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Monster Boy and the Cursed Kingdom

El año pasado descubrí la saga Wonder Boy gracias al increíble remake visual que nos ofreció Lizarcube con Wonder Boy and the Dragon’s Trap. Era un juego tan bonito, que perdonaba sus anticuadas mecánicas, ya que pese a toda la capa de pintura que tenía el juego por encima, se notaba un diseño de hace más de 20 años. Por eso, estaba emocionado por Monster Boy and the Cursed Kingdom, un sucesor espiritual con un desarrollo bastante peculiar.

El juego empezó siendo Flying Hamster 2, hasta que FDG Entertainment fue a Atelier Games y decidieron cambiar el rumbo global del proyecto. Hasta cuando supieron que harían Monster Boy tuvieron que cambiarle el nombre para no crear controversia, y por la gran acogida del remake de Wonder Boy III, decidieron rehacer todo el aspecto visual para que emplear dibujos animados a mano, lo que incrementó el tiempo de desarrollo. Por el camino, lograron captar a varios miembros del equipo de desarrollo de la saga Wonder Boy, por lo que todo estaba apuntando a un regreso de la franquicia por todo lo alto, aunque con un nombre diferente. Tras este desarrollo tan movidito, el resultado final está aquí, así que ha llegado la hora de comprobar si el remake de Wonder Boy III fue un caso único, o Monster Boy puede enamorar a los usuarios sin el factor nostalgia de por medio.

La trama del título es bastante sencilla. Nosotros controlamos a Jim, un joven aventurero de pelo azul del mundo de Monster World. Un día, mientras está tan tranquilo pescando, ve a su tío volando totalmente descontrolado por la zona y lanzando hechizos a diestro y siniestro, convirtiendo a todos los habitantes y criaturas en diferentes animales o incluso monstruos. Así que, nos tocará embarcarnos por una gran aventura para salvar todo Monster World, descubrir qué ha causado este extraño comportamiento en nuestro tío y devolver todo a su forma original… ¡Incluyéndonos a nosotros! Porque claro, somos presa de la maldición una vez completada la primera zona, y vivir como un cerdito no está en los planes del bueno de Jim.

Como podéis ver, la trama es bastante sencilla, pero funciona para ponernos en situación, presentarnos varios personajes graciosos y diálogos divertidos, además de ofrecer buenos guiños a la saga de la que claramente procede el título. Así que cumple su objetivo, que es clave en estos juegos más sencillos, donde las mecánicas es lo realmente atractivo.

Y vaya, la jugabilidad de Monster Boy and the Cursed Kingdom es fantástica. En esencia, estamos ante un Metroidvania que da mucha importancia a las plataformas, la exploración, la resolución de puzzles y algo al combate. En vez de conseguir (solo) nuevos poderes, la gracia de Monster Boy es que Jim logrará nuevas formas, lo que le dará acceso a nuevas áreas y formas de explorar el mundo. En total, contamos con 6 transformaciones: el propio Jim humano, el cerdo, la serpiente, la rana, el león y un dragón. Cada forma ofrece algo completamente único a la forma de movernos, atacar y a lo que podemos hacer por el mundo.

Por ejemplo, la rana puede usar su lengua para balancearse por diferentes plataformas o nadar bajo el agua, mientras que la serpiente puede escupir veneno, meterse por recovecos y escalar por el musgo. Hasta el cerdo, que parece ser la forma más básica al no poder llevar absolutamente nada de equipo y no tener la agilidad de la serpiente para la exploración, tiene su miga, al poder usar hechizos mágicos (que se van desbloqueando poco a poco), o incluso poder usar su olfato para descubrir nuevos elementos en los escenarios.

A todo esto, los personajes ganarán una habilidad adicional u obtendrán una mejora, lo que hace que mejoren todavía más. De este modo, en el camino a nuestro objetivo de turno, igual nos encontramos con algo que capta nuestra atención, pero que todavía no podemos usar, ya que no tenemos la forma adecuada para progresar por esa vía o encontrar ese secreto.

Este cambio de formas es bueno de por sí para dar una gran variedad, pero gana muchos enteros gracias al enorme diseño de niveles. El diseño de Monster Boy and the Cursed Kingdom es sencillamente fantástico. Aunque el juego es más o menos lineal, al tener básicamente un camino único para progresar, al mismo tiempo tenemos bastante libertad para encontrar los secretos que esconden las diferentes áreas. Esa linealidad también nos permite tener una curva de aprendizaje bastante buena para cada una de las formas, al descubrir una habilidad en un entorno seguro, y luego explotarla al máximo en entornos más complejos.

Además de las formas, hay equipo en las ranuras de arma, armadura, escudo y botas. Los objetos no solo mejoran nuestras estadísticas, sino que nos pueden dar habilidades especiales, como andar sobre las nubes o el doble salto como poner varios ejemplos. A esto hay que sumar que, si mejoramos todo el equipo de un mismo set y nos lo equipamos, conseguiremos bonus especiales. Un gran ejemplo es que con toda la armadura de hielo mejorada, no recibiremos daño del fuego, algo que nos puede venir de perlas cuando visitamos el volcán, por ejemplo. Todo esto da más importancia todavía al equipo, lo que fomenta la exploración en busca de monedas o los materiales para mejorar el equipo, animándonos todavía más a explorar el mundo.

Uno de los motivos por los que el diseño de Monster Boy and the Cursed Kingdom funciona tan bien es por cómo combina absolutamente todo esto en sus niveles. Cuando tienes que ir cambiando de forma casi constantemente en los niveles, aprecias todavía más las habilidades de cada forma. Esperaba que en cada nueva zona la forma desbloqueada justo antes fuera la protagonista, y aunque suele ser más o menos cierto, también hay mucha combinación de todas las demás, algo que me encanta.

Algunas secciones plataformeras son fantásticas y frenéticas, al mismo tiempo que algunos puzzles son bastante ingeniosos. De hecho, el combate es quizá lo más simple, pero por suerte, los jefes finales son sencillamente fantásticos. Hasta hay zonas en plan SHMUP, algo que no me esperaba y me parece fantástico.

Las sorpresas son una constante, y esto hace que te enganches sin remedio a Monster Boy and the Cursed Kingdom. No exagero, pero había noches que llegaba del trabajo y quería jugar a algo media hora… Pero terminaba jugando hasta más de las 2 de la mañana porque me había picado tanto con las sorpresas y lo bien que está prácticamente todo.

Lo más sorprendente de todo es que el juego mantiene este increíble ritmo en 12-15 horas de juego, por lo que estamos ante una aventura muy, muy completa y larga, lo cual me pilló totalmente por sorpresa. Si luego encima queremos conseguir todas las piezas del equipo de oro (un equipo en concreto es esencial para acabar el título), mejorarlo todo al máximo, obtener todos los corazones que aumentan nuestra vida o las partituras musicales ocultas, necesitaremos todavía más tiempo. Así que, FDG Entertainment y Game Atelier han logrado crear un plataformas enorme en todos los aspectos.

Pese a todas estas virtudes, el juego no es perfecto, y hay un par de aspectos a destacar. Uno es el combate, que como ya decía antes, no es el punto de atención del juego (muchos enemigos son más bien obstáculos), pero me hubiera gustado algo un poco más trabajado. Después de ver cómo en Guacamelee 2Dead Cells se puede tener peleas divertidas en 2D, quizá pido demasiado, pero habría sido algo fantástico.

La principal pega que le puedo achacar realmente a Monster Boy and the Cursed Kingdom son los picos de dificultad que hay de cuando en cuando. Algunos rompecabezas rompen tanto con lo establecido anteriormente, que igual nos tienen dando vueltas para una solución sencilla, pero que no te la esperas al no haberte preparado para nada remotamente parecido. También hay algún pico en las plataformas, sobre todo para conseguir algún que otro secreto. No es algo grave, y por lo general, la curva de dificultad está bien medida, pero es importante destacar estos pequeños picos.

A nivel técnico, FDG EntertainmentGame Atelier han hecho un trabajo increíble. El apartado visual es sencillamente increíble. El haber hecho todo con dibujos animados a mano es una decisión fantástica, al ofrecer unos personajes con una personalidad muy marcada, que desprenden amor con cada movimiento. Los escenarios son muy variados y llenos de detalles, por lo que, al combinarlo todo, tenemos un juego que entra por los ojos desde el primer momento. Estos juegos en 2D son una de mis debilidades, por lo que Monster Boy and the Cursed Kingdom me ha enamorado desde el principio hasta el fin.

El sonido no se queda atrás lo más mínimo. Los efectos de sonido están muy bien, pero lo más destacable es la magnífica banda sonora del título. Han participado compositores legendarios japoneses, y se nota el talento, ya que hay multitud de temas de altísima calidad, y que pegan a la perfección con la simpatía de Monster Boy. Hasta el tema que escuchamos en el opening principal (que puede sonar con voces en inglés o japonés) parece sacado de un anime de los 90, dando a todo una estética prácticamente inmejorable.

Conclusión

Los chicos de FDG EntertainmentGame Atelier nos ofrecen uno de los mejores juegos de 2018 en Monster Boy and the Cursed Kingdom. Así de claro. Estamos ante un Metrodvania excelente que logra enamorarnos desde el primer momento, gracias a un diseño de niveles sencillamente increíble, que aprovecha al máximo las habilidades de cada una de las formas y hasta del equipo que podemos usar. Encima, estamos hablando de un juego enorme, que no suelta el pedal del acelerador, para lograr sorprendernos a diestro y siniestro con cada nueva transformación, cada nuevo desafío y cada nuevo jefe final.

Al sumar un apartado técnico de lujo, no puedo más que recomendar Monster Boy and the Cursed Kingdom a todos los amantes de los plataformas y los Metroidvania. Disfruté mucho de Wonder Boy and the Dragon’s Trap, pero poder disfrutar de un juego que luzca tan bien, y tenga un diseño moderno, es la combinación perfecta para que no deseemos salir nunca de Monster World hasta completarlo todo al 100%. Últimamente nos habíamos llevado chascos con varios sucesores espirituales de clásicos del pasado, pero Monster Boy and the Cursed Kingdom es toda una master class en cómo traer de vuelta una franquicia de antaño y darle un toque moderno para ofrecer una auténtica maravilla moderna.

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Nos consolamos con:

  • Visualmente es un espectáculo, y la banda sonora es magnífica
  • 6 transformaciones muy diferentes entre sí e igual de útiles en según qué momentos
  • Diseño de niveles magnífico, al ofrecer muchos desafíos, sorpresas y animarnos a explorarlo todo
  • Muchísimas horas de contenido que atrapa desde el primer momento

Nos desconsolamos con:

  • Algunos picos de dificultad algo extraños
  • El combate contra los enemigos estándar no destaca demasiado

Ficha

  • Desarrollo: FDG Entertainment y Game Atelier
  • Distribución: FDG Entertainment
  • Lanzamiento: Consolas: 04/12/2018 - PC: 2019
  • Idioma: Textos en Castellano
  • Precio: 39,99 €

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