8

Kingdom Come: Deliverance

Los RPGs suelen estar ambientados en mundos de magia y fantasía, o incluso cuando los juegos tienen lugar en ciudades reales, suele haber algún tipo de aspecto no-realista, como por ejemplo, en la saga Persona. Por eso, siempre me ha llamado la atención Kingdom Come: Deliverance, un proyecto de lo más ambicioso que nació en Kickstarter de la mano de Warhorse Studio, y que pretende ofrecer una épica medieval basada en el realismo.

Estamos a inicios del siglo XV en Bohemia, la antigua República Checa, durante un período de mucha incertidumbre al estar el rey legítimo Wenceslao en una guerra contra su hermanastro Segismundo, lo que ha dejado muchos poblados de la región sumidos en el caos entre los bandidos, la aparición de los cumanos, enfermedades, etc. ¿Podrá un RPG realista plasmar la dureza de este período histórico, y al mismo tiempo ofrecer una experiencia memorable para los usuarios?

Al contrario que en bastantes RPGs occidentales, aquí tomamos el control de un personaje predefinido, como ocurre en The Witcher. Somos Henry, el hijo del herrero de Skalice, que vive más o menos sin preocupaciones con sus amigos, su novia y nada más que quiere vivir aventuras. Mientras, su padre (que casi parece un Chuck Norris checo) le anima a ser un herrero, mantenerse alejado de los problemas y vivir en calma en el pueblo.

Como os podréis imaginar, la vida de Henry se pone patas arriba cuando los cumanos, empleados por Segismundo para sembrar el caos y así presionar a su hermano para que le ceda el reino, y acaban con prácticamente todo su pueblo. Tras ver cómo matan a sus padres delante de él y escapar a duras penas, Henry se apoyará en el noble de su región para intentar traer el orden a la zona, y por qué no, vengarse por la muerte de sus padres.

A priori, pensaba que la trama de Kingdom Come: Deliverance no me iba a atraer demasiado, pero la verdad es que engancha de lo lindo. Ver cómo Henry pasa de ser un chaval a un hombre y derecho es muy interesante, junto a las diferentes de las clases durante la Edad Media, las luchas de poder de los nobles, las supersticiones, el peso de la religión, etc. Por tanto, se dan los ingredientes necesarios para tener unos personajes a los que es una delicia seguir, además de un trasfondo histórico que los pone en todo tipo de situaciones.

Estas fortalezas argumentales no solo se dan en la aventura principal, sino también en las misiones secundarias, con algunas muy trabajadas y, por qué no, momentos desternillantes. Además, hay varias mini-historias que podemos crearnos nosotros mismos gracias a los sistemas de los que hace gala el juego, aunque para este punto, vayamos por partes.

Como tal, Kingdom Come: Deliverance tiene los sistemas básicos similares a los vistos en otros RPGs masivos como Skyrim: un mundo abierto, libertad para hacer lo que queramos, evolucionar únicamente las habilidades que usamos, etc. Sin embargo, en todos los sistemas impera el realismo. Por ejemplo, de serie Henry no sabe ni leer, por lo que tendremos que encontrar a alguien que nos enseñe, y a partir de ahí ir mejorando la inteligencia de Henry para aprender incluso latín. Lo mismo ocurre con el robo o la apertura de cerraduras, que empiezan siendo habilidades que no debería de tener el hijo de un herrero común, por lo que los inicios son muy, muy duros para estos minijuegos.

También hay aspectos de supervivencia, al tener que mantener a Henry descansado y alimentado, o varias estadísticas se verán afectadas, como la resistencia disponible, la velocidad o incluso nuestras capacidades de persuasión.

Por tanto, todo funciona de forma lógica, de modo que alguien podrá temernos si nos ven cubiertos de sangre, si en el pueblo hemos robado y la gente lo sabe nos repudiarán los habitantes como criminales que somos, la ropa que llevemos (e incluso lo limpios que estemos) pueden dar imagen de poder para poder influenciar más sobre los campesinos o vagabundos, etc. Esto nos permite razonar de forma lógica para solucionar cada situación que Kingdom Come: Deliverance nos plantee, lo que permite completar las misiones de muchas formas diferentes.

Aunque la trama principal no cambia en exceso, podemos avanzar a través de ella casi como queramos. Por poner un ejemplo del inicio del juego (por el tema de spoilers), tenemos que escapar de un castillo para ir a una zona, y podemos hacerlo de muchas maneras: escapando por las malas por una abertura en una zona de las murallas, sobornando al guarda de la puerta, o robando un uniforme para hacernos pasar por un soldado y que nos dejen pasar como si nada hubiera pasado.

Este diseño de misiones no lineales es fantástico, ya que nos permite jugar como queramos. Personalmente, me encanta salir de la mayoría de situaciones con la labia de nuestro protagonista, al ir convenciendo a los diferentes personajes para que nos den o hagan lo que queramos, evitando así muchos conflictos. También prefería usar el sigilo antes que ir por las malas, no porque el combate sea malo, sino porque me parece demasiado complicado y terminaba disfrutando más de las partidas de esta forma. Aun así, si alguien lo prefiere, Kingdom Come: Deliverance deja hacerlo todo por las malas, aunque claro, tendremos que afrontar las consecuencias de esto, ya que igual no potenciamos las habilidades de diálogo y eso nos puede venir bien en otro punto de la trama, e incluso nos pueden ver como criminales en función de lo que hagamos, lo que también nos puede perjudicar. Así que, todo se basa en acción/reacción, y en la mayoría de los casos, todos los sistemas funcionan a las mil maravillas.

Digo esto último porque la IA es muy avanzada, permitiendo que tengan ciclos diarios lógicos, de modo que los personajes van a sus hogares por la noche a dormir, no quieren que se les despierte, no nos esperan siempre en el mismo sitio aunque sean NPCs de una misión, etc. Esto nos obliga a visitarles en momentos concretos, y que incluso lo que hagamos les puede llegar a afectar para cambiar este ciclo normal que tienen. Sin embargo, de vez en cuando la IA se puede volver loca, haciendo que cambie su comportamiento del de una misión al de un ciudadano normal (como en una actividad secundaria en la que nos enseñan a robar) o directamente tengan un bug y no nos permitan progresar en una misión. Durante todas las horas que he jugado no me ha pasado demasiado, aunque cuando ocurre, molesta bastante.

En general, Kingdom Come: Deliverance es un RPG en su estado más puro y hardcore. Las estadísticas van mejorando poco a poco a medida que hagamos algo en concreto, y subir de nivel es algo que desbloquea habilidades pasivas, pero lo que importa más es mejorar el nivel de vitalidad, agilidad, equitación, etc. Este “rolazo” se nota incluso en el viaje rápido. Aquí no nos teletransportamos por arte de magia, sino que vemos cómo el icono de Henry se va moviendo por el mapa, lo que va avanzando el tiempo y se reducen los niveles de energía y hambre. Por el camino nos pueden salir varios eventos aleatorios (como en los juegos de rol de mesa), como encontrarnos con un comerciante, un cadáver, un accidente o unos bandidos, pudiendo escapar de dichos eventos o evitarlos, con una probabilidad para hacer esto último con éxito.

También vamos a estar bastante tiempo en los menús, gestionando el inventario, por ejemplo, ya que hay mucho a tener en cuenta: la comida se puede pudrir con el paso del tiempo, si nos quedamos sin un tipo de flecha nos tendremos que equipar con otro para seguir usando el arco, etc. Respecto al equipo, este se basa en un sistema de capas, por el que podemos llevar diferentes partes de armadura en cuerpo, cabeza, brazos y piernas. El tipo de armadura que llevemos es fundamental, ya que una armadura pesada es potente contra las espadas, pero una maza nos seguirá reventando los huesos. Por tanto, no sólo tenemos que fijarnos en las estadísticas de cada equipo, sino para qué situación queremos usarlo.

Esto se aplica también en los enemigos, y llegamos al momento de hablar del sistema de combate. Como ya he mencionado antes, mis momentos favoritos de Kingdom Come: Deliverance se han dado dialogando, infiltrándome o buscando alternativas para completar las misiones que no involucran el combate. Aun así, a veces es necesario pelear, y como todo lo demás, el combate se basa en el realismo.

Como ocurre en For Honor, podemos tomar diferentes posiciones de combate, habiendo un total de 5 posiciones. Esto es importante, ya que si bien hay un botón para bloquear independientemente de la posición, la clave del combate está en realizar bloqueos perfectos, y luego contraatacar. Para hacerlos, tendremos una mayor ventana de tiempo si no estamos en una posición totalmente opuesta a la del rival, ya que tendremos que mover más el arma para frenar el golpe, y eso nos deja algo más vulnerables.

Hay un sistema de resistencia que evita que usemos ataques todo el tiempo, teniendo que gestionar bien este valioso recurso para no quedarnos exhaustos, ya que eso casi puede significar la muerte si nos pillan desprevenidos. Por tanto, entre las esquivas, los bloqueos y la gestión de resistencia, los combates uno contra uno son muy intensos, y es algo que he disfrutado bastante en Kingdom Come: Deliverance. Como casi todo en el juego, el inicio es muy duro, pero a medida que te habituas, desbloqueas combos que se basan en la posición y el tipo de ataque, y en general tienes más soltura, te encuentras ante duelos casi de película.

El problema está cuando tenemos que combatir a más de un enemigo a la vez, ya que el cambio de objetivo no es demasiado preciso, y aunque los enemigos se dan la vez para atacarnos, casi siempre estamos en desventaja. Por eso no he disfrutado algunos de los momentos más épicos del juego, como las grandes batallas, al verlas como algo más caótico que otra cosa.

El ataque a distancia es muy útil, ya que siguiendo con el realismo, de un flechazo en la cabeza podemos morir y matar. Esto hace que los yelmos que nos cubren toda la cara sean muy útiles, aunque por desgracia eso reduce mucho nuestra visibilidad, teniendo que sopesar qué es lo más importante para nosotros. El tiro con arco, por tanto, es algo muy importante, ya que cuando nos vamos a enfrentar a más de un enemigo, podemos pegar un flechazo a un enemigo para así pelear cuerpo a cuerpo con un solo oponente. Sin embargo, Henry no sabe disparar con el arco, por lo que al principio sufriremos de lo lindo. No hay ningún tipo de puntero, y hasta tenemos que llevar un brazal para evitar que nos hagamos daño al disparar. Eso por no mencionar la resistencia que se consume al tensar la cuerda y lo que se mueve el arco, por lo que hasta que mejoremos, nos costará apuntar, aunque merece muchísimo la pena mejorar esta habilidad.

Como podéis ver, Kingdom Come: Deliverance es un juego masivo, que nos ofrece muchísimos sistemas que funcionan entre sí, misiones de todo tipo que podemos completar de diferentes maneras, y un realismo que impera en casi todo. Esto nos permite pasarnoslo en grande durante decenas de horas hasta que completemos la historia principal, y luego te entran ganas de volver a empezarlo todo para completar misiones de otra forma. Para que os hagáis una idea, si solo nos centramos en la historia principal nos podremos tirar entre 20-30 horas con mucha facilidad, sumando mucho más si queremos explorar, etc.

Sin embargo, no todo es perfecto, ya que hay varios problemas que pueden molestar bastante. Por un lado, el ritmo no será del agrado de todos, ya que los que esperan algo del tipo de SkyrimThe Witcher se verán muy, muy decepcionados. No es algo malo per se, pero es algo a tener en cuenta.

Lo que es más cuestionable es el sistema de guardado. De forma automática, el juego se guarda cuando empezamos una misión o en puntos de control concretos, además de al dormir en una cama. Sin embargo, no hay opción de guardado rápido, a no ser que usemos una bebida alcohólica en concreto que vale bastante dinero, por lo que es un recurso muy escaso. Esto quiere decir que, igual nos podemos tirar varias horas sin que se guarde el progreso para nada, y si por cualquier motivo tenemos que dejar de jugar, tendremos que buscar una cama, o gastar una bebida, si es que tenemos. Es cierto que van a añadir una forma de guardar al salir sin que tengamos que consumir ningún objeto, pero es una decisión de diseño de Kingdom Come: Deliverance muy cuestionable.

Este problema es más grave por los bugs de los que hace gala el título. Incluso después de varios parches, hay varios bugs que hacen que los personajes que deben aparecer no lo hagan, nos quedemos atascados en el escenario (las escaleras son bastante peligrosas en este sentido), una puerta no se abra cuando debería hacerlo, etc. Algunos bugs son solo estéticos y llegan a hacer algo de gracia, pero cuando nos obligan a cargar la última partida, y ésta es de hace una hora o incluso más, como que te dan ganas de pegar un espadazo a la consola. Personalmente no he sufrido muchos de estos bugs tan molestos, pero sé de gente que sí, y sin duda, es algo que se debe mejorar mucho de cara al futuro.

Dentro de lo técnico, Kingdom Come: Deliverance usa el CryEngine, motor que puede ofrecer resultados increíbles, pero que en consolas no es que tenga el mejor rendimiento posible, sobre todo cuando se trata de hacer un mundo abierto tan grande como el que aquí se nos presenta. Por un lado, los tiempos de carga en la versión de PS4 son muy, muy largos. Para llegar al menú principal tenemos que esperar unos 2 minutos fácilmente, y luego otro minuto para cargar la partida como tal, lo que se aplica cuando morimos y tenemos que volver a un guardado anterior, lo cual puede romper algo el ritmo. También está el tema del rendimiento, que dista muchísimo de ser perfecto, con ralentizaciones bastante frecuentes, sobre todo en cuanto hay muchos personajes en pantalla (las grandes batallas pegan más tirones que muertos hay al final) o en ciudades con bastantes edificios. Por lo general, se puede disfrutar bien de toda la experiencia, pero estos momentos llegan a molestar por su falta de fluidez.

Por otro lado, el acabado visual es bastante espectacular. La recreación de edificios, vestimentas y demás es para quitarse el sombrero, con estampas realmente preciosas. La iluminación también es fantástica, y los campos y bosques entran por los ojos a las primeras de cambio. Los modelos de personaje y sus animaciones también son bastante buenos, aunque algunas expresiones faciales son algo básicas.

El principal problema de los gráficos está en la carga de texturas y elementos. El popping es brutal, sobre todo en los pueblos, ya que veremos multitud de edificios y elementos cargarse ante nuestros ojos. Incluso con los ciudadanos, al ver cómo aparecen casi desnudos para ver cómo aparecen poco a poco sus ropajes. Esto empaña bastante el look de Kingdom Come: Deliverance, y al igual que con el tema de los bugs, espero que esto vaya mejorando mediante parches.

En cuanto al sonido, es complicado ponerle pegas. Los efectos sonoros son muy, muy buenos, pudiendo notar perfectamente las diferencias de cuando pegamos un espadazo a un enemigo con una mera camisa de lino o una armadura, o si pegamos con una maza o una espada. El doblaje en inglés también es muy bueno, lo que vende mucho mejor las situaciones y escenas que veremos. La música es también muy buena, gracias a las melodías orquestales, capaces de vender las batallas épicas, las peleas de bar, los posibles romances, etc.

Conclusión

Le tenía muchísimas ganas a Kingdom Come: Deliverance, y por lo general no decepciona. La recreación histórica de la Bohemia de inicios del siglo XV es increíble, y la trama como tal está bastante bien. Sin embargo, lo más espectacular es el diseño de misiones no lineales, al dar tantísimas oportunidades de completar los objetivos que se nos plantean, usando el combate, el sigilo, el diálogo o un poco mezcla de todo.

Al final, estamos ante un juego de rol en su espíritu más puro, lo que se aplica a todos los sistemas, pero se presenta todo bajo el prisma del realismo. Pese a este énfasis en plasmar la realidad, no estamos ante un juego súper inaccesible, pero tampoco es tan accesible o directo como Skyrim, lo que lo hace largo, completo y denso.

En general, Kingdom Come: Deliverance hace francamente bien todo lo que se propone, aunque hay varios aspectos que echan para atrás: los bugs, problemas técnicos, el sistema de guardado y las peleas contra varios oponentes. Algunos de estos problemas se terminarán solucionando, pero es una pena que la experiencia no sea tan pulida de lanzamiento. Quitando esto, si os gustan los juegos de rol, estamos ante una propuesta muy recomendable, que nos quitará nuestra vida social para vivir todo tipo de aventuras junto a Henry por todo Bohemia.

8

Nos consolamos con:

  • Recreación histórica muy cuidada, tanto a nivel de hechos como de arte, cultura, etc
  • Historia que engancha, ya sean en la trama principal, en las secundarias o las que ocurran por cómo están interconectados los diferentes sistemas entre sí
  • Muchísima libertad para afrontar las misiones como queramos, lo que aumenta notablemente la rejugabilidad
  • Pese a presentar muchos elementos típicos del rol, logra sorprender y ser fresco gracias a su énfasis en el realismo

Nos desconsolamos con:

  • Ralentizaciones, aparición repentina de multitud de elementos… El apartado técnico no está demasiado pulido
  • Bastantes bugs. Algunos son graciosos, pero otros pueden romper el progreso 
  • El sistema de guardado no es nada amigable, y casi parece que nos hace perder el tiempo, sobre todo cuando se mezclan con los bugs
  • El combate contra varios enemigos es demasiado caótico, y para nada tan divertido como los duelos uno contra uno

Ficha

  • Desarrollo: Warhorse Studios
  • Distribución: Deep Silver/Koch Media
  • Lanzamiento: 13/02/2018
  • Idioma: Textos en Castellano y voces en Inglés
  • Precio: 59,99 €

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *