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Killzone: Shadow Fall

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El trayecto de la saga Killzone es muy peculiar. Con su primera entrega, los chicos de Guerrilla prometían el “Halo Killer” de Playstation, y la verdad es que ni se acercaron. Aun así, crearon un universo interesante, que llegó a su cúspide con Killzone 2, gracias a una jugabilidad que se desmarcaba del resto de FPS y unos gráficos espectaculares. La tercera entrega fue un punto bajo por intentar copiar a Call of Duty. Paralelamente, todas las entregas portátiles han sido excelentes, aunque todos los juegos tienen un común denominador: la falta de una buena historia. El universo es interesante, pero nunca han sabido explotarlo.


Por eso, cuando se anunció Killzone: Shadow Fall en el evento de presentación de Playstation 4, era muy fácil estar emocionados de nuevo por la franquicia: un salto temporal para medio rebootear la saga, y toda la potencia de la next gen al servicio de los mejores gráficos que nos pudiéramos imaginar. Todo parecía viento en popa, y aunque el resultado final dista de ser tan malo como en la anterior entrega principal, también se queda lejos de la magnífica segunda parte.

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El primer problema que nos encontramos a nivel argumental es la base de la historia. Han pasado 30 años desde la tercera entrega, que terminó con los ISA dejando para el arrastre el planeta de los Helghast. Aunque ambas razas siempre han sido enemigos mortales, y el objetivo de la invasión ISA sobre Helghan era básicamente acabar con ellos, de repente han decidido darles la mitad de Vekta, su planeta de origen. Lo que leéis. Es tan absurdo, que pensaba que me había enterado mal de lo que había ocurrido. ¿Por qué no decir que los Helghast, en un intento desesperado, lanzaron una ofensiva definitiva contra Vekta, y al final tuvieron que llegar a una tregua para dividirse el planeta?

Pero bueno, dejando atrás este aspecto, el resultado sigue sin destacar. Ahora, el planeta está en una especie de Guerra Fría, con ambos bandos separados por un gran muro, intentando destruirse desde las sombras. Así que la temática de guerra de las anteriores entregas cambia a algo más individual. Por eso, controlamos al Shadow Marsall llamado Kellan, un agente de élite que va a las misiones él solito, con la única ayuda de un pequeño robot llamado BÚHO.

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Si bien resulta interesante todo el concepto de la Guerra Fría, nunca se llega a aprovechar realmente. Sí, escuchamos algunos conceptos que recuerdan a la época, pero ya está. A las primeras de cambio, la historia pasa a convertirse en algo genérico, que para más inri, recuerda en exceso al argumento del reciente Killzone: Mercenary. Encima, los personajes son excesivamente planos, sin rastros de personalidad alguna. Hay un momento en el que dicen a Kellan “No eres más persona que el arma que llevas”, y no podían tener más razón.

Lo único que logra a nivel argumental el título es mostrarnos que no todos los Helghast son malos, gracias a los momentos en que visitamos las zonas civiles de su lado del muro. Pero ahí se acaba lo bueno. Por lo que la historia no motiva a avanzar en absoluto durante las 8-10 horas que dura la campaña.

Y siguiendo con la campaña, la calidad de los niveles es una montaña rusa. Hay algunos que son increíbles, mientras que otros son de lo peorcito que ha hecho la saga hasta la fecha. Empezando por lo bueno, tenemos al BÚHO, el robot que nos acompaña constantemente, y al que podemos dar órdenes usando el panel táctil del mando. Es un sistema que funciona la mar de bien, ya que podemos decir que vaya a atacar a unos enemigos para sacarles de la cobertura, o que use un pulso electromagnético para acabar con los escudos enemigos. Es una pena que no se aproveche más, ya que al principio de la campaña, lo usaremos mucho para crear tirolinas, pero luego es algo que casi usaremos más para que nos reanime si nos queda un paquete de adrenalina.

El otro aspecto positivo es la mayor libertad que nos quieren dar para completar las misiones. El mejor ejemplo es el segundo capítulo, que también es el mejor nivel, ya que se ambienta en un bosque, una zona bastante amplia con objetivos secundarios y principales, que podemos completar en el orden que queramos.

Este contacto inicial con el juego deja un sabor de boca fantástico, pero esta libertad va desapareciendo más y más, hasta que volvemos a los pasillos demasiado típicos de muchos FPS. Esto no tiene por qué ser malo, pero debido al horrible diseño de niveles, nos encontraremos muchas veces perdidos sin saber nuestro objetivo, incluso en las zonas más abiertas.

Al menos, el control es fantástico. Se ha encontrado un término medio entre la pesadez de movimiento de Killzone 2 y el estilo más rápido de Killzone 3, lo que unido a la falta completa de autoapuntado, nos deja con nuestra habilidad a los mandos para acabar con todos los Helghast que se pongan por delante.

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Pero incluso aquí nos encontramos con varios fallos importantes. El más grave es la IA, que es muy mala para lo que nos tiene acostumbrados la saga, actuando los enemigos como suicidas muchas veces, sin seguir ningún tipo de estrategia aparte de disparar. Para suplirlo, les han dado a los enemigos una puntería milimétrica, haciendo que el sistema de coberturas apenas funcione. Bueno, es que directamente es casi imposible que funcione, ya que casi nunca reconoce el juego que nos hemos agachado tras un muro y queremos asomarnos a disparar. ¿Cómo se puede estropear algo que funcionaba tan bien?

Siguiendo con los problemas de la campaña, nos encontramos con un uso excesivo de oleadas de enemigos. Hay un par de zonas en las que están muy bien, pero en la mayoría, las acaban alargando en exceso, resultando demasiado pesadas.

Otros problemas importantes son las zonas en las que no se combate, como las de caída libre, o incluso de plataformas o de “exploración”. Están tan mal hechas, que su intento de aportar variedad falla estrepitosamente al volverse molestas por su molesto control. Incluso las de gravedad cero, que sobre el papel siempre suena genial, resulta ser una mala idea. Básicamente, el único motivo de su existencia es la de ofrecer más vistas increíbles, pero hay que recordar que no estamos ante una demo técnica, sino un videojuego, y ahí es donde fallan las cosas.

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Así que nos encontramos con una campaña con algunas ideas buenas, y que en general, tiene momentos muy buenos (cuando estás en una estación espacial y puedes disparar a las ventanas para que entre el Sol y queme a los enemigos es un momento increíble), pero demasiados que no lo son. Al menos, aprovecha al máximo el mando, ya no sólo por el control del BÚHO, sino también para escuchar los audiologs por el altavoz del mando, y que la luz nos indique nuestro estado de salud. Pero vamos, como demo técnica, la campaña es sublime, pero es algo muy básico y que podría haber dado mucho más de sí.

Por suerte, el multijugador sí que ha salido bien parado, siendo donde más horas le vamos a echar. El único modo de juego que está disponible es “Warzone”, que consiste en ir cumpliendo diferentes objetivos en una misma partida, por lo que en realidad se trata de un modo compuesto por muchos más. Estas Warzones se pueden personalizar, para añadir los objetivos que queramos, o las restricciones deseadas, como que sólo tengamos una vida, no se permitan armas explosivas, etc. El grado de personalización es bastante alto, y si esa Warzone gusta, aparecerá destacada junto a las principales creadas por Guerrilla.

Como en las anteriores entregas, hay varias clases entre las que elegir. En esta ocasión, la cifra no es muy alta, ya que son sólo tres (Reconocimiento, Asalto y Apoyo), aunque eso permite que estén mucho mejor diferenciadas. Cada una dispone de sus armas propias (rifles de francotirador, de asalto, ametralladoras ligeras, etc), y sus habilidades, que se activan por medio de la cruceta. Los francotiradores podrán marcar a los enemigos, los de Asalto pueden crear escudos de energía, mientras que los de Apoyo pueden crear drones de combate o balizas de reaparición.

Desde el principio, todas las armas y habilidades están desbloqueadas. Lo que tendremos que ir consiguiendo son los accesorios para cada arma, o las mejoras de nivel para las habilidades. Para ello, no hay rangos de ningún tipo, sino que cada accesorio o habilidad tiene sus desafíos particulares (hay más de 1500) para ir desbloqueándolos.

Esto hace que todos estemos en igualdad de condiciones, y aunque habría estado bien algún sistema de rangos para motivar a seguir jugando, este sistema es bastante bueno, ya que nunca nos sentimos en inferioridad contra otro jugador que lleva muchas más horas invertidas.

Otro aspecto que me ha gustado es que no hay puntos de reaparición como tal, sino que cada equipo volverá a la vida en su base, que está protegida por unas torretas y un escudo que no puede cruzar el enemigo. Así se evitan problemas de respawn extraños, y si queremos reaparecer en el fragor de la batalla, un soldado de apoyo tendría que poner una baliza de reaparición.

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Los 10 mapas que trae el juego son muy buenos, ya que no sólo son muy variados en lo visual, sino también en lo estructural. Uno que me gusta bastante es Ático, ya que hay una zona central a la que se puede acceder por cuatro puertas, pero que se van abriendo y cerrando en función de una estructura cilíndrica que va girando. En Muro, la variación entre el nivel de las trincheras y la parte superior da lugar a tiroteos espectaculares, sobre todo cuando todos intentan capturar una posición del mapa.

En definitiva, están muy bien construidos para favorecer a todos los estilos de juego y las diferentes habilidades. Y como aquí tampoco hay autoapuntado, sólo se puede contar con la habilidad de uno mismo. Además, como han prometido que irán añadiendo mapas de forma gratuita, el modo online es uno de los mejores que nos encontramos para el lanzamiento de la consola.

Eso sí, hay varios aspectos que chirrían bastante. Por un lado, no podemos hablar con los miembros de nuestro equipo a no ser que formemos una “Fiesta” a través de la consola, y no del juego. Eso por no mencionar que no se pueden crear clanes. Han prometido que estas características las irán incluyendo, aunque es raro que no estén de por sí.

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En lo referente a lo gráfico, el juego es impecable, demostrando que el salto generacional sí se nota. La iluminación, las texturas, animaciones, personajes, efectos…. Todo está hecho para dejarnos con la boca abierta, y es que, estamos ante los mejores gráficos que he podido ver en consola alguna. Esto no impide que de vez en cuando haya algún que otro fallo, como una botella de cristal indestructible, o unos espejos que no reflejan absolutamente nada. Pero son detalles que se pueden pasar por alto ante la calidad de todo lo demás. Eso sí, no hace falta decir a cada momento “mira qué rostros tan bien hechos” para que nos los pongan a 5 centímetros de la cara.

En el sonido, las cosas también son excelentes, con un buen doblaje al castellano, y unos efectos y banda sonora que le quedan genial, ya que se alejan de los típicos temas más oscuros de anteriores entregas, para entrar en algo más electrónico en ocasiones, que pega muy bien con los escenarios de Vekta, por ejemplo.

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Conclusión

Se nota que Killzone: Shadow Fall se ha hecho con prisas para que estuviera listo para el lanzamiento, ya que hay numerosos aspectos de su campaña que dejan mucho que desear. Pero como muchos otros FPS, el multijugador es la razón de ser del título, dando muchísimas horas de geniales tiroteos. Si a esto le sumamos un apartado gráfico increíble, tenemos un buen título para pasar el rato, y demostrar lo que puede hacer nuestra recién estrenada PS4, pero que sigue sin llegar a desarrollar todo el potencial que tiene esta franquicia.

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Nos consolamos con:

  • Apartado gráfico increíble.
  • Multijugador muy completo y divertido.
  • Nada de autoapuntado, algo que no se hecha en falta gracias al genial Dualshock 4.
  • Los niveles abiertos de la campaña.

Nos desconsolamos con:

  • Historia horrible y que no aprovecha el potencial que produce su (absurda) premisa.
  • Inteligencia Artificial bochornosa.
  • Diseño de niveles muy mejorable.
  • Momentos de la campaña en que parece que estamos ante una demo técnica en lugar de un juego.

Ficha

  • Desarrollo: Guerrilla
  • Distribución: Sony
  • Lanzamiento: 29/11/2013
  • Idioma: Castellano
  • Precio: 69,95 €

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