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Maneater

Maneater

Os seré sincero: no conocía Maneater hasta hace unos días. O mejor dicho, no le había prestado suficiente atención. Por eso, cuando vi uno de sus últimos tráileres, esos que preparaban el terreno para su llegada (a compatibles, PS4 y Xbox One, pues para jugarlo en Nintendo Switch habrá que esperar un poco más…), me encantó lo que vi y ahora, tras haberlo terminado, os traigo mi análisis de la versión para la consola de Microsoft.

Aunque es bastante más habitual en el cine que en los videojuegos, el protagonista de las historias suele ser “el bueno” o “el débil” del enfrentamiento. Historias de venganza, superación o incluso las típicas historias de terror con un personaje que tiene dificultades para avanzar en la trama (incluso en aquellas en las que parte del peso narrativo lo lleve un villano extremadamente carismático, siendo incluso a veces el único elemento en común en toda una saga). En el caso de Maneater, por el contrario (y aunque encontraremos algunos de estos elementos), nosotros seremos lo que, a primera vista, podríamos considerar “el malo”, y es que controlaremos un tiburón. Ésta temible criatura, no empezará siendo una máquina de masacrar humanos, y poco a poco iremos creciendo (y mejorando). Y todo ello para lograr nuestro objetivo: vengarnos del cazador que ha acabado con nuestra madre y nos ha sacado de su vientre.

Maneater

Y bueno, la historia no tiene mucho más que eso: cazador ataca tiburón, tiburón quiere vengarse y desata el caos por donde pasa, tiburón se enfrenta a cazador que escapa malherido y a repetir éste ciclo. Simple y sencillo, pero contado con cierta gracia, en gran parte porque todo es explicado por un comentarista que va narrando lo que pasa en lo que es una mezcla entre reality show y documental, pero siempre con toques de humor.

Pasando a nivel jugable, estamos ante un RPG de acción bastante sencillito y con un mundo abierto dividido en diferentes zonas bien diferenciadas. En estas zonas encontraremos diversos objetivos principales y secundarios (aunque a continuación hablaremos de ello, pues no son tan secundarios como podríamos pensar) que iremos realizando de cara a proseguir con la trama. Y ya sea porque completamos dichos objetivos o porque vamos aniquilando cualquier bicho que nos encontremos, iremos subiendo de nivel, lo que también va ligado a nuestra progresión, ya que nos marcará cuando podemos evolucionar y, por tanto, mejorar nuestras estadísticas base.

Maneater

Lo que comentaba de los objetivos secundarios que “no son tan secundarios” es porque deberemos completar X porcentaje en las diferentes zonas, así como cumplir diversos objetivos principales (que siempre son “los mismos”: encontrar la cueva que servirá de punto seguro donde mejorar nuestro tiburón, acabar 3 veces con fauna local, acabar con bañistas, eliminar algún depredador de la zona y erradicar a una criatura alfa). Y claro, cuando los objetivos secundarios también se repiten (encontrar placas de matrícula desperdigadas por el mapa, encontrar cajas de suministros en el fondo marino, destruir las señales de los puntos “turísticos” o característicos de cada zona o eliminar hordas de despistados humanos o depredadores concretos)… digamos que acaba cansando un poco.

El control del tiburón es sencillo, aunque a veces la cámara nos jugará alguna mala pasada y se echa mucho en falta un botón para fijar la vista en el enemigo (se puede centrar en él, pero no queda fijado), haciendo que a veces el combate resulte un tanto caótico y nos dediquemos a embestir el aire. Y ése no es el único problema del combate, pues nuestras opciones son bastante limitadas también. Disponemos de 3 tipos de ataque (mordisco, golpe con la aleta y la combinación de ambos que resulta en un lanzamiento), una esquiva y alguna habilidad activa que, obviamente, hay que esperar a que se recargue. Encuentro interesante, eso sí, que podamos salir del agua e incluso atacar a las personas en tierra firme, aunque hay que ir con cuidado porque nuestro tiburón se asfixia fuera del agua. Y no sólo eso, sino que algunos escenarios son rematadamente peligrosos porque podemos «encallar” nuestro tiburón entre objetos.

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Una cosa que me ha gustado mucho es el tema de las evoluciones y sus diferentes ramas: ya sea completando los eventos de la historia principal, misiones secundarias o incluso subiendo nuestro nivel de infamia (un medidor que va subiendo a medida que acabamos con humanos, y cuando se llena aparecerá un cazador especial que nos pondrá las cosas un poco más difíciles que sus compañeros) iremos desbloqueando poderes y mejoras corporales para nuestro tiburón. Estas evoluciones, además de modificar nuestro aspecto, mejorarán las estadísticas de nuestro tiburón y hasta le otorgarán habilidades y características únicas: por ejemplo, la dentadura de la rama eléctrica permitirá tacar a varios enemigos a la vez con descargas, mientras que la dentadura de hueso es especialmente efectiva contra embarcaciones enemigas.

Técnicamente es un juego correcto, aunque sin demasiados alardes: los modelados están bien, aunque algunas animaciones son un tanto ortopédicas. Los escenarios, grandes y variados, están interconectados en un mundo abierto de dimensiones reducidas para lo que estamos acostumbrados a ver desde la generación pasada, pero en éste caso concreto yo lo prefiero así (ya sabéis: lo bueno, si breve, 2 veces bueno). Lo que me ha parecido curioso es que, a veces (porque no sucede siempre), entre 2 secciones del mapa puede haber una breve pantalla de carga. Más largas son las cargas al iniciar partida, usar el desplazamiento rápido o incluso tras morir, aunque tampoco resulta algo excesivamente molesto.

Y hablando de los escenarios, encuentro curioso que los que personalmente creo que funcionan mejor son los primeros, con zonas más delimitadas y más referencias, siendo el océano el nivel que menos me ha gustado y (aunque es el último en visitar) el que más problemas de navegación me ha dado, pues resulta más complicado orientarse.

Maneater

A nivel sonoro el juego cumple: como ya he comentado varias veces, el narrador (doblado al español, por cierto) tiene intervenciones brillantes y nos hará mucho más amenas nuestras incursiones. Por contra, a nivel musical el título no destaca, y es que hay momentos en que ni sonará la música, que sólo destaca en algunos combates. El resto del tiempo el protagonismo se lo llevan los efectos sonoros, así que imagino que es una decisión creativa para aumentar la inmersión del titulo y que nos sintamos como auténticos depredadores al acecho. Aquí no hemos venido a opinar sobre lo que podría haber sido, por lo que nos quedaremos con lo que sí hay, pero si me permitís una apreciación personal creo que con la actitud tan gamberra que tiene le habría venido de perlas una banda sonora rockera, punk o ska, al estilo de lo que fueron en su momento los referentes en esto, como Tony Hawk’s Pro Skater o Crazy Taxi, por citar unos ejemplos.

Para ir terminando, comentar que el juego me ha durado unas 9 horas y media (9:37 para ser más exactos) y lo habré completado, aproximadamente, al 70%. En general me lo he pasado muy bien, aunque sí que es cierto que en la última sesión de vicio empecé a notar que la cosa “decaía” un poco. Aunque siendo sinceros, la violencia del título, sus bromas y los guiños a la cultura popular no me cansaron ni un ápice, sino que el “problema” lo tuve con lo limitado de su propuesta. Ah, y el juego no es demasiado difícil, aunque en los primeros instantes pueda parecerlo (al fin y al cabo, somos una cría de tiburón que va creciendo, e inicialmente cualquier depredador es mortal para nosotros).

Conclusión

Maneater es pura serie B, con lo bueno y lo malo que ello conlleva. El título peca de ser bastante repetitivo desde un inicio y no llega a destacar en lo técnico, pero gracias a lo alocado de su propuesta y del narrador que va poniéndonos en situación y sus múltiples chascarrillos y guiños a la cultura popular lo pasaremos en grande pese a lo limitado de la propuesta.

Si no sois demasiado exigentes y os apetece una apuesta alocada y fresquita y que no sea demasiado larga, sin duda Maneater es una buena opción. Si, por el contrario, lo principal para vosotros es un juego sólido y que técnicamente sea puntero, hay muchas otras opciones en el mercado que pueden ser más de vuestro agrado. Yo, por mi parte me lo he pasado muy bien durante estas más de 9 horas que me ha durado el título. Y qué queréis que os diga, ya deseo una segunda parte en la que se pulan los errores de este y se le de algo más de empaque… aunque me apenaría bastante que se perdiera ese toque “cutre” que tan bien le sienta al título.

6

Nos consolamos con:

  • Esto de llevar al que tradicionalmente sería el malo es divertidísimo
  • Personalizar nuestro tiburón
  • Los escenarios, más variados de lo que pensaba en un inicio
  • Pura serie B en su planteamiento, con mucho humor y violencia gratuita
  • La dificultad está bastante bien medida…

Nos desconsolamos con:

  • … aunque el pico inicial puede asustar un poco
  • Algo limitado en su fórmula y desarrollo
  • Las tareas secundarias resultan más necesarias de lo deseable
  • Las mecánicas de combate no acaban de funcionar del todo bien
  • La banda sonora, escasa y olvidable

Ficha

  • Desarrollo: Tripwire Interactive
  • Distribución: Koch Media
  • Lanzamiento: 22/05/2020
  • Idioma: Totalmente en español
  • Precio: 39,99€

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