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Mini Motor Racing X

Tras una larga sequía de juegos de velocidad para PSVR, de repente tenemos una buena avalancha de títulos. Ya hemos disfrutado de Touring Karts, y ahora los chicos de The Binary Mill quieren recuperar el espíritu de Micromachines con Mini Motor Racing X. El estudio ya nos ha dejado algunas joyas para la VR, como RushGun Club VR, además de varias obras para móviles la mar de entretenidas.

Como ocurrió con Gun Club VR, ya hay disponible en móviles una versión de Mini Motor Racing, por lo que el estudio ya tenía una base sólida con la que construir la versión para PS4 y PSVR. ¿Preparados para competir con los coches de radio control más frenéticos del mundo?

Aunque he empezado el análisis hablando de la VR, la verdad es que Mini Motor Racing X es un título que se puede disfrutar igualmente en modo de VR y en plano, funcionando en ambas versiones de la misma forma. En esencia, estamos ante un arcade de velocidad en el que pilotamos una especie de coches de radio control, participando en carreras donde puede haber armas o no. Para competir, usaremos una perspectiva en tercera persona, como si estuviéramos en una partida de Micromachines o viendo una carrera de maquetas, o si lo preferimos, podremos usar una visión mucho más cercana a nuestro vehículo para competir.

Esto se aplica a ambos métodos de juego, aunque como os podréis imaginar, la sensación de estar corriendo o de estar viendo unas maquetas es mucho más grande al jugar usando PSVR. Dicho esto, no hay mecánicas propias o exclusivas de la Realidad Virtual, por lo que hablamos más de una manera de visualizar el juego que otra cosa. Eso no es malo en absoluto, ya que la sensación conseguida al estar «encima» de cada coche o como «espectadores» es genial, y hace que el título gane bastantes enteros respecto a la versión plana de este arcade.

Dicho esto, Mini Motor Racing X es un juego bastante sencillo a nivel de mecánicas. Aquí se nota algo el espíritu de juego de móviles, pero al mismo tiempo, me llevaba a la época de arcades sin muchas complicaciones. Sí, cada vehículo tiene sus puntos fuertes en cuanto a velocidad, aceleración, giro o número de nitros que podemos usar en una carrera, pero a la hora de la verdad, todos se pilotan igual. De hecho, no hay más controles que acelerar, frenar, girar y usar el nitro, sumando el botón del arma en el modo donde se usan. Esta sencillez también es propia de los coches de radio control, habiendo incluso una forma de jugar de esta manera en VR si usamos los Move, como si tuviéramos un mando a distancia como los de los juguetes en las manos.

La sensación al conducir es bastante buena, y algo fantástico del juego es la enorme cantidad de circuitos, junto a su variedad. Podremos competir en unos muelles, en una isla tropical, en mitad de la sabana africana, o incluso por la costa de Mónaco. Cada pista es bastante breve, reforzando la sensación de estar en una carrera casi de escalextric, en la que tenemos control total en vez de ir por un carril en concreto. Y bueno, así podemos ver la pista entera como espectador, lo cual también es bueno, al no tener que ir cambiando de perspectiva cada dos por tres.

Para progresar en el juego, disponemos de un modo Carrera, donde avanzaremos por una serie de copas de creciente dificultad. En cada carrera ganaremos un premio en metálico, pudiendo usar el dinero en el taller para mejorar las estadísticas de los vehículos que hayamos desbloqueado a medida que completamos competiciones del modo Carrera. Es todo bastante sencillo, y hay un modo Carrera para el modo clásico y otro en el que podemos usar armas.

En este sentido, el uso de armas no es tan loco como en un juego de karts, pero hay armas curiosas, como una llave inglesa que rebota por el escenario hasta chocarse con un piloto (pudiendo ser nosotros mismos), misiles teledirigidos o escudos. Conseguimos un arma aleatoria en cada vuelta, por lo que hay cierto control en el caos que puede ocurrir cuando se usan armas, al saber exactamente cuándo los oponentes y nosotros reciben un arma, y no haber una excesiva variedad. Personalmente, echo en falta un poco más de caos, por lo que no es que sea un modo mucho más emocionante que el tradicional.

Con todo esto, la clave está en saber cómo tomar las curvas de forma rápida para no perder velocidad más de la cuenta, y así conseguir los mejores tiempos posibles. La conducción arcade de Mini Motor Racing X me ha gustado mucho, pero hay un aspecto que me parece muy mejorable: la dificultad. Las primeras competiciones de ambas modalidades de Carrera son excesivamente sencillas, sobre todo si jugamos con la perspectiva cercana a la acción. Con esto, quiero decir que sacaremos unos 10 segundos sin muchos problemas al rival anterior (haya armas involucradas o no), lo cual hace que las competiciones pierdan mucha emoción. Es cierto que cada prueba dura poco tiempo, pero es algo que no dejaba de sentir a medida que avanzaba por la primera gran copa, que son más de 50 carreras.

Cuando ya avanzamos de copa, la dificultad va aumentando poco a poco, y hay algo de desafío, pero seguimos estando ante un juego bastante sencillo. Sí, está bien correr de cuando en cuando sin sentir muchas complicaciones, pero la gracia de muchos arcades está precisamente en esos piques contra los rivales. Para solucionarlo, claramente está el multijugador, ya sea local (para hasta 4 usuarios), como a través de internet, donde los rivales serán mucho más fieros. Podemos jugar los jugadores de VR y plano juntos, ya que como decía antes, no hay ninguna ventaja real de unos sobre otros a nivel de mecánicas.

Otra modalidad bastante divertida es una especie de Rocket League, sin la posibilidad de saltar o dar volteretas (sería un auténtico desafío para los que jugamos en VR), lo que reduce la complejidad, pero claramente sigue siendo algo divertido. He echado unos cuantos partidos tanto contra la IA como online, y eh, me he picado durante un tiempo, no lo puedo negar. Es un complemento muy bueno, que añade más contenido a un juego tremendamente completo.

Lo último que queda comentar es el apartado técnico de Mini Motor Racing X. Aquí tengo que reconocer que The Binary Mill se ha salido, sobre todo si nos fijamos en el modo para VR. El estilo visual es muy llamativo, y lo más importante, la nitidez de la imagen es total cuando llevamos el casco puesto. Me ha sorprendido el alto grado de detalle de las pistas (con tamaños dispares, al haber perros igual de grandes que unos elefantes, por ejemplo) y los muchos elementos que se mueven para que todo sea mucho más dinámico. Su alta variedad, o incluso el reflejo en los charcos, es digno de elogio. Vale, en plano puede que no impresione tanto, pero en VR es fabuloso, y tener una imagen sin ningún tipo de diente de sierra es increíble. El sonido también está bien, con melodías simpáticas y diferentes para cada circuito… pero acabé poniendo mis canciones de Spotify para jugar, por lo que no es que sean temas muy memorables.

Conclusión

Los chicos de The Binary Mill siguen ofreciendo un juego de calidad tras otro, ya que Mini Motor Racing X tiene muchas virtudes para engancharnos de lo lindo, sobre todo si nos gustan los arcades con cierto aire a Micromachines o disfrutamos de pequeños corriendo con coches de radio control. En este sentido, el juego es sensacional, al ofrecer una conducción arcade directa pero muy satisfactoria, además de una cantidad de pistas absurdamente alta, para que constantemente estemos disfrutando de nuevos recorridos en los que movernos a toda pastilla.

Entre lo bien implementado que está el modo para jugar usando PSVR (es de los juegos con una imagen más nítida que hay en el mercado) y todo el contenido que hay, es fácil recomendar el juego, ya que es muy fácil ponerse a jugar, y que pasen las horas mientras completamos carreras sin que nos demos cuenta. Ahora bien, hay una pega importante si no vamos a jugar con amigos (ya sea en local u online), y esa es la dificultad. Hasta que sintamos algo de desafío tendremos que superar decenas de carreras donde ganaremos con la gorra, lo cual puede llegar a ser bastante aburrido. Si no os importa esta dura entrada, os encontraréis un arcade completo y adictivo, que resulta sencillo, pero que sacará nuestro niño interno de cuando jugábamos con los coches de RC, sin el peligro de cargarnos el coche por ser demasiado temerario.

8

Nos consolamos con:

  • Visualmente en PSVR impresiona muchísimo
  • Una gran cantidad de circuitos muy bien diseñados
  • La genial sensación de estar participando en carreras de coches de radio control

Nos desconsolamos con:

  • El inicio está lleno de carreras extremadamente sencillas, lo cual termina por ser aburrido
  • El modo X no es tan caótico como en un juego de karts, lo que hace que pierda emoción
  • La brevedad de las carreras es una baza, y al mismo tiempo un problema por ser tan, tan breves, que casi estamos el mismo tiempo en una pantalla de carga que corriendo

Ficha

  • Desarrollo: The Binary Mill
  • Distribución: The Binary Mill
  • Lanzamiento: 17/12/2019
  • Dispositivo VR usado: PS VR
  • Idioma: Textos en inglés
  • Precio: 24,99 €

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