrutar de las Quest) se quedan en los 400 MB o alrededor.
      Si ya le queréis meter mucho contenido multimedia o grabar muchas partidas, igual el modelo de 128 GB sí que es más interesante.
      Pero si el visor es principalmente para jugar, con los 64 GB tienes más que de sobra para tener una buena cantidad de juegos y no necesitar ni borrarlos a largo plazo. Si tienes más dudas, dispara! 😉

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